Órgano del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón

Órgano del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón leal a S.A.R. el Duque de Aranjuez Don Sixto Enrique de Borbón y al ideario católico-monárquico.
DIOS-PATRIA-REY

lunes, 19 de septiembre de 2016

La bandera inmaculada del Carlismo

La bandera inmaculada

No sé si ha sido Ramón y Cajal quien escribió que los cerebros mayores de cincuenta años son refractarios a recibir ideas nuevas.

Lo que sí puedo asegurar, por propia experiencia, es que sea por insuficiencia fisiológica, o por sobra de convicciones, no me entran en la cabeza ciertas tácticas y procedimientos políticos nuevos.

Así, por ejemplo, no acabo de entender por qué quieren silenciarse en vez de distinguirse, las relaciones entre la religión y la política.

Del mismo modo que no entiendo la novísima práctica que aconseja no hablar de aquello que especifica y distingue los infinitos grupos y grupillos que constituyen el actual archipiélago político.

Y no comprendo cómo pueden silenciarse las relaciones entre la religión y la política, porque aun pensadores tan alejados de nuestro campo como Proudhon, escribía así, en su Confesiones de un revolucionario: «Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas, tropezamos siempre con la teología».

Y Rousseau afirmaba «que jamás se fundó Estado ninguno sin que la Religión le sirviese de fundamento».

Y Voltaire observaba: «que allí donde hay una sociedad, la Religión es de todo punto necesaria».

Ahora bien: si la política es el arte de gobernar a los pueblos, mediante el régimen político más adecuado para que los ciudadanos encuentren el perfeccionamiento integral de la naturaleza humana, con relación al fin último, que es esencialmente teológico, síguese que en una política digna de este nombre, política y religión tienen que guardar estrecha e íntima relación, y aun trabazón, y no pueden silenciarse las relaciones substanciales existentes entre la religión y la política.

Por eso, Donoso Cortés una vez rotos los alambres de la jaula liberal que aprisionaban su poderoso ingenio, pudo escribir:

«Posee la verdad política el que conoce las leyes a que están sujetos los gobiernos; posee la verdad social el que conoce las leyes a que están sujetas las sociedades humanas; conoce estas leyes el que conoce a Dios; conoce a Dios el que oye lo que Él afirma de sí, y cree lo mismo que oye. La Teología es la ciencia que tiene por objeto estas afirmaciones. De donde se sigue que toda afirmación relativa a la sociedad o al gobierno supone una afirmación relativa a Dios, o lo que es lo mismo, que toda verdad política o social se convierte forzosamente en una verdad teológica.» 

Por tanto, nosotros nos explicamos, que ciertos partidos políticos traten de encerrar y silenciar su teología porque no es la teología católica, sino un conjunto de errores.

Pero nosotros no. Nosotros somos una Comunión política informada por la teología católica en toda su integridad. Nuestros dogmas y afirmaciones teológicas, éticas, jurídicas, políticas, económicas y sociales, toman su substancia sin quitar ni añadir una tilde, de las enseñanzas de la Iglesia, y esto en lo fundamental, como tesis, no como hipótesis.

Precisamente eso explica el milagro histórico de que nuestra Comunión, después de un siglo de persecuciones, de luchas, de ostracismo y con períodos de muerte aparente, viva y resurja en aquellos momentos de diluvio universal, donde no hay otra salvación en el orden político que el arca de la Comunión Católica, Monárquico-Tradicionalista.


Por eso, ahora como siempre, y aún más que nunca, cuando tantos elementos nuevos vienen a nuestras filas (y bienvenidos sean para que por la influencia de ideas antes profesadas y aun de completa buena fe, no surja un neo-tradicionalismo incompatible con nuestro antiliberalismo secular), debemos dar al aire nuestra bandera limpia, inmaculada, cevando a Dios como primera palabra de nuestra gloriosa trilogía.

Dios, que es decir Cristo, Rey y Señor nuestro, reinando, venciendo e imperando, en los individuos, familias, leyes, gobierno y Nación.

Y los partidos que no quieran admitir este reinado, nos encontrarán hoy como ayer, y mañana como hoy, frente a ellos, aunque con ellos nos aliemos circunstancialmente para fines determinados.

Cien años llevamos combatiendo las libertades de perdición, los liberalismos mansos o fieros, llámense monárquicos, republicanos, dictatoriales, democráticos mejor o peor bautizados, socialistas, comunistas, fascistas, etc., y seguiremos lo mismo porque creemos que si el catolicismo no informa la sociedad, no informa la política, España irá a la barbarie, desapareciendo la que fue la más gloriosa Nación del mundo.

Respecto a callar, lo que nos especifica y distingue de otros partidos políticos, jamás lo haremos y menos en estos tiempos de confusionismo.

Es moda hablar contra el demo-liberalismo. ¿Pero cuántos de éstos confiesan que la autoridad procede de Dios y únicamente de Dios?

Está muy en boga hablar de estado corporativo. ¿Pero estas corporaciones o gremios, tienen las notas específicas del gremio tradicional, o sea: religioso, profesional, cultural, económico, autárquico y con representación propia en concejos, diputaciones y cortes?

Se habla mucho de la tiranía demagógica, ¿pero es que es mejor y menos antiliberal la tiranía estatista, llámese socialista, sindicalista o fascista?

Se habla mucho de indiferencia de formas de gobierno y quieren que se prescinda de la tradicional española: la monárquica, católica, templada, representativa, federativa y hereditaria.

Se acentúa cada vez más el separatismo suicida o antipatriota, o el Estatutismo sectario y centralista, ¿y no hemos de hablar de nuestro regionalismo autárquico, tan distante de los nacionalismos separatistas como de los Estatutismos cantonales o de los centralismos liberales democráticos, y estatistas?

No. Tenemos una bandera que es preciso llevar inmaculada al triunfo, o conservar inmaculada en el ostracismo. Y para ello jamás desconoceremos la bienhechora influencia de la religión católica en nuestro régimen político, ya que aquello es la forma substancial de éste; ni callaremos los infinitos matices que separan a la Comunión Católica, Monárquico-Tradicionalista de los grupos y grupillos que forman el actual archipiélago político español.

F. DE CONTRERAS

El Siglo Futuro (26 de abril de 1933)

viernes, 9 de septiembre de 2016

El combate doctrinal del carlismo en los últimos tiempos

[A partir de la década de 1970] el tradicionalismo carlista hubo de enfrentarse a otro tipo de problemas (...) Como consecuencia del desarrollo económico de los años sesenta, la sociedad agraria tradicional acabó disgregándose; y la modernización social llevó a la secularización cultural y a la progresiva deslegitimización de la tradición católica, que fue erosionada de manera radical. A ello se unieron las repercusiones del Concilio Vaticano II, que fueron igualmente determinantes. Su contenido doctrinal —nuevo concepto de Iglesia y del papel de los laicos, nueva forma de ver la relación del catolicismo con la modernidad, declaración de libertad religiosa, etc.— deslegitimó la teología política tradicional. Como señaló el tradicionalista Miguel Ayuso:

«solamente a la crisis de la Iglesia en la segunda mitad del siglo XX no ha podido resistir el carlismo, porque no le afecta solo accidentalmente, sino que toca esencialmente a su soporte, que es la cosmovisión de la cristiandad».

El profesor Miguel Ayuso Torres

En ese contexto, se desarrollaron las obras de los últimos doctrinarios del tradicionalismo carlista: Rafael Gambra Ciudad y Francisco Elías de Tejada. El «socialismo autogestionario» [del mal llamado Partido Carlista] careció de doctrinarios; fue tan sólo una veleidad oportunista, que rompía, de hecho, con la trayectoria histórica del legitimismo español.

El pensamiento de Rafael Gambra fue fundamentalmente tomista, si bien estuvo influido por Henri Bergson y por la reacción antirracionalista y antipositivista representada por Albert Camus y Antoine de Saint-Exupéry, Gustave Thibon, etc. Desde sus primeros escritos se mostró adverso al falangismo, y sobre todo, a las tendencias democristianas, que asociaba con el modernismo. Igualmente, rechazó el nacionalismo integral de Charles Maurras, por su tendencia secular; a su modo de ver, era «un tradicionalismo de izquierdas».

Su enemigo fundamental fue, sin embargo, el progresivo aggiornamento de la Iglesia católica, cristalizado en el contenido del Vaticano II; y que concluiría en las leyes de libertad religiosa del franquismo. Contra ello, publicó su libro La unidad religiosa y el derrotismo católico, en defensa de la unidad católica y la confesionalidad del Estado español. Su doctrina política era básicamente una renovación de los supuestos de Vázquez de Mella. Gambra concibe la vida humana, no como autorrealización o liberación de trabas, sino como entrega o compromiso e intercambio con algo superior que se asimila espiritualmente. Ligado a esto se encuentra la concepción de la sociedad como una organización en el espacio y en el tiempo. La sociedad es una proyección de las potencialidades humanas, incluida la individualidad; y que tiene igualmente una fundamentación religiosa, ya que sus orígenes se encuentran en unas creencias y en una cosmovisión colectivas. Si el hombre es un compuesto de alma y cuerpo llamado por la gracia al orden sobrenatural y, por otra parte, la sociedad emerge como eclosión de la misma naturaleza humana, también la de un poder en alguna manera santo y sagrado, es decir, elevado sobre el orden puramente natural de las convenciones o de la técnica de los hombres.

Rafael Gambra Ciudad (Madrid, 1920-2004)

A partir de tales planteamientos, Gambra defiende una concepción organicista de la sociedad y el régimen monárquico tradicional y federativo. El principio representativo se encuentra encarnado en la corporación. El proceso federativo consiste en la progresiva superposición y espiritualización de los vínculos unitarios, contrapunto del Estado liberal o de la nación sacralizada de los fascismos y de los separatismos nacionalistas. El federalismo es, según Gambra, algo radicado en la misma historia de España, porque en su seno perviven y coexisten  en su superposición mutua regiones de carácter étnico, como la vasca; gegráficas, como la riojana; políticas, como la aragonesa o la Navarra. El vínculo superior que las une es la catolicidad y la Monarquía. A partir de tales supuestos, Gambra criticó, en su obra Tradición o mimetismo, el centralismo franquista, lo mismo que su aceptación de los principios laicistas y tecnocráticos, sintetizados en su reconocimiento de la libertad religiosa.

(...)

La tradición política española se manifiesta, para Elías de Tejada, en dos cuestiones fundamentales: la concepción católica de la vida y la Monarquía federativa de «las Españas». En su opinión, la causa diferenciadora de las comunidades políticas no la constituye ningún factor físico, ni la raza, ni la lengua, ni la cultura, ni el espíritu, ni motivos psicológicos; esta causa diferenciadora radica en la tradición y en la nación. Las comunidades políticas tienen una finalidad que cumplir en la historia. Por nación se entiende aquella nota característica de un pueblo a lo largo de un periodo de la Historia. La tradición es el sustrato que cada uno de esos períodos deja, el alma de las gentes forjadas en el fraguar de esas empresas colectivas.

Francisco Elías de Tejada y Spínola (Madrid, 1917-1978)

Para Elías de Tejada, la tradición política española se forja durante la Edad Media, con la Reconquista, y alcanza su punto culminante en el reinado de Felipe II. España se forja en el catolicismo y considera esencial a esa identidad el «federalismo histórico»:

«el federalismo de nuestra tradicional monarquía orgánica, hija de la historia y de las necesidades nacionales, españolísima y foral, magnífica y patriota; es la organización clásica de los fueros». 

(...) Así, pues, los tres conceptos principales de la tradición española son la religión católica, cuya traducción política se plasma en la unidad católica; la Monarquía federativa y misionera; y los fueros, «conjunto de normas peculiares por las que se rige cada uno de los pueblos españoles basados en la concepción del hombre como ser concreto histórico».


* Tomado de El Régimen de Franco: 5. La crisis del tradicionalismo carlista: Rafael Gambra, Francisco Elías de Tejada, por Pedro Carlos González Cuevas, en  Historia del pensamiento político español. Del Renacimiento a nuestros días, pp. 453-456 (varios autores, 2016). El libro en conjunto no es nada favorable al Tradicionalismo, lo que añade mérito al testimonio que arriba reproducimos, en el sentido de reconocer el verdadero Carlismo y sus más importantes (que no únicos) pensadores de la segunda mitad del siglo XX, aunque los llame «doctrinarios» y quiera hacerlos «los últimos».

domingo, 4 de septiembre de 2016

Emilio Ruiz Muñoz «Fabio»

Tal día como hoy, hace exactamente 80 años, era brutalmente asesinado por los rojos el célebre Fabio, redactor andaluz del diario EL SIGLO FUTURO, antiguo periódico integrista fundado por Ramón Nocedal que se convertiría en el órgano de la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República. Transcribimos a continuación el artículo que en 1942 le dedicara su compañero Chafarote en El Alcázar, que fue reproducido por El Pan del Rosario y La Avalancha:


Emilio Ruiz Muñoz «Fabio»
Nuestro ilustre colaborador Chafarote dedicó en LA AVALANCHA unos interesantes artículos al ejemplar sacerdote M. I. Sr. D. Emilio Ruiz Muñoz, horriblemente martirizado por los rojos en Madrid, en el mes de septiembre del año 1936.

El último número de «El Pan del Rosario», piadosa revista que fundó el señor Ruiz Muñoz, le dedica el siguiente artículo con el título «Del martirio de nuestro fundador», que leerán con emoción nuestros amigos que mucho admiraban al insigne sacerdote.

«En mayo de 1939 llegaba a nosotros la triste nueva del asesinato por las hordas marxistas de nuestro respetable y querido fundador y director el M. I. Sr. D. Emilio Ruiz Muñoz, canónigo archivero de esta S. I. C, y en nuestro número de junio siguiente, el culto beneficiado, también de esta S. I. C., don Cándido Rodríguez Martín, íntimo amigo del martirizado, dedicaba sentido y bien escrito artículo necrológico a la memoria del señor Ruiz Muñoz.

Llegó nuestra modesta publicación a manos de un ilustre purpurado Príncipe de la Iglesia, el Emmo. Cardenal Segura, que sentía gran predilección de antiguo por el ilustre canónigo de Málaga, a quien dispensó su protección de manera decidida y manifiesta, y escribió laudatoria carta al señor Rodríguez Martín elogiando su artículo, si bien lamentando que no se hubieran indagado datos de tamaño asesinato.

Hicimos averiguaciones que, si bien al principio resultaron infructuosas, hace un par de meses, un buen amigo del señor Ruiz Muñoz y nuestro, que reside en Madrid, prometió facilitarlos, envíándonos hace unos días el diario «Alcázar», fecha 1 de septiembre, en el que el notabilísimo periodista católico don Juan Marín del Campo, compañero en «El Siglo Futuro» de nuestro fundador, le dedica, con motivo del aniversario, sentida e informativa necrología, que a continuación reproducimos.

Dice así el diario «Alcázar»:

«Para los antiguos amigos o admiradores del muy ilustre señor don Emilio Ruiz Muñoz (a) «Fabio», anunciamos hoy el funeral que en sufragio de este mártir insigne se celebrará el venidero viernes (día 4 de los corrientes) a las nueve de la mañana, en la capilla de las religiosas de Cristo Rey, colegio sito en la calle de Jordán, junto a la plaza de Olavide.

Nuestro inolvidable amigo era sacerdote y canónigo archivero (por oposición) de la catedral de Málaga y académico de la Historia; gran humanista, gran tomista, literato, poeta y fecundísimo escritor, gentil traductor de uno de los libros más clásicos del Renacimiento, el libro del clásico Alvar Gómez sobre el cardenal Cisneros (De rebus gestis). Y era sociólogo tan profundo, que por orden a miento de Su Santidad, estuvo encargado de la sección sociológica de «El Siglo Futuro» durante más de veinte años seguidos, para lo cual, el nuncio Ragonesi, en nombre del Papa, tuvo que dispensarle de la residencia. En Málaga fundó una revista popular, «El Pan del Rosario», por ser devotísimo del salterio de Nuestra Señora. Y por ser tan rosariano y tan tomista, era fervoroso terciario dominico, y todos los días rezaba, no ya una parte del rosario, sino el rosario entero. Era también capellán palatino, cargo con el que le honraron sin él pretenderlo y por recomendaciones que hizo el secretario de Alfonso XIII don Emilio Torres, que era sabedor de la ciencia, de la virtud y de la escasa fortuna de aquel varón ilustre, tan virtuoso y tan sabio.

El día 4 de septiembre de 1936, y después de haberle robado la copiosa biblioteca que tenía (la casa la saquearon luego) le apresaron los rojos y le llevaron a la horroroso checa del «Campesino», sita en el antiguo convento de las Salesas de la calle de San Bernardo, en donde cabalmente decía misa todos los días que no tenía que celebrarla en el Palacio Real. Allí le serraron los dos pies, allí le cortaron la lengua y allí finalmente le fusilaron. Pero antes de fusilarle y a pesar de tener serrados los dos píes y cortada la lengua, todavía tuvo alientos para hincarse valerosamente de rodillas, y con el pedazo de lengua que le quedaba (o quizá milagrosamente, ¡quién sabe!) dijo claramente esta confesión de fe:

¡Viva Cristo Rey, única verdad que existe en la tierra y en el cielo! 

Así lo declaró el propio asesino de «Fabío», Aquilino Férvoles, antes de ser éste fusilado por los nacionales después de la liberación, y así lo declaró el policía nacional señor Palacios, que en la referida checa del «Campesino» había sido compañero de prisión de nuestro mártir, pero que, más afortunado que él (de tejas para abajo), logró escaparse de la terrible checa.

Justa cosa es, por tanto, que en la referida capilla de Cristo Rey se celebren los funerales del que perpetuamente vivió y tan gloriosamente murió predicando y alabando y cantando la realeza de Jesucristo, qui est super omnia Deus, benedictus in saecula. Amen

J. M . DEL C. [Juan Marín del Campo]

LA AVALANCHA (Pamplona, 23 de enero de 1943)

viernes, 2 de septiembre de 2016

«¡Yo no disparo contra España!». Luis Huelín Vallejo, mártir de la Tradición

Tal día como hoy, 2 de septiembre, en 1936, era asesinado por los rojos el jefe del requeté malagueño, el joven Luis María Huelín Vallejo.


Luis Huelín, «de palabra fogosa y vibrante, que entusiasma a las gentes» —como diría su compañero José María Vallejo— había fundado la Agrupación Escolar Tradicionalista (AET) de Málaga y era jefe del Requeté.

De familia tradicionalista, sus dotes oratorias se apreciaron pronto. El 25 de julio de 1934, día de Santiago, los tradicionalistas malagueños realizaron diversos actos, según daba cuenta El Siglo Futuro. Por la tarde tuvo lugar una velada, durante el transcurso de la cual el joven Luis hizo uso de la palabra, en nombre del Requeté, en un admirable discurso que fue interrumpido constantemente por las ovaciones entusiásticas del público. En él hizo un llamamiento a todos los jóvenes, ya obreros o de otra clase diferente, a ingresar en las fuerzas de nuestra Comunión, de las que hizo un cumplido elogio, así como de la bandera gloriosa que defienden.

El 19 de marzo de 1935 se constituía en Málaga la Agrupación Escolar Tradicionalista en los locales de la Juventud Tradicionalista, siendo Luis Huelín nombrado presidente de la agrupación (véase nota de prensa).

Como muestra de su actividad propagandística en pro de los ideales de la gloriosa Comunión Tradicionalista, podemos contar que el domingo 14 de abril de 1935, salió de Málaga en viaje de propaganda, acompañado por el obrero Juan Luque, con el propósito de visitar varios pueblos y ultimar en ellos la organización de Juventud y de Sección Obrera de la Comunión (véase nota de prensa).

En julio de 1935, el presidente de la AET granadina, Jacinto Martín Rodríguez, al ser preguntado por la mejor AET de su distrito en una entrevista a El Siglo Futuro (periódico de mayor tirada de la Comunión Tradicionalista), contestaba:

La de Málaga, gracias a su insustituible presidente, Luis Huelín Vallejo. Este es un muchacho muy trabajador, entusiasta y competentísimo. En la A. E. T. malagueña funcionan admirablemente la sección deportiva, que tiene frecuentes y afortunados encuentros con otros equipos, y la Delegación de Cultura, que hace poco organizó una conferencia a cargo del catedrático don Feliciano González Ruiz.

Cuenta con más de 200 afiliados. Además, Huelín Vallejo, siguiendo las instrucciones que le di cuando me visitó, ha fundado una A. E. T. en Antequera, presidida por Ramírez Moreno, y muy pronto fundará otra en Ronda. Por ley de justicia he de destacar que estos éxitos corresponden a Huelín, pues sin él nada o muy poco hubiéramos logrado en la ciudad hermana y su provincia.

El 2 de septiembre de 1935, justo un año antes de su asesinato, el joven estudiante y requeté escribía el siguiente artículo, aparecido en las columnas de El Siglo Futuro, en el que narraba el encuentro de los requetés malagueños con los de Burriana, Reinosa y Gijón:

ESTANCIA DE LOS REQUETÉS DE BURRIANA Y REINOSA EN MÁLAGA

Málaga, 2 de septiembre de 1935
El domingo, a las diez y media de la mañana, procedentes del vecino pueblo de Antequera, llegaron a nuestro Centro los valientes requetés burrianenses, que tan famosos se van haciendo en su atrevida vuelta a España. 
Por no haber noticia alguna de su llegada, no había en ese momento ningún directivo en el Círculo: solamente se hallaban los simpáticos «Pelayos» celebrando sus ruidosas sesiones semanales, que recibieron a los expedicionarios con el consiguiente entusiasmo y alboroto.
Después de ser obsequiados y recorrer los diversos departamentos del Secretariado, marcharon en compañía del presidente de la A. E. T. a la Catedral a cumplir los deberes religiosos, admirando de paso la grandiosidad de la Basílica. 
Antes del almuerzo tuvieron un cambio de impresiones con dicho presidente de la A. E. T., con el jefe de los requetés y con el presidente de la Juventud.
La tarde la dedicaron a contemplar las bellezas de la capital y sus alrededores, pasando después a entrevistarse con la Directiva de la Comunión.
A la mañana siguiente, y estando ultimando los preparativos de la marcha, nos vimos agradablemente sorprendidos con la también inesperada llegada de los no menos animosos y entusiastas requetés de Gijón y Reinosa, procedentes de Almería.
Fue realmente emocionante el encuentro de estos muchachos, que con tanto cariño por la Idea van sembrando el espíritu de sacrificio, tan necesario para nuestra organización.
Fueron asimismo atendidos debidamente por los socios que en ese momento se hallaban en el Centro. Allí acordaron marchar reunidos, y acompañados por varios directivos y numerosos jóvenes, hasta la carretera de Cádiz, emprendiendo de nuevo la penosa marcha, que sólo el Ideal bien sentido puede hacer agradable. Varios vivas alusivos fueron el adiós a estos queridos compañeros, que en su breve estancia en ésta han sabido de tal manera captarse nuestras simpatías.
Luis Huelín

Cabecera del diario tradicionalista de Málaga: Boinas Rojas (1937)

Al producirse el Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936, los requetés de Málaga lo tenían todo preparado. Su misión inicial era ocupar el Ayuntamiento, Correos y Telégrafos. Luis Huelín actuó como enlace en los trabajos preparatorios entre Gra­nada y Málaga. Estuvieron esperando la orden de los mandos militares, pero la orden no llegó, así es que, dueños los rojos de la ciudad, vino la dispersión y cada uno hizo lo que pudo por su cuenta.

Luis se hospedó en la fonda de Valeriano Sanz, en Colmenar, según relata el libro República y Guerra Civil en la Axarquía. La mala fortuna quiso que el 25 de agosto los rojos registraran la casa, hallando en ella al joven requeté. El 2 de septiembre sería asesinado por negarse a disparar contra el ejército liberador de España.

Con motivo de su muerte, la publicación tradicionalista Boinas Rojas, de Málaga, dedicaba el siguiente artículo nuestro joven requeté, narrando su heroica muerte:

Hoy que los restos de Luis María Huelín Vallejo van a recibir cristiana sepultura en el panteón de su familia, en el cementerio de San Miguel de esta ciudad, queremos destacar el rasgo heroico que fue causa de su muerte.
Prisionero de los rojos, se hallaba en la mañana del 2 de septiembre del próximo pasado año en la avanzadilla del frente de Villanueva de Cauche, cuando los nuestros atacaron aquella posición.
Los milicianos que la guarnecían intentaron defenderla, y el jefe que los mandaba llamó a Luis y, entregándole un fusil, le ordenó hiciera fuego contra los soldados que avanzaban por la carretera de Antequera.
Luisito (era un muchacho de cara aniñada que acababa de cumplir los diecinueve años) no dudó ni un momento; miró a los nacionales, que se acercaban, y arrojando lejos de sí el fusil, gritó: «¡Yo no disparo contra España!»
Instantes después caía al suelo herido de dos balazos que le dispararon los rojos y moría como más de una vez había dicho a sus íntimos que deseaba morir: gritando ¡Viva Cristo Rey! y besando la medalla de congregante de la Santísima Virgen y de San Luis Gonzaga.
¡Hermosa y cristiana muerte, que nos complacemos en presentar, como modelo digno de ser imitado, a todos los malagueños, y de un modo especial a los amigos y compañeros del heroico Luis Huelín! 
Reproducido por La Guinea Española (27/06/1937)

Un hermano de Luis, Guillermo María Huelín Vallejo, luchó valientemente como requeté desde que se liberó Málaga. Después se hizo Alférez provisional de infantería, y en la primavera de 1938 murió en las filas del Tercio Virgen de las Nieves. Siempre llevaba en sus bolsillos una tarjeta postal de aquel célebre dibujo de «Ante Dios nunca serás héroe anónimo», y en ella había escrito: «¡Viva la muerte pensando en Dios y en la Pa­tria! ¡Viva el Requete! ¡España por Santa María!».

Calle Alférez Huelín Vallejo en Málaga
imagen tomada de http://mosaicosdemalaga.blogspot.com.es/

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