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lunes, 2 de mayo de 2011

Ante el mensaje de Carlos Javier de Borbón Parma

     Hace unos pocos días los que nos consideramos carlistas, nos levantábamos estupefactos ante la noticia de que Carlos Javier de Borbón Parma, hijo de Carlos Hugo, había hecho público un mensaje al pueblo carlista. Reproduzco a continuación tal mensaje:

MENSAJE AL PUEBLO CARLISTA 

Fiel a mis antepasados, fiel a mi Augusto Padre, cumpliré con los deberes y sacrificios que me impone el ser hoy el abanderado dinástico del Carlismo, que la legitimidad de origen y de ejercicio, desde los tiempos de Carlos V, ha hecho recaer en mí. 

Como mi padre, seré fiel a nuestras tradiciones, en primer lugar a nuestra tradición religiosa y, continuando su fidelidad innovadora, junto a los que deseen seguir este camino, dentro y fuera del vasto panorama del carlismo, elaborar entre todos un programa de futuro. No en balde se sacrificaron tantos carlistas, no en balde mi padre vivió y luchó hasta el final de su vida al servicio de estos ideales. 

Los tiempos son hoy distintos, el panorama político y su problemática distintos. No por esto ha terminado nuestra misión: perseverar en el camino y en la lucha por la justicia y la libertad. 

Una misión que se despliega frente a un mundo donde los países y hasta los continentes están interconectados. Por esto, nuestra mirada ha de abarcar a la vez nuestras Españas y este mundo interconectado que camina hacia una convergencia cada vez mayor. No pienso con este mensaje exponer un plan de actuación. Este plan, este camino, lo iremos haciendo al andar. 

Sí quiero subrayar que para nuestro presente inmediato la grave crisis moral, política y económica por la que atraviesa el mundo nos obliga a explorar más a fondo, con más rigor y exigencia nuestra propuesta de gestión desde la base de la sociedad, desde la base de nuestras Españas, para que la renta producida sirva al desarrollo progresivo de los ciudadanos, y no al enriquecimiento de determinados entes o individuos, o vaya a engrosar burbujas evanescentes que, al final, a todos arruinan. 

Desde siempre, inspirados por el principio de subsidiaridad, le hemos dado una expresión más acorde con los tiempos modernos; se trata de resolver a cada nivel, local, regional, nacional y, hoy en día, supranacional, los problemas por los actores sociales y que estos se impliquen responsablemente y con capacidad inventiva en esta resolución, teniendo siempre a la vista el bien colectivo. Es lo que hemos llamado nuestra autogestión. Así podemos obviar la irresponsabilidad y también la polarización agresiva que conforma cada vez más el diálogo político cuando, al contrario, debería ser abierto y constructivo. 

También nuestras raíces de cultura cristiana y humanista, donde han dejado huella otras espiritualidades, nos instan a luchar contra el terrible déficit ético que aqueja hoy en día una sociedad como la nuestra con larga tradición de sacrificios y altura moral. La adoración del becerro de oro no sólo envilece, también hace opaca la visión de un mundo donde la pobreza sigue haciendo estragos y no sólo la pobreza, también la falta de democracia y libertad y el olvido de los derechos humanos y de los derechos de los Pueblos, que van unidos, concretamente como lo revelan las revueltas de la ribera sur del Mediterráneo. Podemos ser eficazmente solidarios y debemos preocuparnos por ellos. 

Creo que desde nuestra secular identidad, original, comprometida y con la legitimidad democrática que nos otorga nuestra decidida participación en la transición democrática y nuestra marcha hacia una España plural, podemos ser actores históricos de un cambio de sistema económico, político, administrativo, de gestión ecológica de la sociedad, siendo líderes de opinión en el campo público, intelectual y político, que es lo que se necesita hoy en día. Tenemos por delante una cautivadora tarea, y por ello, fiel a mi compromiso histórico y llevado por el amor que tengo a las Españas, haciendo una llamada especial a la juventud, me comprometo al asumir la herencia dinástica del Carlismo y del Ducado de Parma, a entregarme a ello junto con mi esposa, mi hermano Jaime, mis hermanas Margarita y Carolina, y mis tías María Teresa, Cecilia y María de las Nieves. 

Dado en París el ocho de abril del año dos mil once. 
Carlos Javier


     El mensaje en cuestión es una buena noticia, y lo es porque ahora tenemos casi la certeza de que Carlos Javier sigue con vida, lo cual no es poco teniendo en cuenta los tiempos que corren, algunos, entre los que se encuentra un servidor, pensábamos que se le había tragado la tierra, pero e aquí que sigue con vida y encima sabe de la existencia de un pueblo carlista (la emoción me embarga). Pero no solo sabe de su existencia sino que encima nos envía un mensaje, ¿pero.. que nos dice tal mensaje? pues la verdad no lo se muy bien, comienza atribuyéndose la legitimidad de origen y la de ejercicio, la de origen si, pero la de ejercicio... bueno le voy a dar el beneficio de la duda (al menos hasta que Don Sixto de Borbón se pronuncie). A continuación comienza su exposición apelando a la fidelidad a nuestra tradición religiosa, pero añade "continuando su fidelidad innovadora"¡puñalada trapera!, se puede ser fiel a la tradición católica o al modernismo, pero a las dos cosas... esto huele a la mal llamada "clarificación ideológica" y la la teología de la liberación. Nos habla del sacrificio de los carlistas (los que tuvimos abuelos luchando en la cruzada ya lo sabemos) y el de su padre (que fue joder al carlismo y largarse cuando las cosas pintaban mal, ¡que gran héroe perdió el mundo!). 


     Nos habla también de lo mal que están el mundo globalizado y en particular España (ya sabemos que está jodida desde 1812) y de la crisis del capitalismo que enriquece a unos y maltrata a otros (puede Su Alteza dar ejemplo dejando el banco para el que trabaja). Nos habla de crisis éticas, morales, económicas etc. Nos habla también de principio de subsidiaridad, y luego nos habla de la autogestión, en fin si con eso se refiere a la autarquía de la que nos hablaba Vazquez de Mella me parece bien, pero creo que no es así. 


     Nos habla del becerro de oro (¡que poético!), del capitalismo, de las raíces cristianas, de libertad y papatín patatán ... no podía faltar su referencia a la contribución del Partido Carlista a la transición (¡que heroico papel jugaron Carlos Hugo y sus acólitos!). Por cierto o se es rey de España o Duque de Parma, pero las dos cosas...

     Por último, un consejo: está bien que quieras involucrar a tus hermanos, pero deja a tus tías que vivan su vejez retiradas, que bastante daño hicieron en su día.


     En fin, parece un discurso bastante ambiguo, que carece de programa concreto,que no concreta nada para intentar aunar a su causa al mayor grupo posible, tal vez al sector dinástico del PC, o a algún cetáceo de convicciones poco profundas. No niego que se aun paso adelante, pero me da la sensación que esto es mas de lo mismo, carlismo sin carlismo, en fin ya veremos...

     

5 comentarios:

  1. El último párrafo del comunicado de Carlos Javier es patético, Dios quiera que se mantenga alejado del carlismo.

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  3. ¿Esto del carlismo suena algo carca...no?

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  4. Efectivamente, "carca" significa carlista-católico. Y muy orgullosos que estamos de ser carcas.

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  5. UN REY AL QUE SERVIR Y REZAR

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