martes, 20 de mayo de 2014

XXXIX Aniversario de D. Manuel Fal Conde

IN MEMORIAM

Hace 39 años fallecía el insigne Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista en tiempos de la República y la Guerra de Liberación, D. Manuel Fal Conde (Higuera de la Sierra, 1894 - Sevilla, 1975), quien después de contribuir de manera generosa a la triunfo de la Cruzada se opondría a la unificación del Tradicionalismo con la Falange en un partido único totalitario bajo el mando del General Franco, cosa que le valdría el destierro por parte del régimen que debía la victoria en gran parte a él y a los requetés. 

"El partido político -diría Fal Conde- es contrario al verdadero fin del Estado y, de manera especial en España en las presentes circunstancias, es necesaria su desaparición para la salvación de la Patria (...) el régimen del partido oficial acumula los males de la pluralidad de los partidos liberales".

El Boletín Fal Conde, órgano de información y formación del Círculo Fal Conde de Granada, publicaba la siguiente carta póstuma, a modo de homenaje, con motivo del XVII aniversario del fallecimiento este gran caballero cristiano y español.

CARTA A D. MANUEL

Mi querido D. Manuel:


Desde el 20 de Mayo -Mes de María en el que Ella quiso llevarte a gozar del Padre- de 1.975, no he dejado de rezarte ni un sólo día implorando tu ayuda en mis avatares personales y sobre todo y ante todo, en mi cotidiano quehacer Carlista.

Con mi familia nació la idea de fundar el círculo con tu nombre y su Boletín para honrarte, mantener tu recuerdo y lo que tú nos enseñaste doctrinalmente: VIVIR EN CARLISTA.

¡Qué difícil conseguirlo en estos tiempos! Pero te recuerdo en tus varias decenas de cartas, tantas veces releídas, en las que Capitán Araña o Capitán Veneno me llamabas y en tus reprimendas cariñosas siempre instructivas. En aquella noche semipenumbra en la Capilla Real de Granada frente al sepulcro de los Reyes Católicos y con la presencia del Rvd. Padre y yo (Antonio Rojas y Dolores Valero ya están contigo ahí arriba).

D. Manuel Fal Conde (1894 - 1975)
Y te recuerdo en Quintillos, Montserrat y Montejurras, en Cruz 1 de Madrid y en las Bailén y San Roque y Alvareda de Sevilla donde los Requetés te entregamos los pergaminos de todos los Tercios -¡Cuántos de los fotografiados en aquel bonito patio se fueron para siempre de esta vida o mudaron de ideales! ¡Qué pena! Y rememoro mis salidas de agrio tono, junto a Barrau (también gozando de Dios), defendiendo las intrigas contra el Requeté de aquellos puritanos que terminaron casi todos en Estoril.

Pero hoy, en este caos de Sodoma, Gomorra y Babel, mi querido D. Manuel, yo te pido ayuda para que lo poco o mucho que quede de mi vida lo dedique a convencer a los demás de lo que tú hiciste siempre: VIVIR EN CARLISTA; mantener los Principios "sin pactos ni sacrificios del ideal; ser roca berroqueña en la que se estrellen las tempestades del materialismo, la inmoralidad, el agnosticismo, el "si pero no" y las claudicaciones de nuestros hermanos carlistas.

¡Ardua tarea en este caos que tú ya profetizaste! Por eso todos los días te rezo implorando tu ayuda para que el Carlismo vuelva a ser lo que siempre fue; una gran familia defensora del Reinado de Cristo y del Bien Común de las Españas, sin regateos de sacrificios y entregas totales, sin contaminaciones materialistas, modernistas y sin tergiversaciones de la suprema verdad del Carlismo: Dios.

Habría que ser "la estatua misma del honor", "intransigente en la Santa intransigencia", "lección del honor y de la Fé", "heroicidad de renuncias y silencios", "ejemplo de caballero cristiano y patriota sin tacha"... como dijeron de ti la Prensa y los amigos a tu muerte... para conseguir todo ello... pero somos débiles, personalistas, materialistas, de poca fe; ponemos el yo delante del vosotros, el Becerro de Oro frente a Dios, la transigencia y el mal menor frente a lo inmutable y luchamos desilusionados... por todos estos imposibles te rezamos para que nos ilumines, nos guíes, nos quites presunciones y personalismos, nos des ánimos y esperanzas, nos alientes y des fé y fuerzas para hacer comprender a los demás que "los hombres pasan y sólo las ideas permanecen" y "con el deseo de imitarte, que no es el privilegio de los grandes de la tierra ni de los triunfadores ocasionales de aquí abajo; pero es el privilegio de los Santos y los Heroes" aunque esto sólo será posible por el milagro de tu intercesión. Hasta siempre, D. Manuel.

JUAN BERTOS RUIZ
Presidente del Círculo Fal Conde
Granada, Mayo de 1992

lunes, 19 de mayo de 2014

Historia del Tercio Isabel la Católica III

El 6.º Batallón-Bandera de FET de las JONS de Granada

En esta nueva situación, en noviembre de 1937 el tercio se componía de un comandante, veintitrés oficiales, cuarenta y dos suboficiales, tres médicos, cuatro practicantes y setecientos dieciséis hombres de tropa.176 Por la unidad pasan nuevos oficiales: Francisco Tovar, Pedro Morilla, Francisco Andrade Vanderwilde, Villanueva, Álvarez Lara y otros. El 29 de noviembre hay un desplazamiento rápido del tercio a Motril, donde rechaza un intento republicano, para volver en diciembre a las posiciones de «Cortijo de San Rafael». En 1938 sigue siendo la misma la base de actuación, en especial la posición de «Las Ventillas», con desplazamientos de algunas compañías a Motril, Capileira y Bubión. En abril la unidad ocuparía posiciones en Soportújar en situación de reserva de la 2.ª Brigada de la División, y el 13 de mayo volvería a Órgiva, ocupando posiciones sobre el río Guadalfeo. Solo el día 26 de este mes se registra una acción de guerra, al ser atacada la posición de «El Paquetillo», con un saldo de tres heridos propios. A fines de mayo, el comandante Rubio Moscoso es sustituído por el del mismo grado de Infantería Carlos Fernández de Córdoba y Vicent. En desplazamiento a Bubión en agosto, la unidad sufre la baja de un muerto, el día 4. Más grave fue el incidente del día 6 de octubre, en que en las posiciones de «El Barranco de la Sangre» entre Bubión y Capileira, una granada produce cuatro muertos y tres heridos. En los meses siguientes, hasta el final del año, el grueso de la unidad no abandonará el sector. Pero, de hecho, pequeños destacamentos, al menos, realizan durante el año desplazamientos a otros lugares. De enero a abril los hay en Montefrío, y después pasan por Alcalá la Real para ocupar Cornicabras y Ayos. El 20 de septiembre había elementos destacados en Alcalá la Real y el 10 de octubre en Pinos Puente y Puerto López.177

El requeté granadino José Fernández Pérez,
herido en «El Barranco de la Sangre»
http://www.requetes.com/isabel.html
Los efectivos del tercio sufren pocas variaciones a lo largo del año, en el que la estructura es de cuatro compañías de fusiles y una de ametralladoras. En enero suman seiscientos cincuenta y tres hombres, que en abril ascienden a setecientos veintinueve, con veinte oficiales, cuarenta suboficiales y seiscientos sesenta y nueve de tropa.178 En el mes de agosto ascienden a setecientos ochenta y dos hombres. El año acabaría con efectivos de setecientos setenta y cinco hombres. No cambia el encuadramiento divisionario, en la 33.ª División, aunque sí el relativo a unidades inferiores, puesto que en noviembre de 1938 pasa al primero de los tres regimientos de infantería existentes en la división, al quedar suprimida la organización en brigadas y medias brigadas.179

Comienza el año 1939 con la unidad en el mismo sector, en el de Bubión, hasta el 8 de marzo en que lo abandona definitivamente para trasladarse a Motril, donde el día 28 embarcaría para Almería. En esta provincia, el tercio sería destinado al sector de Míjar, en el que ocuparía varios pueblos una vez desmoronada la resistencia republicana. En estas fechas abandona el mando el comandante Fernández de Córdoba y pasa a desempeñarlo el comandante habilitado de Infantería Enrique Pascual de Pobil Castro, que permanecerá hasta mayo, en que le sustituye uno de los capitanes de la unidad, Manuel Rodríguez Requena. Hecho más notable es el cambio casi completo de la oficialidad, sustituida por otra de procedencia falangista mayoritariamente. El capitán Gutiérrez Requena, tenientes Sánchez Yaguas, Estévez, Morcillo Herrera y Quintana, alféreces Rodríguez Molero, Escudero y Casinello, entre otros. Trece tenientes y doce alféreces en total. La unidad fue perdiendo efectivos por licenciamiento, siendo en abril setecientos cincuenta y cinco hombres, cuatrocientos treinta y cinco en julio y trescientos noventa y cuatro en octubre, poco antes de la disolución. El 25 de abril la unidad pasaba de guarnición a Viator (Almería). En agosto a Benahadux, disolviéndose el 20 de octubre.

Las bajas de la unidad no fueron muchas, dada la escasa intervención en acciones de combate de envergadura. Francisco García señala que «su 2.ª Compañía» sufrió cuatro muertos y dieciocho heridos. Un recordatorio, editado en Granada en noviembre de 1939, cita por sus nombres a dos alféreces, tres cabos y dieciséis requetés muertos en campaña, lo que resulta una cifra bastante fiable. Pero desconocemos el número total de heridos. La relación del Archivo de Milicias, publicada por Resa, contabiliza veintinueve muertos y cuarenta y un heridos.

  • Extraído del libro Combatientes requetés en la Guerra Civil española (1936-1939) por Julio Aróstegui.

176. AGM, 41/1. Diversas carpetas por meses y AGM.MN. Arch. 8.
177. Todo ello se deduce del itinerario seguido por Juan Bertos Ruiz, practicante de medicina, según hemos dicho, en el tercio.
178. AGM, 41/5/30, estado-ficha.
179. Orden del III Cuerpo del Ejército (Granada), de 31 de octubre de 1938. AGM 41/6/20


Historia del Tercio Isabel la Católica I
Historia del Tercio Isabel la Católica II
Historia del Tercio Isabel la Católica III

sábado, 17 de mayo de 2014

Historia del Tercio Isabel la Católica II

Emblema del Tercio de Requetés Isabel la Católica
según el calendario de bolsillo de 1985 del Círculo Manuel
Fal Conde de Granada (antecesor del Círculo G. Calderón)
Según el capellán Cruz Pitillas, los carlistas granadinos antes de la Guerra Civil, o al menos la parte militante de ellos, eran «contados».159 Pero en los primeros tiempos del alzamiento hubo el proyecto en Granada de crear dos tercios, Nuestra Señora de las Angustias, advocación a la patrona de la ciudad, e Isabel la Católica, reina de Castilla cuya vinculación a la historia granadina es de sobra conocida. La atribución de itinerario de guerra y hechos de armas que Redondo-Zavala hacen a la primera de estas unidades es completamente falsa y procede, sin duda, de informaciones de segunda mano, erróneas, empeñadas en magnificar trayectorias que muchas veces no existen.160 Existió una unidad de ese nombre, pero de las de segunda línea, que nunca salió de Granada, no tuvo efectivos de más de una compañía, y se limitó a guardias y vigilancias en la ciudad.161 La recluta de voluntarios en Granada, con la guarnición sublevada pero constituyendo un islote en medio de territorios leales a la República, fue lenta y tardó en constituirse una fuerza armada carlista. Efectuada la sublevación, se hizo cargo del Gobierno Civil el comandante José Valdés Guzmán y ya se presentan allí voluntarios para ser armados como milicianos.162 El jefe del Requeté granadino era Ramón Contreras y Pérez de Herrasti, personaje de cierta alcurnia, que se encargó de la primera recluta. Voluntarios carlistas participaron en la lucha por dominar el barrio del Albaicín, lo que no se consiguió hasta el 23 de julio. Y hasta el 20 de agosto no logró la guarnición de Granada conectar con las fuerzas del general Varela en el pueblo de Loja. En este lapso, algunas columnas republicanas intentaron operar sobre Granada, desde el noroeste, la provincia de Córdoba, sureste, Sierra Nevada, y sur, Padul y Órgiva.

Al parecer, pues las informaciones son escasas, en los últimos días del mes de julio algunos grupos de requetés son empleados en misiones de vigilancia y alerta en diversas partes de la ciudad. El núcleo más importante parece ser el que mandó el capitán de Requetés Francisco Albalata, que había intervenido en la ocupación de la socialista Casa del Pueblo y el Gobierno Civil, y que luego tuvo actuaciones en los pueblos de Albolote y Huétor-Santillán, además de participar en la acción de apoderarse de la fábrica de explosivos de El Fargue, con ochenta civiles y fuerzas del Ejército, combatiendo incluso a la bayoneta, y que costó la vida al capitán.163 El 30 de julio, otro grupo, que no sabemos si es el mismo anterior, sale en expedición hacia el pueblo de Güejar-Sierra, en el camino a Sierra Nevada, reduciedo a sus defensores republicanos sin tener bajas propias. El 10 de agosto un nuevo grupo se incorpora a la columna del Ejército que iba a operar en Brácana y Moraleda a Zafayona, en la ruta hacia Málaga. Fue por estas fechas cuando comenzó el encuadramiento de los requetés granadinos en piquetes que actuarían de manera independiente y en frentes muy distintos.

Un informante, Francisco García, oficial en el tercio,164 señala que la primer organización que tal tercio tuvo constaba de dos compañías, la 1.ª al mando del alférez de Requetés Joaquín Dávila Valverde, con los oficiales Fernando Contreras, Alfonso Márquez y Antonio Montávez Quesada, que acabaría luego prestando sus servicios en el 4.º Batallón-Bandera de Córdoba; la 2.ª mandada por el capitán de Requetés Francisco García, con los oficiales Manuel La Chica Palacios, José Fernández Cuadras y Antonio Benavides Martínez de Victoria. En realidad, estas «compañías» no debían ser propiamente tales unidades, sino dos agrupaciones, cuyos efectivos no conocemos, de las cuales la 1.ª actuaría en Granada y la 2.ª en la zona de Padul y hacia Sierra Nevada. Sobre estas fuerzas pasó a ejercer mando en agosto de 1936 el capitán de la Guardia Civil José Rodríguez Cueto,165 que desempeñaría hasta ser nombrado jefe provincial de Milicias, según el informante García. Pero Cueto estuvo antes de ello destinado en otras unidades del Requeté. A partir de agosto, el Tercio de Isabel la Católica iba a ver sus fuerzas dispersadas por distintos frentes.

Las fuerzas que, según vimos, marcharon el 10 de agosto hacia Brácana y Moraleda de Zafayona, en la carretera a Málaga, eran de las que componían esa teórica 1.ª Compañía y el hecho es que a fines del mes, el día 29 en concreto, continuarían su marcha hacia la provincia malagueña para incorporarse en Antequera a la columna mandada por el general Varela. Mandaba esta fuerza el alférez de Requetés Joaquín Dávila y llevaba como capellán al P. Eugenio Urich, más tarde propuesto para Medalla Militar por su comportamiento en el frente de Antequera y posteriormente en Córdoba, y de médico a Luis Gálvez Lancha. La fuerza operó primero en la sierra del Torcal antequerana, desde donde el 3 de septiembre, en compañía de requetés jerezanos, iban a marchar al frente cordobés. Los jerezanos mandados por Victoriano Ruiz y Sánchez-Cueto y los granadinos de Dávila se incorporaban así al grueso de las fuerzas del Requeté de Andalucía que mandaba Redondo. Fue el único contacto que la milicia del carlismo granadino tendría con la del resto de Andalucía. Llegados a Córdoba fueron acantonados en el Seminario-cuartel de San Pelagio, y el día 5 partirían hacia el sector de Cerro Muriano, donde los requetés granadinos ocuparían posiciones en Alhondiguilla, La Matriz, El Naranjo y el Lagar de la Cruz.

El día 10 de septiembre estas fuerzas intervenían en la ocupación de San José de Trasierra y permanecerían en ese sector todo el mes. Participaría después, en octubre, en las operaciones sobre Villahorta y Villaviciosa de Córdoba y el 11 de octubre tras la ocupación de Espiel quedaba de guarnición allí. Carecemos de más noticias directas sobre la actuación de este Requeté granadino en la tercera campaña de Redondo, que terminó en torno al 17 de octubre. Después de ella, la fuerza regresó a Granada, pero volvería de nuevo a Córdoba para participar en las nuevas operaciones que emprendería Redondo en diciembre. Esto ocurriría el 10 de diciembre, en que «un Requeté de Granada» participa en la concentración de fuerzas carlistas en Córdoba.166 Tal Requeté se componía, en realidad, de dos piquetes o secciones mandada por Antonio Montávez Quesada y Alfonso Márquez Benavides y fueron agregados a las fuerzas del Tercio de San Rafael o Requeté de Córdoba, que marcharía también en la Columna Redondo, quedando, a su vez, unidos ambos tercios al de la Virgen del Rocío, bajo el mando conjunto del capitán de Corbeta Pedro Pérez de Guzmán, jefe de este último. La campaña que Redondo y otras columnas emprendieron el 13 de diciembre de 1936 y que tendría como resultado la ocupación de El Carpio, Montoro, Bujalance, Lopera y Porcuna la hemos descrito ya en otras sinopsis de Tercios andaluces, por lo que no insistiremos aquí.167 El capellán Urich fue herido en la ocupación de Bujalance y estas fuerzas granadinas participaron de la recompensa de la Medalla Militar Colectiva que valió esta campaña a las fuerzas de Redondo. El balance de bajas para los requetés granadinos fue de dos muertos y seis heridos. Tras estas acciones, los granadinos recibirían el permiso que alcanzó a todos los requetés, hasta el 18 de enero de 1937, en que regresarían de nuevo a Bujalance. El 21 del mes salían hacia Lopera con los tercios Virgen de los Reyes y Nuestra Señora de la Merced y tomarían parte en los combates de febrero en Lopera.168 Estabilizado el frente, esta fuerza granadina iba a permanecer en él, constituida ya desde mayo en la 4.ª Compañía del Tercio. Abandonarían definitivamente este frente cuando el Tercio pasara a ser el «6.º Batallón-Bandera de FET» de Granada, a finales de octubre de 1937.

Noticia aparecida en la prensa del Bando Nacional el 20 de mayo de 1937

Paralelamente a la actuación en los frentes cordobeses de esta compañía de requetés granadinos, el resto del tercio que permaneció en su provincia recorrió también un variado itinerario de guerra. Aquella teórica 2.ª Compañía que mandó Francisco García actuó, en realidad, en grupos fragmentarios y en diversos frentes de la provincia. El 20 de septiembre fuerzas que mandaban el capitán Rodríguez Cueto y el alférez García permanecían en posiciones al sur de la capital, desde Padul hacia Sierra Nevada, pero serían llevadas a operar al noroeste de la provincia.169 En efecto, el 28 de septiembre parte de Granada una expedición por la carretera que, a través de Alcalá (Jaén), lleva a Córdoba, para desviarse al noroeste y ocupar Montefrío. El 29 ocupan, más al este, Moclín, Tózar y Limanes y el 30, penetrando en la provincia de Jaén, toman las localidades de Santa Ana, Charilla y Alcalá la Real. Regresarían luego a Tózar y Limanes, donde quedarían de guarnición hasta el 29 de octubre en que regresaron a Granada. A la altura de noviembre de 1936 había núcleos de requetés del Tercio Isabel la Católica en lugares tan distantes entre sí como la zona Tózar-Limanes, el pueblo de Quéntar, al noreste de Granada, y posiciones en Sierra Nevada, en los albergues de montaña.170 El 17 de diciembre se efectúa una reorganización de la unidad en la capital –a excepción del núcleo que estaba en el frente cordobés– donde permanecerá en reserva hasta el 5 de enero de 1937.

En los primeros meses del año 1937 continúa la dispersión. Un destacamento marcha de nuevo hacia Tózar. Es el más numeroso del Tercio. Parte de él continúa en el frente Córdoba-Jaén y otro grupo es destacado a Órgiva, en la puerta de La Alpujarra, que será mandado por el alférez de Requetés Joaquín Dávila. Un destacamento quedaba en la capital. En día indeterminado de este mes de enero de 1937 es nombrado jefe del tercio el capitán de Caballería Manuel Rubio Moscoso, que lo sería hasta mayo de 1938. Con él se operó una reorganización importante de la unidad, que pasaría a componerse de tres compañías, siendo mandada la de nueva creación por el teniente de complemento Manuel Cañadas. Más adelante, según veremos al hablar de la evolución de los efectivos, las tres compañías pasarán a ser cuatro, de las cuales una se halla en el frente de Córdoba. El destacamento de Tózar, con el que se encontraba el teniente Cañadas, tuvo entonces que hacer frente a duros ataques de fuerzas republicanas procedentes de Jaén, especialmente el 21 de enero. A partir del 5 de febrero una nueva e importante ofensiva enemiga se desarrolla hasta el día 11, y ha de ser resistida faltando trincheras adecuadas y con mala provisión de alimentos. La tarea más dura correspondió a la sección destacada en Limones, mandada por el teniente Afán de Rivera –hombre procedente de Falange–, sobre la que se concentró el fuego de artillería y morteros enemigos durante día y medio. El grueso del destacamento regresó a Granada el 21 de febrero.

Sin embargo, fue más importante la acción que iba a desarrollarse en Sierra Nevada a partir del día 23, en que salen de Granada setenta requetés, más guardias de asalto, mandados por Rubio Moscoso, que lleva como ayudante al teniente Martínez Cañavete y a los ficiales Cañadas y Afán de Rivera, con el médico Juan Torres García y el capellán Carmelo Cruz Pitillas. Se sale hacia la sierra con el fin de controlar a enemigos huidos de Málaga. Se pasa por Quéntar y Pinos Genil y se asciende por la carretera que conduce al Pico del Veleta. El 24 de febrero llegaban frente al Albergue Universitario de Montaña, en las peñas de San Francisco, que era posición republicana. Huvo lucha por la posesión del albergue, con un herido del tercio, y después prosigue la marcha hacia el Veleta, donde se enfrentan a unos cuatrocientos hombres en columna procedente de Málaga, a la que hacen huir hacia la provincia almeriense. Las fuerzas regresarían después a Granada.

Así contaba Bernabé Copado la toma del albergue en Combates y conquistas, Crónica de Guerra (Sevilla: Imprenta Gavidia, 1937):
No menos heroica ha sido la actuación del Requeté granadino en las operaciones de la Sierra. El 23 de Febrero por la madrugada, salieron 70 requetés al mando del Capitán Rubio Moscoso, camino de Sierra Nevada; llegaron a La Haza de las Papas; subieron al pie del Veleta; al llegar, a las 4 de la madrugada, al albergue, lo encontraron ocupado por milicianos; entablaron combate los enemigos; unos huyeron y ocho quedaron muertos. Al amanecer, vieron avanzar por la blancura de la nieve, una columna compuesta de unos 400; los dejaron acercarse, y siendo el enemigo cuatro veces superior en número, les hicieron 43 muertos y pusieron en fuga a los restantes, muchos de los cuales murieron de frío en aquellas alturas. Hoy ya se puede mirar con tranquilidad el mapa de la provincia de Granada.

Misa de Campaña en las estribaciones de Sierra Nevada. El heroico Tercio Isabel la Católica rinde sus armas a Dios.

De nuevo, fuerzas del tercio ascenderían a la sierra hasta llegar a Capileira, donde permanecerían hasta que el 3 de mayo se trasladan a Órgiva.171 En el lapso entre marzo  mayo, los requetés intervienen de nuevo en Quéntar y hay relevos frecuentes en Capileira, donde se ocupan las posiciones de «Tres Términos», «Cañavete» y «Cascajar Negro». En Órgiva se defenderían las posiciones de «Puente Pehoya», «La Vegueta», «Benisiete», «Benisarte» y otras, donde la acción más importante se produjo el 30 de abril.

La documentación del Archivo de Milicias y el Archivo de la Guerra de Liberación permite seguir con seguridad la evolución de los efectivos del tercio a partir de enero de 1937. El primitivo encuadramiento de la unidad fue la 32.ª División, pasando en julio de 1937 a la 33 en el III Cuerpo de Ejército. En enero existían en lista cuatrocientos setenta y ocho requetés, que ascienden a cuatrocientos noventa y uno en febrero y descienden algo en marzo.172 Lo curioso es que en marzo figura una banda de música del Requeté de Granada, con ciento doce hombres nada menos. La oficialidad consta de diez hombres, que además del comandante Rubio Moscoso, son los capitanes del Requeté Fernando Contreras Gómez de las Cortinas, Francisco García García y José Fernánde Cuadras, además de Manuel Cañadas, teniente de complemento; los alféreces Luis Gerardo Afán de Rivera, Dávila, La Chica, Márquez, Montávez y otros. Cuatro médicos servían en la unidad: Gómez Molero, Torres García, Benítez y Fermín Camacho Medina. Y había cuatro practicantes en medicina.173 En marzo, El Pensamiento Navarro da la noticia de haber sido destinado al Requeté de Granada el comandante de Caballería retirado Alejandro Utrilla Belbel, desde el cuadro eventual de la 6.ª División Orgánica, que, en efecto, figura también en las listas de revista del Archivo de Milicias, pero no llegó a tener, que sepamos, mando alguno en el tercio y cabe suponer que fuese destinado después a la Jefatura de Milicias. En mayo, su estructura en tres compañías cuenta con catorce oficiales, cuarenta y cuatro músicos, dieciocho hombres en servicios de oficinas y enlace, veintidós suboficiales y cuatrocientos dieciséis de tropa. Más adelante se contabiliza una 4.ª Compañía destacada en Bujalance, con seis oficiales y setenta y cuatro requetés.174 A partir de mayo, la unidad permanecería con el grueso de su fuerza en el frente de Órgiva, con desplazamientos de fuerzas al sector Tózar-Limones y otros frentes esporádicamente –como a Beas de Granada–. El 29 de agosto, un ataque republicano en Órgiva consiguió sorprender algunas posiciones, pero fueron recuperadas, distinguiéndose la sección mandada por Fernández Cuadras.

A partir de octubre de 1937 se cra una compañía de ametralladoras, con efectivos al principio solo de sección –cuarenta y seis hombres en este mes–, y la unidad se encuentra concentrada en Órgiva, menos la 4.ª compañía en Lopera. Por fin, una orden general del III Cuerpo del Ejército, fechada el 23 de octubre de 1937, reorganizaba las fuerzas de milicias de la 33.ª División, que quedaban compuestas de un «5.º Batallón-Bandera», cuya «base», se dice, es el Tercio Isabel la Católica, pero en la que se agrupan también las Centurias 25.ª y 26.ª, antes de la 9.ª Bandera, y la Falange de Vélez Banaudalla.175 Mezcolanza que iba a dar lugar a los resquemores a que hemos aludido en la introducción. Las compañías se designan, a veces, como centurias, algunos mandos carlistas se marchan de la unidad y hay resistencias a adoptar la uniformidad falangista, resistencia que tiene éxito.

  • Extraído en su mayor parte del libro Combatientes requetés en la Guerra Civil española (1936-1939) por Julio Aróstegui.


159. Carmelo Cruz Pitillas habla así en crónica de EPN, 15 de enero de 1937.
160. Redondo y Zavala, El Requeté..., op cit., p 472.
161. Véanse las observaciones hechas en el apartado correspondiente a las Unidades de 2.ª línea.
162. Copado. Con la columna Redondo..., op. cit., p. 12.
163. Hay noticias de esto en una carta que Contreras y Pérez de Herrasti envía al general Orgaz pidiendo «cruces y honores» para el capitán Albalate, el 31 de julio de 1937, de la que hay copia en ARLP, ibid.
164. Ibid.
165. Redondo y Zavala, El Requeté..., op cit., p 471, se refieren a él llamándole «alma del Requeté granadino»
166. Copado, Con la columna Redondo..., op. cit., p. 164.
167. Para la comprensión completa de este itinerario véanse, en efecto, las sinopsis de los tercios Virgen de los Reyes, Merced, San Rafael y Rocío.
168. Copado, Con la columna Redondo..., op. cit., p. 248, passim.
169. El informante Cruz Pitillas afirma que «estaban en Sierra Nevada y querían tomar Alcalá». ARLP, ibid.
170. Información de Cruz Pitillas en ibid.
171. En este momento, según el Resumen de Historial de AM, la unidad pasa a llamarse «6.º Batallón-Bandera de FET de las JONS». Pero este nombre no se emplea aún de forma oficial.
172. AGM.MN, Arch. 8, carpeta «Listas de Revistas». Relación nominal.
173. Entre ellos, Juan Bertos Ruiz, médico después cuyas informaciones personales nos han sido muy útiles.
174. AGM.MN.CG, Estad., 6.
175. AGM, 41/1/9.


Historia del Tercio Isabel la Católica I
Historia del Tercio Isabel la Católica II
Historia del Tercio Isabel la Católica III

viernes, 16 de mayo de 2014

Historia del Tercio Isabel la Católica I

La historia del Requeté de Granada en la Guerra Civil se aparta notablemente, por su trayectoria, de la del resto de los Requetés provinciales andaluces, cuya sinopsis hemos hecho en páginas anteriores. La reconstrucción de esta historia se hace también más difícil por la gran dispersión de acciones de los carlistas granadinos, por sus problemas con otros tipos de milicias y, sobre todo, por la carencia de fuentes directas, especialmente relatos de combatientes que abarquen periodos extensos de la vida del tercio creado en la provincia. Esta carencia no es tampoco producto de la casualidad, sino que obedece a una particular realidad de la unidad granadina: el Tercio Isabel la Católica prácticamente no actuó nunca como unidad táctica en operaciones de guerra, sino a base de núcleos inconexos en misiones muy distintas y en escenarios muy apartados entre sí. Ningún combatiente puede relatar una crónica abarcadora de la unidad. No obstante, su núcleo fundamental durante una buena parte de la guerra se mantuvo en posiciones de Sierra Nevada, aunque ciertos destacamentos fueron enviados a otros sitios.

Hasta noviembre de 1937 el Requeté granadino actúa de manera aún más dispersa si cabe que a partir de esta fecha, en que las fuerzas carlistas granadinas quedan agrupadas en el 6.º Batallón Bandera de FET JONS de Granada, nomenclatura adoptada por la Jefatura Nacional de Milicias, que en el caso de Granada tuvo la particularidad de adoptar el número 6.º para la Bandera creada con los carlistas cuando el normalmente adoptado en otras provincias fue el 4.º. El carlismo granadino tuvo también otra peculiaridad especial de la que algunos informantes dejan constancia clara, como fue la de su mezcla con falangistas y un cierto trato discriminatorio con respecto a estos, sobre el que los carlistas no ocultan su reproche. Uno de los combatientes llega a afirmar que el Tercio Isabel la Católica «tiene una gloriosa historia en lo militar y negra en lo político».152 Los combatientes de quienes conservamos testimonios muestran su resquemor por el poco reconocimiento que de la labor del tercio se hizo. Labor de la que existen, al menos, dos testimonios bibliográficos. La afirmación de Redondo-Zavala de que «en el frente cordobés los puestos más comprometidos fueron encomendados al Requeté [de Granada]»153 y la de Copado de que «el Requeté [de Granada] [...] ha sido uno de los más fogueados en la campaña... He de hacer constar, por ser de justicia, que los puestos más comprometidos del frente granadino han estado casi siempre encomendados al Requeté».154 «Fueron las compañías puestas para recompensas por los jefes de la columna, de lo que nada se vio debido quizás a las envidias de los demás que eran tan enemigos nuestros como de los mismos rojos».155

La cosa se prolonga con los comentarios sobre el trato que los voluntarios requetés recibieron de ciertos mandos. «Los requetés, sus jefes y oficiales, ocupaban siempre los peores puestos del frente... carecían de permisos y el propio Rosaleny» –coronel a cuyo regimiento pertenecía el tercio en marzo de 1938, en Soportújar, frente de Sierra Nevada– cuando veía a algún requeté pasar por Lanjarón, su P.C., llegaba a perseguirlo personalmente». Rosaleny llegó también a desautorizar delante del tercio a su jefe, capitán Rubio Moscoso, en marzo de 1938, manteniendo que era errónea la desaprobación de Rubio de la voz de mando del alférez de Caballería Ramón Contreras, de acuerdo con las ordenanzas.156 El valor objetivo de todas estas apreciaciones es, probablemente, muy escaso, pero muestran que el malestar existió y hay algunos otros hechos reveladores, como el continuo apelativo de «falangistas» e incluso, de «soldados», que se da a la gente de tropa, y la sustitución casi completa de la oficialidad de la unidad en los últimos tiempos de la guerra. Sin embargo, «los requetés aguantaron sin quitarse la boina, mandados por falangistas, incluso con malos tratos personales, como pasó a Bertos».157 La integración de requetés y falangistas en una misma bandera tuvo, sin duda, efectos negativos.

Las fuentes testimoniales para el estudio del Tercio Isabel la Católica se reducen a las fragmentarias aportaciones del combatiente Francisco García García, que había sido sargento del Ejército y llegó a oficial del tercio, el médico Félix González Carbajo –que no había concluido aún los estudios de medicina– y el capellán Carmelo Cruz Pitillas, cuyas informaciones sirvieron de base a alguna crónica en El Pensamiento Navarro.158 En el Archivo de la Milicia Nacional se encuentra un resumen de historial en el que, según costumbre, se detectan abundantes discrepancias en las fechas de los hechos señalados con relación a otras fuentes. Se conservan también estados numéricos de fuerzas y listas de revista. El Archivo de la Guerra de Liberación conserva el estado-ficha de la unidad y mucha información sobre la evolución de sus efectivos, procedente de la 33.ª División. También aportan en este caso algunas noticias las repetidamente citadas obras de Redondo-Zavala y Copado, que, sin embargo, tienen sobre este tercio mucha menos información que sobre el resto de los andaluces.

Es difícil, por fin, establecer etapas claras del historial del Tercio Isabel la Católica. En realidad, la única separación en su historia que cabe establecer es la marcada por la aparición del «6.º Batallón-Bandera de FET de las JONS» de Granada, cosa que ocurrió en noviembre de 1937 de manera efectiva, aunque el resumen de historial del Archivo de la Milicia Nacional –hecho con posterioridad a la guerra– comete el anacronismo de emplear el nombre desde mayo de 1937. La creación de la bandera contribuyó a fijar la estructura y efectivos del tercio, al tiempo que su situación en los frentes de combate se estabilizaba. Pero ni aun entonces los diversos núcleos de la unidad actuaron conjuntamente. A estos dos momentos de la vida del tercio, separados por la creación del 6.º Batallón-Bandera, ajustaremos los epígrafes de nuestra sinopsis.

  • Extraído del libro Combatientes requetés en la Guerra Civil española (1936-1939) por Julio Aróstegui.


152. Informaciones conservadas en ARLP, carpeta «Isabel la Católica. Granada». Esta es del combatiente González Carbajo.
153. Redondo y Zavala, El Requeté..., op. cit., p. 472.
154. Copado, Con la columna Redondo..., op. cit., p. 13.
155. Francisco García García en ARLP, ibid.
156. Todo esto es de González Carbajo en ibid.
157. De nuevo González Carbajo en ibid.
158. La más importante de 15 de enero de 1937.


Historia del Tercio Isabel la Católica I
Historia del Tercio Isabel la Católica II
Historia del Tercio Isabel la Católica III

jueves, 10 de abril de 2014

El General Guergué

Modelo de caballeros legitimistas y hombre de honor ante todo, el General Guergué supo sellar con su vida el compromiso inconmovible de lealtad a la Causa de la Legitimidad, víctima de los aleves manejos del traidor Maroto.

Juan Antonio Guergé y Yaniz según retrato conservado en el Puy de Estella.
Don Juan Antonio de Guergué y Yániz, miembro de una ilustre familia de infanzones navarros, nació en Aguilar de Codés (Navarra), el 26 de junio de 1789. Su nombre habría de estar vinculado también a la población navarra de Legaria, y a su palacio de cabo de armería, pues el 12 de agosto de 1827 contrae allí matrimonio con doña Francisca de Paula Hita y Murilles, hija de don Alejandro Hita, el palaciano de Legaria. Allí viviría durante los años de paz, y al quedar viudo, contrajo segundas nupcias con la hermana de su primera esposa, doña Ramona Hita.

Ingresó como cadete en el Ejército en 1809, participó en la Guerra de la Independencia y se distinguió, en 1810, en las acciones de Tarazona (Zaragoza) y Arnedillo (Rioja). Hizo la campaña realista en 1822, como teniente, y ocupó Estella el 14 de octubre de ese año. Ascendido a coronel, entró en las filas carlistas en 1833 a las órdenes de Zumalacárregui.

En agosto de 1835 ascendió a brigadier y se le confió el mando de una expedición que, con el Batallón de Guías de Navarra, habría de recorrer el Alto Aragón y Cataluña. Es la famosa Expedición de Guergué. La poesía popular habría de inmortalizar la figura legendaria del general carlista galopando hacia Huesca.
El General Guergué,
cuando fue a la guerra,
montado en su corcel
hace temblar la tierra
De boina airosa, él
saluda a su bandera;
de boina roja, él
saluda en su corcel.
Las fuerzas expedicionarias las constituían inicialmente 2.433 voluntarios, más los jefes y oficiales y el Escuadrón de Caballería de la Legitimidad, mandado por el aragonés don Miguel Lordán. Desde Navarra penetró Guergué en Aragón el 8 de agosto de 1835 y, tras interceptar en la Jacetania al correo de Francia, con comunicaciones diplomáticas del embajador cristino en París, Duque de Frías, se presentó ante los muros de Huesca el 16, recién acabadas las fiestas de San Lorenzo, hijo y patrono de Huesca, que se celebran solemnemente el 10 de agosto y días posteriores.

Entró la Expedición en la ciudad altoaragonesa sin hallar resistencia –la guarnición había huido a Barbastro– y fue solemnemente recibida por el Cabildo Catedralicio y el Ayuntamiento de Huesca en corporación, celebrándose una Misa de campaña en la plaza de la Catedral. Una de las primeras disposiciones de Guergué en la capital altoaragonesa fue la devolución de las alhajas eclesiásticas, que habían sido incautadas por una disposición del Gobierno; nombró Comandante General de la provincia al teniente coronel Alonso de Santocildes y publicó un bando de carácter conciliador, dando garantías de seguridad a los miembros de la Milicia Urbana que se entregaran y depusiesen las armas; en una proclama hacia un llamamiento a los aragoneses pidiendo que ingresaran voluntarios en las filas carlistas, al propio tiempo que denunciaba los crímenes cristinos de Zaragoza y Barcelona.

El 17 de agosto salía Guergué de Huesca, dejando a Santocildes de guarnición en la ciudad, que pronto habría de abandonar también ante la inminente llegada del brigadier Gurrea con fuerzas enemigas. Tampoco halló oposición Guergué para entrar en Barbastro, donde incluso logró reclutar un batallón de voluntarios. Prosiguió la expedición hacia Cataluña, topando en Roda de Isábena (Huesca) con una columna liberal procedente de Benasque, que fue completamente derrotada.

A finales de agosto la Expedición de Guergué entró en tierras catalanas y, tras diversas acciones, volvió al Alto Aragón el 22 de noviembre. Al cruzar el Cinca, dispersó Guergué a la caballería cristina y entró de nuevo en Barbastro. Continuó la marcha hacia Huesca, acompañado por el Obispo barbastrense, D. Jaime Fort y Puig, y en Angües tuvo un encuentro con la columna francesa del coronel Conrad, que fue dispersada. Sin entrar en la capital altoaragonesa, prosiguió su camino y llegó a Navarra a fines de noviembre, dando por finalizada la expedición.

Fusilamientos de Estella en 1839
Posteriormente, el General Maroto reduciría a prisión en Estella a Guergué, al no prestarse éste a las componendas que habrían de conducir a la traición de Vergara. En la ciudad navarra de Estella sería fusilado don Juan Antonio Guergué y Yániz junto con otros generales leales a Carlos V, por orden de Rafael Maroto, el 18 de febrero de 1839. Frente a las manipulaciones entreguistas, frente a las artimañas aleves y traidoras de Maroto, el ilustre General Guergué supo sellar su inquebrantable lealtad al Rey y a la Causa de la Legitimidad con su propia vida.

El Conde de Santa Waldeska
Boletín "Fal Conde". Granada. Abril de 1987

domingo, 30 de marzo de 2014

Conferencia de Lamamié de Clairac en el Círculo Tradicionalista de Granada

En el Círculo Tradicionalista se celebró el sábado, a las siete y media de la tarde, la conferencia de don José María Lamamié de Clairac. El local se hallaba abarrotado de público, que ocupaba las distintas dependencias de la casa. En la mesa presidencial se colocó un micrófono, y tres altavoces en las restantes habitaciones. Ocupó la presidencia don Ramón Contreras y Pérez de Herrasti, presidente del partido en Granada, acompañado del señor Lamamié de Clairac, delegado del gobernador, presidenta de las Margaritas, señorita Antonia Barrada y Pérez de Herrasti; la señora de Amor y el señor Castaños.

D. José María Lamamié de Lairac

El señor Lamamié 

Empieza el señor Lamamié diciendo que ha llegado el momento por él deseado, de venir a Granada a dirigir la palabra a los tradicionalistas de nuestra ciudad. Agradece el entusiasta recibimiento de que ha sido objeto por todos, y se lamenta de las deficiencias del local, las que, dice, con buena voluntad, han procurado corregir con los medios con que han contado.



Estas estrecheces y circunstancias –dice– hacen que mi discurso sea más bien una charla, lo que para mí es mucho más agradable, dado que lo que hace falta en estos momentos es exponer nuestras claras doctrinas, a fin de que los nuestros se afiancen en ellas y los que no las conocen se decidan a abrazarlas. En primer lugar, voy a vindicar al Tradicionalismo de todas las ofensas e insultos que sobre él se han inferido. No es el nuestro un partido que quiera el absolutismo. No tratamos de dar el Gobierno a los curas ni de crear un Estado teocrático. Los que esto dicen están equivocados, pues no saben que nuestro partido lleva en su programa la única salvación para la Patria.

Buscamos en primer lugar a Dios y queremos impregnar todas las manifestaciones del Estado de un espíritu religioso, sin que esto quiera decir que queramos inmiscuir la Religión en la política. Iglesia y Estado son dos personas que tienen dos esferas de acción distintas: la una espiritual y material el otro. Con estas dos esferas distintas y limitadas, no puede haber choques entre ellas pero nosotros queremos que la vida política, la vida del Estado, esté basada en los principios católicos.

Implantación de la unidad católica

Para evitar choques entre ambas potestades, nosotros queremos que el Estado tenga su religión oficial, que ha de ser la Católica, porque ésta es la verdadera y porque es la que practican la inmensa mayoría de los españoles. Por eso nosotros pedimos todos los derechos y privilegios que a la Religión se deben, y no nos contentaremos con la libertad para nuestras creencias, sino que aspiramos a la reimplantación de la Unidad Católica, que fue la que elevó a España a la cumbre de su gloría y que precisamente se consumó en esta hermosa tierra.

Este es el ideal a que nosotros tendemos y al que debemos llegar sin que nos contentemos con la consecución de los distintos escalones que a él conduzcan. Si nosotros no llegamos, prepararemos el campo para que las generaciones futuras lo alcancen.

Eso es precisamente lo que hoy se niega; hasta el punto de querer desconocer la labor ingente de los Reyes Católicos, y pedir, como yo he oído en la Cámara, una ovación a los judíos que echaron de España aquellos monarcas para conseguir la implantación de la unidad española.

Esto, unido a la celebre visita del ministro de Instrucción Pública a los sefarditas de Tetuán, me hace exclamar, rememorando aquello de «cuanto va de Pedro a Pedro», «cuanto va de Fernando a Fernando»; y al oír lo del Congreso, miraba yo a las estatuas de los Reyes Católicos y me parecía que se habían de bajar de sus pedestales para desalojar la Cámara a latigazos.

Estatuas de los Reyes Católicos en el Congreso de los diputados
Patria y regionalismo 

En nuestro programa figura en segundo lugar el concepto de Patria, que no lo entendemos como un término geográfico de una porción de terreno rodeada a trozos por el mar, y por los Pirineos en otra parte, sino que es algo más, es el activo espiritual de las generaciones pasadas, es nuestra historia llena de hechos gloriosos, y el deseo de que nuestra España sea grande; que es precisamente el concepto contrario de ese a quien se ha dado en llamar gran estadista, y que desconoce en absoluto nuestra historia.

Pero dentro del concepto de patria, nosotros admitimos el de regionalismo, dentro del cual creemos posible la existencia de Estatutos que reconociendo las autonomías regionales conserven, en cambio, intangible la unidad de la Patria. Ahora bien, ese sistema autónomo no puede existir en la República, porque ésta carece de un vínculo que una a todas las regiones, al par que cada una conserve su autonomía.

Sólo en la Monarquía, como ocurría en los tiempos gloriosos, puede darse esa variada unidad, que hacía a los reyes serlo de Aragón, de Cataluña, de Navarra y de Castilla, al par que lo eran de España.

Lo absurdo del régimen liberal parlamentario 

El Tradicionalismo detesta y abomina del régimen parlamentario liberal que hizo fracasar a personalidades tan competentes como don Antonio Maura, ante quién siempre estuvimos, y quien no pudo hacer nada beneficioso para España.

Se detiene el orador en consideraciones sobre los defectos del régimen liberal parlamentario, cuyo principio da a un hombre un voto, y el de que la mitad más uno lleva la razón en contra de la otra mitad, califica de absurdos. Aduce, en apoyo de su afirmación, palabras pronunciadas por Sánchez Román, quien en cierta ocasión dijo en la Cámara que a veces una opinión serenamente razonada no es tomada en consideración y, en cambio, una frase oportuna, aunque carezca de sentido, es aprobada por el entusiasmo que despierta.

Para dar personalidad al voto dentro de este sistema se ha tenido que recurrir a los partidos políticos, cuyos intereses se anteponen en muchas ocasiones a los de la Patria, como ocurrió en el caso de aquel ministro de Hacienda que todos los días estaba diciendo que no sabía una palabra y, sin embargo, no se le quitaba de su puesto porque con ello se desprestigiaría el partido socialista; igual que con Nicolau, que en vez de Agricultura lo que sabía era griego y que había de mantenerse en el ministerio por los compromisos con los catalanes.

En el régimen Tradicionalista no hay partidos

En contraposición con esto, en nuestro sistema no hay partidos políticos y sí un sufragio universal orgánico, en el que sólo votan los cabezas de familia, pues consideramos que es ésta la célula de la sociedad, ya que es anterior al Estado. Además, los votos se organizan por clases sociales y municipios.

En nuestras Cortes no ocurre lo que en las presentes, en las que los electores no saben lo que han de discutir sus representantes, sino que en la convocatoria a Cortes se pone el objeto de éstas, y así los electores pueden dar con su mandato la opinión sobre los asuntos que se han de discutir, resultando las Cortes un verdadero retrato de la nación.

Alguien pensará que nuestro programa es una ilusión, pero nosotros estimamos que es beneficioso para la Patria, pues en el tiempo que estuvo implantado dio días de gloria a España, ya que aquellas Cortes limitaban la soberanía del monarca, empezando por el juramento que éste había dé prestar de cumplir las leyes del reino, y en el que se ordenaba que, en caso de incumplimiento, no fuera obedecido. Y es que nosotros seguirnos aquel principio de que los pueblos no son para los reyes, sino los reyes para los pueblos.

Las Constituyentes, en vez de resolver los problemas, persiguen la Religión

En comprobación de esto tenemos el caso de unas Cortes Constituyentes de las que el pueblo esperaba la resolución de grandes problemas, que no han sido resueltos, sino que sólo se han dedicado a fomentar la persecución religiosa. Ejemplo de ello, el Cardenal Segura, y otras medidas que escarnecen nuestras más íntimas convicciones. Y recientemente, la sanción al Obispo de Segovia, por el cumplimiento de su pastoral deber.

Con esto está expuesto lo sustancial de nuestro programa, o sea: exaltación de la libertad supeditada a la autoridad.

En el aspecto social sostenemos las enseñanzas de la Iglesia, pero reconocemos que el causante de los males presentes es el liberalismo económico, cuyos dos principios fundamentales, el de la «libre concurrencia», por el que el judío se ha apoderado del capital, en cuyas manos no produce nunca; y el de la «oferta y demanda», por el que se considera al trabajador como una mercancía, que valdrá más o menos, según esté en el mercado, y que hace que el capitalista considere al obrero como un máquina y se dedique a los goces y placeres de la vida; y que el obrero, por otra parte, creyendo que no existen más que goces y placeres sin un Ser superior ordenador de la existencia, diga: Yo también tengo derecho a ello.

Cartel de la conferencia de Lamamié de 1934

El socialismo no hace más que cambiar de amo al obrero

De aquí que el socialismo ha en ganado al obrero y prometiéndole la socialización de los bienes, no le hará más que cambiar de amo, dándole precisamente un amo más cruel, cual es el Estado.

El Catolicismo afirma que el derecho de propiedad es inherente a la naturaleza humana, pero dice al propietario que no es más que el administrador de sus bienes, y que el obrero no es una mercancía sino un hombre con toda su personalidad; y aún más, un hermano a quien hay que amar, pues precisamente esa es la vida de Jesucristo, que vivió pobre y murió en la Cruz por la igualdad de los hombres.

Relación del Tradicionalismo con las otras fuerzas católicas 

Ahora quiero aclarar algunas dudas que se suscitan con respecto a nuestras relaciones con otras fuerzas católicas a las que consideramos como hermanas, pues vamos a construir un edificio en defensa de la Religión, y el Tradicionalismo no se ha de negar a aliarse con aquellas en las elecciones, con el fin de que los que tenemos una identidad de ideales no vayamos cada uno por nuestro lado.

Un directivo de Acción Popular ha dicho recientemente que desean la unión, pero sin deslindar los contornos. A ello nosotros accedemos, pues consideramos que las distintas organizaciones de los católicos son como los diversos cuerpos de un ejército del que el Tradicionalismo es la artillería, porque sus tiros tienen más longitud y no nos fijamos en la primera posición, sino en la última.

Momentos de prueba 

Nos hallamos en unos momentos críticos, momentos de prueba, en los que Dios nos ha enviado un castigo que, por nuestros yerros, merecemos; y es necesario que rectifiquemos nuestro proceder y aceptemos esta persecución como prueba, para que en un día no lejano obtengamos la victoria. Y cuando vemos la Religión perseguida, la Patria amenazada de disolución, la economía arruinada y el cataclismo social que se avecina, hemos de trabajar todos, cada uno lo que podamos, fomentando nuestra prensa y en general toda la católica, y ayudando a los comerciantes, industriales, etc., católicos, no por espíritu de venganza, sino por las lecciones que nos dan nuestros contrarios.

Pone fin a su discurso haciendo un llamamiento a las clases adineradas para que faciliten medios para la propaganda, y a todos para que presten su entusiasmo, principalmente a los jóvenes, que con su espíritu viril darán el triunfo a nuestra obra.

Una gran ovación coronó las últimas palabras del orador, que fue interrumpido numerosas veces en su discurso.

El Siglo Futuro, 20 de junio de 1932

* José María Lamamié de Lairac fue diputado a Cortes por la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República

miércoles, 26 de marzo de 2014

NO IMPORTA

«No importa» fue la consigna y aún el grito de guerra– de nuestros antepasados en la lucha contra Napoleón. Todas las condiciones eran adversas. El enemigo invasor no era menos que el ejército más poderoso (proporcionalmente a su tiempo) que ha conocido la historia, el que dominó victorioso a toda Europa, el que no fue vencido por nadie, el que llegó hasta Moscú y sólo el frío y la propia desmoralización logró batir en retirada.

Pero además ese ejército estaba ya dentro de España. Había ocupado plazas fuertes, los nudos de comunicaciones, los arsenales el partido «afrancesado» o «renegado». ¿Quien podría enfrentarse a tal enemigo, quien afrontar tan tremendo naufragio? La prudencia más elemental aconsejaba aceptar los hechos, tratar de convivir con los nuevos dueños. Sin embargo ¡no importa!, nada de esto importó. Se luchó, se sufrió hasta lo inaudito, se acosó a las tropas invasoras aun sin la menor esperanza de victoria cercana, exponiendo vidas, familias, haciendas. Y se llegó a formar ejércitos que ofrecieron al invasor batalla en campo abierto. Y se venció, y el enemigo mordió el polvo y acabó abandonando el campo. Desde el punto de vista de la prudencia humana, quizá ninguna lucha más temeraria y empecinada que nuestra Guerra de la Independencia.


Madrid: 2 de mayo de 1808, por Justo Jimeno Bazaga

Hoy, quien se siente católico, tradicionalista español y carlista se encuentra en condiciones muy semejantes a la de aquellos hombres, pero en ámbito mundial. Su enemigo ocupa todos los gobiernos del mundo y sus resortes de poder. Dividido en dos bloques –el de Manhattan y el soviético– ambos coinciden en su enemiga a la fe católica y a la sociedad cristiana. Los unos propugnan –e imponen– Estados laicos en los que el catolicismo debe verse reducido al ámbito de lo privado; los otros tratan de erradicar la fe cristiana –y toda religión– de sus dominios. Ya no existen Estados católicos y nadie en el mundo parece reivindicarlos. Pero aún más: como en aquella guerra, el enemigo está dentro de nuestros reductos. Se ha tratado de crear, desde dentro, un carlismo socialista, y la Iglesia progresista, postconciliar, parece a menudo alienada con el enemigo, empeñada en sus mismas batallas; por supuesto sin plantarle cara jamás. Un nuncio pontificio se empleó durante casi una década en cubrir las sedes episcopales de nuestra patria con los clérigos más izquierdistas, más enemigos de nuestra tradición patria.

Ante la suprema aberración del aborto sólo uno alzó su voz hablando de quienes automáticamente incurrían en las más graves penas canónicas. Pero como respuesta, la Nunciatura Apostólica invita a un almuerzo de amigos –contra todo protocolo– a los máximos responsables de esas leyes, en unión del Primado y del arzobispo de Madrid, con lo que desautoriza tácitamente aquella enérgica protesta.

¿Habrá ante todo esto que amoldarse, aceptar la democracia laicista y los pactos de Roma, arriar la bandera en definitiva?

Nuestros mayores nos dieron el ejemplo y la consigna: NO IMPORTA. Lo que se nos exige no es vencer sino luchar. Los 
«sin Dios» parecen tenerlo todo, e incluso estar infiltrados en nuestros propios bastiones. Y nosotros nos vemos en la indigencia. Pero lo que ellos no tienen es a Dios; Dios no está de su parte. Y sea que nuestro esfuerzo porfiado lo merezca o que Él se canse de tanta secularización y apostasía, la victoria final –estemos seguros– será suya.

RAFAEL GAMBRA.
Boletín Fal Conde, 1986.

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