Órgano del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón

Órgano del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón leal a S.A.R. el Duque de Aranjuez Don Sixto Enrique de Borbón y al ideario católico-monárquico.
DIOS-PATRIA-REY
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martes, 30 de octubre de 2018

Visita a la casa museo del canónigo D. José Gras y Granollers, apóstol del reinado social de Cristo, en el centenario de su muerte

El pasado domingo se celebraba, según el calendario católico romano tradicional, la fiesta litúrgica de Cristo Rey, instituida por el papa Pío XI en 1925 en su encíclica «Quas Primas». Con motivo de esta magna festividad, varios católicos de Granada y algunos venidos de fuera (la mayoría sin afiliación política alguna, pero todos con el ardiente deseo de que el reinado social de Jesucristo sea restaurado en España), visitamos en el callejón Alberzana, en el pintoresco barrio del Albaicín, la casa provincial de las Hijas de Cristo Rey, instituto que fundara el venerable canónigo del Sacromonte D. José Gras y Granollers (1834-1918), cuyo centenario celebramos.

En esta casa, de construcción morisca y gran valor artístico, falleció D. José Gras hace cien años, y precisamente en la cripta de la iglesia adyacente de San Gregorio Magno, se halla enterrado este catalán y granadino de pro que esperamos ver algún día en los altares. Desde la década de 1993 la casa alberga además un interesantísimo museo sobre su vida y su obra, lamentablemente poco conocido, pero que no debería dejar de visitar nadie que viva en Granada o venga de visita a nuestra ciudad.

Nos abrió las puertas la Rvda. M. María Jesús, religiosa que, según nos contó ella misma, ha tenido que padecer mucho por Cristo, llegando a ser secuestrada en una ocasión por la guerrilla narco-comunista de las FARC cuando desarrollaba su apostolado de la enseñanza en Colombia. La amabilísima madre María Jesús (quien para mi pesar, y sin duda debido a malas influencias en los tiempos que corren, no llevaba hábito) tuvo la bondad de enseñarnos todas las dependencias de la casa y salas del museo, hablándonos con gran cariño del fundador de su orden y apóstol del reinado social de Jesucristo.

Es bastante desconocido en España, incluso en el campo católico tradicional, que D. José Gras fue uno de los precursores más insignes de la realeza de Jesucristo, que sería proclamada (dogmáticamente, según afirmó el Padre Solá) por el papa Pío XI en la citada encíclica «Quas Primas».
Las alusiones a la realeza de Cristo están
presentes hasta en los muebles de la casa.

Animado por el deseo de dar una respuesta contundente a la obra blasfema de Ernest Renant, que negaba la divinidad de Nuestro Señor, D. José Gras —muy afín al tradicionalismo carlista, causa en la que militó durante el Sexenio Revolucionario— dedicó toda su larga vida a propagar ese título tan glorioso de Jesucristo, amén de fundar nada menos que una Congregación de religiosas que llevan el nombre de «Hijas de Cristo Rey», religiosas celosísimas que desde su fundación se dedicaron exclusivamente a la crianza cristiana de niñas, ricas y pobres, y que por doquier derramaron siempre la fragancia confortativa de la realeza de Jesucristo.

Así describiría el propio padre Gras su llegada al Sacro Monte en 1866 y la pasión que le conducía:

“Conducido por la mano de Dios a estos gloriosos sepulcros, apenas llegado al Santuario donde la antigua Ilíberys, guarda las cenizas de sus apóstoles, dirigí mis ojos sobre toda España y vi a nuestro pueblo extrañamente aletargado. Elevé y extendí todavía mi mirada y distinguí a la Europa descreída avanzando armada, para arrancar del pensamiento y del corazón español la fe de Santiago y de Cecilio. Entonces traté de despertar a nuestro heroico pueblo, y organizarlo sagradamente por medio de la Academia y Corte de Cristo para hacer frente a las legiones de blasfemos e incendiarios que se preparaban a arruinar nuestra UNIDAD CATÓLICA...”

Como nos indicaba en 1934 el periodista tradicionalista Chafarote en un artículo de sus notorias Hojas de calendario, el dogma de LA REALEZA DE JESUCRISTO es el dogma más radicalmente antiliberal. El liberalismo es la herejía moderna; y todas las presentes calamidades de España y de todo el mundo no son ni más ni menos que consecuencias naturales o lógicas de esa calamitosa y universal herejía en que está siniestramente anegado el mundo entero. Por aquí se podrá rastrear, por tanto, la principalidad y trascendencia del dogma de la Realeza de Jesucristo, que es la oposición per diametrum al funesto liberalismo. Por aquí se puede rastrear también la gloria que para España redunda, por haber sido el solar de las apostólicas Hijas de Cristo Rey y la cuna de su santo fundador D. José Gras y Granollers, el centenario de cuya muerte solemnizamos cabalmente este año.

Mientras visitábamos las dependencias en las que vivió y murió el apóstol de Cristo Rey, elevamos en diversas ocasiones nuestras preces al Señor, y no pudiendo contener el fervor nos pusimos a cantar todos a viva voz el «Christus vincit», concluyéndolo con un sonoro «¡Viva Cristo Rey!».

Por si hubiéramos tenido poco con la espléndida visita, durante la cual incluso pudimos disfrutar de unas vistas magníficas del Albaicín y la Alhambra desde la azotea de la casa, las Hijas de Cristo Rey nos regalaron a cada uno un ejemplar de «La pasión de un hombre de bien», completa biografía de D. José Gras escrita en 2006 por el Rvdo. D. Juan Sánchez Ocaña.

Transcribimos a continuación algunas notas biográficas de este gran santo, a quien imploramos por la Santa Madre Iglesia y por la salvación y gloria de nuestra Patria, hoy sin ventura.


Notas biográficas del venerable D. José Gras y Granollers

Un caballero de Cristo y su Reinado social
(...)
II
D. José Gras y Granollers

Sus empresas apostólicas han sido de más (...) y de más alientos que las de su egregio antecesor D. Juan de Cueto y Herrera.

Libros que leía D. José Gras durante
su juventud en Agramunt.
Don José Gras y Granollers ha fallecido el día 7 del corriente mes de julio en Granada y en la paz del Señor, a los ochenta y cuatro años, lleno de días (como dirían los libros santos), es decir, de merecimientos y virtudes, y ha dejado en herencia varias instituciones apostólicas, entre las cuales las más principales son la “Academia” y la “Corte de Cristo" y el instituto religioso de las “Hijas de Cristo Rey”.

El amor al Santísimo Sacramento y a María Santísima, el Reinado Social de JESUCRISTO, el apostolado social de la mujer, la restauración de las costumbres cristianas, la santificación de las fiestas y, finalmente, la guerra contra la blasfemia, contra el lujo y contra los malos libros y contra los periódicos malos, fueron los grandes amores de este siervo de Dios, bueno, prudente y fiel. Pero sobre todos estos amores le robaba el corazón más que ninguno el “Reinado social de JESUCRISTO”; razón por la cual grabaríamos hoy, si pudiéramos, con letras de oro en las columnas de EL SIGLO FUTURO el glorioso nombre del Muy Ilustre Señor Doctor DON JOSÉ GRAS Y GRANOLLERS.
Imprenta en la que trabajó en Madrid
D. José Gras, como redactor del diario
tradicionalista «La Regeneración».

El cual allá en el prologo del más popular de todos sus libros y opúsculos de propaganda católica, es decir, en un “Devocionario”, escribía hace ya muchos años estas grandes verdades en las cuales cifraba siempre el insigne sacerdote todas sus apostólicas empresas:

“Cristo nuestro Dios, nuestro Padre y nuestro Redentor “está hoy políticamente destronado en todas las naciones”; y este destronamiento sacrílego, que no sólo entraña el destronamiento virtual de todos los reyes, sino también la abolición de toda autoridad y jerarquía, es la proclamación religiosa, política y social del caos, dogma único de la más lógica y sangrienta de todas las sectas, el “nihilismo”. 
Periódicos en los que
colaboró D. José Gras
“Toda la vida, todo el honor y toda la gloria que el Catolicismo ha hecho germinar en las almas y en los pueblos por espacio de diez y nueve siglos, tienen su origen y fundamento en la soberanía inefable de nuestro Divino Salvador; soberanía cuya restauración social declaran necesaria Nuestro Santísimo Padre León XIII, nuestro Episcopado y los publicistas católicos más eminentes de Europa.” 
“Para atraer el mayor número posible de espíritus a la “profesión práctica”, esto es, a la defensa pública de este dogma, fundamos hace quince años la “Academia y Corte de Cristo”, cuyo lema CRISTO REINA tratamos de convertir en verdad resucitadora de la moribunda sociedad moderna.”

A los treinta y dos años de su edad ganaba el difunto Doctor por oposición su canonjía en la Colegiata del Sacro Monte, en el cual y en más de cincuenta años seguidos ha explicado varias asignaturas. A los dos meses de ser canónigo, conviene a saber, el 15 de Diciembre de 1866, fundaba su bienhechora referida “Academia y Corte de Cristo”, cuyos estatutos fueron aprobados por el grande amigo y gran maestro de EL SIGLO FUTURO, por el Exmo. Sr. D. Bienvenido Monzón, inolvidable Arzobispo de Granada y amigo íntimo de aquellos dos santos que se llaman el Venerable Padre Claret y la Venerable Vizcondesa de Jorbalán.
Cáliz con el que consagraba D. José Gras.

Aquellos grandes amores de que hablábamos arriba son precisamente los amores que el celoso fundador de la “Academia y Corte de Cristo” quiere que arraiguen y acepen (para que luego florezcan y den frutos de bendición) en el corazón de todos los sacerdotes y seglares (hombres, mujeres y niños) que quieran ser académicos y cortesanos de Cristo Rey.

Esta “Academia y Corte de Cristo”, “obra de culto y obra de propaganda” (que tal es y así la llamaba su celosísimo fundador), nació años antes de que se fundase allá en Friburgo la famosa “Obra de San Pablo”, cuyo fin era “elevar a la Prensa a la dignidad de apostolado, y santificar, no solamente a los periodistas, sino también a los impresores y vendedores de periódicos, para que todos juntos, “sicut castrorum acies ordinata”, batallasen por la restauración del Reinado Social de JESUCRISTO”.
Cuadro que representa
a D. José Gras bajando
en burro del Sacromonte.

Por cierto que cuando en Febrero de 1879 (año de la famosa romería de periodistas católicos de todo el mundo al Vaticano) oyeron todos en Roma y de labios del abate Esseira la historia de la mentada “Obra de San Pablo”, pudo decir con razón nuestro egregio canónigo D. José Gras y Granollers que ya hacía tiempo que tiraba también a ese mismo blanco aquí en España la “Academia y Corte de Cristo”. Fue entonces cuando el mismo fundador (véase la colección de la revista “El Bien” habló en ella de EL SIGLO FUTURO, y con palabras de alabanza habló también de los redactores y dependientes de nuestro periódico y de la “Asociación de San José” que entre todos ellos habían formado.

III
Las Hijas de Cristo Rey.

Pero la obra principal y más apostólica del difunto canónigo del Sacro Monte, la que está fundada sobre cimientos más robustos, la que le ha hecho digno de ser contado entre los Patriarcas de Órdenes religiosas, será siempre ese moderno Instituto, cuyo sólo nombre es ya de por sí una alabanza de Nuestro Señor JESUCRISTO; el Instituto de las HIJAS DE CRISTO REY, fundado a 26 de Mayo de 1876 y canónicamente aprobado treinta años más tarde por la Santidad de Pío X.
Escritorio de D. José Gras.

El día del Sagrado Corazón de Jesús, del año de gracia de 1877, tomaron los primeros hábitos de “Hijas de Cristo Rey” las religiosas Sor Inés de Jesús y Sor Carmen del Sagrado Corazón; y en el magnifico discurso que a estas primeras religiosas y a los asistentes les predicaba aquel día memorable nuestro difunto canónigo, palpitaba, como en todos sus pensamientos, palabras y obras el amor más fervoroso y ardiente al Reinado social de JESUCRISTO (I).

El fin de ese Instituto nos lo declara el mismo fundador con las palabras que siguen, las cuales, con ser tan elocuentes, no lo son tanto como lo fueron las del sermón referido:

—“Este Instituto (dice), donde se da enseñanza religiosa, literaria y de labores a niñas ricas y pobres, "tiene también por objeto hacer que Cristo sea predicado en la familia y en la sociedad por la mujer". En todos los tiempos la mujer ha prestado eminentes servicios al Catolicismo; y en los nuestros, en que la indiferencia reina tan desastrosamente entre los hombres, puede prestarlos muy grandes, especialmente como esposa y como madre. En este último concepto, ella es la primera dulcísima predicadora de la soberanía de Cristo ante sus hijos, y la que llena de fragrancia y de luz el oriente o la aurora de la vida.
“Pues bien: formar jóvenes sólidamente instruidas y virtuosas para que un día lleguen a ser madres y apóstoles radiantes, ¿no es, por ventura, una de las obras, más fecundas y propias para desinfectar a la sociedad actual de los miasmas que la infestan?...  
Casullas de D. José Gras.
“Desde el momento que la mujer se hizo pregonera y apóstol de la Resurrección de JESUCRISTO, siempre se ha mostrado hacia la Iglesia llena de la más profunda gratitud. Ella es la primera que baja a las Catacumbas; y si hay que desafiar las iras de los tiranos, Inés, Eulalia, Leocadia y Cecilia no se harán esperar. Si hay que levantar conventos, hospitales o templos católicos, las riquezas de las Paulas, de las Mercedes y de las Franciscas romanas se pondrán a disposición del Vicario de JESUCRISTO. Si una gran nación, con su Rey a la cabeza, cae un día a los pies de San Remigio para confesar a JESUCRISTO y recibir el bautismo, a una mujer, a Clotilde, es a quien se debe tanta gloria. Si hace falta en la Iglesia de Dios un gran santo y un gran doctor que sea el terror y la confusión de la herejía pelagiana, Mónica, el modelo perfecto de la madre cristiana, llorará y suspirará en la presencia de Dios y atravesará los mares en pos del hijo extraviado hasta que logre verlo convertido. Cuando después de siete siglos de lucha, nuestra católica España quiere arrojar de su lado a los sectarios de la Media Luna, una mujer, Isabel de Castilla, enarbola en las torres de Granada el estandarte de la Cruz, y termina gloriosamente la obra de Pelayo. 
“Bajo una irrupción, moralmente más terrible que la musulmana, están hoy los pueblos de Europa, y la mujer ha de concurrir a rechazarla, tomando parte en la cruzada de obras católicas “cruzada restauradora del reinado de Cristo.” 

IV 
Algo de integrismo. 

Lo principal y casi lo primero que se lee en el ESQUEMA O BOSQUEJO DEL PROGRAMA INTEGRISTA son estas palabras:
D. José Gras mantuvo amistad con el
 sacerdote tradicionalista catalán
D. Félix Sardá y Salvany, autor de
la célebre obra El liberalismo es pecado.

“Proclamamos LA SOBERANÍA DE JESUCRISTO, y ante todo y sobre todo le adoramos y acatamos, y anhelamos porque universalmente se cumpla su voluntad en lo público y en lo privado, y así en la tierra como en el cielo. Queremos que su santa doctrina informe todas las cosas, y que leyes, costumbres, actos, instituciones tengan por fundamento la Ley eterna, que en la tierra custodia y enseña la Iglesia de Dios y su Vicario infalible.” 

Cualquiera que sin ser integrista ni saber siquiera qué cosa sea el integrismo, se haya enfrascado en la lectura de los escritos del Doctor Gras y Granollers, creerá ciertamente a ojos cerrados que las palabras anteriores están tomadas al pie de la letra de cualquier libro, de cualquier opúsculo o de cualquier artículo del insigne canónigo del Sacro Monte. Y cualquier integrista que lea de buenas a primeras los escritos del fundador de la “Academia y Corte de Cristo”, los leerá y los saboreará con delectación morosa, y tomará para siempre por espejo, por dechado o por doctrinal de integrismo a este apostólico sacerdote. Tanto se parecen y aun tan iguales son su bandera y la nuestra, su emblema, su divisa, su ejemplar y los del partido integrista.
En las abundantes imágenes
de Cristo Rey, D. José Gras
siempre quiso que se representase a
Nuestro Señor como Divino Niño.

Tres fueron siempre los textos sagrados predilectos del Muy Ilustre Señor D. José Gras y Granollers; los tres campean en el frontispicio de su libro más popular, que es el precioso “Devocionario” de la referida “Academia y Corte de Cristo”, y en los tres se proclama la realeza o soberanía de CRISTO y de la Virgen. El primer texto está tomado del Evangelio de San Juan, y es el versículo 37 del capítulo 18 donde se cuenta que, habiendo preguntado Pilatos a Nuestro Señor si era Rey, respondió nuestro divino Salvador con estas palabras:

—“Así es, como tú lo dices: YO SOY REY. 

El otro texto le forman unas palabras de León XIII, que se leen en la carta que escribió al Arzobispo de Colonia en 26 de Febrero de 1880, y cuyo tenor es como sigue:

—“Que todos, cada cual en su cargo, se afanen por “restaurar el Reino de Cristo, no sólo en los corazones, sino también en toda la sociedad humana”. 

Dormitorio en el que falleció en olor de santidad el padre Gras.
Finalmente, el tercer texto es el versículo onceno del Salmo 44, en donde proféticamente canta el Real Profeta la realeza de la Santísima Virgen Nuestra Señora: “Astitit Regina a dextris tuis in vestitu deaurato”; a tu diestra está la Reina engalanada con vestidura bordada de oro.

Tanto era, como estáis viéndolo, el entrañable amor que al Reinado social de Cristo y de la Virgen profesaba el apostólico fundador de las “Hijas de Cristo” y de su “Academia y Corte”.

¿Será razón que EL SIGLO FUTURO celebre ahora con palabras de mucha alabanza la bendita memoria de este insigne caballero de Cristo y de su Reinado social?

V
Epitafio. 

Si a mí me encomendasen la traza del epitafio para la tumba de nuestro venerable difunto, yo grabaría en la losa sepulcral, y en forma epigráfica, las mismas palabras latinas con que el propio Doctor Gras y Granollers impetraba la bendición apostólica que “permanter”, es decir, muy amorosamente le fue otorgada por la Santidad de León XIII en 15 de Abril del 1880.

Tumba de D. José Gras y de la M. Inés de Jesús,
ante la que rezamos fervorosamente. 
En esas palabras se cifran tanto la “doctrina” fundamental como como las “obras” principales del insigne Canónigo del Sacro Monte, conviene a saber, la confesión, la proclamación, la defensa de todos los derechos divinos de JESUCRISTO y su culto de adoración en todas partes:

DOMINI NOSTRI JESU CHRISTI 
divina jura defendit 
ejusque adorationis cultum 
in populis fovit.

J. MARÍN DEL CAMPO

Tomado de:

El Siglo Futuro (22 de julio de 1918)
El Siglo Futuro (23 de julio de 1918)

Véase también su biografía en el diario La Cruz (10 de septiembre de 1918).






4 comentarios:

Legitimista en apuros dijo...

El liberalismo no es sólo pecado,
¡El liberalismo es sinónimo de Satanismo!
(Vicente de Manterola. "Don Carlos o el petróleo").

Me ha causado mucho placer leer el programa integrista, había oído de ellos el San Benito de que eran accidentalistas en las formas de gobierno y que reconocieron al usurpador Alfonso, mal llamado XIII. ¿Pero hay prueba de ello?

¿Y la tacha de accidentalidad viene de aquí?:

"Forma de gobierno: Aceptamos como base del edificio social cualquier forma de gobierno, prefiriendo siempre aquella monarquía..."

¡Viva siempre España, foral y gremial!

Rodrigo dijo...

Gracias por su comentario. A Alfonso XIII los integristas lo reconocieron efectivamente como rey (concretamente como «Su Majestad Católica»), pero no antes de 1923, cuando disolvió el parlamento y parecía dispuesto a acabar con el liberalismo (como también en otro momento parecía que iba a hacer su abuela Isabel II) a través del directorio militar presidido por el general Primo de Rivera. Fue un error del que muy probablemente se arrepintieron, ya que si lee usted los ejemplares de EL SIGLO FUTURO durante la II República, en ningún momento defendieron al destronado Alfonso XIII.

Realmente, el programa carlista y el integrista no diferían demasiado. De hecho, el enfrentamiento que motivó la escisión en 1888 duró poco, y carlistas e integristas fueron estrechos aliados desde 1906. Los carlistas también sostuvieron siempre que el rey tiene que ser legítimo de ejercicio. Y por encima del rey estuvo siempre la religión y la patria, a las que el rey tiene que servir (si no ni es rey ni es nada).

Chapelzuri dijo...

Miren ustedes, buenos carlistas granadinos, yo reniego desde luego de los integristas y sus procederes, que fueron desleales a S.M.C. Don Carlos VII de Borbón legítimo Rey y autoridad que debían obedecer. En lo religioso son impecables, vive Dios, pero miren lo que en su programa de 1909 se dice:

Forma de gobierno
"Aceptamos como base del edificio social cualquier forma de gobierno, prefiriendo siempre aquella monarquía..."

Modo y forma de implantar este Programa
"Las anchísimas bases de nuestra organización se amoldan á todo sin exigir cambios de dinastía, ni oponerse á ninguna, ni siquiera concretarse á determinadas formas."

Causa dolor, espanto y amargura. Accidentalismo atroz, recuerda al de Falange Antiespañola. Uno llora al leer esto de quienes en su día engrosaron la Santa Causa, si bien muchos llegados últimamente desde el "neocatolicismo". Con estas afirmaciones se pisotea la sangre y la memoria de los Mártires de la Tradición que en Tres Guerras Cruzadas (hasta 1909) habían ofrendado todo lo que tenían por entronizar la Monarqúia LEGITIMA en España.

Como dice D.Jaime del Burgo (si bien el creo que era carloctavista, pero esa es otra historia) los integristas debían pensar que era mas Católico y menos liberal un Alfonso usurpador que un Don Carlos de Borbón cuando tildaban al nieto de Carlos V de esto.

IMPERDONABLE...

P.D. ¿Tienen la antologia de Ramón Nocedal de la ed. nueva reconquista para poderla subir?. Gracias y un saludo.

DIOS PATRIA REY
Esa es nuestra ley

Rodrigo dijo...

Un servidor la tiene en papel. En digital no la he visto, pero puede solicitar usted que se la digitalicen a la Biblioteca Nacional de España en este enlace: http://datos.bne.es/edicion/bimo0001241295.html Saludos.

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