martes, 9 de noviembre de 2021

Un rasgo de hidalguía de Carlos Calderón

por Natalio Rivas Santiago (1865-1958)

Nunca he sido carlista; pero siempre, rindiendo culto a la justicia, he afirmado que el partido tradicionalista español ha sido en nuestra Historia un modelo de constancia y consecuencia que no ha tenido parigual.

Arranca su actuación política en la muerte de Fernando VII, y, tras un siglo de lucha sin descanso, ha sufrido la derrota en tres guerras civiles, y, sin embargo de ello, ha subsistido sin decaer su espíritu ni rendirse su voluntad. Multitud de familias, lo mismo las más ilustres que las más modestas y humildes, han ido legando a sus descendientes el culto a las ideas, constituyendo su apretada comunión una falange que nunca ha claudicado.

A pesar de separarme de sus componentes la más radical diferencia política, he contado en dicha agrupación con muchísimos amigos, lo que me ha ofrecido ocasión de conocer de cerca su manera de ser. No he tratado uno solo que no fuera un cumplido caballero y que en todos sus actos no resplandeciera la más noble hidalguía. La imparcialidad me impone reconocerlo.

Pues bien: en los días venturosos, y ya tan remotos, de mi juventud, presencié un episodio que quiero rememorar como demostración viva de cuanto llevo dicho. Creo que de los que actuaron en él, acaso sea yo el único superviviente.

El año 1892 es sabido que se celebró en toda España con inusitada solemnidad el cuarto centenario del descubrimiento de América. Entre los muchos actos que habían de tener lugar figuraba el viaje a Granada de S. M. la Reina Regente, Doña María Cristina, acompañada del Rey niño Don Alfonso XIII, ambos de inolvidable y grata memoria.

El estar sepultada en la referida capital la gloriosa Reina Católica, alma del descubrimiento, prestaba singular importancia a las fiestas del centenario. Además, allí la Soberana descubriría el magnífico monumento dedicado a conmemorar la visita de Cristóbal Colón a su augusta protectora, esculpido por el inmortal artista Mariano Benlliure.

El anuncio de la visita de los Reyes produjo en Granada enorme contento. Yo recuerdo todos los detalles porque acababa de ser elegido diputado provincial, y lo mismo la Diputación que el Ayuntamiento tuvieron que ocuparse de preparar el más lucido recibimiento a los augustos huéspedes.

Hubo que pensar, ante todo, en qué edificio había de alojarse la Corte. Todos deseábamos que fuese el mejor. Después de discutir cuál sería el más idóneo para el caso, el entonces alcalde, don Manuel Tejeiro, indicó que ninguno podía aventajar al Carmen, llamado de Los Mártires, situado en la Alhambra, con vistas a la vega y a Sierra Nevada, donde hubo de estar aposentado el gran poeta don José Zorrilla cuando fue coronado. A todos nos pareció de perlas la iniciativa; pero inmediatamente alguien hizo notar que siendo tan hermosa mansión de la propiedad de don Carlos Calderón y Vasco éste no la cedería, precisamente, por ser los Reyes los que habían de ocuparla.

Calderón no vivía en Granada. Su residencia permanente era París. Carlista de abolengo, había sido jefe de la escolta personal de Don Carlos VII durante la última contienda civil, y se creía que, adversario irreconciliable de la Monarquía reinante, se negaría a ceder su casa —que nadie habitaba— para que fuera alojamiento de los Soberanos.

Se discutió sobre aquella dificultad, y el alcalde tomó, muy resuelto, la responsabilidad de hacer la petición en nombre de la ciudad.

Dirigió un extenso y expresivo telegrama al opulento prócer carlista, y éste contestó con otro cuyo texto no recuerdo, pero sí la esencia de su contenido. En él hago memoria que decía que para los Reyes de España, que no lo eran más que de hecho, no cedería su casa, pero que para la ilustre dama que ocupaba el trono, no como Reina, pero sí como augusta señora, tenía la más alta satisfacción de ofrecerla.

A mí no me sorprendió, porque, como he dicho antes, conocía yo muy bien la hidalguía que caracterizaba todos los actos de los tradicionalistas.

No hay que decir que los elogios que se prodigaron a Calderón fueron tan justos como unánimes.

Y entonces, para preparar de la manera más digna y espléndida el aposento de las personas reales, rivalizaron en celo todas las señoras granadinas, lo mismo las de estirpe aristocrática que las adineradas de la clase media, llevando a Los Mártires tapices, cuadros, mármoles, esmaltes y muebles de época riquísimos y artísticos y cuanto creyeron que había de embellecer la regia mansión. Y no es preciso consignar que en la elección y colocación de tantas preciosidades presidieron el gusto y la elegancia, que son patrimonio de las damas de mi amada tierra.

Y, desgraciadamente, fueron estériles tan lujosos preparativos, porque la desgracia quiso que el Rey niño enfermara en Huelva y tuvieran, por prescripción facultativa, que trasladarlo a Madrid.

Pero el gesto caballeroso de don Carlos Calderón quedó como honroso recuerdo en la memoria de todos.


Rivas, Natalio: Retazos de historia: páginas de mi archivo y apuntes para mis memorias (sexta parte del anecdotario histórico contemporáneo), Editora Nacional, Madrid, 1952.

jueves, 14 de octubre de 2021

Los granadinos no descendemos de los moros

Es un mito popular que las gentes de Andalucía en general, y las de Granada en particular, descienden, al menos en parte, de la población musulmana que habitaba la región antes de la conquista castellana; un mito de origen extranjero (promovido desde el siglo XIX por escritores como Washington Irving) que ha calado tanto, que ha acabado teniendo graves repercusiones políticas e identitarias, y ha servido de base ideológica para la artificial Comunidad Autónoma de Andalucía (cuya bandera tiene un origen islámico, como constatamos hace seis años en nuestra entrada El origen moro de la bandera de la Junta de Andalucía y las mentiras de los "andalucistas").

Lo cierto es que los españoles del sur nada tenemos que ver con quienes construyeron la Alhambra (por muy fascinante que nos parezca este monumento), ni fueron nuestros antepasados quienes saquearon Compostela a las órdenes de Almanzor. Lo demuestran, sin ir más lejos, recientes estudios genéticos, [1] así como todos los historiadores serios. Por mucho que vanamente se empeñen algunos en negarlo, las expulsiones masivas de los moriscos se produjeron. Y las repoblaciones masivas de cristianos viejos, también. No es que nos alegremos de que así fuera; más grato nos sería afirmar que, al igual que en América, la política de evangelización y mestizaje hubiese dado resultado y que ningún morisco pacífico hubiese tenido que salir de la tierra que le vio nacer. Simplemente la verdad de los hechos nos obliga a decir las cosas como fueron.

Pero vayamos al origen: ¿por qué, salvo algunos esclavos y cautivos, no había cristianos en ninguno de los reinos de Andalucía cuando estas tierras son reconquistadas? No olvidemos que la Bética había sido hogar de muchos santos, incluso de Padres de la Iglesia como San Osio de Córdoba, San Leandro y San Isidoro de Sevilla, y que nuestra tierra incluso había albergado un importante acontecimiento cristiano de la Antigüedad, el Concilio de Elvira. La respuesta es sencilla: los "tolerantes" musulmanes los habían expulsado, aniquilado o habían forzado su emigración. Esta intensa represión tuvo lugar especialmente tras la llegada de almorávides y almohades, pero también antes, como prueban episodios como el de los mártires de Córdoba.

Es cierto que en los primeros siglos de Al-Andalus, el grueso de los cristianos hispanos, lejos de islamizarse, [2] siguieron constituyendo la mayoría de la población, que conocemos por el nombre de mozárabes. Pero poco a poco fueron pasando al norte. De hecho, la población del reino astur-leonés iría aumentando casi exclusivamente con los mozárabes venidos del sur. [3]

Tras la expedición de Alfonso el Batallador de 1125, con la que colaboraron los mozárabes, una multitud de estos fueron deportados a África por decreto del emir almorávide Alí ibn Yúsuf en el año 1126 [4]​ (miles de ellos lograrían regresar a España dos décadas después, estableciéndose en Toledo) [5]​ y, pocos años después, los que habían quedado, sometidos a un hostigamiento continuo, se vieron obligados, por decreto del sultán almohade Abd al-Mumin, a emigrar a Castilla y León o islamizarse, bajo pena de la vida y confiscación de sus bienes. [6]

Reconquistada la Baja Andalucía por el rey San Fernando en el siglo siguiente, le tocaría el turno a los musulmanes, que fueron desterrados de esta región a consecuencia de la revuelta mudéjar de 1264. La región quedó despoblada e inhóspita (los moros se marcharon al vecino reino nazarí de Granada) y fue repoblándose con cristianos procedentes del norte durante un proceso lento y prolongado, [7] lo que explica que se tardase también tanto en tomar Granada. El historiador Manuel González Jiménez habla de «la práctica sustitución de una población por otra». [8]

Veamos qué pasaba en el reino de Granada. Como demuestra el gran arabista Francisco Javier Simonet, tradicionalista y autor de la monumental Historia de los Mozárabes de España, para cuando llegasen los Reyes Católicos, en este reino no quedaría vestigio alguno de la antigua población hispana:

«en el reino y Estado nasarita, fundado por Aláhmar con elementos puramente musulmanes y repoblado con la inmigración de los moros expulsados de los reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén, Valencia y Murcia, recién conquistados por nuestros Monarcas, no había para la tolerancia del gobierno musulmán los motivos que hubo en otro tiempo cuando los sultanes de Córdoba contaban entre sus vasallos una inmensa muchedumbre de cristianos españoles; y así en el nuevo reino no había para los nuestros más partido que huir ó renegar». [9]

Cuando los Reyes Católicos toman Granada en 1492, se permitió a sus habitantes quedarse sin que tuviesen que renunciar forzosamente a su fe, merced a las condiciones de las capitulaciones. Por otro lado, como es natural, el cardenal Cisneros (hombre caritativo e ilustrado, que nada tiene que ver con la leyenda negra que se ha hecho de él) inició la evangelización de Granada, que en un principio dio muy buenos resultados, hasta tal punto que los mismos doctores musulmanes de la ciudad se convencieron de sus errores y pidieron ser bautizados. Ello impresionó de tal manera a los moros granadinos que, imitándolos, acudieron en masa a bautizarse. [10] Llevado de su celo apostólico, Cisneros mandó quemar públicamente en la plaza Bib-Rambla copias del Corán y libros de teología islámica (salvando expresamente todos los de ciencias), lo que, unido a otros sucesos menores, terminó de soliviantar a los moros no convertidos, los cuales iniciaron un efímero levantamiento en el Albaicín en 1499. [11] Este se extendió a las montañas, y en el año siguiente, Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, tuvo que sofocar una primera revuelta mora en Güéjar y Lanjarón. [12] 

Pacificada la región, Fernando el Católico dictó disposiciones para facilitar la evangelización con estímulos y recompensas para los que se hicieran cristianos. Sin embargo, algunos moros, en lugar de acogerse a estas ventajas y privilegios reales, optaron por asesinar a los misioneros, saquear e incendiar pueblos y vender en África como esclavos a los hombres, niños y mujeres que capturaban en sus correrías. [12] Los moros habían incumplido las condiciones de la capitulación, de manera que se suprimió el estatuto de mudejaría. En 1500 Fernando el Católico dispuso que se aparejasen en el puerto de Estepona los buques necesarios para el transporte de los moros que prefiriesen pasar a Berbería antes que hacerse cristianos. [13] 

Sin embargo, el problema morisco persistió. Durante el siglo XVI en las costas españolas (especialmente en las del reino de Granada) turcos, berberiscos y corsarios practicaron saqueos y secuestros de cristianos, lo que, según informes transmitidos al rey, podían hacer debido al trato y la ayuda que recibían de algunos moriscos. [14] Ante este panorama, se endurecieron las medidas contra ellos. A petición de las Cortes de Castilla (1559-1560), Felipe II prohibió a los moriscos tener esclavos negros a su servicio, para evitar que los educaran en el mahometismo. También se les prohibió usar armas sin autorización, y cuando estos empezaron a rebelarse, se reunió un concilio provincial en Granada, en el que se acordó prohibirles el uso de la lengua árabe y las costumbres moriscas. [15] En 1568 se produjo la insurrección mora más conocida: la llamada rebelión de las Alpujarras (que en realidad afectó a todo el reino de Granada), en la que cientos de cristianos granadinos indefensos fueron degollados por los salvajes monfíes

Degüello de cristianos en Cadiar,
según un grabado de la novela
Los Monfíes de las Alpujarras (1859)
de Manuel Fernández y González.
Para conocer las muchas y escalofriantes atrocidades que los moriscos cometieron contra nuestros antepasados, recomendamos la lectura de Historia del Rebelion y castigo de los Moriscos del reyno de Granada (1599), por Luis del Mármol Carvajal. Esta obra fue reeditada en 1797, en palabras de su editor, «como una obra tan digna de ser leida, y que puede dar honor á la nacion por el merito que en sí tiene, y las grandes hazañas de nuestros antepasados en una conquista que tantos bienes acarreó á la Religión Christiana, no merecia que estuviese tan sepultada en el olvido por la rareza de sus exemplares».

Como consecuencia de esta revuelta, sofocada por Don Juan de Austria, la práctica totalidad de los moriscos que quedaban en el reino de Granada (más de 60.000) tuvieron que ser diseminados por la Corona de Castilla. [16] Pagaron justos por pecadores, pues se desterró a todos, también a los que no habían participado en la sublevación. [17] En la guerra alpujarreña habían muerto, además, según el embajador veneciano Leonardo Donato, una tercera parte de los moriscos que habitaban la región. [18]​ Extensas zonas de las actuales provincias de Almería, Granada y Málaga quedaron despobladas (de los 400 pueblos de la región, medio siglo después solo se había conseguido repoblar 270). [19]

El historiador Antonio Domínguez Ortiz afirma que, a pesar de los grandes recelos por parte de los cristianos viejos y aunque los matrimonios mixtos fueron rarísimos, con el paso de las generaciones los antiguos moriscos granadinos (ya dispersos por Castilla), podrían haber llegado a ser integrados. [20] Sin embargo, los continuos tratos entre moriscos de diferentes partes de España, sus intrigas con franceses, turcos y berberiscos y el alarmante aumento de la población mora en el reino de Valencia motivaron que, en 1609, Felipe III decretara su expulsión general, por sugerencia del duque de Lerma. [21] Se evitaba así que los moriscos sirviesen de quinta columna en cualquier ataque de turcos o berberiscos.

El historiador francés Henri Lapeyre, en su exhaustivo trabajo Geografía de la España morisca, incluso pone cifras detalladas. De los cerca de 300.000 moriscos que vivían en España, abandonaron definitivamente nuestro país en torno a los 275.000 con la primera expulsión. [22] En 1614 se expulsó a otros 7000 más que habían vuelto clandestinamente. [23] Los poquitos que quedaron (por ser esclavos, haberse integrado en familias cristianas o haber abrazado la vida religiosa) suponían menos de un 0,3 % de la población española de siete millones, [24] y no se concentraron en Granada. 


Notas:

[1] Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de EspañaEl País, 5-6-2019.
[2] Simonet, Francisco Javier. Historia de los Mozárabes de España. 1897-1903, p. XXXIV. El mismo autor no ignora que, durante los primeros siglos, entre los mismos musulmanes, los españoles renegados o muladíes, junto con los beréberes, fueron superiores en número a la élite árabe dominante.
[3] Simonet, p. 141.
[4] Simonet, p. 750.
[5] Simonet, p. 761.
[6] Simonet, p. 765.
[7] González Jiménez, Manuel. «La repoblación de Andalucía (Siglos XIII-XV)». Universidad de Sevilla. Relaciones (COLMICH, Zamora), México, 1997, vol. 18, núm. 69, págs. 31-32.
[8] González Jiménez, p. 26.
[9] Simonet, 1897-1903, p. 789.
[10] Guichot, Joaquín. Historia general de Andalucía. Tomo VI. En «Colección completa de las Obras Literarias y Gráficas de Joaquín Guichot y Parody. Tomo III». 1913, p. 1009.
[11] Guichot, p. 1012.
[12] Guichot, p. 1016.
[13] Guichot, p. 1018.
[14] Balmes, Jaime. El Protestantismo comparado con el Catolicismo. Tomo I, París, 1852, págs. 503-504. 
[15] Guichot, p. 1028.
[16] Domínguez Ortiz, Antonio. Los moriscos granadinos antes de su definitiva expulsión. Miscelánea de estudios árabes y hebraicos. 1964. Vol. 12-13: p. 114.
[17] Lafuente, Modesto. Historia general de España, tomo VIII. 1862, p. 113.
[18] Lapeyre, Henri. Geografía de la España morisca. Universitat de València, 2011, p. 14.
[19] Domínguez Ortiz, p. 118.
[20] Domínguez Ortiz, págs. 120-121.
[21] Lafuente, págs. 197-202.
[22] Lapeyre, págs. 218-220.
[23] Lapeyre, p. 212. 
[24] Tras los pasos de Cervantes [en clave estadística] - INE, p. 5

sábado, 9 de octubre de 2021

La nación española es sagrada

¡La Patria! Sólo el ser degenerado y envilecido puede despreciarla: por eso el mundo civilizado le azota el rostro con el dicterio deshonroso llamándole: ¡sin patria! El sin patria es huérfano perpetuo, expósito miserable, que degeneró de su alcurnia y pasa la vida envuelto en dos andrajos de la abyección. 

Y si esa Patria es la gloriosísima España, cuya historia tejió una epopeya incomparable, en los pliegues de cuya bandera se cantaron los himnos de triunfo más armoniosos, la nación mil veces bendita que, desde Covadonga a Granada, fue recorriendo un camino alfombrado de turbantes y sombreado por laureles; la amazona inmortal que dilató más allá de los mares sus conquistas, porque, no cabiendo en su recinto ni el tesoro de su saber, ni la grandeza de su valor, tuvo que descubrir un mundo, para fecundarlo con su civilización y con su fe, para plantar en aquellas tierras vírgenes, con la Cruz de Cristo, el pendón de sus heroicidades. En una palabra: si esa Patria es la nuestra, la sociedad nacional es entonces tan sagrada, su tradición es tan divina, que sólo el infierno aguijado de la envidia, pudiera robarnos la riqueza de tan riquísimo abolengo. 

Sólo de España hubo de cantar un poeta: 

    “Por eso, al par de tu arrogante dama
    fueron tu gloria la bandera y Dios:
    y pueblos, como tú, de tanta fama
    ... ¡la Historia miente si consigna dos!” 

Y más adelante: 

    “España, mi ilusión y mi consuelo,
    solar más noble, que ambicione yo,
    no vio la tierra... y aun el mismo cielo... 
    ¡el cielo, sí; pero la tierra, no!”

Heredad preciosa que la sabia Providencia alhajó para nosotros, obligándonos a no degenerar de tanto heroísmo y de virtudes tantas, estimulándonos a abrillantar más y más su bandera con nuestra sangre, para que se mezcle con la sangre que en su escudo dejaron estampada nuestros padres. 

Y ¡cómo alientan esos triunfos que ya son nuestros, porque es ya legítima de nuestra familia! Cómo nos encantan y conmueven sus genios portentosos, sus sabios eminentes, sus literatos insignes, cuya estela perdura en la casa solariega que habitamos! 

Contemplad la riqueza fabulosa de nuestra madre: sus monumentos arquitectónicos, sus catedrales majestuosas, las cruces de los caminos que forman las piedras miliarias de su paso triunfal, las imágenes que predican su devoción en sencillas hornacinas, las ermitas cuajadas de exvotos que perpetúan milagros y favores del cielo, los cantares pletóricos de fe y esmaltados de esperanzas, las romerías de las aldeas, el Pilar donde posó su planta la Madre de Dios, cuando vivía aún en carne mortal, el sepulcro de Santiago... todo, en España nos predica que “Dios está aquí”, que nuestra Patria es, al par que baluarte y fortaleza, templo espléndido, donde es preciso orar, para mostrarnos agradecidos a los beneficios incontables que derramara el cielo en este suelo privilegiado. 

¿No advertís cómo palpita el pecho de todo español honrado, cuando ve en el extranjero la enseña nacional o escucha elogios de nuestros antepasados? 

Yo recuerdo el júbilo que inundó mi espíritu al penetrar por primera vez en la Basílica de San Pedro, cuando me sorprendieron las gigantescas estatuas que adornan las columnas del grandioso templo; porque son las imágenes que, desde niño, tengo grabadas en mi corazón: de Santa Teresa de Jesús, de San Ignacio de Loyola, de San Francisco Javier. Aquellas efigies me parecían gloria propia que yo mismo prestaba al Vaticano; y mi gozo se dilataba porque aquellas esculturas eran la exaltación de mi madre España. 

José María Ruano y Corbo
(Salamanca, 1876 - Paracuellos, 1936)
Al recorrer las repúblicas hispanoamericanas, al oír allí la lengua de Castilla, al ver en nombres y ciudades, en obeliscos y templos, en usos y costumbres la huella de los campeones hispanos, siento que el amor fraternal me une y enlaza con aquellos naturales. Entre todos esos Estados, estrecho con amor más tierno a la República de Colombia, donde cuento con amigos tan cariñosos, de la que admiro su rica literatura; y la quiero más por ver en ella más viva la devoción por España, porque se consagró al Sagrado Corazón de Jesús como nosotros, porque celebró un Congreso eucarístico que alegró a los cielos; porque en Velada inolvidable y solemnísima en honor de Santa Teresa de Jesús, elogió con tanto entusiasmo a nuestra Doctora mística y la aclamó “la gloria de la Raza”. 

Y es que la Patria no es una sociedad sobrepuesta y artificial, no es fruto de un pacto adventicio, sino algo consustancial para todo hombre bien nacido.


Texto extraído de “El Socialismo a la luz del Evangelio” (Tortosa, 1934), págs. 64-68, por el Dr. José María Ruano, mártir de la Tradición

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Crónica de las fiestas patronales de la Virgen de las Angustias, patrona de Granada. 2021.

1. Introducción.

Desde 1887, de la mano de León XIII, la Virgen de las Angustias es patrona formal de la ciudad de Granada y de la archidiócesis de Granada. Además, su devoción se encuentra muy extendida por la actual provincia de Granada, y, hasta cierto punto, por las provincias de Almería y Málaga, que corresponden con el territorio del antiguo Reino de Granada. Por esto, y aunque el Reino de Granada no tiene patrón oficial, de decantarnos, éste sería sin dudarlo Nuestra Señora de las Angustias.

Gozos de Nuestra Señora de las Angustias, Patrona de la Ciudad y Reino de Granada (Barcelona, 1891). El único documento que he encontrado con mención a un patrón del Reino de Granada, y su tardía fecha (ya desaparecido el Reino de Granada) nos invita a pensar que es una licencia particular. Este documento confirma la ausencia de un patrón oficial del Reino de Granada, así como la fuerza de la Virgen de las Angustias como potencial patrona.


La fiesta de la Virgen de las Angustias se celebra el 15 de septiembre, durante la onomástica de la Virgen de los Dolores. Además de su misa principal, en la Basílica de la Virgen de las Angustias (Carrera de la Virgen, Granada), los actos por las fiestas patronales incluyen la ofrenda floral que se viene realizando desde hace 40 años -y que este año cumple su 40º aniversario-, y la procesión de la Virgen de las Angustias por Granada desde su Basílica el último domingo del mes. Además, cabe destacar la torta de la Virgen (de las Angustias), un dulce típico de este período que se vende en ocasión de la fiesta de la Virgen de las Angustias.

Este año en particular, la fiesta de la Virgen de las Angustias ha coincidido con diversas circunstancias externas reseñables. En primer lugar, como ya hemos adelantado, es el 40º aniversario de la celebración de las ofrendas florales a la Virgen de las Angustias, surgidas a imitación de las que se realizan a la Virgen del Pilar de Zaragoza, por lo que la Hermandad Sacramental de la Virgen de las Angustias ha realizado una exposición en su antiguo Hospital para conmemorar la efeméride. En segundo lugar, cabe destacar el anuncio del arzobispo de Granada de que no se va a celebrar la tradicional procesión de la Virgen de las Angustias este año, justo un día después de que todos los demás obispos de Andalucía autoricen la restauración del culto público. Y, en tercer lugar, la polémica causada por el anuncio del ayuntamiento liberal del calendario de festivos, en las que se considera festivo el "Día de Mariana Pineda", pero no la fiesta de la Virgen de las Angustias.


2. Ofrenda floral y Misa.

Con la idea de participar en los actos de la Virgen de las Angustias como patrona de Granada y reivindicarla como patrona de su Reino, el Círculo General Carlos Calderón de Granada decidió hacer acto de presencia en los actos por la fiesta de la Virgen de las Angustias. En un principio, la idea era participar en la ofrenda floral y hacer una ofrenda en el nombre del Círculo, pero al decidirse la participación de éste con sólo unos pocos días de antelación y debido a ciertas complicaciones logísticas, se acordó limitarnos a asistir a la Misa por la Virgen de las Angustias y participar en la ofrenda floral al año siguiente con mejor preparación.

Los cuatro, entre miembros y simpatizantes, que
asistimos en nombre del Círculo General Carlos Calderón
de Granada a la Misa por la Virgen de las Angustias. 


    2.1. La Ofrenda floral.

La Ofrenda floral comenzó en la noche del día anterior a la fiesta de las Angustias cuando, una vez montada la estructura en la que se realizaría la ofrenda, el Cuerpo de Bomberos de Granada colocó una corona de flores sobre la Piedad de la fachada de la Virgen de las Angustias, como su ofrenda particular.


La Piedad de la fachada de la Basílica de la
Virgen de las Angustias. Se puede ver la corona
de flores que fue colocada en la noche del día
anterior por el cuerpo de bomberos de Granada.

La ofrenda floral se realiza de la siguiente manera. En la fachada principal de la Basílica, a ambos lados de la puerta, se encuentra la estructura en la que se realiza la Ofrenda Floral. Los granadinos y otros fieles hacen cola frente ella y entregan un ramo de flores. En la estructura, hay dos operarios atados con arneses, que cogen los ramos y los van colocando en esta estructura, que se asemeja a dos cuadrados verdes en los que se introducen los ramos. 

Una vez acabada la ofrenda, los dos cuadrados de la puerta aparecen completamente llenos de flores.

Fachada de la Basílica el 14 de septiembre, con la estructura para la Ofrenda repleta de flores.

Debido a las circunstancias especiales provocados por la COVID-19, se han introducido una serie de novedades con respecto a la celebración tradicional de la Ofrenda. En vez de hacer cola, se estableció un recorrido vallado para que los fieles no se agolparan provocando una multitud. Además, se concedió un amplio horario en el que se podía hacer la ofrenda floral a lo largo de todo el día, desde las 9:00 horas a las 21:00. 

    2.2. La Misa.

En total, hicimos acto de presencia cuatro miembros y simpatizantes del Círculo, que fuimos llegando entre las 11:00 y las 12:00. En estos momentos, apenas se empezaba a realizar la ofrenda floral, y las puertas de la Basílica estaban cerradas, no abriéndose hasta las 12:00-12:15.

Una vez abiertas, entramos, y cabe destacar la gran multitud que se encontraba dentro, aún a pesar de que entramos tan rápido como pudimos para coger sitio; hasta el punto de que ni siquiera pudimos sentarnos los cuatro en un mismo banco, si bien estábamos relativamente cerca.


El interior de la Basílica.
A la derecha, se puede observar el "paraguas" o umbrella con los
colores púrpura y blanco, coronado por las llaves de San Pedro.

La Misa por la Virgen de las Angustias fue oficiada por el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez Fernández. Contó con la asistencia de la Hermandad de la Virgen de las Angustias, que paseó su guion en procesión antes de empezar la Misa, así como la Archicofradía del Rosario y la Cofradía de la Virgen de las Angustias Coronada de la Alhambra. Se trató de una misa pontifical, con un umbella de color púrpura y blanco y con las llaves de San Pedro, y que fue acompañada por música y cantos. 


Procesión del guion de la Muy Antigua,
Pontificia y Real e Ilustra Hermandad
Sacramental de Nuestra Señora de las Angustias.

De la homilía, pronunciada por el Arzobispo, cabe mencionar el énfasis a los dolores de la Pasión de Cristo en la redención del género humano, y la necesidad de nosotros los fieles de ofrecer nuestro propio sufrimiento y dolores (de forma análoga a los ofrecidos por la Virgen) a Cristo. Además, desde mi perspectiva, cabe mencionar la ausencia dentro de la Homilía de referencias a la Virgen de las Angustias o a la ciudad de Granada y su archidiócesis, de forma equivalente a cómo se hizo en la Capilla Real con las virtudes de la Reina Católica en el aniversario de su nacimiento.

Acabada la Misa, normalmente se dan los vítores y vivas a la Virgen de las Angustias y a la ciudad de Granada, pero antes de eso, el Arzobispo emitió una noticia pública. Esta pausa no fue oída por los asistentes que esperaban fuera, quiénes dieron los vítores sin esperar a la noticia, dando una situación algo irónica en la que se dieron vítores fuera y dentro de la Basílica en dos momentos distintos. La noticia que dio el arzobispo fue que con las nuevas medidas, los templos podían volver a celebrar misa con el 100% del aforo (aunque se mantenía la distancia social), así como la noticia ya sabida de que la procesión tradicional de la Virgen de las Angustias no se iba a celebrar. Según el arzobispo, porque se agolparía una grandísima cantidad de gente por el amor del pueblo granadino a la Virgen de las Angustias, y no se podría asegurar las medidas de seguridad. Algunos de los miembros de nuestro círculo decidieron abandonar el templo en actitud de disconformidad. Acabada la intervención del arzobispo (ahora sí), se dieron los vítores a la Virgen de las Angustias y a la ciudad de Granada.


3. Epílogo. Exposición y "procesión inversa" de la Virgen de las Angustias.

La estructura con la Ofrenda Floral se terminó de llenar a lo largo de todo el día 15, y, ya llena, se dejó frente a las puertas de la Basílica durante un par de días más. 

Hasta el fin de septiembre, estuvo en el antiguo hospital la exposición por el 40º aniversario de la Ofrenda Flora . Ésta se distribuía a lo largo de dos estancias -el antiguo hospital y la casa parroquial, que se encuentran junto a la Basílica formando un sólo edificio. En la primera estancia, correspondiente al antiguo hospital, se expusieron los carteles por las fiestas de la Virgen de las Angustias pintados a lo largo de estos 40 años; destacando las referencias conmemorativas al pintor Hipólito Llanes, jubilado en 2006 y pintor de los carteles de la Virgen de las Angustias hasta entonces. La segunda estancia, correspondiente a la casa parroquial, contaba con recortes de periódicos de todos los 15 de septiembre entre 1981 y 2021, y con una maqueta a tamaño real con la estructura de la ofrenda floral en 1981 comparada con la realizada en 2021, incidiendo en los cambios y evolución para garantizar la seguridad de los operarios.


Carteles pintados de los años anteriores de la
fiesta de la Virgen de las Angustias.



Maqueta de la estructura antigua para la
ofrenda floral (izquierda) y la moderna (derecha).

En cuanto a la procesión, el domingo 26 de septiembre, último del mes, se sacó a la imagen de la Virgen de las Angustias a las puertas de la Basílica, para que pudieran ser contempladas por los granadinos. Para ello, se estableció un recorrido vallado, en la que los asistentes se aproximaban y veneraban a la patrona de Granada. 

Según Granada Hoy, la Virgen estuvo expuesta a veneración pública desde las 15:00 hasta las 20:00, y se organizó el recorrido de forma que tenía una única entrada, que entraba cerca de la plaza Bibataubín y salía por la plaza del Humilladero, asistiendo hasta 50.000 fieles para venerar a la Patrona de Granada.

La Virgen de las Angustias expuesta el 26 de septiembre
para veneración pública, en las puertas de su Basílica.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Centenario de Antonio Blanes Zayas, el heroico legionario y carlista granadino que fue elogiado por Millán Astray

D. Antonio Blanes y Zayas nació alrededor del año 1875 en una familia de la alta sociedad de Granada.[1] Era hijo de D. Juan Manuel Blanes Lueg (†1926), militar oriundo de Barcelona, y de la aristócrata granadina D.ª Matilde de Zayas-Fernández de Córdoba y Trujillo, hija del marqués de Cavaselice. Por vía materna descendía, entre otros ilustres personajes, de D. Antonio Domingo Fernández de Córdoba, marqués de Valenzuela y gentilhombre de la Boca de Felipe II, y de D. Diego Fernández de Córdoba y Carrillo de Albornoz, conde de Cabra, quien hizo prisionero al rey moro Boabdil en la batalla de Lucena (1483).

Sus ideales religiosos y patrióticos le hicieron militar en la Comunión Tradicionalista, de cuya junta provincial fue vicepresidente en la década de 1910.[2] De profesión fue un exitoso abogado colegiado. 

En agosto de 1921, nada más conocer el desastre de Annual e incapaz de permanecer impasible ante aquella desgracia, a sus 46 años de edad decidió alistarse voluntario al recién fundado Tercio de Extranjeros, y marchó a Melilla para luchar por su Patria.[3]

Halló gloriosa muerte tal día como hoy, 8 de septiembre, hace exactamente cien años. El diario tradicionalista El Pensamiento Español lo narró así:

COMO MURIÓ EL LEGIONARIO BLANES

GRANADA 14. Un capitán de Artillería del 4.º ligero ha dirigido una carta a la condesa de Guadiana, hermana del legionario del Tercio D. Antonio Blanes Zayas, abogado de Granada, el cual murió gloriosamente, el jueves anterior, en el combate de Beni-Sicar. 

Dice que, a las cinco de la mañana del día 8, salieron fuerzas de Regulares y del Tercio para proteger la construcción de un blocao. Para ello tomaron las posiciones adelantadas al sitio en que trabajaban los ingenieros. 

En el avance asaltaron y tomaron una casa, en la que los moros se defendieron fuertemente. Una vez en la azotea, el legionario Blanes contuvo un momento de debilidad de la gente, poniéndose de pie y tremolando la bandera, por lo que fue muy felicitado. 

Al poco rato hubo muchos heridos en las guerrillas y se mandó avanzar a unos cuantos para retirar a aquéllos. 

Blanes, que retiraba a un herido, llevándolo a cuestas, recibió un balazo que le dejó mal herido, y a consecuencia del cual murió a los diez minutos. El médico, Sr. Segala, que le asistió en el mismo campo, refiere que, cuando Blanes comprendió que le faltaba la vida, sacó del pecho una medalla de la Virgen de las Angustias que al despedirle le había regalado su hermana, la condesa de Guadiana, y, besándola, expiró. 

Añade la carta que la conducta del heroico legionario ha causado general admiración, pues hasta cuando lo llevaban en la camilla fue dando vivas a España y a Millán Astray. 

Fue enterrado en una fosa especial, envuelto en la bandera española. 

En el acto del entierro, el teniente coronel Millán tuvo elogios para él, cuya conducta ofreció como modelo.[4]

A título póstumo, le fue otorgada la Cruz Laureada de San Fernando.[5]

En carta dirigida al periodista José Ortega y Munilla, el entonces Teniente Coronel Millán Astray relató de este modo la muerte del heroico Antonio Blanes:

Después de asaltado un reducto enemigo, del que se le echó con la bayoneta, en feroz reacción, se luchó unas horas a distancia, no mayor de tres o cuatro metros; cada hombre que caía precisaba recogerlo para evitar que siguiese siendo herido, y los que por él iban caían también irremisiblemente. 

Don Antonio Blanes era el abanderado de nuestro intangible pabellón, y la enseña negra y amarilla de los jabalíes la había clavado orgulloso en la pequeña ciudadela del reducto, y allí flameó al viento todo el día, insultando al moro, que se vengaba disparando con saña sobre el guión de la bandera. Blanes (aliviado de su preciosa carga, que había puesto en donde se ha dicho, en el momento más recio del combate, cuando los que iban a recoger muertos o heridos no volvían al puesto de socorro, porque ellos, a su vez, necesitaban que fuesen a por ellos) marchó contento y orgulloso a sufrir la suerte de los heroicos camilleros, y, en efecto, cuando volvió, estaba moribundo, y no tuvo tiempo para más que para decirme: ¡Viva la Legión!, y besar amorosamente una efigie que pendía de su noble pecho. 

Así murió el legionario don Antonio Blanes y Zayas.  
 
Le saludo con el mayor respeto y cariño, Millán Astray.[6]
Esquela que le dedicó el
Colegio de Abogados de Granada
Gaceta del sur (13/9/1921)


Cinco años después, en 1926, el fundador de la Legión escribió las siguientes líneas sobre todo lo que le inspiraba el españolísimo nombre de Granada, recordando, como no podía ser de otro modo, a su heroico camarada de armas, nuestro compatricio Antonio Blanes:


La labor que se propone llevar a cabo el NOTICIERO GRANADINO es una labor de españolismo y, por lo tanto, de patriotismo; y ya que he tenido el honor de ser llamado, como uno de tantos, a cooperar a ella, envío estas modestas líneas, puesto que al pedirlas no se exige ninguna condición artística ni literaria para hacerlas.

El nombre de Granada suena a nuestros oídos con igual valor que el nombre de España entera, y tras de ese armonioso nombre vemos también la figura de los Reyes Católicos en la Reconquista y en el vencimiento del poder agareno. ¡Quién sabe si desde un elevadísimo punto de vista, en el cual el tiempo no tenga el valor que nosotros le concedemos con la medida de nuestra propia vida, sino que tenga el valor con que se ven las épocas de la Historia, al evocar la guerra contra los moros que pusieron el pie en España, aparezcan unidos sin solución de continuidad aquella epopeya con el presente, y la guerra que hoy sostenemos en África no sea más que la continuación a través de la historia, de la que fue una etapa la rendición de Granada!; para nosotros, para los soldados que seguimos combatiendo contra el infiel agareno —como históricamente les llamamos— el nombre de Granada nos excita, el nombre de Granada nos entusiasma y el nombre de Granada es una enseña que eleva nuestro espíritu y que nos hace pensar constantemente en la victoria. En Granada realizó sus mayores hazañas Hernán Pérez del Pulgar, y nosotros, para perpetuar su memoria y para que sirva de estímulo, tenemos pensado el bautizar la primera Bandera que organicemos de nuestra Legión Extranjera con el nombre del inmortal Hernán Pérez del Pulgar, para rendir homenaje a la grandiosa figura militar de aquel heroico soldado y para que se adorne con sus armas y sus blasones la bandera de la Legión. 

A la Alhambra fuimos aprovechando la ocasión de un viaje de prácticas de la Escuela Superior de Guerra, cuando reglamentariamente visitábamos las fábricas de pólvoras y explosivos de Granada, que por cierto merecen también la admiración y el aplauso de los españoles, pues ya entonces —y han pasado algunos años— eran modelo en su clase y marchaban a la cabeza en la industria militar del mundo entero. No sabemos si somos poetas o no lo somos. Al menos, haciendo versos no hemos podido demostrarlo. Quizás dentro de nuestra alma soñadora se encuentren algunas de las condiciones que son precisas para ser poeta, y bien deploramos en este momento el no saber decir en verso lo que sentimos cuando entramos en la Alhambra de Granada, y por esta misma dificultad de decir de manera elocuente, brillante y esplendente los sentimientos de nuestra alma, diremos tan sólo: Que al entrar en la Alhambra fue tal nuestra emoción, nuestra alegría y nuestro entusiasmo y se revolvieron tan hondamente en nuestro espíritu tantos sentimientos atropellados, todos sublimes, todos puros y quizá alguno —como buen meridional— de honesta sensualidad, que la emoción se apoderó de nosotros, sentimos suave y tenue escalofrío, entusiasmo, ardor apacible, discreto, las palabras no afloran a nuestros labios, sólo sentimos un íntimo placer y el deseo vehemente de que estuviese a nuestro lado la mujer amada.

En Granada nació el héroe legionario ANTONIO BLANES Y ZAYAS, que halló heroica y gloriosa muerte en el combate de Casabona, en Melilla, en el año 1921; cuando los viejos legionarios decimos el nombre de Granada, forzosamente tenemos que añadir el de nuestro legionario Antonio Blanes y Zayas, que a la hora de entregar su vida en la Legión dejó escritas para siempre las reglas de la obediencia militar, pues fue gozoso y decidido a entregarla ante el mandato, tan sólo de la mirada de su jefe, que lo envió a recoger compañeros que caían segados por los proyectiles enemigos, y se lanzó al lugar de la muerte sin vacilación y sin duda y una bala le destrozó su nobilísimo pecho y aun tuvo tiempo y alientos antes de morir de dar los vivas de la Legión e invocar el Santísimo nombre de la Virgen. ¡¡Gloria y loor al granadino Blanes y Zayas, saludemos todos a su recuerdo, y hoy que nuestra alma se siente contenta y feliz por poder rendir este tributo al pueblo en que te vio nacer, recibe —legionario querido— el homenaje de la Legión que, junto con estas líneas que cantan la inmortalidad de tu pueblo adorado, te envía tu compañero que jamás te olvidará y que te ofrenda el testimonio de gratitud de todos los legionarios!! 

JOSÉ MILLÁN ASTRAY. 
Mayo 1926[7]

[1] Véase José Blanes Zabala: Andanzas de un peluquero, Ayuntamiento de Nigüelas, 2006.

sábado, 21 de agosto de 2021

La nación española es milenaria, pero sus regiones no

Ruinas visigodas en el Parque Arqueológico de Recópolis.
Turismo Castilla-La Mancha.

Desde hace más de un siglo el término “nación” ha generado ríos de tinta, y no ignoramos que también de sangre, especialmente en los países con pulsiones separatistas, como por desgracia es el caso de España. 

Decía Juan Vázquez de Mella que lo que constituye una nación es la unidad de creencias, y que solo existe una nación cuando ésta se revela por una historia común y a la vez independiente de otras historias. Por eso, para el Verbo de la Tradición, España es una nación, pero no lo es ninguna de sus regiones. [1]

No falta quien arguye que, tal como afirma el DRAE en su tercera acepción del vocablo, nación puede ser cualquier «conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común», por lo que es posible tener naciones como churros, al gusto del consumidor. Sin embargo, rara vez se esgrime esta palabra sin pretender afirmar algo que va más allá de este significado, de manera que podemos decir con seguridad que se trata de un término con carga política.

Se equivocan quienes afirman que la nación española se construye en el siglo XIX o que el carlismo luchó contra la creación de un Estado moderno (Estado que se había formado ya en España en el siglo XVI, esto es, en su época de mayor esplendor). Lo demuestran innumerables documentos históricos, como la Gaceta Oficial de Oñate, que en un artículo de 1836 (en plena primera guerra carlista) explicó por qué nación y soberanía son cosas distintas [2] o el Código Penal de Carlos VII de 1875, repleto de referencias al Estado y sus atribuciones, por poner solo dos ejemplos de los miles posibles.

El tradicionalismo español siempre tuvo claro que se puede hablar verdaderamente de España y de españoles desde la conversión del rey Recaredo en el III Concilio toledano del año 589, pues fue a partir de entonces cuando, merced a la unidad católica, los pueblos hispanorromano y visigodo se fundieron en uno solo, que es el nuestro. [3]

¿Desde cuándo existen, en cambio, León, Cataluña o Navarra? No hay duda de que no pueden atribuirse una antigüedad semejante. Algunas regiones españolas, como Andalucía o Valencia, son hijas de otras que estaban más al norte. Las hay que tuvieron Cortes propias, singularmente en la Corona de Aragón, y las hay que, aun conservando la denominación de “reino” (por proceder de una taifa mora), no lo eran más que sobre el papel, pues a efectos prácticos no fueron sino provincias de la Corona de Castilla. Y tampoco faltan las que, ostentando el nada deshonroso título de “provincia”, como Guipúzcoa, gozaron de fueros y privilegios. 

Si hay algo que todas ellas tienen en común es que todas proceden de la fragmentación política que supuso la invasión de Tarik y Muza en nuestro suelo en el año 711. Pero el largo dominio musulmán, lejos de provocar la desaparición de nuestro pueblo (o nación), supuso la reafirmación del mismo, mediante la gloriosa empresa que se llamó la Reconquista.

Quienes pretenden que las regiones del norte desarrollaron sus propias nacionalidades al margen del resto de la Península parecen ignorar que, como escribió el arabista Francisco Javier Simonet (eminente tradicionalista), durante los primeros siglos de la Reconquista la población de los reinos del norte aumentó casi exclusivamente con los mozárabes del sur. [4] ¿Cómo cabría esperar, si no, que tan pocos lograsen derrotar a tantos? Así se explica que cuando Fernando III el Santo y Jaime I el Conquistador llegan a Córdoba y Valencia, respectivamente, no encuentran en ellas a mozárabes, pues estos se hallaban ya en las filas de sus ejércitos y no hacían más que volver a casa.

Hablamos, por tanto, de un solo pueblo. Y no creemos casual que éste complete su unidad política, por obra de los ínclitos Reyes Católicos, cuando pone fin a la causa de su división.

Para negar esta realidad, además del falaz argumento de “singularidad racial” de vascos o catalanes, desmentido por la ciencia, [5] se ha recurrido al de las instituciones propias. Pero en el caso de Vizcaya, por ejemplo, encontramos que sus fueros no proceden de antiquísimos usos consuetudinarios del “pueblo vascón”, sino de las exenciones contempladas en las cartas-pueblas y el fuero de los hidalgos, de origen evidentemente castellano, aunque en la misma Castilla se perdieran en el siglo XIV a consecuencia del uniformador Ordenamiento de Alcalá. [6] En todo caso, nada tenían que ver con una “cultura vasca” diferenciada. De hecho, en muchas ciudades y no pocos pueblos de Vascongadas y Navarra jamás se ha hablado vascuence.

Algo similar podríamos decir de las famosas Constituciones catalanas. El origen de estas se remonta a los Usatges de Barcelona promulgados en el siglo XI por el conde Ramón Berenguer I, que no hizo sino compilar las disposiciones que venían aplicándose. Por tanto, no encontramos descabellada la frase “antes fueron leyes que reyes”. Lo que no se dice es que estas disposiciones procedían a su vez del Fuero Juzgo, es decir, del reino visigodo de España. [7] Y es que España es milenaria, pero sus regiones no.



De Manuel de Santa Cruz (Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español, tomo I, 1979, p. 54) extraemos además el siguiente extracto:


[2] Lejos de oponerse a una supuesta “construcción nacional”, los primeros carlistas (como antes hicieran los realistas fernandinos) ponían verdadero empeño en demostrar que la Monarquía tradicional era la esencia de la Nación española y la que representaba mejor los intereses del pueblo, calificando en cambio a los liberales como partidarios del caos y la anarquía. 

El periódico oficial de los defensores de Don Carlos María Isidro (Gaceta Oficial, n.º 90, 2 septiembre 1836, p. 462) desmontaba, eso sí, la falacia liberal de la “soberanía nacional” con estas palabras:


A quienes deseen conocer las verdaderas motivaciones e ideas esgrimidas en las guerras carlistas, recomendamos la lectura de La formación del pensamiento político del Carlismo (1810-1875), de la profesora Alexandra Wilhelmsen.

[3] «Conmemorando un cincuentenario», por A. Abad Gómez (El Día de Palencia, 7 mayo 1939, p. 3). A este respecto, aconsejamos también la lectura de una obra de Modesto Hernández Villaescusa titulada Recaredo y la unidad católica (1890).

[4] Simonet, Francisco Javier (1897-1903). Historia de los mozárabes de España. Madrid. p. 141.

[5] Acerca de los estudios genéticos al respecto, véanse los artículos Los genes de los vascos no son diferentes (2010); Murcianos, castellanos y catalanes, unidos por el ADN (2010) o Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de España (2019).

[6] Pirala, Antonio (1856). Historia de la guerra civil y de los partidos liberal y carlista, tomo I, págs. 425-426. Aunque se trata de un autor anticarlista, como historiador siempre fue respetado y consultado por los carlistas, y en este punto, como en otros, está en lo cierto.

viernes, 23 de abril de 2021

Reseña: Misa y Ofrenda Floral por el 570º aniversario del nacimiento de Isabel la Católica en la Capilla Real de Granada.


Nota previa: debido a la prohibición expresa de la Capilla Real de Granada de realizar fotografías o vídeos en el interior de sus instalaciones no se van a realizar en esta entrada reproducciones fotográficas del evento.


Este 22 de abril de 2021 se han cumplido exactamente 570 años del nacimiento de Isabel la Católica (n. 22 de abril de 1451), y para conmemorar este 570º aniversario, se ha celebrado en la Capilla Real de Granada (así como en otros lugares, como el Palacio de Juan II, casa natal de la Reina Católica) un acto especial que, entre otras cosas ha incluido una ofrenda floral y una misa, de la que hoy vamos a hacer la reseña.

Como es de todos conocido, la Reina Católica descansa junto a su esposo Fernando el Católico, su hija Juana de Trastámara, su yerno Felipe de Habsburgo y su nieto Manuel de la Paz en la Capilla Real de Granada. La Capilla Real constituye el tercer elemento de la tríada de lugares "isabelinos" conformada por el Palacio de Juan II, un antiguo palacio real castellano dónde nació la Reina Isabel la Católica y que hoy es regentada por las agustinas, el Real Palacio Testamentario, dónde hizo testamento y murió la Reina Católica, hoy centro de interpretación, y, finalmente, la Capilla Real, dónde reposan sus restos mortales. El Palacio de Juan II, de hecho, también ha tenido una función relevante en el aniversario del nacimiento de la Reina, aunque la Capilla Real ha tenido un papel especial por tener en ella el cuerpo de Isabel la Católica, la cual -no lo olvidemos- ostenta el título de Sierva de Dios.



Monumento funerario de mármol de los Reyes Fernando (izq.) e Isabel (der.) los Católicos en la Capilla Real de Granada.

Fuente: Capilla Real de granada.

Para los que no conozcan la Capilla Real, éste es el lugar de sepultura de los Reyes Católicos, que quisieron hacerse enterrar en la ciudad de Granada. La Capilla se encuentra anexa a la Catedral de Granada, formando un sólo conjunto con la Catedral y la Iglesia del Sagrario. Se puede acceder a ella desde la Gran Vía de Colón, principal arteria de la ciudad de Granada, y, de hecho, es de los primeros edificios a los que es posible acceder en el centro histórico del que forman parte, desde la Gran Vía, junto a la Madraza (antigua escuela islámica hoy usada como centro de conferencias por la Universidad de Granada), la cual se encuentra justo enfrente de la Capilla. 

La Capilla Real supone uno de los principales monumentos de la ciudad, por lo que la visita turística por la Lonja, la Capilla y el Museo-Sacristía supone uno de sus principales atractivos. Además, como espacio religioso tiene su horario de misa pública, es uno de los puntos neurálgicos del Día de la Toma, al custodiarse el Pendón de los Reyes Católicos en la Capilla Real, y se celebran importantes celebraciones por la Toma de Granada (2 de enero) y el Día de la Hispanidad (12 de octubre). También se celebran los aniversarios de la muerte de los Reyes Fernando (23 de enero) e Isabel (26 de noviembre).


Tremolación del pendón de los Reyes Católicos el 2 de enero en la Capilla Real. Fuente: EL IDEAL.


La Capilla Real tiene dos puertas: la primera da acceso a la Lonja, la antigua zona de mercaderes y que hoy en día sirve como puesto de compra de tickets y entrada a la Capilla, y la puerta principal, por dónde habitualmente se accede a la Misa de la Capilla y que lleva directamente al interior del recinto. A continuación, tenemos dos salas separadas por una reja: en la primera están las capillas de la Santa Cruz y San Ildefonso, y en la segunda se encuentran el presbiterio, el retablo mayor y los sepulcros de mármol de los Reyes Católicos y Juana I y Felipe el Hermoso. Estos monumentos se encuentran sobre una pequeña cripta (por la que se entra y se sale por unas escaleras frente a los sepulcros o "mausoleos" de los Reyes) en la que se encuentran los cuerpos de los Reyes Católicos, Juana I, Felipe el Hermoso y el Infante Manuel de la Paz en sencillos ataúdes o sarcófagos de plomo. 


Fachada exterior de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada. 

En el frente, la entrada principal a la Capilla. A la izquierda, la usada por los turistas en visitas culturales.


Ahora, entremos de lleno en el evento. La puerta de la Capilla se abrió más o menos a las 19:00 horas, dónde ya esperaba un pequeño número de gente. Los asistentes irían entrando a la Capilla Real hasta las 19:30, hora en la que empezaría la Misa y Ofrenda floral. Para esto, la Capilla estableció un aforo limitado, con lugares señalados en los bancos y asientos en los que la gente debía sentarse, no dejando a nadie quedarse en pie. El número total de asistentes resultó bastante modesto, limitado al aforo máximo, pero tenemos constancia de que hubo gente que no pudo acceder por haberse alcanzado ya el aforo máximo.

El acto dio inicio con un discurso inaugural (que comenzó con unos problemas de megafonía) por una mujer cuyo nombre completo no hemos podido averiguar, pero que pertenece al Círculo Cultural Hispanista, con sede en Madrid -y que al parecer también ha organizado una ofrenda floral allí, en el Paseo de la Castellana, por motivo del aniversario del nacimiento de la Reina Católica. El contenido del discurso básicamente se limitaba a recalcar la importancia del acto celebrado.



Acto seguido, se dio inicio a la ofrenda floral, en la cual aquellos que hubiesen traído ramos de flores o simplemente flores para entregar en el sepulcro de los reyes, debía colocarlas frente a ellos siguiendo una ruta determinada (que se volvería a repetir al término de la misa para que los fieles pudieran recibir la Comunión). Acabada la ofrenda floral, dio inició la Misa en conmemoración del nacimiento de la Reina Isabel.

La Misa, fue una ceremonia oficiada por dos sacerdotes y un número más amplio de monaguillos, que contó con la música del órgano de la Capilla y el canto del coro. Se trató de una misa cantada y acompañada por el órgano y el coro, lo que servía (además de darle una gran belleza) para dotarle de una gran solemnidad, a la altura de un acto tan importante como el aniversario del nacimiento de la Reina Católica. Lo más destacable, sin embargo, lo constituyó el sermón del sacerdote que daba la homilía. Éste aprovechó la lectura de los Hechos de los Apóstoles del día 22 de abril (en la que el Apóstol Felipe se encuentra con un eunuco miembro de la corte de Etiopía y que peregrinaba a Jerusalén, haciéndole conocer la Buena Nueva a partir de una lectura que estaba haciendo del libro de Isaías) con una de las características más importantes de Isabel la Católica: la Evangelización de América.



Retablo mayor de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada.

El sermón hacía especial hincapié en el papel que ejerció la Reina Católica como auténtica madre de la Iglesia hispanoamericana. Por ello, se exponía como ejemplo paradigmático la reciente visita del Nuncio de su Santidad en España, el prelado filipino Bernardito Cleopas Auza, a la Capilla Real de Granada, en el transcurso de la cual se emocionó al entrar en presencia de la Reina Católica, a la cual la América Española, Filipinas y él mismo deben su fe.

Además de ello, el predicador recordó, especialmente a los defensores de la causa de su canonización, que la mejor forma de honrar a Isabel la Católica no es otra forma sino mediante la oración y la vida cristiana: la imitación de las virtudes de Isabel la Católica. Recordó que la Reina dedicaba dos horas al día a la oración, dándole a Dios así un "diezmo" de su tiempo y sacando de Él la fuerza para sobreponerse a las adversidades familiares (que no fueron pocas), que dos días a la semana dedicaba a hacer justicia a los pobres y a oír en audiencia a todo aquel que lo requiriese, y destacando en último lugar la gran importancia que tenía para ella la familia. 

Finalmente, acabada la Misa, se abrió la cripta en la que se encuentra sepultada la Reina Isabel la Católica y la Sacristía-Museo, siguiendo la misma ruta turística que no se hacía desde el último estado de alarma. Los visitantes tuvieron la posibilidad de bajar a la cripta y presentar sus respetos a los restos mortales de la Reina, además de recoger una "estampita" que se abre con forma de libro y en cuyo interior, entre otras cosas, hay escrita una oración para la Reina Isabel. 


Cripta de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada.

En el centro, se encuentran los sarcófagos de los Reyes Católicos. En los "bancos", los sarcófagos de Felipe el Hermoso, Juana la "Loca" y el Infante Manuel de la Paz.

Luego de eso, tuvieron la oportunidad de dirigirse a la Sacristía-Museo, dónde se encuentran múltiples objetos de la Reina Isabel, como su corona, su cetro y su misal, así como otros objetos como la espada del Rey Fernando, los guiones de los Reyes y su Pendón, diversos cuadros góticos y dos estatuas orantes a tamaño real de los Reyes, para finalmente salir por la tienda -con múltiples objetos religiosos y profanos que normalmente están disponibles en la tienda (Librería) de Cruz de Elvira (Plaza de Alonso Cano). 



Museo de la Capilla Real. Fuente: Capilla Real de Granada.
Sacristía de la Capilla Real habilitada como Museo. En primer término, puede observarse (en el triángulo de cristal), la corona de la Reina, la espada de Fernando el Católico y el cetro de Isabel la Católica. Al final, también se ven, a ambos lados de un modesto retablo, estatuas orantes de los reyes Católicos.


lunes, 15 de marzo de 2021

Exposición temporal. Laetare: la memoria de la madera. Reseña y reportaje fotográfico.

 

Laetare: la memoria de la madera.



Desde el sábado 13 de marzo de 2021 hasta el próximo 4 de abril de 2021 -salvo días del Triduo a la Virgen de los Dolores y el Lunes Santo- está abierta en el Museo-Convento de las Carmelitas Calzadas (calle Monjas del Carmen, Realejo, Granada) la exposición temporal Laetare: la memoria de la madera, en ocasión del 60º aniversario de la bendición de la imagen de la Virgen de los Dolores que es titular de la Real Cofradía de la Virgen de los Dolores. La exposición estará abierta todas las tardes desde las 16:00 hasta las 18:00, y la entrada es gratuita, aunque se puede dejar un donativo a discreción del visitante para el convento y la Cofradía.


 Museo-Monasterio de la Encarnación (1508) en Calle Monjas del Carmen (Realejo).



La Real Cofradía de la Virgen de los Dolores nació en 1940 al amparo del Tercio de Requetés de Isabel la Católica. Su sede originalmente estaba ubicada en la iglesia de Santa María Magdalena (Calle Puentezuelas) hasta 1960, en que se trasladó a la iglesia del monasterio de San Antón (Calle Recogidas), y finalmente volvió a trasladarse a la iglesia de San Pedro y San Pablo (Carrera del Darro) en 1970, por lo que ha recibido el sobrenombre de la Hermandad viajera. La imagen de la Virgen de los Dolores procesiona el Lunes Santo desde el Monasterio de San Bernardo, frente a la iglesia de San Pedro y San Pablo. En la capilla de la Virgen de los Dolores de esta última puede encontrarse una bandera del Tercio Isabel la Católica-Cofradía de la Virgen de los Dolores de 1945.


Capilla de la Virgen de los Dolores en San Pedro y San Pablo (Darro).
A la derecha, se puede ver una bandera con el aspa de San Andrés con el año de 1945.


Los orígenes de la cofradía se remontan a 1937, en el antiguo Palacio de los Tello (en el recientemente desaparecido restaurante El Ventorrillo: Paseo del Violón, Granada), que tenía una capilla con una imagen de la Virgen de los Dolores, y que fue empleada por el Tercio como cuartel general desde sus orígenes. Ahí, el Viernes Santo de 1937, el entonces Comandante de Caballería Manuel Rubio Moscoso hizo el voto en nombre del Tercio Isabel la Católica de crear una cofradía dedicada a la Virgen de los Dolores, el cual se hizo efectivo en 1940, acabada la Guerra, en la que el Cardenal Agustín Parrado dio su aprobación a los estatutos de la Cofradía. En 1960, ante la decisión de los propietarios, los Gómez de Cortinas, de emplear la imagen para culto interno, se encargó una nueva imagen al imaginero andaluz Aurelio López Azaustre (1925-1988), mientras que la cofradía empleaba una imagen provisional de la Virgen de los Dolores de la iglesia de San Antón. La nueva imagen de la Virgen de los Dolores fue terminada y bendecida en la iglesia de Santa María Magdalena (aún sede de la Hermandad) en 1961.

La exposición se articula en torno a un pequeño recorrido formado por dos de los patios del Convento que comunican entre sí, y una pequeña sala que comunica con la entrada del convento, dando lugar a un recorrido circular en el que el visitante acaba la visita en el mismo sitio por el que ha entrado. Nada más entrar, nos encontramos con un pequeño puesto de venta de productos de la Cofradía regentado por una hermana de la misma, quién sirve como primer contacto del visitante con la exposición. El primero de los patios (que tiene una preciosa escultura en piedra de la Virgen del Carmen en el centro), al que se accede por el lateral derecho de la entrada, está destinado a hacer una breve historia de la devoción a la Virgen de los Dolores en Granada antes del establecimiento de la Real Cofradía de la Virgen de los Dolores en 1940. El segundo patio está destinado a la cofradía per se, y, especialmente al evento que constituye el núcleo de la exposición: la talla en 1961 de la imagen actual de la Virgen de los Dolores por Aurelio López Azaustre. La última sala complementa la colección de este segundo patio.




 

El material de la exposición incluye una amplia variedad de objetos fundamentalmente religiosos, que van desde medallas, pequeñas imágenes de la Virgen de los Dolores a cuadros, pasando por objetos litúrgicos y ceremoniales procedentes de la Cofradía, como un traje de penitente u algunos vestidos y atavios de la Virgen, así como fotografías y recortes de periódicos que sirven para poner en escena al visitante y adentrarlo en la historia de la cofradía y de su imagen titular.

En el primer patio, nos encontramos con diversos materiales que sirven a la exposición para crear un ambiente que evoca la importancia de la devoción de la Virgen de los Dolores en Granada antes de 1940. Encontramos cuadros, medallones de madera e imágenes del siglo XVI en adelante. Cabe destacar unos retablos pertenecientes a antiguos altares, con las oraciones que leía el sacerdote en latín y nos evocan el ceremonial de la misa antes del Vaticano II y el Posconcilio.

En el segundo patio, que forma un contenido temático con la última sala, nos adentramos más a fondo en lo que es la propia Cofradía, con múltiples aspectos que nos remontan a la historia de la Real Cofradía desde su fundación en 1940 hasta casi nuestros días, y que incluye objetos litúrgicos, como recortes de periódicos, fotografías o diplomas. Entre los más importantes cabe destacar la bandera blanca detrás del manto de la Virgen que ocupa el lugar central del patio, y en el que se lee: "COFRADIA N(uestra) SEÑORA DE LOS DOLORES", "TERCIO DE ISABEL LA CATÓLICA" y "AÑO DE 1940", con el escudo de la Cofradía, las fotografías y recortes de periódicos en torno a la talla y bendición de la Virgen en 1961, un ¿exvoto? que hace referencia a esto, y las cruces militares y la faja de general concedidas a la Virgen de los Dolores y los diplomas que lo atestiguan y con fecha en 2014 y 2015 respectivamente.


¿Exvoto? que deja de la constancia de la creación de la imagen de la Virgen de los Dolores por el imaginero Aurelio López Azaustre y su bendición en la iglesia de Santa María Magdalena en 1961.


Faja de General (2014) y Cruces Militares (2015) concedidas a la Virgen de los Dolores.


El interés, sin embargo, que ofrece esta exposición radica en la alta simbología tradicionalista de la Real Cofradía de la Virgen de los Dolores, así como en la gran cantidad de objetos litúrgicos de esta cofradía que tienen simbología propia del Requeté y la Comunión Tradicionalista.

Ya hemos mencionado brevemente la bandera, sin embargo, también nos podemos encontrar en la exposición una bandera rojigualda con el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María bordados, y una gran cantidad de símbolos del Requeté en los objetos litúrgicos de la Cofradía. Ya hemos mencionado a la bandera, con el escudo de la cofradía compuesta por el aspa de Borgoña bajo tres clavos -a los que posteriormente se añadiría una corona real y una corona de laurel entregada por la Hermandad de ex-combatientes del Requeté-, aunque no deja de llamar la atención este escudo con el aspa de Borgoña en un traje de penitente, así como no pocos objetos litúrgicos con el águila bicéfala y la cruz de Borgoña sobre fondo blanco de la Comunión Tradicionalista en no pocos objetos litúrgicos.






La Real Cofradía de la Virgen de los Dolores fue famosa por hacer alarde durante la Posguerra de una gran cantidad de simbología tradicionalista, provocando una gran tensión con la Falange y algún que otro importante conflicto.


Este hecho nos debe llevar a esta reflexión final, y es que a pesar de los intentos de la cultura oficial de ningunear al carlismo como una mera anécdota o partido político fracasado, o un movimiento con poca presencia práctica en Granada (así lo define el "Mapa de la Memoria Histórica de Granada", portavoz del nuevo relato histórico oficial sobre esta época), la influencia del carlismo en la cultura popular española no ha sido nulo.


Esta última foto la pongo como curiosidad: un aspa de Borgoña bajo el escudo del Convento de la Encarnación. Esta bandera pertenece al Convento, no a la exposición, sin embargo no he podido averiguar más del motivo por el que se ha puesto la Cruz de San Andrés bajo el escudo del Convento.

Para acabar, quiero animar a todos los tradicionalistas y simpatizantes que vivan en Granada o en la zona próxima y puedan desplazarse a Granada aprovechen para dirigirse al Realejo y visitar la exposición (repetimos: todas las tardes de 16:00 a 18:00 hasta el 4 de abril, salvo los días del Triduo a la Virgen de los Dolores y el Lunes Santo). A fin de cuentas, es gratuita (salvo lo que deseen dejar de donativo) y se ve en un momento, además de ser altamente recomendable.


Enlaces externos (para obtener información actualizada):

Real Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores - Granada (Facebook): Real Cofradía Ntra. Sra. de los Dolores (Granada)

Museo Carmelitas Granada (Facebook): Museo Carmelitas Granada


Fuentes: 

RFHCSSG (s.f.). Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada. Real Cofradía de la Virgen de los Dolores. URL: https://www.hermandadesdegranada.com/real-cofradia-de-nuestra-senora-de-los-dolores/

Real Cofradía de la Virgen de los Dolores (2021). LAETARE. La memoria de la madera. 60 años. Los Dolores de la gubia de Azaustre (folleto).

Museo Carmelitas (s.d.). Museo Carmelitas (folleto).

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