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miércoles, 11 de noviembre de 2015

El capitán Rosón y la apertura automática de paracaídas

Traemos hoy a la memoria al capitán Francisco Rosón, requeté de Granada inventor de un aparato de apertura automática de paracaídas. Tal día como hoy, el 11 de noviembre de 1955 (hace exactamente 60 años), el capitán Rosón probaba su invento.

LA APERTURA AUTOMATICA

No hace mucho tiempo que el capitán Rosón acaparó las planas de lo diarios de actualidad al hacer personalmente el ensayo de su aparato de apertura retardada de paracaídas; hoy traemos a estas páginas una información más amplia del caso, conseguida gracias a la amabilidad de este gran paracaidista.

Nació en Granada en 1916 y tomó parte en nuestra Cruzada como voluntario en el Requeté de Granada en su comienzo. En los primeros meses del año 1937 fué promovido a alférez provisional, siendo herido cuatro veces, quedando al final calificado como caballero mutilado por la Patria. El final de la guerra y sus heridas no impidieron que el capitán Rosón continuara su activa vida, y así en 1940 hace los cursos para oficiales efectivos, pasa a la Academia de Aviación e inicia los de piloto, pero es suspendido en el examen médico por padecer daltonismo.

Permanece un año en Rusia con la División Azul, y a su regreso, y tras cursar los cursos correspondientes, es destinado a la Escuela Militar de Paracaidismo como profesor.

COMO SURGIÓ EL INVENTO

Es el año 1953 y cuando estaba preparando unos ejercicios de apertura retardada de paracaídas con personal de la Escuela de Alcantarilla, un desgraciado accidente ocurrido a un cabo instructor, que al saltar desde mil metros con apertura retardada, abrió el paracaídas cuando ya era tarde, le hizo concebir la idea de que todo paracaidista debía de llevar un dispositivo que actuara automáticamente si él no lo hiciera por cualquier causa.

Le afirmaron más aún en tal creencia las noticias que le trajeron de los Campeonatos Mundiales de Paracaidismo, celebrados en el verano de 1954, ganados por los rusos, y que todos atribuyeron en su mayor parte a la utilización por éstos de un dispositivo especial que no dejaron ver a nadie, y que aseguraban que les garantizaba la apertura del paracaídas en los tiempos exactos. Este hecho es muy importante en los concursos, pues el abrir el paracaídas con un segundo o dos de adelanto o de retraso supone otros tantos puntos en contra, y a los tres puntos negativos viene la descalificación inmediata.

Basándose en todo ello construyó su primer aparato, que era un prototipo eléctrico compuesto por unas pilas, un avisador de tiempo y uno de apertura de paracaídas. El aparato avisador era de tipo de relojería, y llevaba unos circuitos eléctricos: uno conectado a una chicharra acoplada al casco del saltador, y otro circuito que iba a un electroimán, el cual, al llegarle la corriente, levantaba un pasador y dejaba en libertad a un muelle que, a su vez, arrastraba al mando de apertura. Este aparato fue probado en la Escuela de Alcantarilla, lanzándose el capitán desde un avión a mil metros de altura y con cinco segundos de retardo. Fue bien, pero en la segunda prueba, que realizó el brigada instructor Madolell, falló a consecuencia de haberse soltado uno de los cables que iban a la pila. Entonces desistió de este aparato y proyectó otro, eléctrico también, pero que en vez de un electroimán llevaba una bobina de succión. Se hicieron varias pruebas por personal de la Escuela, una de ellas saltando desde 3.000 metros con treinta segundos de retardo. Pero este segundo aparato tampoco convencía, pues el llevar cables, contactos, pilas, etc., daba lugar a fallos, por lo que se decidió a hacer uno completamente mecánico, al cual, aunque el prototipo era muy rudimentario, se le hicieron infinidad de pruebas en tierra sin ningún fallo, es decir, que el aparato estaba logrado, sólo había que perfeccionarlo.

Avión: revista de divulgación aeronáutica, 1956.

ALCALA DE HENARES - El capitán Rosón es ayudado a colocarse el paracaídas 
de apertura retardada con el cual se lanzó desde un aparato "Junker" cuando volaba 
a mil metros de altura. El paracaídas en cuestión se abrió a los ocho segundos y el 
capitán tomó tierra felizmente. - (Foto Cifra Gráfica). Imperio (12/11/1955)


PRUEBAS DE LANZAMIENTO.
Ocho segundos tardó en abrirse el paracaídas de apertura retardada con el que 
su inventor, el capitán Rosón, se lanzó en Alcalá de Henares desde un Junker 
que volaba a mil metros de altura. El capitán Rosón, que tomó tierra con toda 
normalidad, aparece aquí disponiendóse a subir al avión para realizar la 
arriesgada e interesante prueba. (Foto. Cifra). ABC (12/11/1955)
ABC (12/11/1955)

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