lunes, 20 de junio de 2016

Senante en Málaga (1908)

Tal día como hoy, 20 de junio, en 1908, la ciudad de Málaga recibía la visita del gran tribuno integrista —posteriormente carlista— D. Manuel Senante, que contó con la asistencia de los carlistas malagueños, lo que evidencia el ambiente de cooperación que reinaba entre ambas formaciones antiliberales durante el periodo alfonsino y que posibilitaría su posterior reunificación en 1931. Así narraba el acontecimiento el diario El Siglo Futuro:

Manuel Senante Martínez
(Alicante, 1873 — Madrid, 1959)

SENANTE EN MÁLAGA  
Tomo la pluma hoy para escribir esta información bajo la impresión de entusiasmo más grande que en vez alguna lo he hecho, y al mismo tiempo con la seguridad de no saber yo acertar a describir toda la importancia que tiene para la política de esta ciudad la venida á ella de nuestro diputado D. Manuel Senante, según lo que ha hecho afianzar las ideas francamente antiliberales aquí, y acaso lo que ha hecho titubear en sus direcciones á aquellos otros que, engañados, caminaban por senderos diversos, ó no caminaban, que es caso demasiado frecuente en estos tiempos.
El sábado, á las cinco y media, llegó el señor Senante, acompañado desde Bobadilla por el presidente y secretario de la Junta regional integrista, D. Ignacio Fernández de la Somera y D. Enrique Huelin. En la estación aguardaban al ilustre viajero muchísimas personas, todas afectas á las ideas antiliberales y pertenecientes á los diversos grupos que hay en el Circulo anliliberal.
Desde la estación se dirigió la comitiva al Palacio obispal, donde el Sr. Senante ofreció sus respetos al Prelado, dando así público testimonio de la incondicional adhesión á la Iglesia de la política tradicional española que representa. 
El señor Obispo recibió al diputado católico y á todos los que le acompañaban (unas 140 personas) en el salón del trono, y con frases afecutuosas le dió á aquel la bienvenida y á éstos los felicitó por la obra de propaganda que hacían trayendo á Málaga un tan esforzado paladín de la política católica.
En la noche, el presidente de la Junta regional invitó a comer en su domicilio al Sr. Senante y a los señores de la misma Junta que estaban presentes en esta ciudad y no imposibilitados por enfermedad u otras causas. Durante la comida reinó la más franca cordialidad y oímos de la boca autorizada del Sr. Senante la exposición de algunos puntos de orientación para su desenvolvimiento aquí, compatibilizados con las circunstancias locales, como manera de llevar la obra de propaganda.  
Ayer, por la mañana, el Sr. Senante y muchísimos de sus amigos, concurrieron á la Catedral á oir la Misa que celebró el Prelado como término del Triduo eucarístico que se celebraba, y en ella se repartió el Pan de los Angeles á todos.  
A las doce se celebró un almuerzo íntimo en los jardines de Hernán-Cortés, y en medio de la más abierta confianza y jovialidad ganó el señor Senante la simpatía personal, que fácilmente conquista su carácter franco y sencillo.  
A las tres de la tarde recibió en el hotel donde se hospeda la visita del Prelado.  
Y por la noche se llevó á cabo el acto verdaderamente fundamental que es seguro que ha de señalar un momento muy determinado en la historia del integrismo local y en la vida del Círculo antiliberal, que comienza sus trabajos realizando un acto de propaganda de tal importancia.  
El salón principal del Círculo estaba completamente lleno, figurando en primer lugar muchas y distinguidas señoras, de las que con muchísima razón decía el Sr. Senante que podía esperarse muy decidido y eficaz auxilio para el triunfo de nuestras aspiraciones. 
Las demás dependencias del Círculo estaban materialmente ocupadas por hombres tanto como de verdad cabían, la mayor parte de pie; la Secretaría, la biblioteca, los pasillos y el guardarropa. Respetables Capitulares, entre ellos nuestro querido amigo el Penitenciario D. Francisco Muñoz Reina, que ha acompañado al Sr. Senante en todos los momentos; representaciones de los reverendos Padres Capuchinos de Ubrique y Trinitarios de Antequera; comisiones de integristas y de antiliberales de Vélez, Coín, Alora, Torrox, Colmenar, y la Junta regional da Sevilla, que había hecho el honor al corresponsal que suscribe de confiarle su representación en estos actos. Concurrió también todo el personal del partido integrista local, la casi totalidad de los carlistas de Málaga, y un número considerable de católicos antiliberales completamente identificados con nuestro credo político, pero que no tienen filiación determinada en ninguno de los dos partidos tradicionalistas.  
La mesa estaba constituida por el presidente del Círculo, D. Enrique Huelin, que tenía á su derecha a D. Manuel Senante, á su izquierda á D. Ignacio F. de la Somera, presidente de la Junta regional integrista, á D. Gerardo M. Casado, concejal de este Ayuntamiento y vicepresidente del Círculo antiliberal.  
El Sr. Huelin, con la frase sencilla que le es propia, hizo la presentación del Sr. Senante, bosquejando, en pocos y salientes rasgos, la historia política de éste y su significación en los actuales momentos, dándole las gracias, á nombre del Círculo, por la dignación que tenía de venir á ocupar su tribuna.  
Seguidamente el Sr. Somera, á nombra de los integristas de esta región, saludó al Sr. Senante por sus brillantes campañas parlamentarias y el acierto con que viene dirigiendo EL SIGLO FUTURO. 
El Sr. Casado también dio al Sr. Senante la bienvenida y le saludó á nombre de los católicos independientes antiliberales, ó sea sin filiación á los partidos tradicionalistas. D. Vicente Chervas que debía hacer igual saludo á nombre de los carlistas del Círculo, se encontraba enfermo y no pudo concurrir, privándose, no sólo del gusto de escuchar su elegante palabra, sino de ver completo el cuadro en aquel momento.  
Entre un ensordecedor aplauso se levantó á hablar el Sr. Senante.  
Seguir el hilo de su discurso para extractarlo es imposible. Todo el credo integrista en admirable síntesis fué el objeto de ella. Con su frase elegantísima, con su decir correcto y con su elocuencia arrebatadora, señaló la gran importancia que tiene en estos momentos históricos la acción antiliberal en la política española, haciendo resaltar todos los males que positivamente han traído á España los partidos que se llaman liberales, desde el más radical hasta el más moderado ó conservador, y que nos han conducido á la ruina, y á titulo de libertad, han acabado con la verdadera y cristiana libertad en todos los órdenes sociales, produciendo el desquiciamiento de la enseñanza, la hacienda pública, la armada y el ejército, la familia, el Municipio, la región y hasta las relaciones internacionales. 
Y completó el cuadro llenando el fin que principalmente se había propuesto, ó sea excitar los entusiasmos y arengarlos para la lucha, advirtiendo en párrafos de sorprendente elocuencia, los peligros y sinsabores que esa lucha tiene, pero él compromiso de honor que tenemos los católicos españoles para trabajar sin descanso hasta matar el liberalismo, todo liberalismo, autor de nuestra ruina, y reedificar nuestra gloriosa tradición sobre la base de la unidad católica.  
Para ello —decía el Sr. Senante— debemos ante todo ser intrasigentes con todo lo que quiera empañar el brillo de nuestros salvadores ideales, por muy habilidoso que sea el disfraz con que oculte sus aviesas intenciones, estando apercibidos para evitar toda sorpresa, y en segundo lugar, trabajar sin descanso, con absoluta y verdadera sumisión á la Iglesia santa de Dios y á sus Prelados, para la implantación y realización de nuestro programa en la vida pública, procurando ser nosotros como savia que lleva su saludable influjo á todos los organismos del cuerpo social, hasta conseguir paso á paso con decisión y perseverancia la restauración absoluta, íntegra, radical de España en Cristo, y que éste reine en las leyes, en las instituciones, en el poder; en una palabra, sobre toda España.  
A grandes rasgos expuso después las ventajas de la constitución tradicional regionalista de España, comparándola con la actual Constitución, ficticia, centralista y liberal.  
Dedicó un sentido y caluroso recuerdo al que fué nuestro ilustre jefe, D. Ramón Nocedal, en cuyos heroicos trabajos debemos inspirarnos, y propuso también como ejemplos que imitar á los beneméritos integristas andaluces, Mateos Gagol, insigne polemista, maestro entre los maestros; Mariscal, brillante periodista, elocuente tribuno e infatigable y benemérito luchador de la causa integrista, y la por tantos títulos ilustre malagueña, modelo de señoras cristianas, doña Trinidad Grund.  
Felicitó á los iniciadores del Círculo y á cuantos de él formaban parte; estimuló á éstos á perseverar, y á los que á él no pertenecen á estudiar reflexivamente nuestro programa, cuyas excelencias les llevarán á abrazarlo. Y terminó, después de dedicar sentidas frases de elogio á Málaga, excitando á todos los malagueños á ser los primeros en la defensa de la libertad, como dice su escudo, pero de la verdadera, de la única, de la cristiana libertad.  
Los párrafos de este brillante discurso eran acogidos todos por prolongados aplausos y los entusiasmos crecieron por momentos y se exteriorizaron con frecuentes interrupciones y signos de aprobación, que en esencia eso es la verdad que se impone y que se acepta universalmente por todos, aun por aquellos que tienen filiación en partidos liberales en cuanto se les habla á la conciencia y se les hace parar la imaginación á contemplarla desposeída de lo que le sugestiona su propio interés.  
El discurso del Sr. Senante fué un éxito colosal, más que para el ilustre orador, que no lo necesitaba sobre los ya ganados en su vida pública, para esta ciudad y para los antiliberales de ella.  
El auditorio rindió el justo tributo que merecía, pero no regateó su calurosa felicitación á la Junta del Círculo, que tomó sobre sí la empresa de traer á tan ilustre hombre á sus salones, y también agradeció mucho al Sr. Somera el que hubiera puesto al servicio de las ideas toda la fuerza integrista de que es dignísimo presidente en esta región.  
Y tanto á la Junta del Círculo como á la del partido integrista, veíasele gozar en la consideración del éxito de su empresa, en cuanto ésta determina entusiasmos en sus adictos y asegura éxitos no lejanos. 
Dios lo consienta y premie las buenas intenciones. 
JOAQUÍN BUGELLA.
22 Junio 1908

El Siglo Futuro (24/06/1908)

domingo, 19 de junio de 2016

«El rey reina pero no gobierna»


Seamos sinceros: la actual monarquía parlamentaria está inoperativa en nuestra patria.

Desgraciadamente, el que se dice rey es un monigote en manos de la partitocracia y de los poderes en la sombra. Esa era la idea en su momento. He ahí la verdadera imagen del rey-títere impulsado por el liberalismo. A mí, como monárquico convencido que soy, me duele ver eso.

El Liberalismo o, mejor dicho, las sociedades secretas crearon, entre otras cosas, ese tipo de monarquía –que no es sino una república coronada– para hacer y deshacer a su antojo en los gobiernos de las naciones sin obstáculos de ningún tipo. Por eso, en gran parte, esa inquina y también esa obstaculización desde siempre contra la rama legítima borbónica; pues esta, gracias a Dios, no «se casa» con sociedades secretas ni cosas por el estilo, ni se dejaría manipular por gobiernos corrompidos por ellas.

El rey que yo sueño para España es un rey que reina y gobierna, poder moderador, que «desencasquilla» situaciones delicadas, que tiene voz y voto... Pero ahora mismo, como parece estar configurada la actual monarquía parlamentaria, todo eso es imposible.

La actitud de la monarquía liberal desde su restauración después de la muerte de Franco, transigiendo con un sistema que nos ha llevado a la situación actual, es inaceptable, pues todo lo que nos costó sangre, sudor y lágrimas levantar a los españoles para hacer funcionar a este país lo han estado haciendo evaporarse con los años, no haciendo apenas nada los que se dicen monarcas para contrarrestarlo.

Y hoy en día, concretamente, seguimos igual, permitiendo el actual jefe del Estado la entrada de fuerzas en las cámaras y en los futuros gobiernos que, si nadie lo remedia, a la larga, acabaran con lo poco que queda en pie, dando la estocada final a la nación y, por supuesto, de paso tirando piedras contra el propio tejado de la institución monárquica.

jueves, 2 de junio de 2016

Historia del Tradicionalismo Español de Melchor Ferrer en versión digital


HISTORIA DEL TRADICIONALISMO ESPAÑOL
por Melchor Ferrer, Domingo Tejera y José F. Acedo (1941-1979)


Tomo I: El pensamiento español desde los tiempos de San Isidoro hasta la sublevación masónica de 1820 (Ediciones Trajano, Sevilla, 1941)

Tomo II: El precarlismo. Desde el pronunciamiento de Riego hasta la muerte de Fernando VII (Ediciones Trajano, Sevilla, 1941)

Tomo III: Carlos V de Borbón. Desde la muerte de Fernando VII hasta la promoción de Zumalacárregui al mando supremo del Ejército carlista del Norte (Ediciones Trajano, Sevilla, 1942)

Tomo IV: Zumalacárregui: su primera campaña. Desde la promoción de Zumalacárregui al mando en Jefe del Ejército Real del Norte, hasta la llegada de Carlos V a Navarra (Ediciones Trajano, Sevilla, 1943)

Tomo V: Segunda campaña de Zumalacárregui. Desde la entrada de Carlos V en Navarra hasta final de 1834 (Ediciones Trajano, Sevilla, 1943)

Tomo VI: Última campaña de Zumalacárregui. De enero de 1835 al sitio de Bilbao (Ediciones Trajano, Sevilla, 1943)

Tomo VII: Muerte de Zumalacárregui y primer sitio de Bilbao. La Guerra Civil durante el primer semestre de 1836 (Ediciones Trajano, Sevilla, 1945)

Tomo VIII: González Moreno en el Norte. Desde el levantamiento del primer sitio de Bilbao, a fin de Diciembre de 1835 (Ediciones Trajano, Sevilla, 1946)

Tomo IX: Ramón Cabrera. Expedición de Guergué a Cataluña. Desde julio de 1835 a la terminación de dicho año (Ediciones Trajano, Sevilla, 1947)

Tomo X: Erro, ministro universal de Carlos V. Mando del General Eguía en el Norte. Enero-junio de 1836 (Ediciones Trajano, Sevilla, 1948)

Tomo XI: Las provincias españolas hasta la expedición de Gómez. 1836 (Ediciones Trajano, Sevilla, 1948)

Tomo XII: Mando del General Villareal en el Norte. Expediciones de los Generales don Miguel Gómez, don Basilio Antonio García y don Pablo Gómez (Editorial Tradicionalista, Madrid)

Tomo XIII: Periodo de mandos en el Norte del Infante Don Sebastián y General Uranga. Expedición Real, 1837 (Editorial Tradicionalista, Madrid)

Tomo XIV: Mando de los generales Guergué y Maroto en el Norte. 1838 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XV: El Conde de España en Cataluña. Defensa de Morella. 1838 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XVI: Mando de Maroto en el Norte: Los fusilamientos de Estella y el Convenio de Vergara. Mando del Conde de España en Cataluña. 1839 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XVII: Carlos V en Bourges. Fin de la guerra de los siete años. Septiembre 1839 - Julio 1840 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XVIII: Carlos V. Desde la terminación de la guerra de los Siete Años en 1840, hasta la abdicación de Carlos V, en 1845 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XIX: Carlos VI. Desde la abdicación de Carlos V en 1845 hasta el fin de la guerra de los matiners en mayo de 1849 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XX: Carlos VI. Desde el final de la guerra de los matiners en 1849 hasta la terminación de la campaña montemolinista de 1855-56 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XXI: Carlos VI. San Carlos de la Rápita. Desde la terminación del alzamiento montemolinista en 1856 hasta el fallecimiento del Conde de Montemolín en enero de 1861 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XXII: Juan III. Desde la muerte de Carlos VI en 1861 a la abdicación en 1868. Comienzo de la vida pública de Carlos VII (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XXIII (volumen I): Carlos VII. Desde la abdicación de Juan III en 1868 hasta la tercera guerra en 1872 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XXIII (volumen II): Documentos (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla)

Tomo XXIV: Carlos VII. Tercera guerra civil. 1872 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1958)

Tomo XXV: Carlos VII. La guerra civil en 1873 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1958)

Tomo XXVI: Carlos VII. La guerra civil, 1874 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1959)

Tomo XXVII: Carlos VII. Tercera guerra. Enero de 1875 hasta el final de febrero de 1876
 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1959)

Tomo XXVIII (volumen I): Carlos VII. Desde la terminación de la tercera guerra en 1876 hasta el fallecimiento de Carlos VII en 1909 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1959)

Tomo XXVIII (volumen II): Documentos (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1959)

Tomo XXIX: Jaime III. Desde su proclamación en julio de 1909 hasta su fallecimiento en octubre de 1931 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1960)

Tomo XXX (volumen I): Alfonso Carlos I. Desde la proclamación de Don Alfonso Carlos en octubre de 1931 hasta su muerte en Viena en septiembre de 1936 (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1979)

Tomo XXX (volumen II): Documentos (Editorial Católica Española, S.A., Sevilla, 1979)

lunes, 23 de mayo de 2016

Cervantes no fue liberal


«Si tu genio inmortal que subyugara
con tu historia sin par al mundo un día
la cabeza, ¡oh CERVANTES! levantara,
y a ESPAÑA contemplara
sin honra, sin decoro ni hidalguía,
presa de horrible confusión y espanto
al sepulcro de nuevo descendiera
vertiendo amargo y abundoso llanto...»
Vicente de Vallivana, oda a Cervantes

Ilustración que muestra a Miguel de Cervantes combatiendo en Lepanto
tomada del diario ABC

El democratismo liberal festeja este año el centenario de Miguel de Cervantes, el autor inmortal del Quijote; de ese libro que es, sin ningún género de duda, el más inapreciable tesoro que posee la literatura castellana; de esa joya nacional cuyo valor, traspasando los límites fronterizos, ha llegado a causar la más grande de las admiraciones a todos los pueblos civilizados. Lo cual no deja de ser la más absurda de las pretensiones, el error más craso y la más descabellada de las ideas. ¿Por qué? Por la sencilla razón que vamos a exponer.

Miguel de Cervantes, franciscano seglar
¿Quién fue Cervantes? Una genuina representación del verdadero pueblo español. Su intachable honradez no hay quien la ponga en duda; su amor a la patria lo demostró en miles y miles de ocasiones, y sobre todo en la nunca bien ponderada batalla que en las aguas de Lepanto cubrió de inmarcesible gloria las armadas españolas; su acrisolada lealtad puede apreciarse en la narración que él mismo nos hace del cautivo del Argel en su inmortal obra, cuyo protagonista es él en persona, aunque lo encubra con los pliegues del misterio; su inquebrantable fe queda patentizada evidentemente en todos los actos de su vida y en particular en el sublime hecho de profesar en la venerable Orden Tercera de nuestro Padre el Santo Patriarca de Asís y de ordenar antes de exhalar el último estertor de la agonía que le enterrasen con el hábito puesto...

¿Qué nos enseñó, no solamente con sus escritos, sino con sus hechos? Que profesáramos un amor grande, un amor inmenso, un amor sin mezcolanza de ningún género a Dios, porque su religión es la que nos enseñaron nuestros padres y la que profesamos convencidos de que es la verdadera; a la Patria, puesto que tenemos la dicha de haber nacido en una nación que, con su manto de gloria, cubrió la faz del sol; y al Rey, porque es estricta obligación de todo buen vasallo, de todo súbdito leal sacrificarse en aras de sus intereses, que son los nuestros propios, de defenderlo donde quiera que la ocasión se nos presenta.

Silueta
Hoy celebra toda España,
de Cervantes centenario,*
unánime y merecida
la ovación que tributamos.
La Patria que honra el talento
merecedora es de aplausos;
más ciencia y menos política
es lo que necesitamos.
Escuelas, y no tabernas;
en vez de caciques, sabios;
y al obrero procurarle,
que tenga pan y trabajo.
Homenajes a porfía
a los que logran ganarlos;
Cervantes nos da el ejemplo
su nombre inmortalizando.
Afán de Rivera

Esta entrada se basa en el artículo «Cervantes no fue liberal»,
publicado en La Verdad, Granada, 8 de mayo de 1905

* El poema original dice: "del Quijote el centenario"

sábado, 21 de mayo de 2016

Crónica de la romería a Santa María del Espino del Círculo Tradicionalista de Granada


Hablar del mes de mayo
crónica de Antonio M.ª (21 de mayo de 2016)

Hablar del mes de mayo, significa hablar del mes de María Santísima. El Señor de los Ejércitos desea que nosotros, sus hijos, no desdeñemos esta oportunidad de perseverar en el Misterio de su Amor a través del trato con su Madre —nuestra Madre—.
Romilla

Por este motivo, un puñado de correligionarios carlistas del Círculo General Calderón de Granada nos reunimos ayer en romería para honrar a la Señora y hacerle muestra de nuestro filial cariño. En reducido grupo —como a nosotros nos gusta—, piadosamente, con sabor de intimidad.

Significa “desencadenarnos”, escapar urgentemente de esa vorágine de falsedad y esclavitud en que los nuevos tiempos nos han metido: una sociedad de esclavos que necesita esclavos. Significa “encuentro”, encuentro con la verdad y el don de la vida palpable en la Creación —el campo— donde sus nobles moradores viven en plenitud con la misma, genitores de fructuosos campos que crecen entre las alegrías y sinsabores cotidianos, bajo el sol abrasante, la escarcha y demás inclemencias del cielo.

El círculo tradicionalista granadino, el mismo que ya iniciara su andadura romera en su visita a la Virgen de los Labradores de Quéntar, eligió esta vez el Monasterio de MM Capuchinas de la Virgen del Espino de Chauchina, conocida coloquialmente por los lugareños como Virgen del Pincho. ¡Qué mejor manera de llegar a Cristo que a través de su propia Madre, con la humildad de un niño, caminando de su mano por esos caminos de Dios! “Quodcumque dixerit vobis, fácite” (Jn 2,5), “Haced lo que él os diga”.

Iniciamos nuestro peregrinar desde la pequeña localidad de Romilla, atravesando barbechos y alamedas, entre surcos desyerbados y secaderos de tabaco. Rostros curtidos nos saludan, con los almocafres espejeantes en alto, como banderilleros de la nada; con curiosidad y cariño, observando nuestros pasos cansados y orantes… quizá recordándonos que nuestra cosecha también llegará algún día. «Vosotros sois de los míos, mi abuelo fue requeté», nos dice un honrado agricultor.

Continuamos, caminamos, rezando el santo rosario, y soñamos con la Vieja Patria que ha de reverdecer, salmodiando añejos y encendidos himnos de Guerra y de Paz; las banderas en alto, con el Sacratísimo Corazón del Señor bordado, haciendo latir los mismos vientos que nos alientan.

Hemos llegado al Santuario: sencillo, humilde y recogido —como le gusta a la Señora—. Nuestros cuerpos, tardos y acansinados reposan sobre miradas encendidas, candentes hacia nuestra Madre Celestial, y hacia Jesús sacramentado, expuesto, con su cuerpo amoroso sobre el altar, toda su alma, grandeza, realeza y divinidad presentes, tal como estuvo en Belén, entre los doctores del Templo, en Caná, en el Tabor y en el Calvario. Casualmente las Hermanas Capuchinas estaban en oración, escondida pero audible para los presentes mediante megafonía. De forma casi clarividente, como si conocieran de nuestra presencia en el lugar, pronunciaron unas preces suplicando la salvación de España por intercesión de nuestro Patrón, Santiago Apóstol, y de nuestro padre San José. ¡Nada pudo salir mejor!

Luego tocó regresar. Ya borrachos de Cristo y del amor envolvente de nuestra Madre, aún no nos habíamos ido, y ya queríamos volver. Los boinas rojas se marchan, paso firme y esperanzado. Como amapolas, matizando la hermosura de los campos, porque de los suelos de las Españas lo mejor absorben.


Letrillas para el mes de María

Dulcísima Virgen,
del cielo delicia,
la flor que te ofrezco
recibe propicia.

Benéfico hiere
lumínico rayo
del sol que engalana
las flores de mayo.

Los prados semejan
amenos jardines
sembrados de rosas
y suaves jazmines.

Y apenas se abren,
y el cáliz asoma,
regala el ambiente
balsámica aroma.

Así en su manera,
brotando en el suelo,
al dueño bendicen
que habita en el cielo.

¡Oh cándidas flores
de troncos lozanos!
Servidme de ofrenda,
venid a mis manos.

Mostrad ahora juntas
mayor lozanía,
que va a recibiros
la Virgen María.

Y el alma y vosotras,
yo pobre aunque soy,
con todas mis ansias
rendido le doy.

Mi afecto sencillo
recibe, Señora,
mi frente en el polvo
te ensalza y te adora.

Piadoso tu oído
mis voces atienda,
y admita amoroso
tu seno mi ofrenda.

Tu rostro divino
mi vista descubra,
y en tanto, oh felice,
tu manto me cubra.

XX Aniversario de Frederick Wilhelmsen: un norteamericano en la corte carlista

Un americano en la corte carlista
por Carmelo López-Arias


En 1977, cuando al calor de las primeras elecciones los partidos presentaban credenciales y manifiestos, la Comunión Tradicionalista recogió en un librito titulado Así pensamos su ideario fundamental. Lo firmaba, anónimamente, “un requeté”. Treinta y cuatro años después, la editorial barcelonesa Scire lo ha reeditado bajo el nombre de su autor real. Y era nada menos que un nombre singular de la revolución conservadora americana, un pensador poco convencional dentro de ese movimiento justo porque su adscripción al carlismo modificaba de raíz su punto de partida filosófico-político respecto a los presupuestos comunes a la escuela.

Frederick D. Wilhelmsen

Tras servir tres años durante la Segunda Guerra Mundial y concluir sus estudios, Frederick D. Wilhelmsen (1923-1996), de ascendencia danesa, natural de Michigan pero texano de adopción (fue treinta años profesor en la Universidad de Dallas), se convirtió pronto en un filósofo tomista brillante, referencia para diversos círculos del influyente catolicismo norteamericano de los cincuenta.

Por entonces conoció a Willmoore Kendall, maestro de William Buckley y confundador con él de la mítica National Review, en la que Wilhelmsen escribió más de un artículo. Acompañando a Kendall viajó a España con becas Guggenheim y Fulbright, y quedó fascinado por la historia patria y por el tradicionalismo.

Frederick D. Wilhelmsen (1923-1996), filósofo, profesor universitario en Dallas y nombre
singular de la revolución conservadora estadounidense, hizo suyo el carlismo.
Hasta el punto, chocante, de redactar él uno de sus idearios históricos.

Descubrió en nuestro país restos vivos de la cristiandad histórica que él defendía en el suyo como encarnación perfecta de la filosofía política católica. Y vio en el carlismo el movimiento que, contra todo y contra todos, pugnaba por mantenerla viva.

No se limitó a un compromiso teórico, sino que bajó a la arena de los actos públicos, tocado con boina roja si era preciso. Le cultivaron círculos próximos a don Juan, pero prefirió la militancia por Don Javier de Borbón Parma, y a su fallecimiento extendió a su hijo Don Sixto la lealtad legitimista.

Entre 1961 y 1965 fue profesor en la naciente Universidad de Navarra. Luego regresó para instalarse en Dallas, pero nunca dejó de venir y de traerse estudiantes consigo para formarlos en la cosmovisión que había descubierto en España.

Se vinculó a los Amigos de la Ciudad Católica y a la revista Verbo del recientemente fallecido Juan Vallet de Goytisolo, y no rehuyó los debates intelectuales y religiosos de su tiempo.

Polemizó con Gonzalo Fernández de la Mora por El crepúsculo de las ideologías (años después una cena los reconcilió caballerosamente), apoyó a don José Guerra Campos, obispo de Cuenca, en los momentos más duros de la campaña desatada contra él por sus taranconianos hermanos, y sufrió con el Concilio Vaticano II, aun sin compartir todas las posiciones del arzobispo Marcel Lefebvre.

Wilhelmsen, con un punto de posibilismo, era tradicionalista en España, pero tampoco abandonó del todo el conservatismo en Estados Unidos. Quizá le podía su amistad con el legendario Buckley o con otras figuras como Russell Kirk o Melvin Bradford.

Junto con Brent Bozell, cuñado de Buckley, fundó en 1966 la revista Triumph con la idea de ir introduciendo el hispanismo católico en una sociedad liberal y protestante, y quedó etiquetado como ‘paleoconservador’.

Lo cual, cuando Ronald Reagan llegó al poder, no era siempre un mérito. Wilhelmsen no perdonó a Ronnie que cediese a la presión neocon para evitar el nombramiento de Bradford al frente del Instituto Nacional de Humanidades. La Casa Blanca prefirió a William J. Bennett.

Gigantón y desgarbado, jovial y simpático como los héroes bebedores de su admirado y antivictoriano G. K. Chesterton, celebrado en todo el mundo como uno de los grandes epistemólogos de su tiempo, Wilhelmsen presumió de su carlismo, en Estados Unidos y en España, sin respetos humanos.

Solo fue ‘anónimo’ cuando le encargaron una misión: poner por escrito una fe colectiva. Entonces sí sacrificó su nombre, como los buenos soldados.

En los años setenta se hallaba en plena actividad la más importante pléyade de intelectuales que ha dado el carlismo en sus casi dos siglos de existencia: Francisco Elías de Tejada, Rafael Gambra, Álvaro d’Ors o Francisco Canals Vidal... Ninguno consideró una usurpación que José Arturo Márquez de Prado, jefe nacional de Requetés, le encargase a Wilhelmsen la redacción de su ideario. Cumplió con creces: “Presentó destilada la doctrina más pura con el mérito de combinar hondura y simplicidad, reflexión y entusiasmo; era un gran comunicador”, sintetiza el profesor Miguel Ayuso, gran amigo suyo.

Artículo publicado en Intereconomía en 2011
Véase también su biografía en inglés.

jueves, 19 de mayo de 2016

Conferencia sobre Marcelino Menéndez Pelayo


Una revisión de la obra de Marcelino Menéndez Pelayo 

En 2012 se ha cumplido el centenario de la muerte de don Marcelino Menéndez Pelayo, uno de los polígrafos de lengua española más importantes del último tercio del siglo XiX y los primeros años del siglo XX. Considerado como uno de los adalides del tradicionalismo español de su tiempo, su obra y pensamiento plantean más dificultades de los que ese juicio sumario pudiera aparentar en primera instancia. la historia de su fama, además, resulta irregular y guadianesca: del ditirambo al silencio y, también, del aprecio de algunas de sus aportaciones al desprecio de otras.

El Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II decidió organizar un seminario dedicado a conmemorar la efeméride y honrar su figura, pero con discernimiento crítico y piadoso al tiempo. Contó para ello, en primer lugar, con la colaboración del profesor Alfonso Bullón de Mendoza, que ofreció las instalaciones del instituto de estudios Históricos que dirige. Y que participó igualmente en el mismo junto con los profesores José Peña y José Manuel Cuenca Toribio.

Publicamos ahora cuatro contribuciones discutidas en dicho seminario. Primeramente la del profesor Miguel ayuso, que ha reelaborado su ponencia de clausura, introduciendo algunos elementos que permiten darla a las prensas precisamente en cabeza de este cuaderno en vez de al final del mismo. Da las claves que permiten enjuiciar su vida y obra desde el ángulo político principalmente, al tiempo que examina la herencia del maestro montañés en dos de sus reencarnaciones intelectuales posteriores: los grupos de Acción Española (de Eugenio Vegas y Ramiro de Maeztu) y Arbor (de Rafael Calvo y Florentino Pérez-Embid).

A continuación ofrecemos las lecturas de tres de los ámbitos más significativos de su quehacer intelectual: la Historia de los heterodoxos españoles, la polémica de la ciencia española y la Historia de las ideas estéticas. el canónigo Martín Rubio, el filósofo José Miguel Gambra y el extraordinario escritor Juan Manuel de Prada, respectivamente, nos ofrecen un ponderado balance de dichos ámbitos.

El conjunto, nos parece, tiene –de un lado– la singularidad de haber prestado un interés, merecido, a una figura hoy más bien opacada por las modas y la decadencia intelectuales; mientras que –de otro– destaca por el signo desde el que se revisa su quehacer: el del pensamiento tradicional español sin contaminaciones ni concesiones. Al lector americano, probablemente menos familiarizado con los temas que se abordan, le puede servir en cambio de contrapunto frente a las lecturas por lo general complacientes que de personajes más heterodoxos procedentes de aquella margen se hacen por autores que pasan por tradicionales.

LA REDACCIÓN DE LA REVISTA "FUEGO Y RAYA"
FUEGO Y RAYA - AÑO 3 – Nº 5 – Abril 2013


En el enlace anterior puede para acceder a los textos de las ponencias de don Miguel Ayuso, rvdo. don Ángel David Martín Rubio, don José Miguel Gambra y don Juan Manuel de Prada.

He aquí la grabación de la conferencia:


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