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miércoles, 8 de septiembre de 2021

Centenario de Antonio Blanes Zayas, el heroico legionario y carlista granadino que fue elogiado por Millán Astray

D. Antonio Blanes y Zayas nació alrededor del año 1875 en una familia de la alta sociedad de Granada.[1] Era hijo de D. Juan Manuel Blanes Lueg (†1926), militar oriundo de Barcelona, y de la aristócrata granadina D.ª Matilde de Zayas-Fernández de Córdoba y Trujillo, hija del marqués de Cavaselice. Por vía materna descendía, entre otros ilustres personajes, de D. Antonio Domingo Fernández de Córdoba, marqués de Valenzuela y gentilhombre de la Boca de Felipe II, y de D. Diego Fernández de Córdoba y Carrillo de Albornoz, conde de Cabra, quien hizo prisionero al rey moro Boabdil en la batalla de Lucena (1483).

Sus ideales religiosos y patrióticos le hicieron militar en la Comunión Tradicionalista, de cuya junta provincial fue vicepresidente en la década de 1910.[2] De profesión fue un exitoso abogado colegiado. 

En agosto de 1921, nada más conocer el desastre de Annual e incapaz de permanecer impasible ante aquella desgracia, a sus 46 años de edad decidió alistarse voluntario al recién fundado Tercio de Extranjeros, y marchó a Melilla para luchar por su Patria.[3]

Halló gloriosa muerte tal día como hoy, 8 de septiembre, hace exactamente cien años. El diario tradicionalista El Pensamiento Español lo narró así:

COMO MURIÓ EL LEGIONARIO BLANES

GRANADA 14. Un capitán de Artillería del 4.º ligero ha dirigido una carta a la condesa de Guadiana, hermana del legionario del Tercio D. Antonio Blanes Zayas, abogado de Granada, el cual murió gloriosamente, el jueves anterior, en el combate de Beni-Sicar. 

Dice que, a las cinco de la mañana del día 8, salieron fuerzas de Regulares y del Tercio para proteger la construcción de un blocao. Para ello tomaron las posiciones adelantadas al sitio en que trabajaban los ingenieros. 

En el avance asaltaron y tomaron una casa, en la que los moros se defendieron fuertemente. Una vez en la azotea, el legionario Blanes contuvo un momento de debilidad de la gente, poniéndose de pie y tremolando la bandera, por lo que fue muy felicitado. 

Al poco rato hubo muchos heridos en las guerrillas y se mandó avanzar a unos cuantos para retirar a aquéllos. 

Blanes, que retiraba a un herido, llevándolo a cuestas, recibió un balazo que le dejó mal herido, y a consecuencia del cual murió a los diez minutos. El médico, Sr. Segala, que le asistió en el mismo campo, refiere que, cuando Blanes comprendió que le faltaba la vida, sacó del pecho una medalla de la Virgen de las Angustias que al despedirle le había regalado su hermana, la condesa de Guadiana, y, besándola, expiró. 

Añade la carta que la conducta del heroico legionario ha causado general admiración, pues hasta cuando lo llevaban en la camilla fue dando vivas a España y a Millán Astray. 

Fue enterrado en una fosa especial, envuelto en la bandera española. 

En el acto del entierro, el teniente coronel Millán tuvo elogios para él, cuya conducta ofreció como modelo.[4]

A título póstumo, le fue otorgada la Cruz Laureada de San Fernando.[5]

En carta dirigida al periodista José Ortega y Munilla, el entonces Teniente Coronel Millán Astray relató de este modo la muerte del heroico Antonio Blanes:

Después de asaltado un reducto enemigo, del que se le echó con la bayoneta, en feroz reacción, se luchó unas horas a distancia, no mayor de tres o cuatro metros; cada hombre que caía precisaba recogerlo para evitar que siguiese siendo herido, y los que por él iban caían también irremisiblemente. 

Don Antonio Blanes era el abanderado de nuestro intangible pabellón, y la enseña negra y amarilla de los jabalíes la había clavado orgulloso en la pequeña ciudadela del reducto, y allí flameó al viento todo el día, insultando al moro, que se vengaba disparando con saña sobre el guión de la bandera. Blanes (aliviado de su preciosa carga, que había puesto en donde se ha dicho, en el momento más recio del combate, cuando los que iban a recoger muertos o heridos no volvían al puesto de socorro, porque ellos, a su vez, necesitaban que fuesen a por ellos) marchó contento y orgulloso a sufrir la suerte de los heroicos camilleros, y, en efecto, cuando volvió, estaba moribundo, y no tuvo tiempo para más que para decirme: ¡Viva la Legión!, y besar amorosamente una efigie que pendía de su noble pecho. 

Así murió el legionario don Antonio Blanes y Zayas.  
 
Le saludo con el mayor respeto y cariño, Millán Astray.[6]
Esquela que le dedicó el
Colegio de Abogados de Granada
Gaceta del sur (13/9/1921)


Cinco años después, en 1926, el fundador de la Legión escribió las siguientes líneas sobre todo lo que le inspiraba el españolísimo nombre de Granada, recordando, como no podía ser de otro modo, a su heroico camarada de armas, nuestro compatricio Antonio Blanes:


La labor que se propone llevar a cabo el NOTICIERO GRANADINO es una labor de españolismo y, por lo tanto, de patriotismo; y ya que he tenido el honor de ser llamado, como uno de tantos, a cooperar a ella, envío estas modestas líneas, puesto que al pedirlas no se exige ninguna condición artística ni literaria para hacerlas.

El nombre de Granada suena a nuestros oídos con igual valor que el nombre de España entera, y tras de ese armonioso nombre vemos también la figura de los Reyes Católicos en la Reconquista y en el vencimiento del poder agareno. ¡Quién sabe si desde un elevadísimo punto de vista, en el cual el tiempo no tenga el valor que nosotros le concedemos con la medida de nuestra propia vida, sino que tenga el valor con que se ven las épocas de la Historia, al evocar la guerra contra los moros que pusieron el pie en España, aparezcan unidos sin solución de continuidad aquella epopeya con el presente, y la guerra que hoy sostenemos en África no sea más que la continuación a través de la historia, de la que fue una etapa la rendición de Granada!; para nosotros, para los soldados que seguimos combatiendo contra el infiel agareno —como históricamente les llamamos— el nombre de Granada nos excita, el nombre de Granada nos entusiasma y el nombre de Granada es una enseña que eleva nuestro espíritu y que nos hace pensar constantemente en la victoria. En Granada realizó sus mayores hazañas Hernán Pérez del Pulgar, y nosotros, para perpetuar su memoria y para que sirva de estímulo, tenemos pensado el bautizar la primera Bandera que organicemos de nuestra Legión Extranjera con el nombre del inmortal Hernán Pérez del Pulgar, para rendir homenaje a la grandiosa figura militar de aquel heroico soldado y para que se adorne con sus armas y sus blasones la bandera de la Legión. 

A la Alhambra fuimos aprovechando la ocasión de un viaje de prácticas de la Escuela Superior de Guerra, cuando reglamentariamente visitábamos las fábricas de pólvoras y explosivos de Granada, que por cierto merecen también la admiración y el aplauso de los españoles, pues ya entonces —y han pasado algunos años— eran modelo en su clase y marchaban a la cabeza en la industria militar del mundo entero. No sabemos si somos poetas o no lo somos. Al menos, haciendo versos no hemos podido demostrarlo. Quizás dentro de nuestra alma soñadora se encuentren algunas de las condiciones que son precisas para ser poeta, y bien deploramos en este momento el no saber decir en verso lo que sentimos cuando entramos en la Alhambra de Granada, y por esta misma dificultad de decir de manera elocuente, brillante y esplendente los sentimientos de nuestra alma, diremos tan sólo: Que al entrar en la Alhambra fue tal nuestra emoción, nuestra alegría y nuestro entusiasmo y se revolvieron tan hondamente en nuestro espíritu tantos sentimientos atropellados, todos sublimes, todos puros y quizá alguno —como buen meridional— de honesta sensualidad, que la emoción se apoderó de nosotros, sentimos suave y tenue escalofrío, entusiasmo, ardor apacible, discreto, las palabras no afloran a nuestros labios, sólo sentimos un íntimo placer y el deseo vehemente de que estuviese a nuestro lado la mujer amada.

En Granada nació el héroe legionario ANTONIO BLANES Y ZAYAS, que halló heroica y gloriosa muerte en el combate de Casabona, en Melilla, en el año 1921; cuando los viejos legionarios decimos el nombre de Granada, forzosamente tenemos que añadir el de nuestro legionario Antonio Blanes y Zayas, que a la hora de entregar su vida en la Legión dejó escritas para siempre las reglas de la obediencia militar, pues fue gozoso y decidido a entregarla ante el mandato, tan sólo de la mirada de su jefe, que lo envió a recoger compañeros que caían segados por los proyectiles enemigos, y se lanzó al lugar de la muerte sin vacilación y sin duda y una bala le destrozó su nobilísimo pecho y aun tuvo tiempo y alientos antes de morir de dar los vivas de la Legión e invocar el Santísimo nombre de la Virgen. ¡¡Gloria y loor al granadino Blanes y Zayas, saludemos todos a su recuerdo, y hoy que nuestra alma se siente contenta y feliz por poder rendir este tributo al pueblo en que te vio nacer, recibe —legionario querido— el homenaje de la Legión que, junto con estas líneas que cantan la inmortalidad de tu pueblo adorado, te envía tu compañero que jamás te olvidará y que te ofrenda el testimonio de gratitud de todos los legionarios!! 

JOSÉ MILLÁN ASTRAY. 
Mayo 1926[7]

[1] Véase José Blanes Zabala: Andanzas de un peluquero, Ayuntamiento de Nigüelas, 2006.

sábado, 21 de agosto de 2021

La nación española es milenaria, pero sus regiones no

Ruinas visigodas en el Parque Arqueológico de Recópolis.
Turismo Castilla-La Mancha.

Desde hace más de un siglo el término “nación” ha generado ríos de tinta, y no ignoramos que también de sangre, especialmente en los países con pulsiones separatistas, como por desgracia es el caso de España. 

Decía Juan Vázquez de Mella que lo que constituye una nación es la unidad de creencias, y que solo existe una nación cuando ésta se revela por una historia común y a la vez independiente de otras historias. Por eso, para el Verbo de la Tradición, España es una nación, pero no lo es ninguna de sus regiones. [1]

No falta quien arguye que, tal como afirma el DRAE en su tercera acepción del vocablo, nación puede ser cualquier «conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común», por lo que es posible tener naciones como churros, al gusto del consumidor. Sin embargo, rara vez se esgrime esta palabra sin pretender afirmar algo que va más allá de este significado, de manera que podemos decir con seguridad que se trata de un término con carga política.

Se equivocan quienes afirman que la nación española se construye en el siglo XIX o que el carlismo luchó contra la creación de un Estado moderno (Estado que se había formado ya en España en el siglo XVI, esto es, en su época de mayor esplendor). Lo demuestran innumerables documentos históricos, como la Gaceta Oficial de Oñate, que en un artículo de 1836 (en plena primera guerra carlista) explicó por qué nación y soberanía son cosas distintas [2] o el Código Penal de Carlos VII de 1875, repleto de referencias al Estado y sus atribuciones, por poner solo dos ejemplos de los miles posibles.

El tradicionalismo español siempre tuvo claro que se puede hablar verdaderamente de España y de españoles desde la conversión del rey Recaredo en el III Concilio toledano del año 589, pues fue a partir de entonces cuando, merced a la unidad católica, los pueblos hispanorromano y visigodo se fundieron en uno solo, que es el nuestro. [3]

¿Desde cuándo existen, en cambio, León, Cataluña o Navarra? No hay duda de que no pueden atribuirse una antigüedad semejante. Algunas regiones españolas, como Andalucía o Valencia, son hijas de otras que estaban más al norte. Las hay que tuvieron Cortes propias, singularmente en la Corona de Aragón, y las hay que, aun conservando la denominación de “reino” (por proceder de una taifa mora), no lo eran más que sobre el papel, pues a efectos prácticos no fueron sino provincias de la Corona de Castilla. Y tampoco faltan las que, ostentando el nada deshonroso título de “provincia”, como Guipúzcoa, gozaron de fueros y privilegios. 

Si hay algo que todas ellas tienen en común es que todas proceden de la fragmentación política que supuso la invasión de Tarik y Muza en nuestro suelo en el año 711. Pero el largo dominio musulmán, lejos de provocar la desaparición de nuestro pueblo (o nación), supuso la reafirmación del mismo, mediante la gloriosa empresa que se llamó la Reconquista.

Quienes pretenden que las regiones del norte desarrollaron sus propias nacionalidades al margen del resto de la Península parecen ignorar que, como escribió el arabista Francisco Javier Simonet (eminente tradicionalista), durante los primeros siglos de la Reconquista la población de los reinos del norte aumentó casi exclusivamente con los mozárabes del sur. [4] ¿Cómo cabría esperar, si no, que tan pocos lograsen derrotar a tantos? Así se explica que cuando Fernando III el Santo y Jaime I el Conquistador llegan a Córdoba y Valencia, respectivamente, no encuentran en ellas a mozárabes, pues estos se hallaban ya en las filas de sus ejércitos y no hacían más que volver a casa.

Hablamos, por tanto, de un solo pueblo. Y no creemos casual que éste complete su unidad política, por obra de los ínclitos Reyes Católicos, cuando pone fin a la causa de su división.

Para negar esta realidad, además del falaz argumento de “singularidad racial” de vascos o catalanes, desmentido por la ciencia, [5] se ha recurrido al de las instituciones propias. Pero en el caso de Vizcaya, por ejemplo, encontramos que sus fueros no proceden de antiquísimos usos consuetudinarios del “pueblo vascón”, sino de las exenciones contempladas en las cartas-pueblas y el fuero de los hidalgos, de origen evidentemente castellano, aunque en la misma Castilla se perdieran en el siglo XIV a consecuencia del uniformador Ordenamiento de Alcalá. [6] En todo caso, nada tenían que ver con una “cultura vasca” diferenciada. De hecho, en muchas ciudades y no pocos pueblos de Vascongadas y Navarra jamás se ha hablado vascuence.

Algo similar podríamos decir de las famosas Constituciones catalanas. El origen de estas se remonta a los Usatges de Barcelona promulgados en el siglo XI por el conde Ramón Berenguer I, que no hizo sino compilar las disposiciones que venían aplicándose. Por tanto, no encontramos descabellada la frase “antes fueron leyes que reyes”. Lo que no se dice es que estas disposiciones procedían a su vez del Fuero Juzgo, es decir, del reino visigodo de España. [7] Y es que España es milenaria, pero sus regiones no.



De Manuel de Santa Cruz (Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español, tomo I, 1979, p. 54) extraemos además el siguiente extracto:


[2] Lejos de oponerse a una supuesta “construcción nacional”, los primeros carlistas (como antes hicieran los realistas fernandinos) ponían verdadero empeño en demostrar que la Monarquía tradicional era la esencia de la Nación española y la que representaba mejor los intereses del pueblo, calificando en cambio a los liberales como partidarios del caos y la anarquía. 

El periódico oficial de los defensores de Don Carlos María Isidro (Gaceta Oficial, n.º 90, 2 septiembre 1836, p. 462) desmontaba, eso sí, la falacia liberal de la “soberanía nacional” con estas palabras:


A quienes deseen conocer las verdaderas motivaciones e ideas esgrimidas en las guerras carlistas, recomendamos la lectura de La formación del pensamiento político del Carlismo (1810-1875), de la profesora Alexandra Wilhelmsen.

[3] «Conmemorando un cincuentenario», por A. Abad Gómez (El Día de Palencia, 7 mayo 1939, p. 3). A este respecto, aconsejamos también la lectura de una obra de Modesto Hernández Villaescusa titulada Recaredo y la unidad católica (1890).

[4] Simonet, Francisco Javier (1897-1903). Historia de los mozárabes de España. Madrid. p. 141.

[5] Acerca de los estudios genéticos al respecto, véanse los artículos Los genes de los vascos no son diferentes (2010); Murcianos, castellanos y catalanes, unidos por el ADN (2010) o Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de España (2019).

[6] Pirala, Antonio (1856). Historia de la guerra civil y de los partidos liberal y carlista, tomo I, págs. 425-426. Aunque se trata de un autor anticarlista, como historiador siempre fue respetado y consultado por los carlistas, y en este punto, como en otros, está en lo cierto.

viernes, 23 de abril de 2021

Reseña: Misa y Ofrenda Floral por el 570º aniversario del nacimiento de Isabel la Católica en la Capilla Real de Granada.


Nota previa: debido a la prohibición expresa de la Capilla Real de Granada de realizar fotografías o vídeos en el interior de sus instalaciones no se van a realizar en esta entrada reproducciones fotográficas del evento.


Este 22 de abril de 2021 se han cumplido exactamente 570 años del nacimiento de Isabel la Católica (n. 22 de abril de 1451), y para conmemorar este 570º aniversario, se ha celebrado en la Capilla Real de Granada (así como en otros lugares, como el Palacio de Juan II, casa natal de la Reina Católica) un acto especial que, entre otras cosas ha incluido una ofrenda floral y una misa, de la que hoy vamos a hacer la reseña.

Como es de todos conocido, la Reina Católica descansa junto a su esposo Fernando el Católico, su hija Juana de Trastámara, su yerno Felipe de Habsburgo y su nieto Manuel de la Paz en la Capilla Real de Granada. La Capilla Real constituye el tercer elemento de la tríada de lugares "isabelinos" conformada por el Palacio de Juan II, un antiguo palacio real castellano dónde nació la Reina Isabel la Católica y que hoy es regentada por las agustinas, el Real Palacio Testamentario, dónde hizo testamento y murió la Reina Católica, hoy centro de interpretación, y, finalmente, la Capilla Real, dónde reposan sus restos mortales. El Palacio de Juan II, de hecho, también ha tenido una función relevante en el aniversario del nacimiento de la Reina, aunque la Capilla Real ha tenido un papel especial por tener en ella el cuerpo de Isabel la Católica, la cual -no lo olvidemos- ostenta el título de Sierva de Dios.



Monumento funerario de mármol de los Reyes Fernando (izq.) e Isabel (der.) los Católicos en la Capilla Real de Granada.

Fuente: Capilla Real de granada.

Para los que no conozcan la Capilla Real, éste es el lugar de sepultura de los Reyes Católicos, que quisieron hacerse enterrar en la ciudad de Granada. La Capilla se encuentra anexa a la Catedral de Granada, formando un sólo conjunto con la Catedral y la Iglesia del Sagrario. Se puede acceder a ella desde la Gran Vía de Colón, principal arteria de la ciudad de Granada, y, de hecho, es de los primeros edificios a los que es posible acceder en el centro histórico del que forman parte, desde la Gran Vía, junto a la Madraza (antigua escuela islámica hoy usada como centro de conferencias por la Universidad de Granada), la cual se encuentra justo enfrente de la Capilla. 

La Capilla Real supone uno de los principales monumentos de la ciudad, por lo que la visita turística por la Lonja, la Capilla y el Museo-Sacristía supone uno de sus principales atractivos. Además, como espacio religioso tiene su horario de misa pública, es uno de los puntos neurálgicos del Día de la Toma, al custodiarse el Pendón de los Reyes Católicos en la Capilla Real, y se celebran importantes celebraciones por la Toma de Granada (2 de enero) y el Día de la Hispanidad (12 de octubre). También se celebran los aniversarios de la muerte de los Reyes Fernando (23 de enero) e Isabel (26 de noviembre).


Tremolación del pendón de los Reyes Católicos el 2 de enero en la Capilla Real. Fuente: EL IDEAL.


La Capilla Real tiene dos puertas: la primera da acceso a la Lonja, la antigua zona de mercaderes y que hoy en día sirve como puesto de compra de tickets y entrada a la Capilla, y la puerta principal, por dónde habitualmente se accede a la Misa de la Capilla y que lleva directamente al interior del recinto. A continuación, tenemos dos salas separadas por una reja: en la primera están las capillas de la Santa Cruz y San Ildefonso, y en la segunda se encuentran el presbiterio, el retablo mayor y los sepulcros de mármol de los Reyes Católicos y Juana I y Felipe el Hermoso. Estos monumentos se encuentran sobre una pequeña cripta (por la que se entra y se sale por unas escaleras frente a los sepulcros o "mausoleos" de los Reyes) en la que se encuentran los cuerpos de los Reyes Católicos, Juana I, Felipe el Hermoso y el Infante Manuel de la Paz en sencillos ataúdes o sarcófagos de plomo. 


Fachada exterior de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada. 

En el frente, la entrada principal a la Capilla. A la izquierda, la usada por los turistas en visitas culturales.


Ahora, entremos de lleno en el evento. La puerta de la Capilla se abrió más o menos a las 19:00 horas, dónde ya esperaba un pequeño número de gente. Los asistentes irían entrando a la Capilla Real hasta las 19:30, hora en la que empezaría la Misa y Ofrenda floral. Para esto, la Capilla estableció un aforo limitado, con lugares señalados en los bancos y asientos en los que la gente debía sentarse, no dejando a nadie quedarse en pie. El número total de asistentes resultó bastante modesto, limitado al aforo máximo, pero tenemos constancia de que hubo gente que no pudo acceder por haberse alcanzado ya el aforo máximo.

El acto dio inicio con un discurso inaugural (que comenzó con unos problemas de megafonía) por una mujer cuyo nombre completo no hemos podido averiguar, pero que pertenece al Círculo Cultural Hispanista, con sede en Madrid -y que al parecer también ha organizado una ofrenda floral allí, en el Paseo de la Castellana, por motivo del aniversario del nacimiento de la Reina Católica. El contenido del discurso básicamente se limitaba a recalcar la importancia del acto celebrado.



Acto seguido, se dio inicio a la ofrenda floral, en la cual aquellos que hubiesen traído ramos de flores o simplemente flores para entregar en el sepulcro de los reyes, debía colocarlas frente a ellos siguiendo una ruta determinada (que se volvería a repetir al término de la misa para que los fieles pudieran recibir la Comunión). Acabada la ofrenda floral, dio inició la Misa en conmemoración del nacimiento de la Reina Isabel.

La Misa, fue una ceremonia oficiada por dos sacerdotes y un número más amplio de monaguillos, que contó con la música del órgano de la Capilla y el canto del coro. Se trató de una misa cantada y acompañada por el órgano y el coro, lo que servía (además de darle una gran belleza) para dotarle de una gran solemnidad, a la altura de un acto tan importante como el aniversario del nacimiento de la Reina Católica. Lo más destacable, sin embargo, lo constituyó el sermón del sacerdote que daba la homilía. Éste aprovechó la lectura de los Hechos de los Apóstoles del día 22 de abril (en la que el Apóstol Felipe se encuentra con un eunuco miembro de la corte de Etiopía y que peregrinaba a Jerusalén, haciéndole conocer la Buena Nueva a partir de una lectura que estaba haciendo del libro de Isaías) con una de las características más importantes de Isabel la Católica: la Evangelización de América.



Retablo mayor de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada.

El sermón hacía especial hincapié en el papel que ejerció la Reina Católica como auténtica madre de la Iglesia hispanoamericana. Por ello, se exponía como ejemplo paradigmático la reciente visita del Nuncio de su Santidad en España, el prelado filipino Bernardito Cleopas Auza, a la Capilla Real de Granada, en el transcurso de la cual se emocionó al entrar en presencia de la Reina Católica, a la cual la América Española, Filipinas y él mismo deben su fe.

Además de ello, el predicador recordó, especialmente a los defensores de la causa de su canonización, que la mejor forma de honrar a Isabel la Católica no es otra forma sino mediante la oración y la vida cristiana: la imitación de las virtudes de Isabel la Católica. Recordó que la Reina dedicaba dos horas al día a la oración, dándole a Dios así un "diezmo" de su tiempo y sacando de Él la fuerza para sobreponerse a las adversidades familiares (que no fueron pocas), que dos días a la semana dedicaba a hacer justicia a los pobres y a oír en audiencia a todo aquel que lo requiriese, y destacando en último lugar la gran importancia que tenía para ella la familia. 

Finalmente, acabada la Misa, se abrió la cripta en la que se encuentra sepultada la Reina Isabel la Católica y la Sacristía-Museo, siguiendo la misma ruta turística que no se hacía desde el último estado de alarma. Los visitantes tuvieron la posibilidad de bajar a la cripta y presentar sus respetos a los restos mortales de la Reina, además de recoger una "estampita" que se abre con forma de libro y en cuyo interior, entre otras cosas, hay escrita una oración para la Reina Isabel. 


Cripta de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada.

En el centro, se encuentran los sarcófagos de los Reyes Católicos. En los "bancos", los sarcófagos de Felipe el Hermoso, Juana la "Loca" y el Infante Manuel de la Paz.

Luego de eso, tuvieron la oportunidad de dirigirse a la Sacristía-Museo, dónde se encuentran múltiples objetos de la Reina Isabel, como su corona, su cetro y su misal, así como otros objetos como la espada del Rey Fernando, los guiones de los Reyes y su Pendón, diversos cuadros góticos y dos estatuas orantes a tamaño real de los Reyes, para finalmente salir por la tienda -con múltiples objetos religiosos y profanos que normalmente están disponibles en la tienda (Librería) de Cruz de Elvira (Plaza de Alonso Cano). 



Museo de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada.
Sacristía de la Capilla Real habilitada como Museo. En primer término, puede observarse (en el triángulo de cristal), la corona de la Reina, la espada de Fernando el Católico y el cetro de Isabel la Católica. Al final, también se ven, a ambos lados de un modesto retablo, estatuas orantes de los reyes Católicos.


lunes, 15 de marzo de 2021

Exposición temporal. Laetare: la memoria de la madera. Reseña y reportaje fotográfico.

 

Laetare: la memoria de la madera.



Desde el sábado 13 de marzo de 2021 hasta el próximo 4 de abril de 2021 -salvo días del Triduo a la Virgen de los Dolores y el Lunes Santo- está abierta en el Museo-Convento de las Carmelitas Calzadas (calle Monjas del Carmen, Realejo, Granada) la exposición temporal Laetare: la memoria de la madera, en ocasión del 60º aniversario de la bendición de la imagen de la Virgen de los Dolores que es titular de la Real Cofradía de la Virgen de los Dolores. La exposición estará abierta todas las tardes desde las 16:00 hasta las 18:00, y la entrada es gratuita, aunque se puede dejar un donativo a discreción del visitante para el convento y la Cofradía.


 Museo-Monasterio de la Encarnación (1508) en Calle Monjas del Carmen (Realejo).



La Real Cofradía de la Virgen de los Dolores nació en 1940 al amparo del Tercio de Requetés de Isabel la Católica. Su sede originalmente estaba ubicada en la iglesia de Santa María Magdalena (Calle Puentezuelas) hasta 1960, en que se trasladó a la iglesia del monasterio de San Antón (Calle Recogidas), y finalmente volvió a trasladarse a la iglesia de San Pedro y San Pablo (Carrera del Darro) en 1970, por lo que ha recibido el sobrenombre de la Hermandad viajera. La imagen de la Virgen de los Dolores procesiona el Lunes Santo desde el Monasterio de San Bernardo, frente a la iglesia de San Pedro y San Pablo. En la capilla de la Virgen de los Dolores de esta última puede encontrarse una bandera del Tercio Isabel la Católica-Cofradía de la Virgen de los Dolores de 1945.


Capilla de la Virgen de los Dolores en San Pedro y San Pablo (Darro).
A la derecha, se puede ver una bandera con el aspa de San Andrés con el año de 1945.


Los orígenes de la cofradía se remontan a 1937, en el antiguo Palacio de los Tello (en el recientemente desaparecido restaurante El Ventorrillo: Paseo del Violón, Granada), que tenía una capilla con una imagen de la Virgen de los Dolores, y que fue empleada por el Tercio como cuartel general desde sus orígenes. Ahí, el Viernes Santo de 1937, el entonces Comandante de Caballería Manuel Rubio Moscoso hizo el voto en nombre del Tercio Isabel la Católica de crear una cofradía dedicada a la Virgen de los Dolores, el cual se hizo efectivo en 1940, acabada la Guerra, en la que el Cardenal Agustín Parrado dio su aprobación a los estatutos de la Cofradía. En 1960, ante la decisión de los propietarios, los Gómez de Cortinas, de emplear la imagen para culto interno, se encargó una nueva imagen al imaginero andaluz Aurelio López Azaustre (1925-1988), mientras que la cofradía empleaba una imagen provisional de la Virgen de los Dolores de la iglesia de San Antón. La nueva imagen de la Virgen de los Dolores fue terminada y bendecida en la iglesia de Santa María Magdalena (aún sede de la Hermandad) en 1961.

La exposición se articula en torno a un pequeño recorrido formado por dos de los patios del Convento que comunican entre sí, y una pequeña sala que comunica con la entrada del convento, dando lugar a un recorrido circular en el que el visitante acaba la visita en el mismo sitio por el que ha entrado. Nada más entrar, nos encontramos con un pequeño puesto de venta de productos de la Cofradía regentado por una hermana de la misma, quién sirve como primer contacto del visitante con la exposición. El primero de los patios (que tiene una preciosa escultura en piedra de la Virgen del Carmen en el centro), al que se accede por el lateral derecho de la entrada, está destinado a hacer una breve historia de la devoción a la Virgen de los Dolores en Granada antes del establecimiento de la Real Cofradía de la Virgen de los Dolores en 1940. El segundo patio está destinado a la cofradía per se, y, especialmente al evento que constituye el núcleo de la exposición: la talla en 1961 de la imagen actual de la Virgen de los Dolores por Aurelio López Azaustre. La última sala complementa la colección de este segundo patio.




 

El material de la exposición incluye una amplia variedad de objetos fundamentalmente religiosos, que van desde medallas, pequeñas imágenes de la Virgen de los Dolores a cuadros, pasando por objetos litúrgicos y ceremoniales procedentes de la Cofradía, como un traje de penitente u algunos vestidos y atavios de la Virgen, así como fotografías y recortes de periódicos que sirven para poner en escena al visitante y adentrarlo en la historia de la cofradía y de su imagen titular.

En el primer patio, nos encontramos con diversos materiales que sirven a la exposición para crear un ambiente que evoca la importancia de la devoción de la Virgen de los Dolores en Granada antes de 1940. Encontramos cuadros, medallones de madera e imágenes del siglo XVI en adelante. Cabe destacar unos retablos pertenecientes a antiguos altares, con las oraciones que leía el sacerdote en latín y nos evocan el ceremonial de la misa antes del Vaticano II y el Posconcilio.

En el segundo patio, que forma un contenido temático con la última sala, nos adentramos más a fondo en lo que es la propia Cofradía, con múltiples aspectos que nos remontan a la historia de la Real Cofradía desde su fundación en 1940 hasta casi nuestros días, y que incluye objetos litúrgicos, como recortes de periódicos, fotografías o diplomas. Entre los más importantes cabe destacar la bandera blanca detrás del manto de la Virgen que ocupa el lugar central del patio, y en el que se lee: "COFRADIA N(uestra) SEÑORA DE LOS DOLORES", "TERCIO DE ISABEL LA CATÓLICA" y "AÑO DE 1940", con el escudo de la Cofradía, las fotografías y recortes de periódicos en torno a la talla y bendición de la Virgen en 1961, un ¿exvoto? que hace referencia a esto, y las cruces militares y la faja de general concedidas a la Virgen de los Dolores y los diplomas que lo atestiguan y con fecha en 2014 y 2015 respectivamente.


¿Exvoto? que deja de la constancia de la creación de la imagen de la Virgen de los Dolores por el imaginero Aurelio López Azaustre y su bendición en la iglesia de Santa María Magdalena en 1961.


Faja de General (2014) y Cruces Militares (2015) concedidas a la Virgen de los Dolores.


El interés, sin embargo, que ofrece esta exposición radica en la alta simbología tradicionalista de la Real Cofradía de la Virgen de los Dolores, así como en la gran cantidad de objetos litúrgicos de esta cofradía que tienen simbología propia del Requeté y la Comunión Tradicionalista.

Ya hemos mencionado brevemente la bandera, sin embargo, también nos podemos encontrar en la exposición una bandera rojigualda con el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María bordados, y una gran cantidad de símbolos del Requeté en los objetos litúrgicos de la Cofradía. Ya hemos mencionado a la bandera, con el escudo de la cofradía compuesta por el aspa de Borgoña bajo tres clavos -a los que posteriormente se añadiría una corona real y una corona de laurel entregada por la Hermandad de ex-combatientes del Requeté-, aunque no deja de llamar la atención este escudo con el aspa de Borgoña en un traje de penitente, así como no pocos objetos litúrgicos con el águila bicéfala y la cruz de Borgoña sobre fondo blanco de la Comunión Tradicionalista en no pocos objetos litúrgicos.






La Real Cofradía de la Virgen de los Dolores fue famosa por hacer alarde durante la Posguerra de una gran cantidad de simbología tradicionalista, provocando una gran tensión con la Falange y algún que otro importante conflicto.


Este hecho nos debe llevar a esta reflexión final, y es que a pesar de los intentos de la cultura oficial de ningunear al carlismo como una mera anécdota o partido político fracasado, o un movimiento con poca presencia práctica en Granada (así lo define el "Mapa de la Memoria Histórica de Granada", portavoz del nuevo relato histórico oficial sobre esta época), la influencia del carlismo en la cultura popular española no ha sido nulo.


Esta última foto la pongo como curiosidad: un aspa de Borgoña bajo el escudo del Convento de la Encarnación. Esta bandera pertenece al Convento, no a la exposición, sin embargo no he podido averiguar más del motivo por el que se ha puesto la Cruz de San Andrés bajo el escudo del Convento.

Para acabar, quiero animar a todos los tradicionalistas y simpatizantes que vivan en Granada o en la zona próxima y puedan desplazarse a Granada aprovechen para dirigirse al Realejo y visitar la exposición (repetimos: todas las tardes de 16:00 a 18:00 hasta el 4 de abril, salvo los días del Triduo a la Virgen de los Dolores y el Lunes Santo). A fin de cuentas, es gratuita (salvo lo que deseen dejar de donativo) y se ve en un momento, además de ser altamente recomendable.


Enlaces externos (para obtener información actualizada):

Real Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores - Granada (Facebook): Real Cofradía Ntra. Sra. de los Dolores (Granada)

Museo Carmelitas Granada (Facebook): Museo Carmelitas Granada


Fuentes: 

RFHCSSG (s.f.). Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada. Real Cofradía de la Virgen de los Dolores. URL: https://www.hermandadesdegranada.com/real-cofradia-de-nuestra-senora-de-los-dolores/

Real Cofradía de la Virgen de los Dolores (2021). LAETARE. La memoria de la madera. 60 años. Los Dolores de la gubia de Azaustre (folleto).

Museo Carmelitas (s.d.). Museo Carmelitas (folleto).

sábado, 6 de marzo de 2021

Celebración por los mártires de la Tradición en Granada

Como cada año por estas fechas, hoy hemos celebrado dignamente en Granada la festividad de los mártires de la Tradición, instituida por S. M. Carlos VII (q.s.g.h.) para honrar la memoria de todos los que dedicaron y entregaron sus vidas por la Santa Causa de la Tradición española.

Tras la comida en buena compañía de nuestro capellán, Rvdo. D. Javier Utrilla (FSSPX), nos acercamos al cementerio San José de nuestra ciudad, donde yacen los restos mortales de destacados carlistas granadinos y de otros muchos desconocidos. Allí rezamos por el descanso eterno de todos ellos, así como por cuantos españoles dieron sus vidas por Dios y por la Patria.

Frente a la hermosa sepultura del General de Brigada Manuel Fernández de Prada, el presidente del Círculo Tradicionalista de Granada, Rodrigo Bueno, leyó la biografía de este militar ejemplar, así como el siguiente texto del periodista Francisco Guerrero Vílchez, fundador del periódico tradicionalista granadino La Verdad

Gloria a los Mártires de la Tradición 

Gloria a su fundador, que con la caridad que le caracterizaba instituyó la fiesta solemne del 10 de Marzo, para perpetuar el recuerdo de aquellos sublimes soldados de la Tradición que sufrieron por su Dios, por su Patria y por su Rey. 

Para esta fiesta, notables escritores y nobilísimos corazones han escrito y sentido el martirio de la causa de la Religión Católica y el derecho de la Legitimidad desterrada. 

Hoy el más humilde de los carlistas granadinos os deposita una lágrima sobre vuestras tumbas y una oración por vuestras benditas almas. 

Y... otra lágrima sobre la tumba y otra oración por el alma de aquel nuestro Rey don Carlos VII, que compartió con vosotros penalidades y destierro. 

También suplicamos a Dios Nuestro Señor levante el velo que cubre hoy con lóbrega oscuridad a tantas almas que debieron ser carlistas y por cuya Causa debieron de hacer lo que vosotros hicisteis, en vez de permanecer en la mortal atonía de la indiferencia, ya que no les permita aún su conciencia declararse enemigos vuestros. 

La Causa de Dios no puede morir, y saldremos de las nuevas catacumbas cuando suene en el reloj de la Providencia la hora de grandes justicias. 

Nuestra fe, como la de aquellos humildes pescadores, nos salvará y regenerará la Patria. ¡Adelante, con el corazón puesto en Dios, la Patria y el Rey! 

¡¡Sursum... Carlistas!!

Seguidamente la piadosa margarita María Bravo depositó cuatro velas sobre la losa sepulcral, mientras se recitaban los siguientes versos: 
Al clamor de la Patria afligida
Raza de héroes, del polvo salid;
Que a besar vuestra sangre vertida
Hoy acuden los hijos del Cid.

Con la Cruz por bandera y escudo, 
Por corona el sangriento laurel 
Aun mostráis, en el pecho desnudo 
La honda huella del hierro cruel.

Sin desmayo en la lucha homicida,
Del deber escuchando la voz,
Ofrecisteis la sangre y la vida
Por el Rey, por la Patria y por Dios.

Sobre el fúnebre mármol que os cierra
Ruge herido el hispano león;
Y se abate, cubriendo la tierra
Vuestro, ayer, invencible pendón

Hoy con paso tardío y doliente
Vuestra tumba el guerrero al pisar
De su llanto, en la amarga corriente
Sus laureles arroja quizás.

Vuestra sangre fecunda la Historia
Como fuente inmortal de virtud;
Y reciben su beso de gloria
Las cenizas que ampara la Cruz. 

Tras el canto del Oriamendi y los vítores de rigor, uno de los asistentes pronunció un sentido:

¡Gloria a los mártires y a los soldados de la Tradición!

Después nos desplazamos hasta la tumba del General Carlos Calderón, que da nombre a nuestro Círculo, frente a la cual se rezaron otras preces. Un sobrino tataranieto de nuestro General, el magistrado José Raúl Calderón, autor del exitoso libro Proceso a un inocente. ¿Fue legal el juicio a Jesús? (2009), nos habló de su ilustre antepasado y de la madre de éste, D.ª Josefa Vasco, no menos entregada a la Causa tres veces santa, por lo que recibió de Carlos VII el título de Marquesa de la Caridad. También nos refirió las gestiones que se siguen haciendo para dignificar esta sepultura.

Antes de marcharnos, acudimos al patio de los caídos por Dios y por la Patria, donde colocamos otra vela por el requeté Ángel Vidal Muñoz, a quien ya homenajeamos en nuestro acto en celebración del glorioso Alzamiento Nacional el pasado 18 de julio. En el mismo patio tuvimos ocasión de rezar asimismo por el alma del heroico Alférez de la Guardia Civil Ulpiano Bravo Sahagún, muerto en la Cruzada de Liberación, que se halla también allí enterrado y que es abuelo y bisabuelo, respectivamente, de dos miembros de nuestro Círculo Tradicionalista.

A las 7 de la tarde se celebró en la capilla María Reina la santa misa tridentina en sufragio por los mártires de la Tradición, con la que dimos por concluida esta jornada en merecida memoria de nuestros muertos. El sermón de D. Javier Utrilla puede escucharse en el siguiente enlace:



Imágenes del acto:





miércoles, 20 de enero de 2021

Valores tradicionales: Crónica de una saga de maestros

Hemos recibido el interesante libro «Valores tradicionales: Crónica de una saga de maestros» (Penguin Random House, 2020, 449 págs.), por Carlos Font Guerrero, recientemente a la venta en papel y en formato digital. Su autor, maestro jubilado, ha tenido la amabilidad de regalarnos dos ejemplares, uno de ellos para uso y disfrute de los integrantes del Círculo Tradicionalista de Granada «General Carlos Calderón». 

Aunque su título no permita intuirlo, buena parte de la obra se dedica a narrar con todo detalle y en más de cien páginas (del capítulo 20 al 35) las andanzas carlistas del cordobés de nacimiento y granadino de adopción Carlos Cruz Rodríguez, bisabuelo del autor. Y lo hace de forma en parte novelada, pero bien documentada, con muchos textos originales y un rigor histórico que suele echarse en falta en no pocos historiadores que tocan el tema de la Santa Causa. Estas páginas darían perfectamente para un libro aparte, pero Carlos Font ha estimado oportuno incluirlas junto con la historia de sus otros ascendientes, íntimamente ligada a la de España y sus guerras intestinas, desde la de 1833-1840 hasta la de 1936-1939. 

A través de los textos que dejó escritos –y que se reproducen en el libro–, Font ha podido recrear la actuación política y militar de su bisabuelo, que es la parte que más nos interesa. Carlos Cruz estudiaba magisterio en Granada cuando sobrevino a España la desastrosa revolución de Septiembre de 1868, cuyos excesos permitieron el resurgir del carlismo. Él mismo cuenta cómo constituyó la Junta carlista de Belicena y cómo en 1872 colaboró al triunfo de la candidatura como diputado a Cortes por Santa Fe de su correligionario y amigo Carlos Calderón y Vasco, de quien tanto hemos hablado en otras ocasiones. Al igual que Calderón, Cruz tomó parte poco después en la tercera guerra carlista; en 1873 acaudilló incluso una de las tres partidas carlistas que se alzaron en la provincia de Granada y, tras esta peripecia tan poco conocida, marchó al Norte, combatiendo a las órdenes del General Ollo y padeciendo después la emigración. 

La lectura de este libro, especialmente de los fragmentos autobiográficos de Carlos Cruz Rodríguez, nos ha recordado mucho a otro titulado «Recuerdos de un carlista andaluz (un cruzado de la causa)» (1982) sobre los hechos no menos heroicos en esa misma guerra del alcalaíno Rufino Peinado, a cuyos descendientes tuvimos también ocasión de conocer hace cosa de año y medio. 

Como única nota negativa –sin desmerecer por ello el conjunto– hemos de advertir que en su epílogo Font hace un alegato en favor de la democracia liberal y pinta las guerras carlistas y la Cruzada de Liberación (que él no llama así, evidentemente) como luchas fratricidas causantes del retraso de España. Pero este análisis, que está en plena consonancia con la historiografía oficial, se olvida de Napoleón, de Bolívar, de Riego, de la acción de las logias masónicas, de las matanzas de frailes, de las desamortizaciones, de las quemas de iglesias, de los incesantes pronunciamientos liberales, de los cantonalistas, de los filibusteros, de los yankees, de Abd el-Krim, de la Semana Trágica, del terrorismo anarquista, de las huelgas violentas, de los separatismos, de la injerencia de Stalin en nuestra patria y de un largo etcétera en que nada tuvo que ver el carlismo, salvo por el hecho de querer poner remedio a todo ello. 

Y es que los carlistas, que amamos profundamente a España, la hemos deseado ver en todo momento próspera y en paz, alejada de las convulsiones que a la larga acarrea siempre el sistema demoliberal, pues éste, al negar la autoridad de Dios sobre la sociedad entera, elimina todo principio de orden y autoridad. Y aunque las nuevas pedagogías no incidan en ello, las consecuencias de esta pérdida de autoridad las sienten como nadie los maestros. 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Lectura para acabar el año: «La sociedad tradicional y sus enemigos» (2019), por José Miguel Gambra

En estas Pascuas de Navidad y para finalizar el año, queremos recomendar la lectura del libro La sociedad tradicional y sus enemigos, escrito por el Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, D. José Miguel Gambra. Su primera edición fue en 2019, aunque se ha presentado este año 2020. Esta obra imprescindible para todo tradicionalista puede adquirirse por solo 14,25 € en cualquiera de los siguientes enlaces:

* La sociedad tradicional y sus enemigos en Guillermo Escobar Editor
La sociedad tradicional y sus enemigos en Librería Balmes
* La sociedad tradicional y sus enemigos en Casa del Libro
* La sociedad tradicional y sus enemigos en Marcial Pons
La sociedad tradicional y sus enemigos en FNAC
La sociedad tradicional y sus enemigos en El Corte Inglés



Descripción:

Los tiempos modernos han sido el escenario de las guerras más cruentas y sanguinarias de la historia. Aun con distintas máscaras, sus protagonistas han sido siempre los mismos, el liberalismo y el totalitarismo, enfrentados a muerte a raíz, justamente, de los comunes prejuicios filosóficos en que ambos se basan. Uno y otro, amén de teñir de sangre la historia, reducen la existencia humana, individual y colectiva, a la más desgraciada servidumbre. En el caso del totalitarismo, por principio. En el del liberalismo, como inevitable consecuencia de hecho.

Este es, en pocas palabras, el diagnóstico tradicionalista sobre la modernidad. Las páginas de este libro desentrañan las premisas comunes de lo que en realidad es una gigantesca guerra intestina entre dos hermanos deudores de la misma ideología. Sin embargo, su planteamiento no es, al estilo moderno, el de una crítica formal, abstracta, externa... En La sociedad tradicional y sus enemigos, José Miguel Gambra expone cabalmente los rasgos definitorios del legado carlista y los caracteres de la única tradición, de origen divino, a la que según sus principios el hombre debe someterse. Solo a partir de la elucidación de esta tradición, que no es otra que la tradición de las Españas, le será dado al autor mostrar, en su verdadero alcance, la monstruosidad de aquellas premisas.

Presentación del libro en Murcia:

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