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miércoles, 13 de enero de 2016

José Contreras González-Anleo

José de Contreras y González de Anleo
(Jaén, 1917 – Granada, 1993)
Hace 23 años fallecía D. José Contreras González-Anleo, tradicionalista y caballero de la Real Maestranza de Granada.

De familia de honda raigambre tradicionalista granadina, D. José de Contreras y González-Anleo nació el 20 de marzo de 1917 en la ciudad de Jaén, aunque fue vecino de Granada desde su infancia.

Era hijo de D. José de Contreras y Pérez de Herrasti, Maestrante de Granada, y de D.ª Paz González de Anleo y González del Pino, Dama de la Maestranza de Granada.

Durante la II República, estuvo afiliado a la A.E.T., manteniendo toda su vida sus ideales tradicionalistas. Estudió Bachiller y dos años de Derecho en Granada, sorprendiéndole el Alzamiento en Pamplona, donde se incorporó al mismo el 18 de julio de 1936 como voluntario en el Requeté de Navarra (Tercio de Lácar), actuando toda la guerra con el Requeté.

Alférez provisional de la tercera promoción de Sevilla, pasó al terminar la guerra a la Academia de Infantería de Guadalajara. Posteriormente se retiró del Ejército con el empleo de capitán, para dedicarse a sus actividades de empresario agrícola.

Se casó con la granadina Antonia Gómez de las Cortinas y Andrada-Vanderwilde, también de familia tradicionalista, con quien tuvo cuatro hijos. En 1957 promovió en nuestra ciudad la llamada «Causa Monárquica Unificada» y fue concejal de la Corporación municipal de Granada por el tercio de entidades en 1958.

También fundó el Círculo Balmes, fue miembro de la Acción Católica y Hermano Mayor durante la década de 1950 de la Cofradía Nuestra Señora de los Dolores, formada e integrada por tradicionalistas granadinos del laureado Tercio de Requetés Isabel la Católica.

En 1975 se integró, junto con otros destacados tradicionalistas como José María Valiente, José Luis Zamanillo, Miguel Fagoaga y Antonio de Oriol, en Unidad Nacional Española (U.N.E.), de la que fue presidente provincial y delegado regional de Andalucía Oriental. Dicha organización reconoció a Juan Carlos como rey de una monarquía «tradicional, católica, social y representativa» que el propio Juan Carlos nunca quiso, desmantelando toda reminiscencia de la misma nada más verse al frente de la jefatura del Estado. A pesar de estar errado dinásticamente, D. José siempre defendió, como él decía, «sus viejos postulados inalterables» con la fe, la ilusión y la lealtad de los hombres que fueron a la Cruzada de Liberación.

En la década de 1980 fue miembro de nuestro antecesor Círculo Fal Conde, que presidía el cirujano y excombatiente requeté D. Juan Bertos Ruiz. Junto a los también tradicionalistas y maestrantes de Granada Mariano Gómez de las Cortinas Andrada-Vanderwilde, Alfonso Carlos Andrada-Vanderwilde Barraute, Luis Fernando Dávila Ponce de León Coello de Portugal y Fernando Fernández de Bobadilla Campos, presentó en 1985 una querella criminal contra la película blasfema Je vous salue, Marie, que fue desestimada por el juez al considerarla amparada en la «libertad de expresión».

D. José de Contreras y González-Anleo murió en Granada el 13 de enero de 1993. Dios haya premiado su larga hoja de servicios a la Religión verdadera, España y Granada.

sábado, 10 de octubre de 2015

Emblemas de Tercios de Requetés

Por su interés, reproducimos los siguientes reversos de algunos de los calendarios de bolsillo del círculo Manuel Fal Conde de Granada, nuestro antecesor, con emblemas de algunos Tercios de Requetés destacados.


Calendario de 1984:
Tercio de Requetés Virgen de los Reyes (Sevilla)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de la Victoria (Málaga)
Tercio de Requetés Isabel la Católica (Granada)

Calendario de 1985:
Tercio de Requetés Virgen de los Desamparados (Valencia)
Tercio de Requetés del Rey (Navarra)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Montserrat (Cataluña)

Calendario de 1986:
Tercio de Requetés Ntra. Sra. del Pilar (Zaragoza)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Begoña (Vizcaya)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Covadonga (Asturias)

Calendario de 1987:
Tercio de Requetés de Santiago (Aragón)
Tercio de Requetés de San Jorge (Aragón)
Tercio de Requetés de Almogávares (Aragón)

* Imágenes tomadas de http://calendariodebolsollo.blogspot.com.es/2012/12/carlistas-calendarios-de-bolsillo.html

jueves, 10 de abril de 2014

El General Guergué

Modelo de caballeros legitimistas y hombre de honor ante todo, el General Guergué supo sellar con su vida el compromiso inconmovible de lealtad a la Causa de la Legitimidad, víctima de los aleves manejos del traidor Maroto.

Juan Antonio Guergé y Yaniz según retrato conservado en el Puy de Estella.
Don Juan Antonio de Guergué y Yániz, miembro de una ilustre familia de infanzones navarros, nació en Aguilar de Codés (Navarra), el 26 de junio de 1789. Su nombre habría de estar vinculado también a la población navarra de Legaria, y a su palacio de cabo de armería, pues el 12 de agosto de 1827 contrae allí matrimonio con doña Francisca de Paula Hita y Murilles, hija de don Alejandro Hita, el palaciano de Legaria. Allí viviría durante los años de paz, y al quedar viudo, contrajo segundas nupcias con la hermana de su primera esposa, doña Ramona Hita.

Ingresó como cadete en el Ejército en 1809, participó en la Guerra de la Independencia y se distinguió, en 1810, en las acciones de Tarazona (Zaragoza) y Arnedillo (Rioja). Hizo la campaña realista en 1822, como teniente, y ocupó Estella el 14 de octubre de ese año. Ascendido a coronel, entró en las filas carlistas en 1833 a las órdenes de Zumalacárregui.

En agosto de 1835 ascendió a brigadier y se le confió el mando de una expedición que, con el Batallón de Guías de Navarra, habría de recorrer el Alto Aragón y Cataluña. Es la famosa Expedición de Guergué. La poesía popular habría de inmortalizar la figura legendaria del general carlista galopando hacia Huesca.
El General Guergué,
cuando fue a la guerra,
montado en su corcel
hace temblar la tierra
De boina airosa, él
saluda a su bandera;
de boina roja, él
saluda en su corcel.
Las fuerzas expedicionarias las constituían inicialmente 2.433 voluntarios, más los jefes y oficiales y el Escuadrón de Caballería de la Legitimidad, mandado por el aragonés don Miguel Lordán. Desde Navarra penetró Guergué en Aragón el 8 de agosto de 1835 y, tras interceptar en la Jacetania al correo de Francia, con comunicaciones diplomáticas del embajador cristino en París, Duque de Frías, se presentó ante los muros de Huesca el 16, recién acabadas las fiestas de San Lorenzo, hijo y patrono de Huesca, que se celebran solemnemente el 10 de agosto y días posteriores.

Entró la Expedición en la ciudad altoaragonesa sin hallar resistencia –la guarnición había huido a Barbastro– y fue solemnemente recibida por el Cabildo Catedralicio y el Ayuntamiento de Huesca en corporación, celebrándose una Misa de campaña en la plaza de la Catedral. Una de las primeras disposiciones de Guergué en la capital altoaragonesa fue la devolución de las alhajas eclesiásticas, que habían sido incautadas por una disposición del Gobierno; nombró Comandante General de la provincia al teniente coronel Alonso de Santocildes y publicó un bando de carácter conciliador, dando garantías de seguridad a los miembros de la Milicia Urbana que se entregaran y depusiesen las armas; en una proclama hacia un llamamiento a los aragoneses pidiendo que ingresaran voluntarios en las filas carlistas, al propio tiempo que denunciaba los crímenes cristinos de Zaragoza y Barcelona.

El 17 de agosto salía Guergué de Huesca, dejando a Santocildes de guarnición en la ciudad, que pronto habría de abandonar también ante la inminente llegada del brigadier Gurrea con fuerzas enemigas. Tampoco halló oposición Guergué para entrar en Barbastro, donde incluso logró reclutar un batallón de voluntarios. Prosiguió la expedición hacia Cataluña, topando en Roda de Isábena (Huesca) con una columna liberal procedente de Benasque, que fue completamente derrotada.

A finales de agosto la Expedición de Guergué entró en tierras catalanas y, tras diversas acciones, volvió al Alto Aragón el 22 de noviembre. Al cruzar el Cinca, dispersó Guergué a la caballería cristina y entró de nuevo en Barbastro. Continuó la marcha hacia Huesca, acompañado por el Obispo barbastrense, D. Jaime Fort y Puig, y en Angües tuvo un encuentro con la columna francesa del coronel Conrad, que fue dispersada. Sin entrar en la capital altoaragonesa, prosiguió su camino y llegó a Navarra a fines de noviembre, dando por finalizada la expedición.

Fusilamientos de Estella en 1839
Posteriormente, el General Maroto reduciría a prisión en Estella a Guergué, al no prestarse éste a las componendas que habrían de conducir a la traición de Vergara. En la ciudad navarra de Estella sería fusilado don Juan Antonio Guergué y Yániz junto con otros generales leales a Carlos V, por orden de Rafael Maroto, el 18 de febrero de 1839. Frente a las manipulaciones entreguistas, frente a las artimañas aleves y traidoras de Maroto, el ilustre General Guergué supo sellar su inquebrantable lealtad al Rey y a la Causa de la Legitimidad con su propia vida.

El Conde de Santa Waldeska
Boletín "Fal Conde". Granada. Abril de 1987

miércoles, 26 de marzo de 2014

NO IMPORTA

«No importa» fue la consigna y aún el grito de guerra– de nuestros antepasados en la lucha contra Napoleón. Todas las condiciones eran adversas. El enemigo invasor no era menos que el ejército más poderoso (proporcionalmente a su tiempo) que ha conocido la historia, el que dominó victorioso a toda Europa, el que no fue vencido por nadie, el que llegó hasta Moscú y sólo el frío y la propia desmoralización logró batir en retirada.

Pero además ese ejército estaba ya dentro de España. Había ocupado plazas fuertes, los nudos de comunicaciones, los arsenales el partido «afrancesado» o «renegado». ¿Quien podría enfrentarse a tal enemigo, quien afrontar tan tremendo naufragio? La prudencia más elemental aconsejaba aceptar los hechos, tratar de convivir con los nuevos dueños. Sin embargo ¡no importa!, nada de esto importó. Se luchó, se sufrió hasta lo inaudito, se acosó a las tropas invasoras aun sin la menor esperanza de victoria cercana, exponiendo vidas, familias, haciendas. Y se llegó a formar ejércitos que ofrecieron al invasor batalla en campo abierto. Y se venció, y el enemigo mordió el polvo y acabó abandonando el campo. Desde el punto de vista de la prudencia humana, quizá ninguna lucha más temeraria y empecinada que nuestra Guerra de la Independencia.


Madrid: 2 de mayo de 1808, por Justo Jimeno Bazaga

Hoy, quien se siente católico, tradicionalista español y carlista se encuentra en condiciones muy semejantes a la de aquellos hombres, pero en ámbito mundial. Su enemigo ocupa todos los gobiernos del mundo y sus resortes de poder. Dividido en dos bloques –el de Manhattan y el soviético– ambos coinciden en su enemiga a la fe católica y a la sociedad cristiana. Los unos propugnan –e imponen– Estados laicos en los que el catolicismo debe verse reducido al ámbito de lo privado; los otros tratan de erradicar la fe cristiana –y toda religión– de sus dominios. Ya no existen Estados católicos y nadie en el mundo parece reivindicarlos. Pero aún más: como en aquella guerra, el enemigo está dentro de nuestros reductos. Se ha tratado de crear, desde dentro, un carlismo socialista, y la Iglesia progresista, postconciliar, parece a menudo alienada con el enemigo, empeñada en sus mismas batallas; por supuesto sin plantarle cara jamás. Un nuncio pontificio se empleó durante casi una década en cubrir las sedes episcopales de nuestra patria con los clérigos más izquierdistas, más enemigos de nuestra tradición patria.

Ante la suprema aberración del aborto sólo uno alzó su voz hablando de quienes automáticamente incurrían en las más graves penas canónicas. Pero como respuesta, la Nunciatura Apostólica invita a un almuerzo de amigos –contra todo protocolo– a los máximos responsables de esas leyes, en unión del Primado y del arzobispo de Madrid, con lo que desautoriza tácitamente aquella enérgica protesta.

¿Habrá ante todo esto que amoldarse, aceptar la democracia laicista y los pactos de Roma, arriar la bandera en definitiva?

Nuestros mayores nos dieron el ejemplo y la consigna: NO IMPORTA. Lo que se nos exige no es vencer sino luchar. Los 
«sin Dios» parecen tenerlo todo, e incluso estar infiltrados en nuestros propios bastiones. Y nosotros nos vemos en la indigencia. Pero lo que ellos no tienen es a Dios; Dios no está de su parte. Y sea que nuestro esfuerzo porfiado lo merezca o que Él se canse de tanta secularización y apostasía, la victoria final –estemos seguros– será suya.

RAFAEL GAMBRA.
Boletín Fal Conde, 1986.

sábado, 22 de marzo de 2014

LA FE DE NUESTROS PADRES

Los realistas fueron, como se sabe, el antecedente inmediato de los carlistas. Durante el reinado de Fernando VII, cuando todavía no existía pleito dinástico, los realistas se alzaron en armas contra los primeros liberales que, tras la sublevación de Riego, implantaron de nuevo la Constitución de Cádiz. Ellos lucharon por la antigua monarquía católica contra el primer intento de fundar el Estado y la sociedad sobre bases puramente humanas, contractuales.

Ell grito de unos y otros en aquella guerra de 1821 al 23 fue: ¡Viva la Religión! y ¡Viva la Constitución! Gritos clarividentes del sentido profundo de las guerras que se desarrollarían desde aquellos comienzos hasta la última Cruzada de 1936. Para unos –los realistas la sociedad y las leyes se fundaban sobre la Religión, sobre la Ley de Dios. Para los otros –los liberales– la sociedad y las leyes se fundamentan en la voluntad humana, en un pacto social, contrato o Constituciones revolucionarias, era la Declaración de Derechos Humanos.


Voluntarios Realistas haciendo su entrada en Barcelona.

Era lo que ya San Agustín llamó en remotos tiempos la Ciudad de Dios y la Ciudad terrenal o del Diablo, la del hombre rebelde y desvinculado de Dios. Nuestra patria tuvo su sólido fundamento en la religión desde que el rey Recaredo en el Tercer Concilio de Toledo abrazó la fe católica, afinales del siglo VI. ¡Hace mil cuatrocientos años! Esta unidad religiosa, avalada por casi ocho siglos de Reconquista contra el Islam, es lo que permitió a nuestros mayores vivir en paz interior y realizar las mayores empresas que el mundo ha visto, desde la civilización de América hasta Lepanto.

Ella ha llegado hasta nuestros días. Incluso las Constituciones liberales del siglo pasado la reconocieron, aunque fuera como resultado del pacto constitucional y no de los derechos mismos de Dios. Y tras el breve paréntesis de la Segunda República, fue restaurada por nuestra Cruzada de Liberación durante cuarenta años de "régimen de cristiandad". Fueron precisos los siniestros pactos masónicos realizado a espaldas del pueblo español para que, con el advenimiento de la actual democracia liberal, se borrara hasta el mismo nombre de Dios de la alta legislación española. Ha sido precisa también la inverosímil actitud liberalizante de la Iglesia postconciliar para que la conciencia católica e anestesiara en España hasta no producirse ya una nueva reacción católica en el pueblo español.

Pero la Providencia no puede olvidar los inmensos sacrificios de este pueblo desde la Reconquista hasta nuestros días ni dejará sin respuesta la apostasía de quienes más obligación tenían de defender la fe heredada.

Rafael GAMBRA

(Boletín Fal Conde)


Rafael Gambra

viernes, 3 de enero de 2014

V CENTENARIO ¿Sueño de Navidad?

Reproducimos hoy un artículo aparecido en el Boletin "FAL CONDE", órgano de información y formación del desaparecido Círculo M. Fal Conde de Granada (del que los integrántes del Círculo tradicionalista General Carlos Calderón nos sentimos humildemente herederos) escrito por su presidente, D. Juan Bertos Ruiz, al comenzar el año 1992. La actualidad de este artículo escrito hace 24 años es indiscutible:

V CENTENARIO (¿Sueño de Navidad?)

No sé si lo he soñado o lo estoy viviendo, pero me resisto a creerlo. Sólo recuerdo entre nebulosas que el Niño en el pesebre estaba triste, casi lloroso. Que llegaban los reyes con su oro, incienso y mirra y Él seguía como ausente de ello. Después llegaban los pastores con músicas y cánticos, corderillos y presentes múltiples dejándolos al pie de la cuna, pero Él seguía triste, casi lloroso.

En esta nebulosa de recuerdos ¿sueños? oía al Requeté, que al felicitarme, me preguntaba por qué sus hijos no le entendían cuando él les decía que morir por un ideal sería su gran deseo. Pasaban también por mi mente las reiterativas imágenes de los canales de televisión con renos, Noel, árboles navideños y juguetes..., pero sin un portal con el Niño, la Virgen y S. José. En mi mente se mezclaban cantos de rock, juguetes de mas de 5.000 pts., luchas de cinturones negros, besos y camas con desnudos, tiros por un quítame allá estas drogas, o whisky, o cabeza nuclear, mezclados con cientos de muertos en carretera, con bolsas que bajan, estadísticas de abortos y divorcios, los parados que aumentan, los crímenes de satánicas sectas, a Gorbachov con el maletín del botón atómico atenazado y a hermanos matándose entre sí por nacionalismos y creencias.

En este caos de sueños busco la paz en un templo católico y el Sacerdote que acaba de consagrar y dejando el Pan y el Vino -ya Cuerpo y Sangre de Cristo- sobre el altar dice: ¡Aplaudid que acaba de llegar Dios! y el pueblo aplaude como si de una faena del Curro en la Maestranza se trastase; y al finalizar los aplausos, deja en una mesita las Formas y el pueblo va llegando y cogiendo y engullendo el Cuerpo de Cristo tras haber rogado antes por los «Verdes». Miro a los lados y los confesionarios están vacíos.

Atontecido repaso las felicitaciones de Navidad recibidas y sólo en tres de ellas he visto al Niño. Busco en el frío de la calle el refrescar de mi mente, pues el V Centenario de la Toma de Granada, broche de oro de las Unidades patrias y sólo veo pasquines y artículos en los periódicos y comentarios sobre el encuentro de tres culturas, de perdones para judíos y moriscos, de avergonzamiento por el descubrimiento y la cristianización de América... y de las Olimpiadas del 95 en Sierra Nevada.

Siento escalofríos febriles y que mi pulso galopa desbocado. No sé si estoy en el Túnel del Tiempo, o en la Torre de Babel o en el Gólgota y vuelvo a mirar al Niño de mi Belén, que sigue triste y angustiado y le pregunto ¿por qué nos has abandonado? y en esta oniria de mi mente oigo débiles susurros que entre villancicos me preguntan ¿abandonar?, ¿quién a quién? ¿crees que con oír la Misa del sábado por la tarde has cumplido?

No sé que pensar, ni por qué, ni para qué... y siguen mis onirias, y mis alucinaciones y mis escalofríos y mi sudor frío porque en este V Centenario de la conquista de Granada en donde se forjó algo tan grandioso como el descubrimiento del Nuevo Mundo, hecho jamás repetido por nación alguna, y en donde los Católicos Reyes Isabel y Fernando, Fernando e Isabel, declararon fiesta oficial para siempre, el JUEVES-DÍA DEL CORPUS a fin de que en honor y gloria al incomprensible misterio de la presencia del Cuerpo y Sangre de Cristo en una Hostia Consagrada, nos «divirtiéramos como locos»; pero el día del Corpus deja de ser de Precepto y el Ayuntamiento -PSOE-IU- de Granada pide a nuestros obispos que siguiendo la tradición, siga siendo fiesta litúrgica, ya que civilmente es fiesta oficial (aunque sea por el folklore) y el Cuerpo de Cristo pasee por las calles granadinas alfombradas de juncia y matranzos entre los vítores del pueblo-Iglesia como desde hace 500 años viene haciéndolo sin faltar a la cita... y sin embargo los pastores no contestan y en este V Centenario, Dios no iluminará nuestras calles con su presencia, ni recibirá la Oración de sus hijos y le quitarán un día de gloria al no ser de precepto y pasarlo al domingo siguiente -una Misa menos- como si de un santo de tercera clase se tratara...

Y sigo viendo al Niño-Dios triste porque tampoco comprende cómo se pueden reformar aquellos sueños de la joven religiosa hospitalaria Juliana de Monte -Cornillon en 1208 en Lieja- sobre el vacío de la festividad del Corpus que hicieron que poco después el Papa Urbano IV instituyera la fiesta de la Eucaristía, el 8 de septiembre de 1264 con la Bula «Transiturus de Hoc Mundo» y que en 1311 el Papa Clemente V declarara la Fiesta OBLIGATORIA para toda la cristiandad en el Concilio de Viena y que también en 1316 Juan XXII la completara con la Octava y la Procesión Solemne. También en 1545-1563 el Concilio de Trento, ante los ataques a la Divina Eucaristía por parte de los protestantes, da la máxima celebración e importancia a la Fiesta del Sacramento. Nada de esto antes dicho ha sido derogado por Bula Pontificia o Concilio alguno, pues en el Vaticano II sigue manteniéndose el mismo criterio litúrgico que en los anteriores.

En todas estas sofocantes sueños-realidades, como un rayo de luz gratificante me entero que una Hermandad del Santísimo junto a alguna Cofradía de penitencia van a emprender la tarea de que le den a Dios lo que es de Dios para que por siempre jamás, sea Fiesta Litúrgica de Precepto y desfile el Cuerpo de Cristo por nuestras calles y las de España el Jueves día del Corpus a pesar de los Herodes, Pilatos y Sanedrines que hacen que el Niño esté triste y casi lloroso pues una vez más en la Historia de los siglos se prefiere a Barrabás y se condena a Jesucristo.

Al despertar de mis sueños empapado en sudor frío, repito, veo que todo ha sido realidad, realidad tenebrosa y alucinante y me duele el alma y me estremezco al no saber, a mis ya largos años de vida, si con todo esto me voy a condenar por persistir en lo que me enseñaron o son los «otros» los que con su «materialismo y modernismo», tendrán que rendir estrechas cuentas de todo esto; pero sí sé que todas estas dudas de quien como yo es sencillo pueblo creyente, constituyen un grave problema de «escándalo público» y pido al Niño que la piedra de molino de nuestro cuello sea débil arenilla de nuestras mediterráneas playas.

Difíciles tiempos, difíciles situaciones y difíciles discernimientos que pueden producir la eterna condenación y no me vale en este caso lo de «obedece» porque creo que al ser Iglesia -tú y yo-, salvo cuando las disposiciones sean ex cátedra tenemos obligación de además de la Misa cómoda del Sábado por la tarde, luchar respetuosamente por la VERDAD y oponernos al error, protegiendo nuestro rebaño con los fieles perros aunque el pastor esté comiendo plácidamente su plato de lentejas.

Es por todo lo anterior y para gloria del Santísimo Sacramento, por lo que pido a todo aquel que en conciencia comprenda lo que hasta ahora dicho en este artículo, que propague y divulgue el envío de firmas, cartas a las autoridades religiosas de su localidad y a las de Granada, a los periódicos, cadenas de televisión y radio, pidiendo razonadamente y humildemente que no le quiten a Dios Vivo un Jueves de precepto y gloria y así, quizás miles de voces moverán a quien deba, a devolver lo usurpado a Dios por una fiesta de la Constitución o de la Autonomía.

Si así lo hacemos quizá Dios nos lo premie y tal vez si no ponemos en ello corazón y trabajo, nos lo demandará, y por favor envíenos fotocopias de las firmas y cartas que envíen.

Juan Bertos Ruiz.
Boletín "FAL CONDE".
Granada, febrero de 1992

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