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sábado, 18 de julio de 2026

Los requetés en la Cruzada

por José Sanz y Díaz

El año histórico de 1936 estaba destinado por Dios para cubrirnos de gloria a los requetés y para dar a conocer al mundo entero, si aún lo ignoraba, el heroísmo antañón y juvenil de la boina roja. 

España había nacido en su carne y en su espíritu el odioso ultraje de la pezuña bolchevique, la garra torpe y criminal de los osos de la Siberia que había desgarrado los más sagrados pergaminos, la fe secular castellana, el halo emotivo de nuestras leyendas católicas, el fuego autóctono de las tradiciones, mancillando el honor de las vírgenes y el prestigio uniforme de los Requetés carlistas. 

José Sanz y Díaz
(Peralejos de las Truchas, 1907-Madrid, 1988)

Y cuando ya no podíamos resistir más —aquel 18 de julio inolvidable— la Raza de Pelayo empuñó las armas y retó cara a cara a la Bestia de Moscú en singular combate. Empezó la lucha contra las hordas marxistas y Europa entera se puso de puntillas, asomándose por encima del balcón nevado de los Pirineos para vernos pelear. 

Los Requetés carlistas desnudaron los aceros, empuñaron los fusiles y dando con Mola un estentóreo ¡viva España! se lanzaron a la lid como leones, para dejar al pueblo español satisfecho, la Religión afianzada, la Justicia en su lugar, la Virtud tranquila y las esencias de la Tradición triunfantes. 

Como siempre, los Requetés de Navarra, Aragón, Castilla, Galicia, Extremadura y Andalucía, que eran las regiones que entonces obedecían a Franco, luchaban denodadamente contra un enemigo infrahumano, ensoberbecido, superior mil veces en número y armamento, pues no hay que olvidar que los extremistas de toda laya detentaban el poder. 

¡Julio de 1936! Resonó el clarín de guerra y liberación por los ámbitos de España. ¡A las armas, requetés, a defender la Tradición sacrosanta! Las campanas de todas las aldeas, hechas lenguas de bronce, oscilaron sobre las viejas torres como si también hubieran querido volar a la llamada bélica, y las veletas que yerguen su cruz sobre los tejados de los caseríos, afilaron sus flechas para marcar rumbos de Imperio. 

¡A la Cruzada, hermanos; a la guerra santa, Requetés carlistas! Y el celo hispano se hizo intensamente azul y los campos de España se cubrieron de amapolas. La Patria tradicional volvía a recobrar sus caracteres eternos, su fisonomía propia. 

Las huestes carlistas bajaron de las montañas, serpenteando por los valles, siguiendo el curso de las vertientes, brotaron de las hondonadas y en seguida esos manantiales de pureza armada fueron regatos, los arroyos ríos y los ríos de distintas aguas el gran océano de los Ejércitos de Franco. Las regiones, las provincias, las antiguas sexmas, los simples caseríos, libres de la tiranía roja, crearon oficinas de reclutamiento en las Comisarías carlistas de Guerra. De ellas salieron Legiones y Tercios de Requetés armados e instruidos, bloques de cruzados que tenían la mirada clara, el paso firme y el corazón libre de temor. La aportación carlista fué decisiva en la Cruzada, como infinitos fueron los nombres de sus Tercios, muchos de ellos laureados con las más altas condecoraciones. Tercios de Montejurra, Nuestra Señora de Begoña, de Lácar, de Oriamendi, del Pilar, de Doña María de Molina, de Numancia, de Montserrat, de Marco de Bello, de la Virgen de los Desamparados... y cien más con nombres sonoros en la fe, en la historia y en la geografía de navarros, aragoneses, castellanos, riojanos, cántabros, levantinos y andaluces. 

La Tradición carlista le preparaba a España heroicos salvadores y al mundo entero le pasmó el milagro de las boinas coloradas. A la voz del Caudillo, que en aquellos momentos cruciales era oración y latido, el impulso viril de los Requetés se hizo arrollador, quebrando en mil combates los ejércitos rojos y las brigadas internacionales de espúreas gentes enemigas. 

El Libro de Oro de los mártires y de los héroes que el Carlismo ha dado por Dios y por España en la Cruzada, sobrecogerá el ánimo el mejor templado el día que se publique. 

JOSE SANZ DIAZ

Tomado de El Pensamiento Navarro (18/7/1945)
Publicado anteriomente en Zig-zag literario de las armas y de las letras (1938)

lunes, 20 de julio de 2020

Celebración del 18 de Julio en Granada

A pesar de las amenazas veladas de la extrema izquierda local, ante la que no nos dejamos amedrentar ni lo haremos jamás, un año más se ha conmemorado sin incidentes el 18 de Julio en Granada.

Como se había convocado, a las 11 de la mañana varios tradicionalistas nos reunimos en el cementerio de San José, en el patio en el que descansan los muertos por Dios y por la Patria, donde elevamos al Cielo algunos rezos por aquellos héroes de la España nacional.


Tras ello tuvo lugar una ofrenda floral ante la tumba del requeté Ángel Vidal Muñoz, quien, según reza su epitafio, «dio su vida por Dios y la Patria en Sierra Tejonera (Peñarroya) el 8 enero 1939 a los 18 años de edad». 

Para rememorar las razones y el espíritu de la gesta del Alzamiento, Raúl B., vocal y tesorero del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón, hizo entonces lectura de la patriótica carta que el augusto caudillo de la Comunión Tradicionalista, Don Alfonso Carlos de Borbón, dirigió a Manuel Fal Conde el 25 de julio de 1936 agradeciéndole el haber dispuesto que los requetés apoyaran el Movimiento salvador, la cual decía así:

Mi muy querido Fal Conde: Conociendo mi grande cariño para España, podrás figurarte qué grande es mi pena al tener conocimiento de la situación en que se halla nuestra querida Patria. 
Antes de todo, debe salvarse la religión, el país y la Patria. Agradezco en el alma a ti y a nuestros heroicos Requetés por haberse unido a las tropas de España para batir el comunismo, y te doy infinitas gracias, querido Fal, por haber seguido mis indicaciones, ordenando en el momento decisivo que nuestros Requetés apoyen el movimiento salvador. 
En momentos como los actuales no deben mirarse las cuestiones personales de partidos, sino tratar de salvar todos juntos la Religión y la Patria. 
Estoy seguro que en día de hoy el gran Santo peleará a la cabeza de ese ejército de cruzados al grito de «Viva España». 
Nuestra Patria fue siempre el caudillo de la Religión Católica y de las ideas generosas, y acaba de demostrar una vez más su vitalidad y su grande Tradición, levantándose admirablemente contra los enemigos de Dios y de España, que la quieren subyugar ahora. 
Felicito a nuestras provincias carlistas, nuestra Comunión, Tradicionalista-Carlista y nuestros heroicos Requetés, y reconozco los grandes sacrificios de éstos dando su sangre y sus vidas para Dios y nuestra Patria, y te ruego les hagas saber mi profundo agradecimiento, entusiasmo y admiración. 
Que Dios te guarde, querido D. Manuel Fal Conde, y con nuestras más cariñosas memorias quedo de corazón tu afectísimo.   
Alfonso Carlos.

Seguidamente leyó también a los asistentes las instrucciones que dio su sobrino y sucesor, Don Javier de Borbón Parma, para el alzamiento de los requetés:

Obtenidas las prudentes garantías posibles sobre el futuro político, se ha acordado nuestra colaboración, por lo que en plazo brevísimo de contadas horas dispondrá todo lo necesario para que prestemos ahí esa colaboración de modo eficaz, ajustándose a las siguientes normas y supliendo cuanto sea necesario en cada sitio para el mejor éxito: 
1º Estamos a la obediencia del Ejército y aceptaremos cuantos objetivos nos encarguen allí donde sus unidades inicien o secunden el movimiento. 
2º Cuando actuemos encuadrados en unidades militares no se consentirá que vaya otra bandera que la bicolor o ninguna. 
3º Cuando actuemos separados en unidades nuestras, llevaremos nuestra bandera, nuestros símbolos, vivas, organización y jerarquía. 
4º En este caso, cuando ya se esté actuando se consagrarán al Sagrado Corazón de Jesús, y según sea posible harán aquellos actos de piedad o de prácticas de Sacramentos que se pueda. 
5º La orden de actuar la darán los elementos militares con quienes ya está en relación y ellos indicarán el movimiento, y en el caso de que tarde, procurarán estimularles a decidirse. 
6º Si en algún sitio fracasara la empresa, nosotros hemos de quedar actuando, concentrándonos dónde y cómo deben tener prevenido. 
7º Apenas se triunfe, procurarán permanecer en armas en actitud expectante, para en lo posible, esperar orden especial para rendirlas todas a la vez solemnemente ante el nuevo Gobierno.


Después de recitar algunos textos más de la Princesa de Beira y de Carlos VII, cuyo aniversario celebrábamos también ese día, tomó la palabra Rodrigo B., presidente del Círculo, quien dirigió a los asistentes unas sentidas palabras, glosando la esencial aportación carlista a la Cruzada con un texto del escritor José Sanz y Díaz, que concluía diciendo:

Y hoy como ayer, mañana como siempre, los [carlistas] estamos dispuestos a dar mil vidas que tuviéramos por idénticos fervores, por los postulados íntegros de nuestra secular doctrina.

Terminado el acto en el «patio de los caídos» y tras detenernos ante las sepulturas del heroico periodista Francisco Guerrero Vílchez, caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita, del General Calderón, que da nombre a nuestro Círculo, y del General Alejandro Utrilla, instructor de los requetés de Navarra, por quienes rezamos asimismo unas preces y depositamos unas rosas, acudimos a las dependencias de nuestra nueva sede, donde almorzamos en ambiente distendido y de camaradería.



Después de los postres, Raúl impartió su anunciada conferencia sobre «los Requetés y la Cruzada», que fue del agrado de todos. La misma puede verse y escucharse en el siguiente enlace de Youtube:



Hoy como ayer, honramos a los nos precedieron en la lucha por Dios y por España, sin más ambición que la de estar a la altura de su estela.

viernes, 4 de octubre de 2019

Luis Villanova Ratazzi, el granadino Jefe del Tercio de Navarra y mártir de la Tradición

Fotografía de Luis Villanova Ratazzi
como alumno de Caballería
(imagen tomada de la BNE)
Luis Villanova Ratazzi era natural de Gójar, donde su familia era propietaria de la mayor parte del término municipal, aunque en Gabia también tenía importantes propiedades: Montevive, San Saturnino, Pedro Verde y gran parte de Gabia Chica.

Militar de carrera, en el Ejército Español llegó a ostentar el grado de Comandante de Caballería.

Se afilió a la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República y fue Delegado de Juventudes. Al estallar la Cruzada de Liberación, fue Jefe del Tercio de Requetés de Navarra.

El Comandante Villanova, amigo personal del augusto Abanderado de la Comunión Tradicionalista en aquel momento, Don Francisco Javier de Borbón Parma, acogió de incógnito, por petición de Don Javier, al hermano de éste, Don Cayetano, como un combatiente requeté más en el Tercio de Navarra.

Luis Villanova Ratazzi fue herido por un francotirador el septiembre de 1937 en tierras asturianas y entregó su vida por Dios y por España tal día como hoy, 4 de octubre, en el Hospital Valdecilla, donde había sido trasladado.

El pleno del Ayuntamiento de Gabia Grande, reunido el día 30 de noviembre de 1937, acordó lo siguiente:

«la celebración de un funeral en sufragio del heroico Comandante de Caballería, Jefe del Tercio de Navarra D. Luis Villanova Ratazzi, que dio su vida por Dios y por la Patria, en el frente de Asturias el día 4 del pasado mes de Octubre, cuyo funeral era patrocinado por el Ayuntamiento. También se acuerda colocar una lápida conmemorativa en la fachada de la casa de su propiedad, donde se crió y vivió, dando su nombre a la calle donde está situada» (*)

En el libro Crónica de Granada en 1937 (II año triunfal) por Cándido G Ortiz de Villajos, leemos lo siguiente: 

«En la Catedral se celebró [el 11 de octubre de 1937] un solemne funeral en sufragio de don Luis Villanova y Rattazzi, bravo militar granadino que mandó desde su creación los tercios navarros de los Requetés».

Aunque en la iglesia parroquial de Gójar su familia conserva todavía un panteón familiar, según el párroco actual, con quien hemos tenido ocasión de hablar recientemente, el cuerpo del Comandante Villanova recibió cristiana sepultura en Pamplona.

El Coronel Emilio Herrera, integrante del Tercio de Navarra, cuenta la siguiente historia cuyo protagonista es el Comandante Villanova:

«Se produce una escena que parece arrancada de las páginas del Romancero: un hombre de mediana edad y aspecto distinguido, pálido y macilento, que acaba de surgir del escondite en el que ha pasado los trece largos meses de dominación roja, se dirige al comandante Villanova, le saluda ceremoniosamente y le agradece con sentidas frases el haber liberado para España la ciudad de Garcilaso; luego toma de la rienda a la yegua del comandante y marcha llevándola a la antigua usanza. Las gentes lloran de alegría y al romper filas los requetés se ven rodeados, besados, apretujados y agasajados por los cientos de hombres, mujeres y niños, que los obsequian con vino, sidra, leche condensada; con lo único que tienen».

Y con motivo de su muerte, el Coronel Herrera le dedica las siguientes palabras:

«Bravo entre los bravos, leal entre los leales, cristiano de rancia estirpe, español
a lo siglo de oro, carlista por convicción y sentimiento, caballero por la nobleza de
su sangre y más aún por su alma prócer, capitán valerosísimo y prudente; sobre
todo, padre con sus requetés a los que amaba con cariño tal y de los que era correspondido con adhesión entrañable...»

(*) Los revanchistas izquierdistas renombraron esta calle como «Calle Molino». No obstante, en Gójar sigue habiendo una «Calle Villanova».

Véase: Izquierdo Rodríguez, Manuel (2012): Historias desenterradas - Las Gabias, 1936, pp. 216-217; Romero Raizábal, Ignacio (1966): El príncipe requeté, pp. 47-48; El Siglo Futuro, 29/11/1934.

jueves, 9 de mayo de 2019

Himno a las Banderas de la Tradición

Paso a las Banderas de la Tradición,
las Banderas Reales de nuestra inmortal Nación,
Paso a las Banderas de los Requetés,
las del santo Lema de mi Dios, de mi Patria y Rey.

Santas Banderas bendecidas
por las que damos nuestras vidas.

¡Requetés victoriosos levantad orgullosos
las Banderas de la Madre España,
hasta el sol divino que las baña!
¡Requetés generosos a luchar valerosos!

Floten al viento las Banderas
de nuestra Santa Tradición,
las que llevaron los soldados
de Don Carlos de Borbón,

las de la Cruz y de la Espada,
las de la bella Flor de Lis,
las de los Fueros sacrosantos
de la Patria más viril.

Son las Banderas que nosotros
defenderemos con tesón,
hasta morir en la pelea
por salvar a la Nación.

Bajo su sombra combatiendo
los valerosos Requetés
desterrarán los enemigos
de su Patria y de su Rey.



miércoles, 8 de mayo de 2019

¡Adelante, boinas rojas! (himno tradicionalista)


¡Adelante, boinas rojas!
por la Fe y el ideal.
¡Adelante, boinas rojas!
por una España inmortal.

¡Rojas boinas españolas,
huestes henchidas de ideal
que conservaron ¡ellas solas!
el sentimiento nacional.

Son los caudillos de la Fe,
son sembradores de ilusión
que con la vista puesta en Él
harán triunfar la Tradición.

¡Adelante, boinas rojas!
por la Fe y el ideal.
¡Adelante, boinas rojas!
por una España inmortal.

Siempre en vanguardia en el combate
sereno y noble el corazón
en la bravura de un embate
vibra el espíritu español.

Luchan pletóricas de Fe
luchan vibrantes de ilusión
y con la vista puesta en Él
harán triunfar la tradición.

¡Adelante, boinas rojas!
por la Fe y el ideal.
¡Adelante, boinas rojas!
por una España inmortal.





Letra: M. Casado Rubio
Múscia: Luis Lerate y Antonio Sáenz
(Compuesto durante la Segunda República o la Cruzada de Liberación)

viernes, 10 de agosto de 2018

Homenaje a Antonio Molle Lazo en el 82.º aniversario de su glorioso martirio

Varios tradicionalistas andaluces hemos homenajeado hoy en Jerez a Antonio Molle Lazo, requeté del Tercio Nuestra Señora de la Merced muerto heroica y martirialmente por Dios y por España tal día como hoy en 1936. En la capilla en la que reposan sus huesos hemos rezado la siguiente oración:

¡Oh Jesús amabilísimo! que habéis dicho: Aquél que me confesare en la tierra yo lo confesaré delante de Mi Padre Celestial; glorificad pues, el alma bendita de ANTONIO, que no se avergonzó de confesar vuestro Santo Nombre en medio de los más atroces tormentos, y concedednos a nosotros, por sus méritos e intercesión, la gracia que ahora necesitamos. Os lo pedimos para la mayor honra y gloria de la Santísima Trinidad y extensión de vuestro reino aquí en la tierra. Amén.
Tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria a la Santísima Trinidad.


BIOGRAFÍA DEL MÁRTIR

Antonio Molle Lazo nació en Arcos de la Frontera el día 2 de abril de 1915, de una familia modesta de gran abolengo carlista; a los cinco meses esta familia se trasladó a vivir a Jerez de la Frontera, a cuya población queda vinculada su biografía. En ella estudió en el Colegio del Buen Pastor de los Hermanos de La Salle, y desde aquella época ya hay numerosos testimonios de su piedad y de su bondad natural. La primera colocación que tuvo al salir del colegio fue de meritorio en la estación del ferrocarril de Jerez; poco después, una ley reservó las plazas vacantes para los hijos de los empleados de la compañía y le cerró el paso. Se fue entonces de escribiente a una bodega de vinos. La crisis económica de aquellos años democráticos y republicanos arruinaba los negocios, y esto le obligó a peregrinar por varios despachos y a compartir con su padre el puesto de taquillero de un cine. Lo que se dice, una familia capitalista... Después de su martirio su cadáver fue trasladado a la iglesia del Carmen de Jerez, y en ella descansan sus restos.


A pesar de las dificultades económicas que padeció siempre, fue colaborador habitual y esforzado de todas las campañas piadosas que se desarrollaban, especialmente de las eucarísticas. Rezaba diariamente el Santo Rosario y en sus conversaciones daba constantemente testimonio de su fe.

Se afilió a las Juventudes Tradicionalistas en 1931, a los dieciséis años; junto con su padre, también carlista, luchaba contra los marxistas que dominaban en los sindicatos y desde ellos les asediaban en sus modestos empleos. Fue un artista en cuestión de pintadas, colocación de pasquines y reparto de octavillas (especialidad que ejercía, además, en los pueblos de la provincia de Sevilla), y siempre entre amenazas, silbidos, pedradas y golpes. Una vez fue cogido en plena faena y fue llevado a pie y esposado, entre insultos, a la cárcel de Jerez, donde estuvo mes y medio; coincidió allí con su hermano Carlos, también detenido por luchar contra los socialistas que querían asaltar el convento de Santo Domingo.


El 18 de julio los tres hermanos, Carlos, Antonio y Manuel Molle Lazo, se presentaron al comandante Arizón, salvador de Jerez que les dedicó a la ocupación de edificios públicos y des arme y detención de elementos socialistas. Asegurada la situación, corrieron por los pueblos de la provincia de Cádiz para decidir su incorporación al Alzamiento. Antonio Molle estuvo en Ubrique y en Sanlúcar, y luego en Sevilla en la liquidación de la resistencia roja en las zonas de San Marcos, El Pumarejo, San Julián y Triana. Volvió de Sevilla a Jerez con la bandera roja y gualda, proclamada ya inequívocamente como bandera de la España Nacional, y formó con sus antiguos compañeros el Tercio de Nuestra Señora de la Merced, patrona de su ciudad. Salió este Tercio de Requetés a cubrir el flanco de las fuerzas legionarias que avanzaban sobre Madrid. Molle quedó con quince requetés y quince guardias civiles en Peñaflor, donde los rojos habían cometido durante los primeros días varios asesinatos y desmanes.

El 10 de agosto estaban aquellos requetés oyendo una Misa por el general Sanjurjo en el convento de las Hermanas de la Cruz cuando les avisaron que una muchedumbre de rojos armados estaba entrando en el pueblo. Molle y otros se hicieron fuertes en una casa; pero agotadas pronto sus municiones, decidieron replegarse por unos corrales al encuentro de sus compañeros. Se retrasó Molle por ayudar a escapar a una señora y cayó prisionero. Estaba de uniforme y ya sin armas. Un tropel de milicianos le sacó a la calle con las manos en alto, y a empellones le llevaron al comienzo de la carretera de Lora.


En medio de un tremendo griterío le instaban a que vitoreara al comunismo y él sólo lo hacía a España y a Cristo Rey; después le exigieron que blasfemase a lo cual contestó con vítores a Cristo Rey. Fracasadas estas exigencias se reanudaron, reforzadas primero con el corte de una oreja, luego de la otra, de la nariz, del cuero cabelludo, del vaciamiento de un ojo y de la contusión de otro. El respondía con ayes y suspiros de dolor y con gritos de ¡viva Cristo Rey! que contrastaban con las blasfemias de sus verdugos. Finalmente, le remataron a tiros y a cuchilladas.

Santa Cruz, Manuel de (1979): Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español, tomo I, pp. 171-172



lunes, 12 de febrero de 2018

El Teniente General Alejandro Utrilla

Tal día como hoy, en 1963, fallecía en Granada el Teniente General y valeroso requeté D. Alejandro Utrilla. Había nacido en Alcalá la Real (Jaén), y en 1936 concibió la organización de los voluntarios navarros en tres Requetés, equivalentes a las compañías del ejército regular: fue el Tercio de Pamplona, compuesto por 246 voluntarios navarros que actuaron exitosamente incluso antes del 18 de julio de 1936.

En la fotografía, el Teniente Coronel Alejandro Utrilla con requetés navarros.
El 16 de febrero de 1936 defendieron los Círculos Carlistas. En marzo de 1936 fue detenido un piquete de requetés (formado por 24 hombres) que estaban al mando de D. Ángel Elizalde. Habían dado escolta de honor al féretro de un falangista asesinado por el alcalde rojo de Medavia. En abril, el Requeté entrenó en Marcalín. Sabían que era inminente la confrontación contra la Anti-España.

Una orden del Teniente Coronel D. Alejandro Utrilla emplazó el 19 de julio de 1936 a los requetés en la Plaza del Castillo:

“Mañana en Pamplona, a las 6 en punto de la mañana, formarán todas las Unidades del Requeté de Pamplona con uniforme completo y armamento, en la Plaza del Castillo, enfrente del cuartel.” 

El Tercio de Doña María de las Nieves fue uno de los primeros que salieron de Navarra el 23 de julio de 1936, sumando 1000 valerosos requetés. El hombre que los organizó, el hombre que los formó y el hombre que los encabezó fue D. Alejandro Utrilla Belbel, hijo ilustre de Alcalá la Real, en el Reino de Jaén.

Tras su muerte en Granada, el boletín navarro Montejurra (1960-1964), que contaba con colaboradores carlistas de toda España, le dedicó el siguiente artículo, que reproducimos íntegro:


Ha muerto el Teniente General Utrilla

El sensible fallecimiento ocurrió el pasado 12 de febrero, en Granada, viéndose rodeado don Alejandro Utrilla de todos sus familiares y habiendo sido confortado, como buen cristiano, con los Santos Sacramentos

Tenía 76 años y había nacido en Alcalá la Real, Jaén. Su decidida vocación le llevó a abrazar la carrera militar, en la que alcanzó, en el Arma de Caballería, la categoría de Teniente General y muchas distinciones y condecoraciones.

Era Teniente Coronel en los tiempos de la nefasta República y, como otros militares, cesó en el servicio activo, pues su caballerosidad e ideología le hacían incompatible con aquel régimen de oprobio. Siempre al servicio de España, su puesto estaba ahora en la conspiración y a ella se dedicó con todo entusiasmo.

Su doble condición de militar y carlista le trajo a Navarra, a comienzos del año 1936, como Inspector Regional de Requetés, pues así lo dispuso la Autoridad de la Comunión Tradicionalista, a petición de Navarra, con el fin de coordinar y reorganizar los trabajos de organización de los Requetés, ya muy avanzados pero que era preciso poner a punto. Eran los tiempos de los contrabandos de armas y de la instrucción de Oficiales y Requetés en los montes y en los campos, preparándose para el Alzamiento Nacional, absolutamente necesario si se quería salir al paso de la revolución que amenazaba con destruir a España.

La tarea de Utrilla en aquellos meses fue extraordinaria. Mainz, buen testigo de aquellos tiempos, en su obra “Alzamiento en España”, dice:

“El Coronel Sanz de Larín y el Teniente Coronel Utrilla fueron maestros consumados en la táctica del despiste de sus actuaciones en la organización. Supieron trabajar, a pesar de la vigilancia a que estuvieron sometidos”. 

Y el General Redondo y el Comandante Zavala en su libro sobre el “Requeté”, escriben:

“El Teniente Coronel Utrilla particularmente desarrolló en Navarra una labor impresionante. Claro que los navarros se lo merecían. Tanto en la organización y en la instrucción, como en las actuaciones, no perdió un minuto y derrochó paciencia, ingenio y valor. Creó un magnífico cuadro de Oficiales y despertó por todas partes simpatía y cariño”.

En junio de 1936 el entonces Director General de Seguridad, Alonso Mallol, cayó en Navarra con muchas fuerzas con el propósito de estrangular la conspiración. Nada logró. Detuvo a Utrilla pero, falto de pruebas, hubo de ponerlo en libertad. A partir de ese momento Utrilla hubo de andar escondido, pero sin descuidar su misión, que culminó en la entrevista que el día 14 de julio celebró con el General Mola, siguiendo indicaciones de las Autoridades Carlistas, para ultimar el plan que a los pocos días se había de manifestar en la explosión gloriosa del Alzamiento Nacional.

Después de dedicar su esfuerzo al Alzamiento en Pamplona, el día 23 de julio salió Utrilla al mando del Tercio de Requetés “María de las Nieves” hacia Zaragoza, que estaba en situación difícil. Su llegada a Zaragoza fue definitiva en orden a volcar a la ciudad en la línea del Alzamiento Nacional, pues aunque pronunciados por él los militares y grupos de paisanos, sin embargo la fuerza de la CNT era muy grande. La osadía y valor de los Requetés confirmó la sublevación y fue Utrilla quien puso en el balcón de la Diputación zaragozana la Bandera Española, mientras en la Plaza los Requetés se cuadraban ante ella. ¡Zaragoza estaba por España! Y Utrilla tenía en su corazón esa satisfacción inmensa, unida a aquella otra, inolvidable, de haber visto llegar a la Capital de Navarra miles y miles de Requetés en los primeros días del Alzamiento.

Este fue el Utrilla de la conspiración y del Alzamiento. Que descanse en paz, en el seno de Dios. Pedimos a nuestros lectores oraciones por su alma y enviamos a su viuda la Excelentísima señora doña Consuelo León Brezosa y a sus hijos y familiares, la expresión del doloroso sentimiento de “MONTEJURRA”.

MONTEJURRA n.º 26 (marzo 1963), p. 2

viernes, 2 de septiembre de 2016

«¡Yo no disparo contra España!». Luis Huelín Vallejo, mártir de la Tradición

Tal día como hoy, 2 de septiembre, en 1936, era asesinado por los rojos el jefe del Requeté malagueño, el joven Luis María Huelín Vallejo.


Luis Huelín, «de palabra fogosa y vibrante, que entusiasma a las gentes» —como diría su compañero José María Vallejo— había fundado la Agrupación Escolar Tradicionalista (AET) de Málaga y era jefe del Requeté.

De familia tradicionalista, sus dotes oratorias se apreciaron pronto. El 25 de julio de 1934, día de Santiago, los tradicionalistas malagueños realizaron diversos actos, según daba cuenta El Siglo Futuro. Por la tarde tuvo lugar una velada, durante el transcurso de la cual el joven Luis hizo uso de la palabra, en nombre del Requeté, en un admirable discurso que fue interrumpido constantemente por las ovaciones entusiásticas del público. En él hizo un llamamiento a todos los jóvenes, ya obreros o de otra clase diferente, a ingresar en las fuerzas de nuestra Comunión, de las que hizo un cumplido elogio, así como de la bandera gloriosa que defienden.

El 19 de marzo de 1935 se constituía en Málaga la Agrupación Escolar Tradicionalista en los locales de la Juventud Tradicionalista, siendo Luis Huelín nombrado presidente de la agrupación (véase nota de prensa).

Como muestra de su actividad propagandística en pro de los ideales de la gloriosa Comunión Tradicionalista, podemos contar que el domingo 14 de abril de 1935, salió de Málaga en viaje de propaganda, acompañado por el obrero Juan Luque, con el propósito de visitar varios pueblos y ultimar en ellos la organización de Juventud y de Sección Obrera de la Comunión (véase nota de prensa).

En julio de 1935, el presidente de la AET granadina, Jacinto Martín Rodríguez, al ser preguntado por la mejor AET de su distrito en una entrevista a El Siglo Futuro (periódico de mayor tirada de la Comunión Tradicionalista), contestaba:

La de Málaga, gracias a su insustituible presidente, Luis Huelín Vallejo. Este es un muchacho muy trabajador, entusiasta y competentísimo. En la A. E. T. malagueña funcionan admirablemente la sección deportiva, que tiene frecuentes y afortunados encuentros con otros equipos, y la Delegación de Cultura, que hace poco organizó una conferencia a cargo del catedrático don Feliciano González Ruiz.

Cuenta con más de 200 afiliados. Además, Huelín Vallejo, siguiendo las instrucciones que le di cuando me visitó, ha fundado una A. E. T. en Antequera, presidida por Ramírez Moreno, y muy pronto fundará otra en Ronda. Por ley de justicia he de destacar que estos éxitos corresponden a Huelín, pues sin él nada o muy poco hubiéramos logrado en la ciudad hermana y su provincia.

El 2 de septiembre de 1935, justo un año antes de su asesinato, el joven estudiante y requeté escribía el siguiente artículo, aparecido en las columnas de El Siglo Futuro, en el que narraba el encuentro de los requetés malagueños con los de Burriana, Reinosa y Gijón:

ESTANCIA DE LOS REQUETÉS DE BURRIANA Y REINOSA EN MÁLAGA

Málaga, 2 de septiembre de 1935
El domingo, a las diez y media de la mañana, procedentes del vecino pueblo de Antequera, llegaron a nuestro Centro los valientes requetés burrianenses, que tan famosos se van haciendo en su atrevida vuelta a España. 
Por no haber noticia alguna de su llegada, no había en ese momento ningún directivo en el Círculo: solamente se hallaban los simpáticos «Pelayos» celebrando sus ruidosas sesiones semanales, que recibieron a los expedicionarios con el consiguiente entusiasmo y alboroto.
Después de ser obsequiados y recorrer los diversos departamentos del Secretariado, marcharon en compañía del presidente de la A. E. T. a la Catedral a cumplir los deberes religiosos, admirando de paso la grandiosidad de la Basílica. 
Antes del almuerzo tuvieron un cambio de impresiones con dicho presidente de la A. E. T., con el jefe de los requetés y con el presidente de la Juventud.
La tarde la dedicaron a contemplar las bellezas de la capital y sus alrededores, pasando después a entrevistarse con la Directiva de la Comunión.
A la mañana siguiente, y estando ultimando los preparativos de la marcha, nos vimos agradablemente sorprendidos con la también inesperada llegada de los no menos animosos y entusiastas requetés de Gijón y Reinosa, procedentes de Almería.
Fue realmente emocionante el encuentro de estos muchachos, que con tanto cariño por la Idea van sembrando el espíritu de sacrificio, tan necesario para nuestra organización.
Fueron asimismo atendidos debidamente por los socios que en ese momento se hallaban en el Centro. Allí acordaron marchar reunidos, y acompañados por varios directivos y numerosos jóvenes, hasta la carretera de Cádiz, emprendiendo de nuevo la penosa marcha, que sólo el Ideal bien sentido puede hacer agradable. Varios vivas alusivos fueron el adiós a estos queridos compañeros, que en su breve estancia en ésta han sabido de tal manera captarse nuestras simpatías.
Luis Huelín

Cabecera del diario tradicionalista de Málaga: Boinas Rojas (1937)

Al producirse el Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936, los requetés de Málaga lo tenían todo preparado. Su misión inicial era ocupar el Ayuntamiento, Correos y Telégrafos. Luis Huelín actuó como enlace en los trabajos preparatorios entre Gra­nada y Málaga. Estuvieron esperando la orden de los mandos militares, pero la orden no llegó, así es que, dueños los rojos de la ciudad, vino la dispersión y cada uno hizo lo que pudo por su cuenta.

Luis se hospedó en la fonda de Valeriano Sanz, en Colmenar, según relata el libro República y Guerra Civil en la Axarquía. La mala fortuna quiso que el 25 de agosto los rojos registraran la casa, hallando en ella al joven requeté. El 2 de septiembre sería asesinado por negarse a disparar contra el ejército liberador de España.

Con motivo de su muerte, la publicación tradicionalista Boinas Rojas, de Málaga, dedicaba el siguiente artículo nuestro joven requeté, narrando su heroica muerte:

Hoy que los restos de Luis María Huelín Vallejo van a recibir cristiana sepultura en el panteón de su familia, en el cementerio de San Miguel de esta ciudad, queremos destacar el rasgo heroico que fue causa de su muerte.
Prisionero de los rojos, se hallaba en la mañana del 2 de septiembre del próximo pasado año en la avanzadilla del frente de Villanueva de Cauche, cuando los nuestros atacaron aquella posición.
Los milicianos que la guarnecían intentaron defenderla, y el jefe que los mandaba llamó a Luis y, entregándole un fusil, le ordenó hiciera fuego contra los soldados que avanzaban por la carretera de Antequera.
Luisito (era un muchacho de cara aniñada que acababa de cumplir los diecinueve años) no dudó ni un momento; miró a los nacionales, que se acercaban, y arrojando lejos de sí el fusil, gritó: «¡Yo no disparo contra España!»
Instantes después caía al suelo herido de dos balazos que le dispararon los rojos y moría como más de una vez había dicho a sus íntimos que deseaba morir: gritando ¡Viva Cristo Rey! y besando la medalla de congregante de la Santísima Virgen y de San Luis Gonzaga.
¡Hermosa y cristiana muerte, que nos complacemos en presentar, como modelo digno de ser imitado, a todos los malagueños, y de un modo especial a los amigos y compañeros del heroico Luis Huelín! 
Reproducido por La Guinea Española (27/06/1937)

Un hermano de Luis, Guillermo María Huelín Vallejo, luchó valientemente como requeté desde que se liberó Málaga. Después se hizo Alférez provisional de infantería, y en la primavera de 1938 murió en las filas del Tercio Virgen de las Nieves. Siempre llevaba en sus bolsillos una tarjeta postal de aquel célebre dibujo de «Ante Dios nunca serás héroe anónimo», y en ella había escrito: «¡Viva la muerte pensando en Dios y en la Pa­tria! ¡Viva el Requete! ¡España por Santa María!».

Calle Alférez Huelín Vallejo en Málaga
imagen tomada de http://mosaicosdemalaga.blogspot.com.es/

viernes, 4 de marzo de 2016

Jesús Comín

Tal día como hoy, un 4 de marzo de 1939, moría el insigne tradicionalista aragonés D. Jesús Comín Sagüés.

Jesús Comín Sagüés
(Zaragoza, 1889 - Zaragoza, 1939)

Abogado español, doctorado en Filosofía y Letras, n. el 19 de abril de 1889 y m. en febrero de 1939.
Perteneció al Cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos, habiendo ocupado cargos universitarios. Poseía una extensa cultura y se había especializado en estudios políticos, filosóficos, literarios e históricos. Desde los comienzos de su juventud su actuación fue continua, tanto en el campo del catolicismo activo como en el terreno político.

Militó toda su vida en el carlismo, siguiendo la senda de todos sus antepasados. Su abuelo paterno, don Bienvenido Comín, eminente jurisconsulto aragonés y ecritor, fue quien en la famosa Junta de Londres expuso a Carlos VII, y a requerimientos de éste, los fundamentos jurídicos de sus derechos al trono de España, y más tarde, durante la guerra civil, ocupó el cargo de secretario de despacho de don Carlos, encargándose de los asuntos civiles y de Estado. Su padre, Francisco J. Comín, decano de la Facultad de Derecho, fue el redactor de alguno de los magníficos manifiestos de don Jaime de Borbón. Su tío carnal, Pascual Comín, desempeñó el cargo de delegado político de don Jaime en España, a raíz de la disidencia de Mella.

Jesús Comín fue elegido diputado en las elecciones el 19 de noviembre de 1933 y en las del 16 de febrero de 1936. De su labor parlamentaria, amplia y extensa, resalta su famosa intervención sobre la F. U. E. en febrero de 1934, que estuvo a punto de originar la caída del Gobierno y que fue causa, a los pocos días, de la dimisión del ministro de Instrucción pública, así como las interpelaciones sobre Canfranc y Cataluña, la primera de las cuales provocó el viaje a Canfranc de los ministros de Hacienda y Obras públicas, Chapaprieta y Cid. Merecen destacarse también sus profundos trabajos sobre legislación municipal en la Comisión de Gobernación y sus gestiones continuas en pro de los intereses de la región aragonesa.

Propagandista formidable, recorrió toda España tomando parte en innumerables actos carlistas y del Bloque Nacional que presidió Calvo Sotelo. Éste, con quien le unía una gran amistad, tenía un alto concepto de las dotes políticas de Jesús COMÍN, en quien había puesto grandes esperanzas. Fundó el semanario carlista de información El Lunes y colaboró en innumerables periódicos y revistas.

D. Jesús Comín, comandante, conversando con dos alféreces del Requeté aragonés(Fotografía tomada de Documentos y Archivos de Aragón)

Fue jefe regional del Tradicionalismo en Aragón y el alma de la Comunión en tierras aragonesas, a la que dio un impulso gigante. En tiempos de la monarquía de [el llamado] Alfonso XIII tomó parte en cuantas conspiraciones jaimistas se organizaron y rechazó las facilidades de encumbramiento político que se le ofrecieron durante la dictadura del general Primo de Rivera. Plenamente convencido de que solamente por la violencia se salvaría España del estado caótico en que la sumía la República, figuró en todos los complots tramados para destruirla, así como en los preparativos del Movimiento Nacional, prestando relevantes servicios. Demostró siempre gran entusiasmo, patriotismo y actividad y al producirse el Alzamiento presentó en el cuartel de Castillejos, de Zaragoza, gran número de requetés.

El día 20 de julio de 1936 se trasladó a Pamplona para llevar armas al general Mola, y el 22 repitió el viaje, cruzando con gran peligro los pueblos sublevados. En Navarra, merced a sus activas actuaciones, se organizó el tercio de Doña María de las Nieves, con el que marchó el día 24 a Zaragoza, imponiendo con dichas fuerzas la tranquilidad en aquella capital, que abrazó resueltamente el Movimiento liberador y enarboló la bandera española en la Diputación provincial y demás centros oficiales.

La Junta Regional Carlista de Navarra le nombró comandante del Requeté. Al día siguiente, 25 de julio, escoltado por los requetés navarros y aragoneses, llevó y repuso en su antiguo trono del salón de sesiones del Ayuntamiento de Zaragoza la imagen de la Virgen del Pilar que las autoridades municipales sectarias habían sacado de las Casas Consistoriales y que se hallaba en depósito en la Seo. Fundó los tercios de Requetés aragoneses, siendo el primero el del Pilar y haciendo con ellos vida de campaña. Allá donde actuaban sus requetés, estaba siempre él, infundiéndoles, con su presencia y ejemplo, bríos y entusiasmo.

Ocupaba los lugares de mayor peligro, hasta el punto de que las autoridades militares hubieron de llamarle la atención en varias ocasiones ante el riesgo que corría, ya que se acercaba hasta las primeras líneas de fuego. Fue de las primeras personas que entraron en Teruel y Caspe al frente de las fuerzas conquistadoras hasta la frontera con el fin de realizar sus servicios. Ello provocole una pulmonía (agravada a consecuencia de las lesiones causadas por la bomba antes aludida y las que le produjo en el pulmón un grave accidente de automóvil sufrido en el frente de Teruel en enero de 1937 que, además, le ocasionó un grave magullamiento general), falleciendo a los once días de guardar cama. Presidieron su entierro todas las autoridades, entre ellos, los generales Monasterio y Moscardó. En el acto del sepelio, y ante la tumba que iba a recibir sus restos mortales, el general Monasterio pronunció estas palabras:

«Estoy autorizado a decirlo: la guerra se ha ganado porque Zaragoza la ganó en los primeros días. El triunfo de Zaragoza se debe en gran parte a Jesús Comín.»


Extraído de la Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana (Espasa, 1944). Volumen III. Pags. 389-390

lunes, 8 de febrero de 2016

¿Qué movió a los requetés andaluces? El caso de José Luis Marín García-Verde

José Luis Marín García-Verde

Nació en una familia carlista, siendo sobrino de José María García Verde, jefe regional de la Comunión Tradicionalista en Andalucía Occidental. A los catorce años ya iba con su padre al Centro Tradicionalista, alistándose en el Requeté en 1933 y ascendiendo a cabo en el mismo año. Estuvo en el tercio de la Virgen de los Reyes desde la iniciación del Alzamiento hasta la toma de Ronda, pasando entonces al Tercio de la Virgen del Rocío, en el que obtuvo el grado de sargento.

Al ser preguntado en 1961 por qué fue al Requeté y por qué iba a la concentración tradicionalista del Quintillo, en Sevilla, respondió:

- Porque ya tenía edad edad para ello. Nacido en ambiente carlista, no puedo decirle cuándo nació en mí el ideal por la Causa. Yo creo que nací con él, y al tener la suerte y fortuna de unos padres que me inculcaron el calor y la lealtad a nuestra Causa, sólo era cuestión de tener algunos años de edad para incorporarme a ella.

- El Quintillo de este año tiene un significado especial. Dado el actual momento político internacional, cuando de nuevo se ataca a nuestra querida España, con la cobardía con que sabe hacerlo el comunismo, agazapado en el extranjero, hay que manifestar de modo inquebrantable la adhesión a nuestros principios y, con ocasión del 25 aniversario del 18 de Julio, también nuestra firme adhesión al Ejército. Unidos a él estaremos siempre dispuestos, igual que en 1936. La lealtad por la Causa de los que vamos al Quintillo, dará destacado relieve a este merecido homenaje al Ejército español.

Revista Quintillo (Sevilla, 9 de abril de 1961)

miércoles, 13 de enero de 2016

José Contreras González-Anleo

José de Contreras y González de Anleo
(Jaén, 1917 – Granada, 1993)
Hace 23 años fallecía D. José Contreras González-Anleo, tradicionalista y caballero de la Real Maestranza de Granada.

De familia de honda raigambre tradicionalista granadina, D. José de Contreras y González-Anleo nació el 20 de marzo de 1917 en la ciudad de Jaén, aunque fue vecino de Granada desde su infancia.

Era hijo de D. José de Contreras y Pérez de Herrasti, Maestrante de Granada, y de D.ª Paz González de Anleo y González del Pino, Dama de la Maestranza de Granada.

Durante la II República, estuvo afiliado a la A.E.T., manteniendo toda su vida sus ideales tradicionalistas. Estudió Bachiller y dos años de Derecho en Granada, sorprendiéndole el Alzamiento en Pamplona, donde se incorporó al mismo el 18 de julio de 1936 como voluntario en el Requeté de Navarra (Tercio de Lácar), actuando toda la guerra con el Requeté.

Alférez provisional de la tercera promoción de Sevilla, pasó al terminar la guerra a la Academia de Infantería de Guadalajara. Posteriormente se retiró del Ejército con el empleo de capitán, para dedicarse a sus actividades de empresario agrícola.

Se casó con la granadina Antonia Gómez de las Cortinas y Andrada-Vanderwilde, también de familia tradicionalista, con quien tuvo cuatro hijos. En 1957 promovió en nuestra ciudad la llamada «Causa Monárquica Unificada» y fue concejal de la Corporación municipal de Granada por el tercio de entidades en 1958.

También fundó el Círculo Balmes, fue miembro de la Acción Católica y Hermano Mayor durante la década de 1950 de la Cofradía Nuestra Señora de los Dolores, formada e integrada por tradicionalistas granadinos del laureado Tercio de Requetés Isabel la Católica.

En 1975 se integró, junto con otros destacados tradicionalistas como José María Valiente, José Luis Zamanillo, Miguel Fagoaga y Antonio de Oriol, en Unidad Nacional Española (U.N.E.), de la que fue presidente provincial y delegado regional de Andalucía Oriental. Dicha organización reconoció a Juan Carlos como rey de una monarquía «tradicional, católica, social y representativa» que el propio Juan Carlos nunca quiso, desmantelando toda reminiscencia de la misma nada más verse al frente de la jefatura del Estado. A pesar de estar errado dinásticamente, D. José siempre defendió, como él decía, «sus viejos postulados inalterables» con la fe, la ilusión y la lealtad de los hombres que fueron a la Cruzada de Liberación.

En la década de 1980 fue miembro de nuestro antecesor Círculo Fal Conde, que presidía el cirujano y excombatiente requeté D. Juan Bertos Ruiz. Junto a los también tradicionalistas y maestrantes de Granada Mariano Gómez de las Cortinas Andrada-Vanderwilde, Alfonso Carlos Andrada-Vanderwilde Barraute, Luis Fernando Dávila Ponce de León Coello de Portugal y Fernando Fernández de Bobadilla Campos, presentó en 1985 una querella criminal contra la película blasfema Je vous salue, Marie, que fue desestimada por el juez al considerarla amparada en la «libertad de expresión».

D. José de Contreras y González-Anleo murió en Granada el 13 de enero de 1993. Dios haya premiado su larga hoja de servicios a la Religión verdadera, España y Granada.

martes, 1 de diciembre de 2015

Más de un siglo de luces: entrevista a Juan Manuel Rubio Moscoso

Domingo 29.11.15
EL NORTE DE CASTILLA
por Jorge Moreno

Ingeniero granadino y vallisoletano de adopción, Juan Rubio demuestra en las tertulias de Recreo toda su lucidez al narrar su centenaria y azarosa vida

Conoció a Federico García Lorca, fusilado en 1936, en su Granada natal, en la que estudió con los jesuitas. Fue secretario de Manuel de Falla y asesoró a Sadam Husein cuatro años, en 1972, convenciéndole de las bondades de instalar azucareras en Kurdistán. De ello, algo ya sabía, porque fue el ingeniero que montó la azucarera de Peñafiel en la posguerra. Juan Manuel Rubio Moscoso cumplirá el próximo 18 de enero 105 años sin que su actividad diaria y cuerpo se resientan poco más allá de la vista. Sus amigos dicen que «con unos ojos operados, seguiría ejecutando sus ideas de ingeniería».

Antiguo requeté, Rubio acude todos los días a misa desde su residencia, en la calle Muro, hasta la parroquia de San Francisco, del paseo de Zorrilla. Terminada la homilía, regresa andando con su bastón hasta el Círculo de Recreo, en Duque de la Victoria, donde participa en las tertulias de café o vermú, según la estación, con otros jubilados. El más joven, 72 años. Todos escuchan absortos desde décadas su azarosa vida.

El año en el que Juan nació (1911) Rusia y Alemania pactaron la construcción de una vía férrea para conectar Persia con la línea Berlín-Bagdad, y el revolucionario mexicano Emiliano Zapata tomó la ciudad de Chiautla de Tapia, en Puebla, liberando a todos los presos. También se fundó la capital de la India, Delhi.

De la quinta del expresidente de EE.UU. Ronald Reagan, Juan va a todos lados con su sombrero, «una moda que la República trató de quitar porque decía que éramos unos señoritos. Hasta los guardias de asalto nos recriminaban en Granada». Y de esa pugna, entre gorras proletarias y sombreros, viene su resistencia costumbrista centenaria, que todavía hoy pasea por la capital vallisoletana.

«Siempre he sido muy inquieto. Como era alto, con 15 años me presentaba en los trabajos diciendo que tenía más edad, y me contrataban», explica. Y así fue, sin que se enterasen sus padres, como le dieron el primer empleo en la Compañía Española de Gas y Electricidad Lebón, que disponía de sede en Granada.

La carrera de ingeniero la tuvo que estudiar en los años 30 en Lieja, después de que el presidente de la II República, Manuel Azaña, decretase la «disolución en territorio español de la Compañía de Jesús», su colegio. Tres mil docentes, junto a decenas de estudiantes, optaron por marcharse a Bélgica o Italia para continuar los estudios.

«Antes de entrar en el Instituto Católico de Artes e Industrias, de Lieja, había hecho dos cursos de Físicas. He estudiado mucho toda mi vida y lo que más me ha gustado ha sido la filosofía y la teología. No soy católico por mis antecedentes familiares, sino por creencias asumidas», apostilla. En Bélgica, Rubio Moscoso obtuvo una de las 40 plazas de entre los 300 aspirantes, y durante cuatro años se formó en ingeniería.

La guerra civil le pilló con 25 años en Granada, en donde se movilizó como alférez provisional. Luego llegó a capitán. «Entonces era muy tradicionalista. Conocía a Lorca de antes del 36, cuando yo iba a las tertulias de Derecho y él hablaba. El mismo Luis Rosales me contó que no quería que saliese de casa antes de que le arrestasen tras el alzamiento», explica.


Azucarera de Peñafiel

Juan Rubio llegó a Valladolid para montar la azucarera de Peñafiel, después de que una empresa granadina (Nueva Rosario) decidiera fundar Azucareras Castellanas, en 1954. La primera campaña fue la de 1956-57. Rubio estaba entonces en Granada y le enviaron a Valladolid. «En la fábrica teníamos once camiones de vapor, capaces de trasladar 40 toneladas de remolacha cada uno, aunque con menor velocidad», recuerda. Entonces un obrero de primera de la fabrica ganaba 2,5 pesetas diarias. 

«Como director, yo entré ganando 550 pesetas mensuales. No era mucho, pero los que allí trabajamos teníamos otras ventajas. La vivienda, lo que se recogía de la huerta o los arreglos que te hacían». De Peñafiel, el régimen franquista le encargó ser el primer director de la fabrica de Acor de Valladolid, próxima al cementerio. 

Con cuatro hijos, vivos todos, uno sacerdote de 70 años («me casé ya mayor, con 34 años»), este nieto de un astorgano explica en las tertulias del Círculo del Recreo cómo tiene en mente un nuevo motor de explosión «capaz de revolucionar la industria».

Sobre el sistema educativo actual también es crítico. «Antes uno se hacía abogado porque tenía cualidades, y ahora no saben ni por qué eligen una profesión. Es un desastre la educación que hay. Íbamos a la universidad y, cuando entraba el profesor, todo el mundo se ponía en pie por respeto a sus conocimientos. Ahora es todo ordinariez. Los compañeros de clase éramos amigos y no conocidos. Eso ya no existe. No lo comprendo», se lamenta. 

Petróleo a cambio de azúcar

Con buenas referencias industriales de Juan Rubio, el Ministerio de Hacienda y la diplomacia franquista acordaron enviarle desde Valladolid a Iraq para montar más fábricas azucareras a principios de los 70. El régimen había concendido en 1974 a Saddam Hussein la Gran Cruz de Isabel la Católica por el envío de petróleo.

«Allí no conocían la remolacha. Estuve casi cuatro años y montando una fábrica en el norte del Kurdistán. Lo que está sucediendo ahora con la guerra de Siria, es un disparate. Conocí a Hussein cuando era vicepresidente. Como las relaciones con España eran fantásticas, todo lo que decíamos le parecía bien», explica.

Para trabajar allí se montó una sociedad a través del Ministerio de Hacienda, que tenía sus oficinas en una torre de Madrid.

La radio, el mejor invento

El invento que en este siglo de existencia a Juan más le llama la atención es la radio. «Llegó a Granada en los años 20, y se desató no solo un interés por el medio, sino por tratar de aprender cómo fabricarlas. De estudiantes, comprábamos las lámparas y piezas para hacerlas en el colegio», recuerda.

Una sociedad aquella que, no obstante, mostraba su rostro oscuro con «una sanidad muy atrasada».

Y, ¿qué le pide hoy a la vida? «Qué se arregle esto de España. Me gusta mucho la historia , y me molesta el retraso enorme. No es cierto que la juventud de ahora esté mejor preparada que la de otras generaciones. Mentira. ¿Qué se inventa ahora? Nada. Antes estábamos limitados por el dinero, pero se sabía cómo se podían hacer cosas», sentencia.

Con años de trabajo, Juan Rubio recuerda que «la Seguridad Social se equivocó en el cálculo de su pensión en 1975», y cuando se dio cuenta después de cinco años, ya no había nada que hacer. «Debía estar con la máxima, porque en aquellos años llegué a ganar más de 200.000 pesetas mensuales», afirma.

Para compensar esta reducción, el ingeniero granadino aceptó la oferta de asesor de la empresa Babcock & Wilcox durante cuatro años. «Acudía a Bilbao para asesorar a los ingenieros, pero luego murió mi mujer, Mercedes, y lo dejé», dice.

Rubio vive de su pensión de 1.100 euros. A punto de cumplir 105 años, lo que más echa en falta es la vista.

Vídeo de la entrevista


http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/201512/01/anos-para-juan-rubio-20151201133136.html

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El capitán Rosón y la apertura automática de paracaídas

Traemos hoy a la memoria al capitán Francisco Rosón, requeté de Granada inventor de un aparato de apertura automática de paracaídas. Tal día como hoy, el 11 de noviembre de 1955 (hace exactamente 60 años), el capitán Rosón probaba su invento.

LA APERTURA AUTOMATICA

No hace mucho tiempo que el capitán Rosón acaparó las planas de lo diarios de actualidad al hacer personalmente el ensayo de su aparato de apertura retardada de paracaídas; hoy traemos a estas páginas una información más amplia del caso, conseguida gracias a la amabilidad de este gran paracaidista.

Nació en Granada en 1916 y tomó parte en nuestra Cruzada como voluntario en el Requeté de Granada en su comienzo. En los primeros meses del año 1937 fué promovido a alférez provisional, siendo herido cuatro veces, quedando al final calificado como caballero mutilado por la Patria. El final de la guerra y sus heridas no impidieron que el capitán Rosón continuara su activa vida, y así en 1940 hace los cursos para oficiales efectivos, pasa a la Academia de Aviación e inicia los de piloto, pero es suspendido en el examen médico por padecer daltonismo.

Permanece un año en Rusia con la División Azul, y a su regreso, y tras cursar los cursos correspondientes, es destinado a la Escuela Militar de Paracaidismo como profesor.

COMO SURGIÓ EL INVENTO

Es el año 1953 y cuando estaba preparando unos ejercicios de apertura retardada de paracaídas con personal de la Escuela de Alcantarilla, un desgraciado accidente ocurrido a un cabo instructor, que al saltar desde mil metros con apertura retardada, abrió el paracaídas cuando ya era tarde, le hizo concebir la idea de que todo paracaidista debía de llevar un dispositivo que actuara automáticamente si él no lo hiciera por cualquier causa.

Le afirmaron más aún en tal creencia las noticias que le trajeron de los Campeonatos Mundiales de Paracaidismo, celebrados en el verano de 1954, ganados por los rusos, y que todos atribuyeron en su mayor parte a la utilización por éstos de un dispositivo especial que no dejaron ver a nadie, y que aseguraban que les garantizaba la apertura del paracaídas en los tiempos exactos. Este hecho es muy importante en los concursos, pues el abrir el paracaídas con un segundo o dos de adelanto o de retraso supone otros tantos puntos en contra, y a los tres puntos negativos viene la descalificación inmediata.

Basándose en todo ello construyó su primer aparato, que era un prototipo eléctrico compuesto por unas pilas, un avisador de tiempo y uno de apertura de paracaídas. El aparato avisador era de tipo de relojería, y llevaba unos circuitos eléctricos: uno conectado a una chicharra acoplada al casco del saltador, y otro circuito que iba a un electroimán, el cual, al llegarle la corriente, levantaba un pasador y dejaba en libertad a un muelle que, a su vez, arrastraba al mando de apertura. Este aparato fue probado en la Escuela de Alcantarilla, lanzándose el capitán desde un avión a mil metros de altura y con cinco segundos de retardo. Fue bien, pero en la segunda prueba, que realizó el brigada instructor Madolell, falló a consecuencia de haberse soltado uno de los cables que iban a la pila. Entonces desistió de este aparato y proyectó otro, eléctrico también, pero que en vez de un electroimán llevaba una bobina de succión. Se hicieron varias pruebas por personal de la Escuela, una de ellas saltando desde 3.000 metros con treinta segundos de retardo. Pero este segundo aparato tampoco convencía, pues el llevar cables, contactos, pilas, etc., daba lugar a fallos, por lo que se decidió a hacer uno completamente mecánico, al cual, aunque el prototipo era muy rudimentario, se le hicieron infinidad de pruebas en tierra sin ningún fallo, es decir, que el aparato estaba logrado, sólo había que perfeccionarlo.

Avión: revista de divulgación aeronáutica, 1956.

ALCALA DE HENARES - El capitán Rosón es ayudado a colocarse el paracaídas 
de apertura retardada con el cual se lanzó desde un aparato "Junker" cuando volaba 
a mil metros de altura. El paracaídas en cuestión se abrió a los ocho segundos y el 
capitán tomó tierra felizmente. - (Foto Cifra Gráfica). Imperio (12/11/1955)


PRUEBAS DE LANZAMIENTO.
Ocho segundos tardó en abrirse el paracaídas de apertura retardada con el que 
su inventor, el capitán Rosón, se lanzó en Alcalá de Henares desde un Junker 
que volaba a mil metros de altura. El capitán Rosón, que tomó tierra con toda 
normalidad, aparece aquí disponiendóse a subir al avión para realizar la 
arriesgada e interesante prueba. (Foto. Cifra). ABC (12/11/1955)
ABC (12/11/1955)

sábado, 10 de octubre de 2015

Emblemas de Tercios de Requetés

Por su interés, reproducimos los siguientes reversos de algunos de los calendarios de bolsillo del círculo Manuel Fal Conde de Granada, nuestro antecesor, con emblemas de algunos Tercios de Requetés destacados.


Calendario de 1984:
Tercio de Requetés Virgen de los Reyes (Sevilla)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de la Victoria (Málaga)
Tercio de Requetés Isabel la Católica (Granada)

Calendario de 1985:
Tercio de Requetés Virgen de los Desamparados (Valencia)
Tercio de Requetés del Rey (Navarra)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Montserrat (Cataluña)

Calendario de 1986:
Tercio de Requetés Ntra. Sra. del Pilar (Zaragoza)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Begoña (Vizcaya)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Covadonga (Asturias)

Calendario de 1987:
Tercio de Requetés de Santiago (Aragón)
Tercio de Requetés de San Jorge (Aragón)
Tercio de Requetés de Almogávares (Aragón)

* Imágenes tomadas de http://calendariodebolsollo.blogspot.com.es/2012/12/carlistas-calendarios-de-bolsillo.html

sábado, 19 de septiembre de 2015

Nuestra charla con el excombatiente D. Juan Manuel Rubio

Hace unos días, los miembros del Círculo Tradicionalista de Granada General Carlos Calderón remitimos una carta al último superviviente del Tercio de Requetés Isabel la Católica, el granadino don Juan Manuel Rubio, residente hoy en Castilla la Vieja, transmitiéndole nuestro agradecimiento por su servicio a la causa de Dios y de España y mostrándole nuestro profundo respeto y afecto.

Cuál ha sido nuestra sorpresa y deleite al recibir esta noche una llamada telefónica del veterano excombatiente en respuesta a la misiva. Don Juan Manuel cuenta con más de 100 años a sus espaldas pero conserva una lucidez asombrosa. Aunque madrugador, le gusta pasar las noches en tertulia. Se acuesta sobre la una, nos comenta, y a las ocho de la mañana ya está levantado. Va a diario al casino y está implicado en labores de la Iglesia.

La conversación no ha tenido desperdicio. Hemos podido saber de sus combates en Órgiva con el tercio; de cómo conoció a S.A.R. don Javier de Borbón Parma en 1937, poco antes de ser expulsado de España por orden de Franco; de cómo visitaba al Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, don Manuel Fal Conde, cuando dependía tan sólo de los tradicionalistas, al haber dejado el ejercicio de su profesión para dedicarse al liderazgo de la Comunión, siendo posteriormente perseguido por el régimen que tanto le debía; de la sorprendente afinidad con el también desterrado Manuel Hedilla, al que conoció igualmente, y a quienes los falangistas de hoy consideran un revolucionario, pero que, realmente —según nos cuenta— fue un católico íntegro a quien el propio Fal Conde consideraba amigo. También hemos sabido de sus problemas con el gobernador civil y de cómo en una ocasión fue apedreado junto a Juan Bertos en la Gran Vía de Granada por los (¿aliados?) falangistas que, en realidad —según don Juan Manuel— no eran más que rojos reconvertidos, muchos de ellos al menos. «La guerra la hicimos nosotros», dice, refiriéndose a los carlistas.

Pese a oponerse como tradicionalista a la unificación forzosa del partido único totalitario de la F.E.T., don Juan Manuel fue algún tiempo jefe de prensa y propaganda del Movimiento en Granada hacia el final de la guerra. Pero la experiencia vital de nuestro amable y simpático veterano no se limita a las hazañas bélicas. Rubio ha dirigido empresas y conocido mundo, recorriendo diversos países de América y Oriente Medio. Durante la crisis de los 70 estuvo por negocios en Bagdad, donde tuvo trato con Sadam Hussein, al que se cargaron hace nueve años, según nos dice, por el petróleo y «por proteger a los cristianos». En una conversación que mantuvo con él, el propio líder iraquí le comentó que el retraso de los árabes se debía a su religión, nos comenta. Guarda buenos recuerdos de su estancia en Bagdad y del buen trato que recibió de los iraquíes, que le llamaban side y le respetaban como español y granadino, siendo Granada para ellos una especie de ciudad mítica.

Don Juan Manuel nos dice que la España de hoy es un desastre. Pero él sigue en primera línea de combate y no ha abandonado la trinchera, por lo que sigue redactando textos políticos. También escribió hace años un libro sobre Isabel la Católica, que sigue siendo muy vendido, con el objetivo de fomentar la causa de su beatificación. Mucho nos hemos alegrado de su llamada, a la que seguirán otras, Dios mediante, pues le gusta conversar con los jóvenes carlistas y tiene sin duda mucho que contar. Dios conserve aún largos años a nuestro buen amigo, correligionario y paisano y quiera la Providencia que los tradicionalistas de hoy sepamos emular —siquiera mínimamente— a nuestros heroicos veteranos que lucharon por una España mejor que la que hoy tenemos.


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