Mostrando entradas con la etiqueta 18 de julio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 18 de julio. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de julio de 2026

Los requetés en la Cruzada

por José Sanz y Díaz

El año histórico de 1936 estaba destinado por Dios para cubrirnos de gloria a los requetés y para dar a conocer al mundo entero, si aún lo ignoraba, el heroísmo antañón y juvenil de la boina roja. 

España había nacido en su carne y en su espíritu el odioso ultraje de la pezuña bolchevique, la garra torpe y criminal de los osos de la Siberia que había desgarrado los más sagrados pergaminos, la fe secular castellana, el halo emotivo de nuestras leyendas católicas, el fuego autóctono de las tradiciones, mancillando el honor de las vírgenes y el prestigio uniforme de los Requetés carlistas. 

José Sanz y Díaz
(Peralejos de las Truchas, 1907-Madrid, 1988)

Y cuando ya no podíamos resistir más —aquel 18 de julio inolvidable— la Raza de Pelayo empuñó las armas y retó cara a cara a la Bestia de Moscú en singular combate. Empezó la lucha contra las hordas marxistas y Europa entera se puso de puntillas, asomándose por encima del balcón nevado de los Pirineos para vernos pelear. 

Los Requetés carlistas desnudaron los aceros, empuñaron los fusiles y dando con Mola un estentóreo ¡viva España! se lanzaron a la lid como leones, para dejar al pueblo español satisfecho, la Religión afianzada, la Justicia en su lugar, la Virtud tranquila y las esencias de la Tradición triunfantes. 

Como siempre, los Requetés de Navarra, Aragón, Castilla, Galicia, Extremadura y Andalucía, que eran las regiones que entonces obedecían a Franco, luchaban denodadamente contra un enemigo infrahumano, ensoberbecido, superior mil veces en número y armamento, pues no hay que olvidar que los extremistas de toda laya detentaban el poder. 

¡Julio de 1936! Resonó el clarín de guerra y liberación por los ámbitos de España. ¡A las armas, requetés, a defender la Tradición sacrosanta! Las campanas de todas las aldeas, hechas lenguas de bronce, oscilaron sobre las viejas torres como si también hubieran querido volar a la llamada bélica, y las veletas que yerguen su cruz sobre los tejados de los caseríos, afilaron sus flechas para marcar rumbos de Imperio. 

¡A la Cruzada, hermanos; a la guerra santa, Requetés carlistas! Y el celo hispano se hizo intensamente azul y los campos de España se cubrieron de amapolas. La Patria tradicional volvía a recobrar sus caracteres eternos, su fisonomía propia. 

Las huestes carlistas bajaron de las montañas, serpenteando por los valles, siguiendo el curso de las vertientes, brotaron de las hondonadas y en seguida esos manantiales de pureza armada fueron regatos, los arroyos ríos y los ríos de distintas aguas el gran océano de los Ejércitos de Franco. Las regiones, las provincias, las antiguas sexmas, los simples caseríos, libres de la tiranía roja, crearon oficinas de reclutamiento en las Comisarías carlistas de Guerra. De ellas salieron Legiones y Tercios de Requetés armados e instruidos, bloques de cruzados que tenían la mirada clara, el paso firme y el corazón libre de temor. La aportación carlista fué decisiva en la Cruzada, como infinitos fueron los nombres de sus Tercios, muchos de ellos laureados con las más altas condecoraciones. Tercios de Montejurra, Nuestra Señora de Begoña, de Lácar, de Oriamendi, del Pilar, de Doña María de Molina, de Numancia, de Montserrat, de Marco de Bello, de la Virgen de los Desamparados... y cien más con nombres sonoros en la fe, en la historia y en la geografía de navarros, aragoneses, castellanos, riojanos, cántabros, levantinos y andaluces. 

La Tradición carlista le preparaba a España heroicos salvadores y al mundo entero le pasmó el milagro de las boinas coloradas. A la voz del Caudillo, que en aquellos momentos cruciales era oración y latido, el impulso viril de los Requetés se hizo arrollador, quebrando en mil combates los ejércitos rojos y las brigadas internacionales de espúreas gentes enemigas. 

El Libro de Oro de los mártires y de los héroes que el Carlismo ha dado por Dios y por España en la Cruzada, sobrecogerá el ánimo el mejor templado el día que se publique. 

JOSE SANZ DIAZ

Tomado de El Pensamiento Navarro (18/7/1945)
Publicado anteriomente en Zig-zag literario de las armas y de las letras (1938)

miércoles, 27 de mayo de 2026

Una entrevista con Blas Piñar en la Revista Montejurra (1964)

Traemos hoy una interesante entrevista a Blas Piñar publicada en la revista Montejurra (n.º 43) de agosto de 1964. 

Como introducción a la misma, permítasenos decir que el célebre patriota que casi tres años después sacaría la revista Fuerza Nueva, como «revulsivo de la conciencia nacional dormida», luchó durante los años del desarrollismo franquista por mantener vivos los ideales del Alzamiento Nacional y la unidad entre todas las fuerzas del 18 de Julio, en un momento en que habían desaparecido las rencillas del pasado originadas en aquel famoso Decreto de Unificación (rencillas que tan intempestiva y absurdamente pretenden resucitar algunos 70 años después, no sabemos con qué finalidad). 

Blas Piñar junto a Don Sixto de Borbón
durante los años de la Transición.

En nuestra opinión, el sentir católico y tradicional de España que defendía el notario toledano lo acercaba al tradicionalismo probablemente más que al falangismo. No en vano, nada menos que Manuel Fal Conde dijo en una ocasión que «pensar así, sentir así y expresarse así» —como lo hacía Blas Piñar— era «ser carlista». [1]

Fal Conde (figura harto tergiversada tanto por huguistas como por neotradicionalistas), apoyaría la revista Fuerza Nueva y su ideario. Lo cuenta el mismo Piñar, quien en 1966 visitó a Fal en Sevilla:

[Fal Conde] estaba operado de tráquea. Le era difícil hablar. Nos entendimos perfectamente a pesar de ello. Le expuse mi proyecto de fundar la revista Fuerza Nueva, y le expliqué lo que sería su ideario. Me brindó su apoyo. Más aún, me prometió, y cumplió su promesa, de hacerme llegar la dirección de mil tradicionalistas, a los que podía escribir en su nombre, a fin de darles cuenta del proyecto y pedirles que se suscribieran. Así lo hice”. [1]

El apoyo iba más allá: la Comunión Tradicionalista de aquellos años lo tuvo frecuentemente en sus actos y fue uno de los oradores estrella en los Montejurras de 1964 y 1967. Como se aprecia en sus memorias, fue además amigo entrañable de carlistas tan señalados como José Luis Zamanillo, Roberto G. Bayod o Rafael Gambra [2], así como de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, abanderado de la Tradición, con quien todavía en 2004 seguía realizando actos conjuntos.

Blas Piñar es una figura que merece ser recordada por el Tradicionalismo español. Muerto Franco, en los multitudinarios 20N de la Plaza de Oriente (donde también hablaron a las multitudes representantes de la Comunión Tradicionalista como José María Codón, Jesús Evaristo Casariego o Juan Sáenz-Díez), algunos sacaron la impresión de que Piñar buscaba lucirse. Creemos que esa impresión es injusta, pues era un hombre que actuaba por convicción y no por interés. José Miguel Orts (q.e.p.d.) comentó en una ocasión a quien esto escribe cómo Piñar había colaborado en el humilde boletín de la AET valenciana llamado Resurgir, que hacían a ciclostil un puñado de estudiantes carlistas. 

Blas Piñar no era sólo un patriota amigo del carlismo. Era el mejor orador que ha alumbrado España en los últimos cien años. Hasta aquí la introducción y damos paso a la entrevista en Montejurra (sus apreciaciones sobre Carlos Hugo resultan hoy sorprendentes, mas hay que tener en cuenta que por entonces el príncipe aún no había enseñado la patita).


⚜️ ⚜️ ⚜️


Blas Piñar en un acto de la Comunión Tradicionalista de Valladolid
y la Hermandad Nacional de Antiguos Combatientes de Tercios de Requetés
por los xxv años de paz (1964). Fuente: Montejurra (n.º 40)
El 1 de abril de este año luminoso en que España cumple sus veinticinco años de paz, Valladolid, adelantada siempre de todas las gestas españolas, quiso conmemorar tan gloriosa fecha con un acto de dimensión trascendente, organizado por todos los ex combatientes de la capital y provincia: boinas rojas, camisas azules, estrellas de alféreces provisionales, marinos y todos los ex combatientes de cualquier procedencia que guerrearon unidos por el ideal magno de España. A este acontecer de recuerdo histórico y de proyecto de futuros fecundos, fue invitado para dirigir su palabra de excepción, don Blas Piñar. Aprovechando su estancia en Valladolid solicito del señor Piñar su respuesta a unas preguntas que deseaba hacerle para su publicación en la Prensa española. Don Blas Piñar accedió amablemente; un agobio de ocupaciones ha impedido al Sr. Piñar responder a mi cuestionario antes, pero sus ideas, con alguna distancia del 1 de abril de 1964, cobran aun más vigencia, están producidas sus palabras en un ambiente de mas calma y serenidad.

Naturalmente que don Blas Piñar no ha de ser presentado a los lectores. Blas Piñar es figura nacional y que traspasa las fronteras, para constituirse internacionalmente también, en uno de los hombres más genuinamente representativos de la intelectualidad y de la política española actual. Si diré tan sólo que Blas Piñar merece ser declarado corno el orador de España: es romero genial en tantos lugares donde es necesario hacer afirmaciones españolas, desempolvar olvidos, crear ilusiones de futuro. Piñar está situado ya entre los hombres cumbres de la oratoria española de todos los tiempos. Su palabra sirve siempre a los grandes dogmas nacionales, y su corazón impulsa a este hombre magnifico por las rutas seguras de la más perfecta interpretación de la política constructiva y de unidad.

¿Qué sensación ha experimentado usted al venir a Valladolid para hablar en un acto de auténtica unidad entre todos los excombatientes de la Cruzada? 

— Ponerme en contacto directo con los excombatientes españoles constituye para mí un motivo de personal alegría. Cada vez que esta oportunidad se me ofrece, en actos públicos como el celebrado en Valladolid el día en que conmemoramos los veinticinco años de la Victoria, o en reuniones de carácter privado, puedo constatar cómo, no obstante el confusionismo y la desorientación del momento, su espíritu está en pie y un instinto especial y varonil les hace enfocar los problemas vivos de la nación con soltura, gallardía y lealtad hacia los ideales que defendieron hace cinco lustros con las armas en la mano. 

¿Cómo entiende usted el significado genuino de estos 25 años de Paz? 

— Estimo que los veinticinco anos de paz han sido el fruto de una Cruzada victoriosa, que ha removido el país hasta sus tuétanos, ha llenado de savia vigorosa a los estamentos sociales, y ha conseguido, a pesar de las deserciones de algunos y de las dificultades de todo orden que se han puesto a la marcha ascendente de la nación, una España unida y en orden. 

¿Conexión que usted ve entre las ideas de Victoria y Paz en el sentido de nuestra Victoria y de nuestra Paz? 

— La conexión entre Victoria y Paz me parece absoluta e irrompible. Cualquier intento de ruptura entre ambas lo estimo frívolo, cobarde o suicida. Si la Paz se desentraña y desenraiza de la Victoria, se esfumará rápidamente, y delante de nosotros mismos. 

El matrimonio que se celebró en Valladolid entre Isabel y Fernando, en alguna manera signo de unidad, ¿podría tener alguna semejanza al abrazo unitario de los excombatientes vallisoletanos en el día 1.º de abril con aquel matrimonio que enlazó para siempre a Castilla y Aragón?

— Creo que sí, en alguna manera, al menos. Para mí, el acto que se celebró el uno de abril de 1964 en el Teatro Calderón de Valladolid, a pesar de su falta de eco en la prensa y en los medios de difusión de alcance nacional, es histórico. Por la ciudad que albergó el acto, por la historia política del local, por la fecha que se conmemoraba, por la identidad de pensamiento de los asistentes, por el carácter de las organizaciones que lo patrocinaron y de los hombres que presidieron, y por el entusiasmo indescriptible e inenarrable que respaldó las ideas que allí se expusieron, estimo que la unidad de los excombatientes españoles es más fuerte ante los peligros que amenazan nuestra paz, que ante el enemigo descubierto que disparaba desde el otro lado de las trincheras. 

Las ideas fundamentales del Movimiento, Tradicionalismo y Falagismo, ¿entiende usted que pueden formar un cuerpo de doctrina sustancialmente igual y que asegure la permanencia del 18 de julio? 

— Naturalmente. Lo he creído así toda mi vida. Recordará Vd. que en el acto del primero de abril yo convoqué a los españoles en torno a las banderas del 18 de julio, es decir, en torno a la Tradición revolucionaria o a la Revolución tradicionalista. 

¿Qué aconseja usted a las nuevas juventudes españolas para que se incorporen plenamente a los ideales del 18 de julio y sepan seguir adelante, perfeccionándolo, lo que nació de la Victoria del 1.º de abril? 

— Estudio atento de la realidad española, observación aguda y vigilante de la tiranía comunista que ha sojuzgado a una gran parte del planeta y de la debilidad de los sistemas liberales para combatirla. La solución está en la continuidad del Estado nacido de la Cruzada, purificándole de errores e imperfecciones, que no deben asustarnos, pues son inherentes a toda empresa humana. La mayor imperfección seria asustarnos de nuestras imperfecciones y, oyendo al enemigo, desmontar con nuestras propias manos lo mucho y bueno hasta ahora construido. La tarea política que incumbe a quienes trabajan o han de trabajar en ella en un futuro próximo, no es la de desmonte y derribo, sino la de continuidad y perfección. 

¿Quería decir unas palabras sobre cómo ve usted en el plano político y de realizaciones nacionales a los carlistas, falangistas, alféreces provisionales, marinos voluntarios, excautivos y demás excombatientes de España? 

— Creo que son la guardia activa del Movimiento, los centinelas mayores de la lealtad. Su historia y sus heridas, su ardor y su coraje —si la unidad entre ellos se mantiene—, son garantía de que el proceso político español no cerrará en falso la revolución tradicionalista. 

¿Qué sugerencia le produce a usted el que los Reyes Católicos se unciesen en matrimonio en Valladolid, muriese en Medina del Campo Isabel la Católica y viviese y muriese de amor en Tordesillas Juana la Loca? 

— Que esta tierra tiene un sentido misional hispánico, y que es preciso recorrer y peregrinar por estos lugares para saborear un poco de la mejor España. 

¿Cómo ve usted, como figura española, al Duque de Madrid? 

— Conocí hace algún tiempo al príncipe Carlos-Hugo. Me ha parecido un hombre serio y alegre, a la vez, preparado, ágil de inteligencia y de palabra, conocedor a fondo de los problemas del país y dotado de una evidente seguridad en sí mismo. 

El sentido social del Duque de Madrid, su entrega total a los obreros y clases menos dotadas, ¿no cree usted que es algo fundamental para un Príncipe en el año 1964?

— Cierto, y no solo para un príncipe de 1964, sino también para todos aquellos que desempeñan o han de desempeñar una tarea dirigente en el país. La lección de Don Carlos en las minas de Asturias ha sido ejemplar, en el sentido más amplio de la palabra. 

¿Querría decirnos algo sobre viabilidad del concepto de unidad y regionalismo en el pensamiento político tradicionalista español? 

— Siempre he estimado que la gran reforma administrativa española prescindiendo de razones históricas que también son de capital importancia, consiste en descentralizar la cabeza gigantesca y absorbente de un poder que mediatiza y demora las soluciones de los problemas y que va emperezando a todos en una resignada y fatigosa gestión de los asuntos, me parece opuesta a la creación de una sociedad con vida, en la que las estructuras menores y subordinadas tienen una esfera natural de jurisdicción y de competencia. Una descentralización de este tipo no solo no está reñida con la unidad, sino que es su auténtica garantía. 

Hasta aquí don Blas Piñar. Sus palabras son una siembra que aflorará en cosecha ubérrima, sin duda, en tantos corazones españoles, especialmente en los corazones de esa juventud que se abre ahora a la vida emocional de España y que es el asiento, el pilar de bienandanzas futuras. Otra lección, magistral, de don Blas Piñar, cuya ejecutoria yo la definiría así servir-nobleza-España. 

Y firmó en la tierra isabelina de Medina del Campo, a 21 de junio de 1964, en el año de Gracia en que se cumplen los veinticinco años de la Paz y Victoria de España.

ANTONIO MARÍA SOLÍS GARCÍA

Fuente:  Montejurra (n.º 43)

Excombatientes requetés y falangistas desfilando de la Catedral
al Teatro Calderón de Valladolid para asistir a aquel acto político de 1964.


A continuación, el discurso que Blas Piñar pronunció en Valladolid:


El orador comenzó diciendo que el acto que nos congregaba en el Teatro Calderón, a pesar de la diversidad de uniformes y de la presencia de bellas mujeres, era un acto esencialmente militar. Exalta el importante papel jugado por el Ejército a través de la Historia de España. Dice el orador que fue el Ejército de España quien se opuso al Comunismo y que en torno de este Ejército se embanderó todo un pueblo, un pueblo que se hizo milicia. Sigue analizando el momento crucial de nuestra historia en que todo un pueblo lucha por la defensa de sus ideales, de su idiosincrasia espiritual y que fue así como España tomó las armas. Para España tomar las armas es un modo natural de cumplir su destino. Hace un canto a Onésimo Redondo, a Ramiro Ledesma y a José Antonio y a las Banderas de Castilla, pero, añade que, ¡no lo olvidemos!, también de esta tierra salió el Requeté. Dice cómo mientras en el Alto del León morían los falangistas, en Somosierra morían los requetés. Así, se hizo una unidad con la sangre de los héroes y de los mártires. El orador hace un extraordinario canto a la unidad. En este acto están los de José Antonio y los de Onésimo, los de Vázquez de Mella y Zumatacárregui: los de Yagüe, los de Mola y los de Franco. No solamente celebramos 25 años de paz, celebramos 25 años de victoria, conmemoramos las bodas de plata de la Victoria del heroísmo. Tenemos que actualizar, que aproximar a nosotros, lo que fue nuestra gesta. Ataca duramente a quienes quieren volver a España a viejos moldes, a viejas teorías liberales. El comunismo no tiene miedo a los estados liberales, teme a los estados confesionales y católicos como el nuestro, como ha dicho Franco. Afirma el señor Piñar que queremos una España española, no queremos esclavizarnos a Europa, queremos vivir a lo español. Queremos un Estado al servicio del hombre, una economía al servicio de la política, pedimos una Administración al servicio de una gran política. Expresó cómo la Revolución ha de ser TRADICIONALISTA. Habla de cómo él ve la realidad unitaria de España en una identificación del TRADICIONALISMO y la Revolución. Tiene frases de extraordinaria belleza y cariño para la gloriosísima enseña del Carlismo, la Cruz de San Andrés. El orador dedica palabras emocionadas al Tradicionalismo en un arrebato de elocuencia y fervor: Ese Tradicionalismo que él considera identificado al espíritu de la Revolución, que abandera la Falange. 

Las palabras finales del eximio orador fueron éstas: 

¡Por Dios, por la Patria y por el Rey! ¡España Una, Grande y Libre! ¡Viva España! ¡Arriba España! ¡Viva Franco! ¡Viva el Rey!

Las carlistas, que en gran número ocupaban gran parte del Teatro Calderón, estallaron en una ovación delirante. UNICA, que no sólo fue, naturalmente, su ovación, sino la de toda la concurrencia unida verdaderamente en los cimeros ideales españoles que allí se habían expuesto y vitoreado. Finaliza el acto con los himnos de la Infantería, del Carlismo, de Falange Española de las JONS y de España, que fueron cantados por todos entre golpeteos de corazón que quería saltar del pecho al exterior... 

Inolvidable jornada españolísima la del 1 de abril en Valladolid, en la que todos los ex-combatientes se abrazaron entrañablemente. Jornada en la que el Carlismo vallisoletano hizo un acto de presencia realmente definitivo.

Fuente: Montejurra (n.º 40)


Notas:
[1] A los 80 años del acto fundacional de La Comedia, por Blas Piñar
[2] Piñar, Blas: Escrito para la Historia (I)


lunes, 20 de julio de 2020

Celebración del 18 de Julio en Granada

A pesar de las amenazas veladas de la extrema izquierda local, ante la que no nos dejamos amedrentar ni lo haremos jamás, un año más se ha conmemorado sin incidentes el 18 de Julio en Granada.

Como se había convocado, a las 11 de la mañana varios tradicionalistas nos reunimos en el cementerio de San José, en el patio en el que descansan los muertos por Dios y por la Patria, donde elevamos al Cielo algunos rezos por aquellos héroes de la España nacional.


Tras ello tuvo lugar una ofrenda floral ante la tumba del requeté Ángel Vidal Muñoz, quien, según reza su epitafio, «dio su vida por Dios y la Patria en Sierra Tejonera (Peñarroya) el 8 enero 1939 a los 18 años de edad». 

Para rememorar las razones y el espíritu de la gesta del Alzamiento, Raúl B., vocal y tesorero del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón, hizo entonces lectura de la patriótica carta que el augusto caudillo de la Comunión Tradicionalista, Don Alfonso Carlos de Borbón, dirigió a Manuel Fal Conde el 25 de julio de 1936 agradeciéndole el haber dispuesto que los requetés apoyaran el Movimiento salvador, la cual decía así:

Mi muy querido Fal Conde: Conociendo mi grande cariño para España, podrás figurarte qué grande es mi pena al tener conocimiento de la situación en que se halla nuestra querida Patria. 
Antes de todo, debe salvarse la religión, el país y la Patria. Agradezco en el alma a ti y a nuestros heroicos Requetés por haberse unido a las tropas de España para batir el comunismo, y te doy infinitas gracias, querido Fal, por haber seguido mis indicaciones, ordenando en el momento decisivo que nuestros Requetés apoyen el movimiento salvador. 
En momentos como los actuales no deben mirarse las cuestiones personales de partidos, sino tratar de salvar todos juntos la Religión y la Patria. 
Estoy seguro que en día de hoy el gran Santo peleará a la cabeza de ese ejército de cruzados al grito de «Viva España». 
Nuestra Patria fue siempre el caudillo de la Religión Católica y de las ideas generosas, y acaba de demostrar una vez más su vitalidad y su grande Tradición, levantándose admirablemente contra los enemigos de Dios y de España, que la quieren subyugar ahora. 
Felicito a nuestras provincias carlistas, nuestra Comunión, Tradicionalista-Carlista y nuestros heroicos Requetés, y reconozco los grandes sacrificios de éstos dando su sangre y sus vidas para Dios y nuestra Patria, y te ruego les hagas saber mi profundo agradecimiento, entusiasmo y admiración. 
Que Dios te guarde, querido D. Manuel Fal Conde, y con nuestras más cariñosas memorias quedo de corazón tu afectísimo.   
Alfonso Carlos.

Seguidamente leyó también a los asistentes las instrucciones que dio su sobrino y sucesor, Don Javier de Borbón Parma, para el alzamiento de los requetés:

Obtenidas las prudentes garantías posibles sobre el futuro político, se ha acordado nuestra colaboración, por lo que en plazo brevísimo de contadas horas dispondrá todo lo necesario para que prestemos ahí esa colaboración de modo eficaz, ajustándose a las siguientes normas y supliendo cuanto sea necesario en cada sitio para el mejor éxito: 
1º Estamos a la obediencia del Ejército y aceptaremos cuantos objetivos nos encarguen allí donde sus unidades inicien o secunden el movimiento. 
2º Cuando actuemos encuadrados en unidades militares no se consentirá que vaya otra bandera que la bicolor o ninguna. 
3º Cuando actuemos separados en unidades nuestras, llevaremos nuestra bandera, nuestros símbolos, vivas, organización y jerarquía. 
4º En este caso, cuando ya se esté actuando se consagrarán al Sagrado Corazón de Jesús, y según sea posible harán aquellos actos de piedad o de prácticas de Sacramentos que se pueda. 
5º La orden de actuar la darán los elementos militares con quienes ya está en relación y ellos indicarán el movimiento, y en el caso de que tarde, procurarán estimularles a decidirse. 
6º Si en algún sitio fracasara la empresa, nosotros hemos de quedar actuando, concentrándonos dónde y cómo deben tener prevenido. 
7º Apenas se triunfe, procurarán permanecer en armas en actitud expectante, para en lo posible, esperar orden especial para rendirlas todas a la vez solemnemente ante el nuevo Gobierno.


Después de recitar algunos textos más de la Princesa de Beira y de Carlos VII, cuyo aniversario celebrábamos también ese día, tomó la palabra Rodrigo B., presidente del Círculo, quien dirigió a los asistentes unas sentidas palabras, glosando la esencial aportación carlista a la Cruzada con un texto del escritor José Sanz y Díaz, que concluía diciendo:

Y hoy como ayer, mañana como siempre, los [carlistas] estamos dispuestos a dar mil vidas que tuviéramos por idénticos fervores, por los postulados íntegros de nuestra secular doctrina.

Terminado el acto en el «patio de los caídos» y tras detenernos ante las sepulturas del heroico periodista Francisco Guerrero Vílchez, caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita, del General Calderón, que da nombre a nuestro Círculo, y del General Alejandro Utrilla, instructor de los requetés de Navarra, por quienes rezamos asimismo unas preces y depositamos unas rosas, acudimos a las dependencias de nuestra nueva sede, donde almorzamos en ambiente distendido y de camaradería.



Después de los postres, Raúl impartió su anunciada conferencia sobre «los Requetés y la Cruzada», que fue del agrado de todos. La misma puede verse y escucharse en el siguiente enlace de Youtube:



Hoy como ayer, honramos a los nos precedieron en la lucha por Dios y por España, sin más ambición que la de estar a la altura de su estela.

miércoles, 18 de julio de 2018

Carta abierta de la jefatura regional de la Comunión Tradicionalista de Andalucía Oriental (1962)

Hoy, 18 de julio, día en que conmemoramos el 82 aniversario del Alzamiento Nacional, presentamos la carta abierta de los carlistas granadinos que, veinticinco años después de aquel glorioso día, seguían afirmando el espíritu del 18 de Julio y se oponían al ilegítimo nombramiento de Juan Carlos como futuro rey de España, traición al espíritu de la Cruzada que se consumaría finalmente en 1969 y sería el origen de buena parte de los males que padece España hoy:


CARTA ABIERTA

El clima de apatía política de España durante los últimos años —consecuencia lógica de la bonanza que disfrutamos—, va desapareciendo ante las declaraciones de la Jefatura del Estado sobre la forma natural de sucesión y desarrollo del Movimiento Nacional: la Monarquía Tradicional, Católica, Social y Representativa que concreta lo que es realmente entraña del pueblo español.

Junto con el legítimo afán surge la inquietud; no por el sistema, sino por la posible persona que encarnará la más alta Magistratura. Sin embargo, por la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado se han puesto las condiciones mínimas suficientes para que el problema sea, más que de persona, de condiciones objetivas, que den auténtico contenido a la prolongación del Movimiento Nacional.

La Comunión Tradicionalista está presente siempre en los momentos decisivos de la Patria; de una manera especial lo estuvo en la preparación del 18 de Julio, con sus Tercios de Requetés, que fueron cantera de héroes y mártires durante la Cruzada. También lo ha estado, aunque apartada de las responsabilidades inmediatas de la Política, una vez alcanzada la Victoria, pues el Estado ha dado contenido a su actuación política, interpretando a los pensadores tradicionalistas e incorporando a su actividad instituciones tradicionales.

Una vez proclamada la Monarquía Tradicional, Católica, Social y Representativa, corresponde a la Comunión Tradicionalista una principal tarea para llevarla a feliz término, llegado que sea su momento. No podemos estar dispuestos a que la bandera que se alzó en la Cruzada sea esgrimida por cualquier grupo arribista que, por mero compromiso y como de pasada, acepte los principios de la España de hoy para hacerse con el Poder. Queremos hacer vivir y sentir a todos los españoles los principios determinantes del 18 de Julio, como los sentimos nosotros, que es como lo sintieron nuestros mártires y pensadores. Enraizados con nuestra fe y nuestras convicciones católicas y patrióticas.

Conscientes de que eludir esta responsabilidad significaría desatender los designios de la Autoridad superior, traicionar el 18 de Julio y faltar a la cita que, una vez más, la Historia nos pide, creemos llegado el momento de la acción, ya que los tiempos próximos pueden ser tan graves para la paz, como lo fueron los que precedieron a la Cruzada, si España cayera en manos y propósitos que han demostrado ya su grave ineptitud.

Y como en aquella preparación del 18 de Julio, solicitamos hoy para la paz la intervención de todos los españoles conscientes de su responsabilidad, para que nos asistan en esta tarea nacional, sin que ello signifique afiliación política. Hacemos este llamamiento, a unos por el legítimo egoísmo de asegurarse la realidad de paz y orden que hoy se disfruta, y a los más, a la actual generación que siente la inquietud de los tiempos, y la necesidad de clarificar ideas, para que nos acompañe en la formación de los nuevos hombres que han de sentir auténticamente los ideales tradicionalistas y tomar en sus manos la responsabilidad del acontecer político, en el más noble sentido de rectoría de los destinos de la Patria.

Granada, marzo de 1962

jueves, 20 de julio de 2017

El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. III - La muerte de Sanjurjo

LA MUERTE DE SANJURJO 

La muerte trágica del general Sanjurjo se debió a una debilidad del general Mola para con el aviador Ansaldo, quien, por haber salvado el año 32 al general Barrera en su avioneta y haber llevado el día del Movimiento a Pamplona al señor Fal Conde, aterrizando en el campo de Noain después de varias peripecias y algunos peligros, se creía con el derecho de llevar al futuro Jete del Estado Español, general don José Sanjurjo, desde Lisboa.

Juan Antonio Ansaldo Vejarano (1901-1954)

Se habían convenido dos contraseñas, y también en esto está confundido el señor Iribarne en la obra aludida anteriormente; una que tenía por mitad y debía mandar el general Mola, si el Ejército se decidía a iniciar el Movimiento, y era parte de un recordatorio fúnebre de la señora de Carranza, de Cádiz, y otra que tenía el señor Fal Conde, también por mitad con el general Sanjurjo, y ésta era efectivamente un recordatorio del asesinado Canciller de Austria, Dollfuss, que el Rey mismo le había dado al señor Fal, y el envío de cuya mitad significaba que los Requetés empezaban el movimiento, al que luego, por el prestigio del general Sanjurjo, el Ejército se plegaría; pues el general, hijo de capitán carlista, muerto al frente de su escuadrón en la guerra del 72-76, y sobrino del general carlista Joaquín Sacanell, que fuera Secretario de Carlos VII en Venecia, quería siempre mandar requetés.

El señor Fal Conde había contratado los servicios del que pasaba por ser uno de los mejores aviadores europeos, el francés Lacombe, quien poseía varios records, y el bimotor de la entonces esposa Mollisson, en el cual acababa de batir el record de Inglaterra a la Ciudad del Cabo en África.

Los dos, Lacombe con su bimotor y Ansaldo con su avioneta, llegaron al mismo tiempo a Lisboa, aunque a distintos campos de aterrizaje, ya que, el bimotor no podía aterrizar en el reducido y deficiente campo de La Alberca.

(No es todavía llegado el momento de levantar el velo sobre él modo como se solventaron las dificultades surgidas por las reclamaciones del embajador del Gobierno republicano, el mismo que fuera ministro náufrago, según frase de Azaña, precisamente cuando regresaba de Buenos Aires a España para hacerse cargo de una cartera ministerial).

El general Sanjurjo se despide de su esposa y amigos antes de subir a la Puss

En atención a que el bimocor de Lacombe no podía aterrizar en el reducido campo de Noain, cerca de Pamplona, se decidió que lo haría en uno de los aeródromos del sur de Francia, posiblemente en Biarritz, donde estaba todo preparado para los inconvenientes que pudiesen surgir e incluso el guía que debía pasar al general Sanjurjo a través de la frontera franco-española.

Ansaldo, muy conocido de la colonia española, que hacía la contrarrevolución desde las hermosas y frescas playas de Estoril, pudo fácilmente lograr del general Sanjurjo que se confiase a su avioneta, en la que debía amarrarse, ya del primer momento, en un angostísimo sitio.

El entonces Director General de Seguridad en Madrid, Ángel Galarza, se alabó más tarde de haber dañado en alguna forma la avioneta; pero quien presenció la catástrofe aseguraba que, conociendo el pobre campo de aterrizaje de Cascaes y la más pobre avioneta de Ansaldo, aun reconociendo su destreza y capacidad, no necesita agentes extraños para explicarse el desastre ocurrido.

Estado en que quedó la avioneta después del accidente

La avioneta, sea por el estado del campo, sea por el exceso de peso, levantó vuelo con dificultad, de modo que pareció iba a estrellarse contra unos árboles por no ganar altura. Sorteó el obstáculo penosamente, y apenas transpuestos los árboles capotó, desplomándose e incendiándose el depósito de la nafta, sin que le fuera posible a Ansaldo vaciarlo antes por falta de tiempo, aunque hubiese atinado, y sin que le fuese posible al general deshacerse de las correas que lo aprisionaban, pereciendo abrasado entre gritos desgarradores.

Ansaldo tuvo que ser hospitalizado, tal vez más por la conmoción nerviosa y dolor, que por las quemaduras, que fueron leves, por fortuna.

Entretanto el bimotor con el gran Lacombe se morían de asco en un campo de aterrizaje, no lejano, se había torcido la dirección del Movimiento y se había hecho posible una guerra que todavía perdura.


EL REQUETÉ (Buenos Aires, 1 de marzo de 1939)

-
El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. I - El plan
El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. II - La defección del General Barrera
El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. III - La muerte de Sanjurjo

martes, 18 de julio de 2017

El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. II - La defección del General Barrera

Como fenómeno extraño es curioso el hecho de que, después de muerto el general Mola, último representante del general Sanjurjo, no existe actualmente en el Gobierno de Burgos y Salamanca ninguno de los hombres que trabajaron eficazmente en la preparación del movimiento. 

No es una excepción el Conde de Rodezno, el hombre más político, es decir, más enemigo de la acción, o sea, el menos carlista, de todos los prohombres carlistas, aunque es de justicia acreditar un tanto en su haber. Pues al resultar por pura casualidad y algo de presunción, presidente de la Junta Suprema Carlista, se empezó el envío de jóvenes del Requeté a Italia, para que se ejercitasen en el conocimiento y manejo de las armas modernas. En cartas, cuyos originales se conservan y se publicarán en su día, llamaba despectivamente musulmanes a quienes conspiraban contra la República y jugaban a los Requetés... [...]

Consecuencia de una acción concertada entre el general Barrera, un representante de la Comunión Tradicionalista y otro de Renovación Española con el señor Mussolini, fue el envío de los jóvenes a Italia. Por cierto que últimamente dieron los periódicos la noticia de haber llegado el hecho a conocimiento de los rojos, quienes probablemente simularon el documento firmado, aunque el fondo es rigurosamente verídico.

El general Emilio Barrera Luyando (1869-1943)

En realidad, el envío de jóvenes se intensificó desde el momento en que empezó a dirigir los destinos de la Comunión Tradicionalista el verdadero forjador de los Requetés y alma de toda la preparación del movimiento, D. Manuel Fal Conde, como documentalmente lo probará la historia, ya que un carlista tuvo la fortuna de encontrar y salvar las notas y documentos originales, de todos los cuales se han sacado copias y fotocopias, que están guardadas en distintas naciones de Europa.

Los jóvenes Requetés, en grupos de treinta, de todas las regiones de España y singularmente de Navarra, se juramentaban, incluso con juramentos execratorios, a guardar el secreto, que fue tan bien guardado, que ni la policía española, ni las familias de los interesados, ni los mismos elementos oficiales italianos, llegaron a develarlo.

Salían por distintas fronteras con motivos diversos, generalmente de trabajo, y llegados a Italia eran recibidos por el que fue más tarde embajador en Buenos Aires, Coronel Longo, y presentados, como peruanos, a los oficiales que debían enseñarles el manejo de las armas, los cuales desconocían el español. La enseñanza duraba un mes aproximadamente, y con algunos que fueron a Libia, al principiar el movimiento, eran unos quinientos los que habían adquirido el conocimiento de las más interesantes armas modernas. [...]

Al libertarse finalmente, después de horas trágico-cómicas, el general Barrera se encontró ante una situación de hecho, en la que otros estaban trillando, lo que él había ayudado a sembrar; pero ya ni el general Barrera tenía parecido con el hombre de 1932, ni les fue difícil contentarle con la Presidencia del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, recientemente restablecido, si no lo fue expresamente para él. Muerto Sanjurjo, era el único Teniente General de actividad contrarrevolucionaria, desde el año 32. [...]

La muerte trágica de Sanjurjo, ocasionada por una debilidad de Mola, ante una pretensión vanidosa del aviador Ansaldo, torció completamente el curso del movimiento.

El que fuera secretario de Mola, señor Iribarne, escribió una seudo-historia plagada de inexactitudes e injusticias. Después, recogida tal obra; pero no por las injusticias que se cometen en el afán de ensalzar la acción del héroe, sino por querellas personales y celos ridículos e injustos de quien no representa en el libro ningún papel en la preparación del movimiento, sencillamente porque no la tuvo; y todo el poder, ni hará desaparecer los documentos que lo comprueban, ni hará enmudecer la historia que lo proclamará paladinamente, a pesar de las pretensiones de los panegiristas áulicos.

lunes, 17 de julio de 2017

El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. I - El plan

Descontado se tiene que todos los fariseos se llevarán las manos a la cabeza, aun sin llenársela de ceniza, y se aprestarán a rasgarse moderadamente sus vestiduras. También será motivo de estupefacción o escándalo lo que se irá refiriendo para cuantos, nacidos para avestruces, creen que en cerrando los ojos a la luz, como aquéllos ocultando sus cabecitas en el hoyo abierto en la arena para no ver al león, ya el peligro no existe. Y gritan ¡escándalo!, ¡escándalo!, cuando hay quien se atreve a proclamar bien alto lo que es sabiduría de clavo pasado, o verdades escuetas de la historia austera.

Aunque principalmente se tratará el problema político de España, como éste se roza con el problema militar y parece que algunos militares, mal aconsejados, han querido convertir el glorioso Movimiento Nacional en una cuartelada o pronunciamiento estilo siglo XIX, desvirtuando su carácter popular, base y fundamento jurídico de su legitimidad, accidentalmente se tratará de los mayúsculos yerros militares; porque las guerras se ganan alcanzando victorias y no repitiendo tontamente las palabras: victoria, invicto, derrota aplastante del enemigo, descalabro tremendo, etcétera, etc. Resulta soberanamente ridículo leer la prensa nacionalista española, convertida en un inmenso botafumeiro por obra y gracia de politiquillos de la más vieja escuela, como Serrano Suñer, que, al remedar los métodos fascistas e hitlerianos, los han dejado tamañitos. Se publicará a su hora una colección de las órdenes emanadas de la Dirección de Prensa y Propaganda de Salamanca, que resulta el monumento máximo de la adulación, del servilismo y de la incomprensión del carácter y psicología españoles.

Dejados de la mano de Dios han olvidado que en el fondo del español está siempre el espíritu de aquellos claros varones que, monárquicos ferventísimos, se dirigían a la Autoridad con las frases sabidas: Nos que somos tanto como vos y juntos más que vos; Rey serás, si ficieres derecho, e si no, non lo serás. Y la figura gigante del Alcalde de Zalamea será siempre el modelo representativo del verdadero carácter español, que se pretende convertir en el rebaño de Panurgo o en autómatas marcando el paso de ganso, sin ideas y sin voluntad propias.

Las necesidades de la guerra imponen muchas obligaciones y restricciones, cierto, ciertísimo; pero lo que jamás imponen es el ridículo, y menos todavía aprovecharlas para hacerse una plataforma y convertir a todos los periódicos en un diario y repetido anuncio gratis. ¡Qué mala debe ser la mercancía cuando necesita tanto bombo! [...]

Aunque se han visto los originales y fotografías de los documentos que se citarán, es inútil pedir, antes de finir la guerra, las tales fotocopias y documentos, celosamente guardados en lugar seguro. [...]

José Sanjurjo Sacanell (1872-1936)

En la preparación del Movimiento que debía acaudillar el glorioso, doble laureado, general Sanjurjo, tuvieron poca intervención los generales que luego, por efecto de las circunstancias, han resultado primeras figuras.

El Movimiento fue preparado por la Comunión Tradicionalista —el viejo Carlismo, luchador de siempre y siempre por los mismos ideales—, en combinación con algunos elementos de Renovación Española, con algunos de José Antonio, quien estaba en la cárcel cuando se enteró, con el conocimiento de Gil Robles a última hora y siempre bajo la jefatura de Sanjurjo. Los representantes de éste fueron, primero, un general que se rajó en Madrid; luego el doble laureado, entonces coronel Varela, y cuando éste no podía ya moverse por pisarle los talones la policía de Azaña, quien lo tenía en el castillo de Santa Catalina en Cádiz al estallar el Movimiento, fue el postrer representante el general Mola, Gobernador Militar de Pamplona.

El general Franco se comprometió a sublevarse en África mucho después que el actual Príncipe-Regente de la Comunión Tradicionalista-Carlista se entrevistase en Lisboa, por orden del difunto Rey Don Alfonso Carlos (q. s. g. h.), con el general Sanjurjo y se conviniesen los postreros detalles del Movimiento que sustancialmente fueron:

Los Requetés cooperarían, desde el primer instante, al Movimiento, si lo iniciaba el Ejército; pero si éste no podía, los Requetés empezarían, siempre mandados por el general Sanjurjo, y para ello, el teniente coronel de E. M. Baselga formó el plan del alzamiento, constituido en principio por dos fuertes grupos de Requetés que aparecerían en la Sierra de Huelva y en la Sierra de Gata, en el sudoeste de España, sobre la frontera de Portugal, por razones obvias y fáciles de comprender.

Eduardo Baselga Recarte (1879-1936)

Al atraer las fuerzas del Gobierno, debían actuar inmediatamente los Requetés navarros y vascos, al par que los catalanes y aragoneses, en un doble movimiento sobre Madrid. El general Sanjurjo no era partidario de la guerra de carreteras, sino que pretendía dar una batalla, pero una verdadera batalla decisiva, tan pronto hubiese reunido los elementos que se hubieran plegado a su nombre glorioso.

Si bien es cierto que él había reservado su pensamiento, no es difícil adivinar que hubiera tenido lugar por el norte de Madrid, y aun es probable que hubiera sido algún Guadalajara, pero glorioso. Desde las estribaciones del Guadarrama por Sigüenza y hasta Medinaceli existe, en dirección a Madrid, un vasto terreno para dar una batalla, o una serie de combates que abrieran las puertas de la Capital por el único camino que se pueden abrir, según lo aprendieron Felipe V y Napoleón.


martes, 19 de julio de 2016

Celebración del 80 aniversario del Alzamiento Nacional en Granada

Un puñado de tradicionalistas y simpatizantes del Círculo General Carlos Calderón de Granada nos reunimos ayer, 18 de julio, para celebrar un año más el día del Alzamiento Nacional, del que se cumplen 80 años, y honrar a todos los que dieron sus vidas por la tradición católica de España. A tal fin acudimos al cementerio a rezar por los muertos de la Cruzada en el patio en el que yacen los caídos por Dios y por la Patria.



Oración

Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, concede la remisión de todos sus pecados a las almas de tus siervos que por Ti y para que España fuera siempre tuya, gozosos sufrieron el martirio. Y a nosotros, por su intercesión, haznos dignos de su sacrificio con una vida pura y plenamente ajustada a tu Voluntad, para gozar también de la felicidad del descanso y los esplendores de la luz eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Manifiesto

Nos hemos reunido en este campo santo para honrar a los que dieron sus vidas por Dios y por la patria y conmemorar y reafirmar las dos premisas fundamentales del 18 de julio: que fue una Cruzada y que el Requeté salvó a España.  

Esto no es una actitud nostálgica, sino una reivindicación política de primer orden. Los partidos políticos quieren que la Iglesia pida perdón por la Cruzada para que la orfandad política de los católicos aumente, para que cualquier reacción ante la inmoralidad reinante sea deslegitimada y para que la estrategia postconciliar suicida de reducir la religión al ámbito de lo privado y de las sacristías (sacristías e iglesias que en 1936 no recibieron el respeto de los criminales de la izquierda) llegue a sus últimas consecuencias con el total desarme doctrinal e ideológico de los católicos en la política.

La Comunión Tradicionalista, sin ninguna clase de hipotecas ni componendas, se reafirma coherente con su trayectoria histórica de 1936 y proclama un año más su orgullo por el sacrificio para la derrota del marxismo. 

Aquel 18 de julio se produjo una legítima sublevación contra un poder tiránico, sectario y antiespañol. Es una asignatura pendiente el saber distinguir entre lo legal y lo moral. Y es moral y acorde con nuestra santa Fe católica el tiranicidio y el alzamiento contra los poderes ilegítimos. 

La República, nacida paradójicamente de unas elecciones municipales en las que los republicanos no obtuvieron ni siquiera la mayoría, fue consecuencia de la cobardía de una dinastía usurpadora que se desentendió del futuro de España. Las mismas izquierdas que tanto decían defender la legalidad republicana no tuvieron reparo en alzarse sangrientamente contra ella en 1934 ante el resultado adverso de las urnas. 

Pero hoy día, por culpa de las derechas burguesas, la izquierda ha elevado a dogma democrático que los levantamientos armados de las izquierdas son revoluciones populares y si esos levantamientos son de signo patriótico y religioso son golpes de Estado. 

Para el Carlismo el 18 de julio fue ni más ni menos que la culminación gloriosa de muchos años de preparación para un enfrentamiento que se entendía inevitable entre la España católica y la Antiespaña. Por eso reivindicamos la Cruzada de Liberación Nacional y a los héroes que hicieron posible la victoria.

¡Viva Cristo Rey!
¡Viva España!
¡Viva el Rey legítimo!


A continuación fuimos al cercano mirador del Barranco del Abogado para divisar la ciudad que hace 80 años ganaron los bravos militares y requetés para la causa nacional.


Finalmente, en ambiente de camaradería y siguiendo la sana costumbre de nuestra tierra, no pudo faltar un brindis por la gesta del 18 de julio con un buen tapeo.

martes, 7 de julio de 2015

Encuentro del Círculo Tradicionalista de Granada General Carlos Calderón

El pasado domingo, 5 de julio, varios miembros y amigos del Círculo Tradicionalista de Granada General Carlos Calderón nos reunimos fraternalmente para planificar actividades para el próximo curso 2015-2016 y rendir homenaje a los muertos de la Santa Causa de la Tradición, por la que, siguiendo el ejemplo de su entrega y dedicación —en muchos casos hasta el cadalso— nos proponemos no desfallecer.

A las 11 de la mañana tenía lugar en la capilla María Reina, situada en la placeta Gutierre de Cetina, el Santo Sacrificio de la Misa por el inmemorial rito romano tradicional; la misma misa que oyeron con devoción nuestros abuelos, los requetés en campaña, los mártires de la Unidad Católica, los cruzados en peregrinación a Tierra Santa y millones de nuestros antepasados.

La solemnidad y belleza de la liturgia tridentina la convierten en una de las joyas más preciadas de la Iglesia, razón por la que es y ha sido combatida por los enemigos de Dios durante siglos, como el heresiarca Lutero, que dijo: «destruyamos la misa, y destruiremos a la Iglesia».

Instantánea tomada durante la Consagración

En su homilía, el sacerdote, Rvdo. Sr. D. Luis María Canale, nos habló del puente que supone la Santa Religión Católica, única verdadera, que al cruzarlo nos traslada de la muerte a la vida, del pecado que nos aparta de Dios a la Gloria eterna de su compañía. No en vano, el vocablo pontífice, que significa constructor de puentes, ejemplifica cuál es la labor de la Iglesia, a cuya cabeza reinaron durante siglos santos Papas que nos legaron el Magisterio infalible al que debemos obediencia. D. Luis María nos habló también de la devoción a la Santísima Virgen y de la importancia de la Sagrada Eucaristía, pues está escrito: Qui manducat meam carnem, et bibit meum sanguinem, habet vitam æternam: et ego resuscitabo eum in novissimo die (Joan. VI, 55).

Acabada la misa, nos dirigimos a un bar cercano del Zaidín, barrio famoso por su buen tapeo, en cuya agradable terraza procedimos a almorzar en compañía de D. Luis María, que bendijo la mesa y nos deleitó con su conversación sabia, al tiempo que cercana y jovial. La cerveza fría y el buen cobijo de las sombrillas nos ayudaron a sobrellevar las altas temperaturas de estos días.

La conversación fue fructífera, pues sirvió para concretar y planificar el acto del próximo 2 de enero —día de la Toma de Granada— además de diversas actividades que incluyen charlas de formación y catequesis, que la Hermandad de San Pío X se ha ofrecido generosamente a impartir.


Comida de hermandad

Trascurridas unas horas, acudimos —tal y como habíamos planeado— al cementerio municipal de San José con el fin de rezar por los muertos tradicionalistas que nos precedieron en la lucha y por todos aquellos que se inmolaron por Dios y por España, debido a la proximidad de la fecha gloriosa del 18 de julio.

D. Luis María rezó un responso ante la Santa Cruz de los muertos de la Cruzada de 1936, que concluyó con las palabras: «Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis» y culminamos con el canto del Oriamendi, precedido por los versos del poeta tradicionalista burgalés y voluntario requeté Martín Garrido Hernando:

Lo demandó el honor y obedecieron, 
lo requirió el deber y lo acataron; 
con su sangre la empresa rubricaron 
con su esfuerzo la Patria redimieron.  
Fueron grandes y fuertes, porque fueron 
fieles al juramento que empeñaron. 
Por eso como púgiles lucharon, 
por eso como mártires murieron.  
Inmolarse por Dios fue su destino, 
salvar a España su pasión entera, 
servir al Rey su vocación y sino.  
¡No supieron querer a otra Bandera! 
¡No supieron andar otro camino! 
¡No supieron morir de otra manera!

Frente a la Cruz de los muertos por Dios y por España

A continuación, fuimos a orar ante las tumbas de algunos de los carlistas granadinos más destacados, empezando por el ilustre General que da nombre a nuestro círculo, D. Carlos Calderón y Vasco.




Ante la tumba del General Carlos Calderón y Vasco
Ante la tumba del periodista Francisco Guerrero Vílchez, caballero de la Orden de la
Legitimidad Proscrita, fundador y director del periódico La Verdad, un auténtico héroe
que mantuvo viva la llama del tradicionalismo en Granada durante los 60 años que mediaron
entre la Tercera Guerra Carlista y la Cruzada de Liberación, siendo combatiente en ambas.

Panteón de los Herrasti (familia tradicionalista) en el que está
enterrado el que fuera jefe de la Comunión Tradicionalista en
Andalucía Oriental, Ramón de Contreras y Pérez de Herrasti
Ante la tumba del combatiente requeté Juan Bertos, defensor de Dios y
de España, como reza su epitafio, y presidente del Círculo Fal Conde de
Granada, del que somos herederos, que estuvo activo hasta la década de 1990.

Después de rezar piadosamente por nuestros muertos, nos acercamos a la Alhambra, visitando el majestuoso palacio renacentista del Emperador Carlos V y apreciando la hermosa vista panorámica del Albaicín junto a la Torre de la Vela, dando por concluido nuestro encuentro.


Categorías del blog

Tradicionalismo granadino (65) Tradicionalismo en nuestro tiempo (50) Carlistas de Granada (36) Comunión Tradicionalista durante el periodo alfonsino (28) Guerra Civil Española (27) Comunión Tradicionalista durante la Segunda República (25) Requetés (25) Cruzada de Liberación (23) Comunión Tradicionalista durante el gobierno de Franco (20) Tercera guerra carlista (20) Historia del carlismo (17) Mártires de la Tradición (17) El Siglo Futuro (15) Prensa tradicionalista (15) S.A.R. Don Sixto (15) Poemas (14) Juan Vázquez de Mella (13) Tercio de Requetés Isabel la Católica (13) Doctrina carlista (12) Primera guerra carlista (10) 18 de julio (9) Familia Real proscrita (9) General Carlos Calderón (9) Guerra de la independencia (8) La Verdad (8) Militares carlistas (8) Rafael Gambra (8) Cofradía Nuestra Señora de los Dolores de Granada (7) Familia Borbón Parma (7) Familia Pérez de Herrasti (7) Guerra Civil en Granada (7) Carlos Cruz Rodríguez (6) Carlos VII (6) Círculo Fal Conde (6) Guerra realista (6) Obispos íntegros (6) Toma de Granada (6) Tradicionalismo malagueño (6) Virgen de las Angustias (6) Alzamiento Nacional (5) Comunión Tradicionalista (5) El Correo Español (5) Fascismo (5) Fiesta de Cristo Rey (5) José Luis Vázquez Dodero (5) Montejurra (5) Unidad católica (5) himnos tradicionalistas (5) Agrupación Escolar Tradicionalista (4) Arzobispos de Granada (4) Carlismo en Andalucía (4) Carlistas célebres (4) Francisco Guerrero Vílchez (4) Juan Marín del Campo (4) Manuel Fal Conde (4) Miguel Ayuso (4) Agencia FARO (3) Benito Mussolini (3) Boletín Fal Conde (3) Carlismo en Hispanoamérica (3) Carlistas de Almería (3) Carlos Hugo de Borbón Parma (3) Crímenes liberales (3) Dios Patria y Rey (3) ETA (3) Fabio (3) Francisco José Fernández de la Cigoña (3) Gabino Tejado (3) General No importa (3) Historia de España (3) Jaime III (3) Javier de Borbón Parma (3) José Miguel Gambra (3) Juan Bertos Ruiz (3) Julio Muñoz Chápuli (3) Liturgia católica (3) Partido Integrista (3) Partido carlista (3) Periodistas carlistas (3) Sixto Enrique de Borbón (3) Víctimas de ETA (3) Víctimas del terrorismo (3) Abadía del Sacromonte (2) Andrés Manjón (2) Balbino Rubio Robla (2) Carlistas de Málaga (2) Catecismo católico (2) Cofradía Nuestro Padre Jesús del Rescate (2) Conde de Rodezno (2) Contra-revolución (2) Corpus Christi en Granada (2) Cristóbal Colón (2) Descubrimiento de América (2) Dos de mayo (2) Día de la Hispanidad (2) El Catolicismo liberal (2) Emilio Ruiz Muñoz (2) Estado y Nación (2) Francisco Elías de Tejada (2) Francisco de Paula Oller (2) G. K. Chesterton (2) General Sanjurjo (2) Gran Capitán (2) Integristas de Granada (2) Isabel la Católica (2) Jaimismo (2) José Gras y Granollers (2) José María Lamamié de Clairac (2) José Sanjurjo (2) Juan Creus y Manso (2) Juan Manuel de Prada (2) La Esperanza (2) León XIII (2) Liberalismo (2) Literatura (2) Maestrantes de Granada (2) Manuel María Fernández de Prada (2) Manuel Senante (2) Marqués de Villores (2) Masonería (2) Melchor Ferrer Dalmau (2) Monarquía tradicional (2) Nación española (2) Revista Cristiandad (2) Revista Montejurra (2) Reyes Católicos (2) San Fernando (2) Siglo de Oro español (2) Tradicionalismo francés (2) Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo (2) A los 175 años del Carlismo (1) Abrazo de Vergara (1) Academia y Corte de Cristo (1) Acción Católica (1) Adolf Hitler (1) Al-Andalus (1) Alejandro Utrilla (1) Alféreces provisionales (1) Alphonse Kannengieser (1) Andrés Pérez de Herrasti y Pulgar (1) Antonio Aparisi y Guijarro (1) Antonio Blanes Zayas (1) Antonio Iturmendi (1) Antonio Molle Lazo (1) Antonio Pérez Dubrull (1) Asociación Víctimas del Terrorismo (1) Balbino Santos Olivera (1) Bandera de Andalucía (1) Batalla de Lepanto (1) Batalla de Montejurra (1) Batalla de Somorrostro (1) Biblioteca Popular Carlista (1) Blas Piñar (1) Cantos a España (1) Cardenal Cisneros (1) Carlismo (1) Carlismo en Granadam¡ (1) Carlismo en Jaén (1) Carlismo en Navarra (1) Carlistas de Córdoba (1) Carlos Calderón (1) Catolicismo liberal (1) Cayetano de Borbón Parma (1) Cerro Muriano (1) Chafarote (1) Cien Mil Hijos de San Luis (1) Club de tertulia Secondo Venerdi (1) Comunismo (1) Comunión Tradicionalista Carlista (1) Conde de Arana (1) Conde de Padul (1) Conrado Reiss (1) Conservadurismo liberal (1) Coronavirus (1) Coronel Longo (1) Cruzadas (1) Crímenes comunistas (1) Crímenes nazis (1) Dalmacio Iglesias (1) Devociones (1) Dinastía carlista (1) Dinastía usurpadora (1) Dionisio Bolívar (1) Don Quijote de la Mancha (1) Edad Media (1) Editorial Católica Española S. A. (1) Editorial Tradicionalista (1) Eduardo Baselga Recarte (1) Efemérides carlistas; Luis Infante; (1) El Cruzado Español (1) El Pensamiento Navarro (1) Emigración carlista (1) Emilia Pardo Bazán (1) Emilio Barrera Luyando (1) Engelbert Dollfuss (1) Enrique VIII de Inglaterra (1) Eoin O'Duffy (1) Erasmo de Rotterdam (1) Expulsión de los moriscos (1) Felipe VI (1) Fernando III el Santo (1) Francisco Javier Mier y Campillo (1) Francisco Javier Simonet (1) Francisco Navarro Villoslada (1) Francisco Suárez (1) François Hotman (1) Fraternidad de San Josafat (1) Fray Leopoldo de Alpandeire (1) Fray Luis de Granada (1) Friedrich Engels (1) Fructuoso Pérez (1) Fueros (1) Félix Sardá y Salvany (1) Gabia Chica (1) General (1) General Barrera (1) General Elío (1) Generales carlistas (1) Guerra de Ucrania (1) Hacienda Jesús del Valle (1) Hermandad Sacerdotal San Pío X (1) Hijas de Cristo Rey (1) Historia de Andalucía (1) Historia del Tradicionalismo Español (1) Historia del liberalismo (1) Homilías (1) Ignacio Baleztena Ascárate (1) Isabel II (1) Isidoro Pérez de Herrasti y Pérez de Herrasti (1) Jaime Balmes (1) Jaime de Carlos Gómez-Rodulfo (1) Javier de Quinto (1) Jean-Jacques Rousseau (1) Jesuitas (1) Jesús Evaristo Casariego (1) Joaquín Ímaz Martínez (1) Josefismo (1) Josep Carles Clemente (1) José Carlos Clemente (1) José Luis Rubio Willen (1) José Luis Zamanillo (1) José Manuel Baena Martín (1) José María Arauz de Robles (1) José María Ruano (1) José María Valiente (1) José María de Arévalo (1) José María de Pereda (1) José Meseguer y Costa (1) José Millán Astray (1) José Moreno Mazón (1) José de Castro y Serrano (1) Juan Antonio Ansaldo (1) Juan Calvino (1) Juan Donoso Cortés (1) Juan José Vivas-Pérez (1) Juan María Roma (1) Juan Sáenz-Díez (1) Judaísmo (1) Judíos y católicos en Austria-Hungría (1) Julio Nombela (1) Karl Marx (1) La Hormiga de Oro (1) Legión Española (1) Leonardo Castellani (1) Leopoldo Eguilaz Yanguas (1) Lorenzo Ros (1) Lorenzo Sáenz y Fernández Cortina (1) Los últimos de Filipinas (1) Macarena Olona (1) Maite Araluce Letamendia (1) Manifiesto de los Persas (1) Manto de la Virgen de las Angustias (1) Manuel Fernández de Prada (1) Manuel Polo y Peyrolón (1) Manuel Sola Rodríguez-Bolívar (1) Marcelino Menéndez Pelayo (1) Marián Vayreda (1) Marqués de las Torres de Orán (1) Martin Luther (1) Martín Lutero (1) María del Pilar Bertos Herrera (1) Mauricio de Sivatte (1) Miguel de Cervantes (1) Misa tradicional (1) Misa tridentina (1) Montejurra 76 (1) Mozárabes (1) Muertos por Dios y por España (1) Mártires de La Garrofa (1) Médicos de Granada (1) Natalio Rivas Santiago (1) Navidad (1) Nos que valemos tanto como vos y todos juntos más que vos (1) Obispos de Almería (1) Oliveira Salazar (1) Oswald Mosley (1) Padre Manjón (1) Papa Pío XII (1) Pedro Calderón de la Barca (1) Pedro Sánchez Eguzquiza (1) Pensadores tradicionalistas (1) Periodista José Fernández Martínez (1) Periódico El Triunfo (1) Programa tradicionalista (1) Protestantes (1) Protestantismo (1) Príncipe heroico y soldados leales (1) Quintillo (1) Ramón María del Valle-Inclán (1) Ramón Nocedal (1) Rebelión de las Alpujarras (1) Reforma protestante (1) Revolución francesa (1) Reyes de Aragón (1) Reynaldo Brea (1) Romerías (1) Rufino Peinado (1) Sagrado Corazón de Jesús (1) Salvador Morales Marcén (1) San Agustín (1) San José (1) San José de Calasanz (1) San Pío X (1) Sanfermines (1) Santiago Apóstol (1) Sebastian Brunner (1) Separatismo (1) Sitio de Ciudad Rodrigo (1) Sodomía (1) Sucesos de Montejurra (1) Sylvia Baleztena Abarrategui (1) Terciarios franciscanos (1) Tercio Nuestra Señora de la Merced (1) Tercio de Navarra (1) Tercio de Requetés Nuestra Señora de las Angustias (1) Tirso de Olazábal (1) Tolkien (1) Tomás Domínguez Arévalo (1) Ulrich Zwingli (1) Ulrico Zuinglio (1) Vicente Casanova y Marzol (1) Viena (1) Vox (1) Wiener Kirchenzeitung (1) mal menor (1) marxismo (1) piloto Lacombe (1) reseñas de libros (1) Ángel David Martín Rubio (1) Ángel Ganivet (1) Órgiva (1)