Órgano del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón

Órgano del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón leal a S.A.R. el Duque de Aranjuez Don Sixto Enrique de Borbón y al ideario católico-monárquico.
DIOS-PATRIA-REY

viernes, 19 de diciembre de 2014

Hermanos del Ideal

Hemos tenido ocasión de apreciar en todo su valor los esfuerzos que realizan los estudiantes tradicionalistas de Granada, al visitar recientemente esta hermosa ciudad llamada por un célebre poeta «la novia de España».
Hemos también comprendido que el éxito de don Manuel Fal Conde se debe, entre otras causas, al entusiasmo con que las organizaciones tradicionalistas andaluzas han secundado el magnífico ejemplo de fe y constancia que ha dado el dignísimo jefe de nuestra Comunión, orientando sus iniciativas por la ruta de la disciplina más eficaz y el tesón más loable.
Andalucía había sido hasta ahora campo de experimentación de los extremismos más disolventes del socialismo y de los cantos de sirena de otros partidos, ya en los días trágicos de la persecución del bienio, ya en las horas de «calma chicha» donde la inactividad es señuelo de transigencias y cobardías.
Por aquellos días cuya memoria va unida al calabozo, la multa o la suspensión comenzó el renacimiento de la Tradición en el Sur de España, y don Manuel Fal Conde, secundado por algunos —pocos— entusiastas, desplegando una actividad prodigiosa, logró desterrar de la conciencia popular los idearios que ensangrentaban por activa o por pasiva esa bella región española. 
Granada, años 30
En Granada, un tradicionalista y caballero ejemplar, de noble continente que es reflejo de una conciencia acrisolada por la lucha, ha resucitado junto a los muros inmortales de la Alhambra y junto a esa vega que es trozo del paraíso que perdió para siempre el Rey Chico, las glorias de la Patria grande, y hoy la Santa Idea cuenta en la ciudad del Darro con locales, con afiliados y con ese entusiasmo que es virtud muy tradicionalista aportado por don Ramón de Contreras, jefe regional y abanderado de la Tradición en el teatro de las hazañas de Gonzalo, de Fernando y de Isabel.
Parte principalísima de la Organización está constituida por la Agrupación Escolar Tradicionalista, que ha peleado con ese brío de los boinas rojas y de los voluntarios del ideal en la Universidad y en la calle, y que tan brillante participación tuviera en el Congreso que el pasado noviembre se celebrara en Madrid. Origen de estos esfuerzos es el presidente de la A. E. T. granadina, Luis Montañés del Olmo, trabajador incansable, que valiosamente auxiliado por Jacinto Martín Rodríguez —nombre evocador del arte clásico y destacado poeta— y otros valientes muchachos, han paseado las glorias carlistas por el inmortal escenario de las glorias de la Reconquista.
No han sido sus afectuosas pruebas de leal amistad lo que más recordamos de nuestra estancia por tierras de García de Paredes; pero han sido sobre todo las muestras de amor por la Causa inmortal que nos hermana a todos los tradicionalistas, el hecho que más satisfacción evocamos al sentir que allá, en la Andalucía redimida por la Tradición, existen unos voluntarios que luchan con la fe y el entusiasmo que Cristo nos concede al trabajar por su reinado.
Y día llegará en que Granada vuelva a vivir días grandiosos, latiendo la bandera de la Tradición con el beso del sol que dora la torre morisca de la Vela.

ALVARO GONZALEZ DE AMEZUA
El Siglo Futuro (13 de marzo de 1935)

martes, 16 de diciembre de 2014

Mitin tradicionalista en el Padul

No es de extrañar que el último excombatiente requeté superviviente del Tercio Isabel la Católica de Granada, J.M. Rubio, nos diga que prácticamente la mitad de los integrantes del Tercio procedían de la localidad de El Padul. No en vano, en este pueblo granadino de gente humilde, piadosa, trabajadora y patriota, tanto obreros como campesinos, pasando por el propio conde de Padul, estaban unidos en el eterno lema de Dios, la Patria y la Monarquía tradicional, sin más pretensiones partidistas. Así narraba El Siglo Futuro el acto de la Comunión Tradicionalista en 1932, que contó con la asistencia del diputado tradicionalista Lamamié de Clariac.

El Padul (Granada)

EL ACTO DE PADUL
Para asistir a este acto fueron muchos los coches particulares que marcharon a dicho pueblo, además de dos autobuses, que fueron atestados de personas, que durante todo el camino entonaban los himnos del partido Tradicionalista. 
Al llegar el señor Lamamié de Clariac al Padul era esperado por la Comisión organizadora del acto y buen número de vecinos, que lo saludaron. Todos juntos se trasladaron al palacio que en este pueblo posee el conde de Padul, en cuyo huerto iba a celebrarse el mitin. En el huerto había instalada una tribuna para los oradores y encima de ella un letrero en el que campeaba un viva a Cristo Rey.
Castillo palacio de los condes de Padul
El presidente del Sindicato agrario, don Andrés Díaz, en breves y elocuentes palabras, hizo la presentación de los oradores que iban a tomar parte en el acto, y dice que se honra en presentar al señor Lamamié de Clariac, defensor del lema del partido Tradicionalista. Añade que también tomará parte el obrero de Alhendín José Rodríguez Plata, que sigue el camino señalado por el señor Albiñana. (Se dan vivas al jefe del partido nacionalista.) Dice que el señor Lamamié, en unión del señor Gil Robles, son los paladines de los sentimientos católicos de España y los que defienden a los Jesuítas. (Se oyen numerosos vivas a Gil Robles y a la Compañía de Jesús.) Termina con la afirmación de que no está lejano el día que vuelvan los Jesuítas, que son la honra de España. (Ovación.)
EL SEÑOR CARMONA
A continuación hace uso de la palabra el bibliotecario del Centro Tradicionalista, don José Carmona. Se dirige al católico y españolísimo pueblo del Padul y anuncia que sólo pronunciará dos palabras para satisfacer un deber de cortesía y un deber de agradecimiento. Hace historia de los méritos del señor Lamamié, y le dice que diga en las Cortes que hay en Andalucía un pueblo que, cual el acero, cuanto más lucha, más brillo tiene, pueblo que no consiente que ofendan sus sentimientos religiosos. Y también cumple un deber de gratitud al dar las gracias por la acogida que el pueblo ha dispensado a los oradores. Termina con frases de animación para que el Padul continúe por el camino que ha emprendido en defensa de la Religión. (Ovación.) 
Iglesia parroquial de El Padul
 DON JOSÉ RODRÍGUEZ PLATA
Al aparecer en la tribuna el nacionalista de Alhendín y obrero señor Rodríguez Plata, es acogido con una atronadora salva de aplausos. Hecho el silencio, el orador afirma que él sólo es un obrero; pero un obrero que no se ha dejado engañar por las falsas propagandas ni por las engañosas palabras de los que se han valido de la clase obrera para alcanzar el poder y luego abandonarlos sin mitigar sus hambres, y por este sólo hecho de hacer caso omiso de falsas palabras, me veo a diario perseguido, pero cuando veo que es por esta causa, no me importa. (Ovación.)
Yo —continúa— sólo reclamo que España sea gobernada por buenos gobernantes, y ya es hora de que nadie se deje engañar al emitir su voto; pues éste sólo se le debe dar a los hombres de buena voluntad. Se dirige a las madres y les recuerda la obra salvadora del general Primo de Rivera al terminar con la sangría de Marruecos, a lo que deben la vida de muchos de sus hijos. Pregunta qué Gobierno hubiese hecho otro tanto, y es por lo que todos estamos obligados a defender la obra magnifica de la Dictadura, y si en el momento debido no se hizo esta defensa, fue por falta de ayuda de las personas que a ello estaban obligadas. (Vivas a los obreros católicos.) Afirma que sólo deben hacer política los que están capacitados para ello; hace un llamamiento a las derechas, pero no para poner tapaderas a lo que debe estar al descubierto.
Se han abierto — continúa — las puertas de las fronteras para los jesuítas, que constituían el mayor timbre de gloria para España y se permitió que por ellas entraran los masones con toda su farsa. No se debe dejar —añade— que los antiguos caciques mangoneen, pues ahora se han disfrazado de republicanos, y sólo cuando se extirpe el caciquismo mereceremos el nombre de españoles. Repite, como final, que en. los lemas del partido nacionalista y en los del tradicionalismo está la salvación
de España. (Ovación.)
LA PRESIDENTA DE LAS MARGARITAS
La señorita Antonia Andrada Vanderwilde y Barraute, presidenta de las margaritas de Granada, es acogida con numerosos aplausos. Asegura que está honradísima en saludar a la mujer paduleña, que debe en todo momento alentar a los hombres para que se sientan apoyados en su trabajo. No duda que dentro de poco tiempo habrá en el Padul un Centro de gran importancia en el que todos trabajen, pues no hay ni una persona que no pueda hacer algo por la causa; unos al trabajo de propaganda; otros con aportaciones pecuniarias, pero todo en provecho del lema del partido tradicionalista. Una ovación ahoga las últimas palabras de la oradora, que además fue frecuentemente aplaudida en el curso de su breve y elocuente discurso.
EL SEÑOR LAMAMIÉ
Dice que se dirige a sus queridos amigos; y son amigos, afirma, porque el pueblo me ha recibido a mí como tal y porque es como ellos, católico y agricultor, y también, como los que me escuchan, soy patriota.
Como agricultor os doy las gracias por haber abandonado las faenas agrícolas para venir a escucharme, pues sé lo que esto supone en esta época. En este momento es necesario el concurso de todos, par a reparar los daños ocasionados por los que hacían una propaganda equivocada y hacían promesas que nunca podrán cumplir, pues son irrealizables.
Nosotros los agrarios, en núestras propagandas políticas sólo decíamos la verdad, y por eso las actas que ostentamos son nuestro orgullo, puesto que para alcanzarlas no engañamos a nadie. Al ir al Parlamento —añade— nos encontramos con que los verdaderos problemas de España no eran abordados; sólo se preocupaban de perseguir los sentimientos religiosos de 1a mayoría de los españoles, como si el hambre que sufre el pueblo se fuese a remediar con esto. Cuando nosotros vimos que los verdaderos problemas no se trataban, nos levantamos par a protestar contra esa política, a todas luces equivocada, pero nuestra voz no fue oída. 
José María Lamamié de Clariac, a la derecha, junto al marqués de Eliseda y Calvo Sotelo.

COMBATE LA REFORMA AGRARIA
En la, propaganda que hacían, prometían que las tierras serían repartidas a los trabajadores, y ahora, con el proyecto de reforma agraria, se ve que sólo cambiarán las tierras de dueño, pues de los actuales poseedores pasarán al Estado, que es el peor propietario, puesto que no tiene entrañas ni sentimientos, y todos los días se ve al agente ejecutivo, que no se puede detener ante la miseria del contribuyente, sino que, por encima de todo y ante todo, tiene que cobrar.
E igual que acontece con la reforma agraria sucede con todo lo que prometieron. Se suspenden las obras públicas que daban trabajo a numerosos obreros, que hoy sufren hambre, y sólo se ha resuelto la situación para los acaparadores de enchufes, que ven impasibles el hambre de los obreros. (Ovación.) La salvación, afirma, tiene que ser obra de todos, especialmente del pueblo, que debe ver que por este camino se va a la ruina de España.
Dice que los lodos actuales son obra de los polvos antiguos, por lo que es preciso ir a la desaparición de los antiguos políticos. En la política antigua todo se fundaba en los partidos, que se turnaban; ahora vuelven los partidos a ser el eje de la política, y así vemos que ministros ineptos mantiénense en el poder, con tal de no romper el equilibrio de los votos en el Parlamento.
El partido Tradicionalista evita todo eso, pues está basado en la representacíón gremial: las que mandan son las distintas clases profesionales, que darán representantes que estarán enterados de los problemas de la clase. Ataca al régimen de las mayorías, porque se da el caso paradójico de que por el sólo hecho de reunirse cuarenta votos, disponen en contra de treinta y nueve, que puede ser que sean los que llevan la razón. La desaparición de este sistema es la médula del partido Tradicionalista, que no aspira a gobernar, sino a infiltrar sus principios en el Gobierno, pero sin miras personales de asumir el poder.
Ataca al liberalismo económico, que dejaba en el mayor desamparo al obrero, que sólo era considerado como una cosa, pero desprovista de todo valor moral; esto se evita con el lema del partido Tradicionalista, en el cual figura la palabra Dios y su doctrina enseña que al obrero se le debe considerar como un hermano y procurar que no le falte lo necesario, puesto que el propietario, más que como tal, debe ser considerado como un administrador de los bienes.
ATACA AL SOCIALISMO
Como consecuencia del liberalismo económico, sobrevino el socialismo, que no supone igualdad, pues en él va todo a parar al Estado, y, como es natural, tiene que haber algún empleado al frente que. en definitiva, seria el dueño de todo.
Se dirige a las mujeres y les dice que son las que tienen que desempeñar un nuevo papel; que tienen que pensar mucho cómo lo han de realizar. Les dice que tienen una gran aptitud para la propaganda, pues llegan a donde el hombre no puede llegar, y además tienen que defender el hogár de los ataques de que es objeto por parte del Gobierno.
Finalmente da las gracias por la atención con que ha sido escuchado y afirma que hay que prepararse, no sólo para derribar lo existente, sino para edificar una España nueva que alcance la grandeza que en otros tiempos tuvo, cosa que se conseguirá con el nuevo programa Tradicionalista. (Gran ovación.)
EN EL CENTRO AGRARIO
Una vez terminado el acto, todos los oradores y parte de las personas que habían llegado de Granada se trasladaron al Centro Agrario, donde fueron espléndidamente obsequiados con pastas y vinos. A las nueve de la noche se emprendió el regreso a Granada, pero al llegar a Alhendín se detuvieron para que el señor Lamamié visitara el Centro Agrario y la magnífica Purísima que hay en la iglesia del pueblo.
El diputado ilustre tuvo que pronunciar bravas palabras en el Centro Agrario, exhortándoles para que laboren por una España nueva, cosa —añade— que se conseguirá con una acción conjunta. Fue muy aplaudido. Los expedicionarios llegaron a Granada a las diez de la noche, y estaban muy satisfechos de su excursión por el éxito que supuso.


sábado, 13 de diciembre de 2014

Ramón de Contreras y Pérez de Herrasti

Hace 62 años moría cristianamente en la ciudad de los cármenes Don Ramón de Contreras y Pérez de Herrasti, quien fuera jefe regional de la Comunión Tradicionalista en Granada durante los años 30 del siglo XX. Con motivo del fallecimiento de nuestro insigne y respetado jefe regional, la revista Granada gráfica publicó el siguiente artículo, que reproducimos:

GRANADINOS ILUSTRES:
DON RAMON DE CONTRERAS Y PEREZ DE HERRASTI
Semblanza y recuerdo del ilustre prócer
Por Xavier Montes

Don Ramón de Contreras y Pérez de Herrasti
(Granada, 1886 - Granada, 1952)

Aun recuerda Granada el porte señorial de su figura enjuta y quijotesca. Los años apenas habían logrado doblar en su cuerpo la reciedumbre del espíritu prócer que albergaba. Si el ideal del hombre español fué el caballero, con todas las virtudes que la denominación encierra, nunca podrá buscarse para don Ramón de Contreras apelativo más apropiado, porque fué todo un caballero a lo largo de su vida. Un amor profundo a la humanidad, un hondo sentido religioso y una sencillez exquisita en todos sus actos informaron siempre su paso por el mundo. Nada más lejos de don Ramón que la ostentación afectada que se ampara en privilegios de clase. El hizo de su noble estirpe la carga y cruz de mayores responsabilidades, con la exigencia siempre creciente de un pasado que más obligaba que eximía. Don Ramón de Contreras se dió y debió siempre a la nobleza de su sangre. Su vida ejemplar aportó nuevo lustre a la vieja raigambre de su ilustre prosapia.

Siempre contrastó en él, notablemente, la sencillez de su trato y costumbre, con el alto linaje de su rancia nobleza. El primer dato cierto de la familia Contreras se remonta a 1361, fecha en la que don Juan de Contreras era vecino y regidor perpetuo de la ciudad de Jaén, donde recibió repartimientos allá por el año 1377; procedía este noble hidalgo de los campos de Castilla y tomó parte activa, a las órdenes del rey santo, don Fernando, en la conquista del reino de Jaén. Entre sus descendientes se encuentra don Fernando de Contreras y Torres, que el año 1485 fundó patrimonio en la iglesia de la Santísima Trinidad de la capital jiennense, y que asistió con su hijo Francisco, aportando siete lanzas, a las operaciones y cerco de la ciudad de Granada. En esta línea genealógica se sitúan también don Alonso de Contreras y Espejo, que fué regidor de Martos, y el abuelo de don Ramón de Contreras, don Fernando de Contreras Aranda y Aróstegui, que fué gentilhombre de cámara, maestrante de Granada y caballero de la orden de Santiago. Todos los Contreras fueron alféreces mayores de la ciudad de Jaén.

También los Pérez de Herrasti provienen de alta alcurnia. Originario de Azpeitia (Guipúzcoa), Pérez de Herrasti ostentó el cargo de capitán entre las huestes que conquistaron Granada al mando de los Reyes Católicos: y en esta ciudad obtuvo repartimientos por los méritos contraídos en la lucha. Los Pérez de Herrasti tenían su casa solariega en el número 45 de la Carrera del Darro, junto al actual Museo Arqueológico y a la casa de Hernando de Zafra; y su panteón familiar estaba situado en la próxima iglesia de San Pedro. Entre los ascendientes de don Ramón de Contreras por la línea materna cuentan don Domingo Pérez de Herrasti, fundador de un pueblecito en nuestra provincia que aún lleva su nombre, Domingo Pérez; y don Andrés Pérez de Herrasti y Pérez del Pulgar, que fué defensor de Ciudad Rodrigo contra el francés invasor. Todos los Pérez de Herrasti fueron maestrantes de Granada, caballeros de Santiago y de Calatrava y caballeros veinticuatro de nuestra ciudad.

Blasón de don Ramón de Contreras, con cuatro
cuarteles que corresponden a sus ilustres apellidos:
Contreras, Pérez de Herrasti, Pérez de Herrasti y Vasco.

Don Ramón de Contreras era jefe de los Pérez de Herrasti, segundón de los Contreras y ostentaba el cargo de fiscal de la Real Maestranza de Granada. Fué jefe regional de la Comunión Tradicionalista en Andalucía Oriental y comisario carlista de guerra en nuestra Cruzada, formando parte de la junta granadina de Protección del Tesoro Artístico Nacional, donde realizó una brillante gestión. Unificados el Tradicionalismo y la Falange, don Ramón de Contreras fué en Granada el primer jefe provincial del Movimiento, cargo que declinó al poco tiempo de ostentarlo para dedicarse a las tareas filantrópicas y culturales que han llenado su vida ejemplar. Fundó la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, integrada por los ex combatientes del Requeté granadino, y fué propulsor formidable de nuestra Semana Santa, ostentando hasta su muerte el cargo de Hermano Mayor honorario de la Federación de Cofradías de Granada.

El ilustre prócer granadino, fallecido recientemente, fué un hombre de vasta cultura, escritor ameno y sencillo, notable intérprete del piano y gran conocedor de arte. Era muy amante de la música, de la que poseía grandes conocimientos, y muy entendido en las artes plásticas. Todos estos méritos le valieron el nombramiento de académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias, por libre y unánime elección de sus componentes.

Gran coleccionista de objetos de arte, logró hacer de su domicilio particular un museo de notable valor, formado con el gusto exquisito que era patrimonio personal e inalienable de don Ramón de Contreras. Su desprendimiento y generosidad, patentes en cada uno de sus actos, han contribuido grandemente a aumentar el patrimonio artístico de Granada. Concretamente, el Museo Arqueológico de nuestra ciudad le es deudor de valiosos donativos, entre los que se cuentan un toro ibérico, una gorgona de bronce, unas asas pánicas terminadas en manos artísticamente labradas, varias hachas del periodo del bronce y una colección muy completa de monedas.

Palacio de los Condes de Luque, o de las Columnas, en la calle
Puentezuelas, propiedad de D. Ramón de Contreras y Pérez de
Herrasti, quien lo traspasó a la Universidad de Granada
(actualmente sede de la Facultad de Traducción)

La vida de tan ilustre granadino, dechado de virtudes y espejo de caballeros transcurrió siempre derramando el bien a manos llenas. Su gran amor a la humanidad necesitada se tradujo en cuantiosos donativos hechos a entidades benéficas y particulares. Caridad en silencio, porque siempre se preocupó don Ramón de que, su mano izquierda ignorase lo que hacía la derecha. La práctica de las virtudes evangélicas le valieron entre sus conocidos el dictado de hombre fundamentalmente bueno, ángel sobre la tierra. Su paso por ella estuvo siempre lo más cerca posible de Dios.

Extraído de Granada gráfica: revista mensual. Enero de 1953.

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