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sábado, 18 de julio de 2026

Los requetés en la Cruzada

por José Sanz y Díaz

El año histórico de 1936 estaba destinado por Dios para cubrirnos de gloria a los requetés y para dar a conocer al mundo entero, si aún lo ignoraba, el heroísmo antañón y juvenil de la boina roja. 

España había nacido en su carne y en su espíritu el odioso ultraje de la pezuña bolchevique, la garra torpe y criminal de los osos de la Siberia que había desgarrado los más sagrados pergaminos, la fe secular castellana, el halo emotivo de nuestras leyendas católicas, el fuego autóctono de las tradiciones, mancillando el honor de las vírgenes y el prestigio uniforme de los Requetés carlistas. 

José Sanz y Díaz
(Peralejos de las Truchas, 1907-Madrid, 1988)

Y cuando ya no podíamos resistir más —aquel 18 de julio inolvidable— la Raza de Pelayo empuñó las armas y retó cara a cara a la Bestia de Moscú en singular combate. Empezó la lucha contra las hordas marxistas y Europa entera se puso de puntillas, asomándose por encima del balcón nevado de los Pirineos para vernos pelear. 

Los Requetés carlistas desnudaron los aceros, empuñaron los fusiles y dando con Mola un estentóreo ¡viva España! se lanzaron a la lid como leones, para dejar al pueblo español satisfecho, la Religión afianzada, la Justicia en su lugar, la Virtud tranquila y las esencias de la Tradición triunfantes. 

Como siempre, los Requetés de Navarra, Aragón, Castilla, Galicia, Extremadura y Andalucía, que eran las regiones que entonces obedecían a Franco, luchaban denodadamente contra un enemigo infrahumano, ensoberbecido, superior mil veces en número y armamento, pues no hay que olvidar que los extremistas de toda laya detentaban el poder. 

¡Julio de 1936! Resonó el clarín de guerra y liberación por los ámbitos de España. ¡A las armas, requetés, a defender la Tradición sacrosanta! Las campanas de todas las aldeas, hechas lenguas de bronce, oscilaron sobre las viejas torres como si también hubieran querido volar a la llamada bélica, y las veletas que yerguen su cruz sobre los tejados de los caseríos, afilaron sus flechas para marcar rumbos de Imperio. 

¡A la Cruzada, hermanos; a la guerra santa, Requetés carlistas! Y el celo hispano se hizo intensamente azul y los campos de España se cubrieron de amapolas. La Patria tradicional volvía a recobrar sus caracteres eternos, su fisonomía propia. 

Las huestes carlistas bajaron de las montañas, serpenteando por los valles, siguiendo el curso de las vertientes, brotaron de las hondonadas y en seguida esos manantiales de pureza armada fueron regatos, los arroyos ríos y los ríos de distintas aguas el gran océano de los Ejércitos de Franco. Las regiones, las provincias, las antiguas sexmas, los simples caseríos, libres de la tiranía roja, crearon oficinas de reclutamiento en las Comisarías carlistas de Guerra. De ellas salieron Legiones y Tercios de Requetés armados e instruidos, bloques de cruzados que tenían la mirada clara, el paso firme y el corazón libre de temor. La aportación carlista fué decisiva en la Cruzada, como infinitos fueron los nombres de sus Tercios, muchos de ellos laureados con las más altas condecoraciones. Tercios de Montejurra, Nuestra Señora de Begoña, de Lácar, de Oriamendi, del Pilar, de Doña María de Molina, de Numancia, de Montserrat, de Marco de Bello, de la Virgen de los Desamparados... y cien más con nombres sonoros en la fe, en la historia y en la geografía de navarros, aragoneses, castellanos, riojanos, cántabros, levantinos y andaluces. 

La Tradición carlista le preparaba a España heroicos salvadores y al mundo entero le pasmó el milagro de las boinas coloradas. A la voz del Caudillo, que en aquellos momentos cruciales era oración y latido, el impulso viril de los Requetés se hizo arrollador, quebrando en mil combates los ejércitos rojos y las brigadas internacionales de espúreas gentes enemigas. 

El Libro de Oro de los mártires y de los héroes que el Carlismo ha dado por Dios y por España en la Cruzada, sobrecogerá el ánimo el mejor templado el día que se publique. 

JOSE SANZ DIAZ

Tomado de El Pensamiento Navarro (18/7/1945)
Publicado anteriomente en Zig-zag literario de las armas y de las letras (1938)

lunes, 17 de agosto de 2020

Conmemoración de los mártires de La Garrofa

El pasado 15 de agosto, día de la Asunción de la Santísima Virgen, los carlistas hemos conmemorado en Almería los luctuosos hechos acaecidos hace 84 años en ese preciso día, en que fueron salvajemente asesinados por los rojos y arrojados al mar en la playa de La Garrofa los ejemplares católicos y patriotas Juan José Vivas-Pérez Bustos y Fructuoso Pérez Márquez, directores del diario tradicionalista LA INDEPENDENCIA, junto con otros muchos católicos almerienses. 

A las 10 de la mañana se celebró el santo sacrificio de la misa, por el rito romano tradicional, en la parroquia de Santiago Apóstol, en cuya homilía, el sacerdote oficiante, D. Francisco José Escámez Mañas, recordó a nuestros correligionarios martirizados, destacando sus virtudes cristianas y su disposición generosa a entregar sus vidas por Cristo.

Como pudimos comprobar, en la iglesia se halla un retrato del recientemente beatificado Juan José Vivas-Pérez, dirigente tradicionalista. Este mártir y católico intachable, lejos de ser un mero espectador pasivo de los acontecimientos (como desean presentarlo algunos para que coincida con su versión adulterada de la fe), se implicó plenamente en la conspiración contra la República marxista, facilitando un coche y dinero para ultimar los preparativos del glorioso Alzamiento Nacional, cosa que desconocían sin duda sus verdugos, quienes lo asesinaron sin juicio simplemente por su condición de católico consecuente.

Una imagen del beato Juan José Vivas-Pérez se halla en una de las capillas lateral de la iglesia

Concluida la santa misa, acudimos al cementerio de San José, donde reposan sus restos mortales, y procedimos a depositar un ramo de flores junto al panteón de la familia Vivas-Pérez, en la que se encuentra una lápida con la lista de los almerienses vilmente asesinados la madrugada del 15 de agosto de 1936, y que recibieron sepultura cristiana el 1 de junio de 1939, tras la liberación de la ciudad. 

La lista menciona los nombres de Juan José Vivas-Pérez Bustos, Luis Belda Soriano de Montoya, Antonio Bascuñana Jiménez, Julián González Bueso, Ángel Alcaraz Carretero, Eusebio Toranzo Martínez, Diego Ruiz Morata, José Díaz Aguilar, Ricardo Díaz Aguilar, Miguel Díaz Aguilar, Francisco Oliveros del Trell, Indalecio Palenzuela Palenzuela, Miguel Maldonado Matienzo, José Guirado Román, Antonio Lao Martínez, Alfredo Márquez Martínez, Juan Sáez Mirón, Francisco Ruano Úbeda, Francisco González Vera, Pastor Puig Peña, Fructuoso Pérez Márquez, José Fornieles Navarro, Rogelio Pomares Velázquez, Juan Gallardo del Rey, Andrés Santos Martínez, Juan Abella Mastrat y Mariano Ameta León, muertos todos ellos por Dios y por España.

Tras depositar el ramo y rezar el Ángelus, uno de nuestros correligionarios almerienses leyó las siguientes líneas cargadas de sentimiento:


Hoy hemos venido a hacer memoria de unos hechos que sucedieron en las vísperas del día de la asunción de la Santísima Virgen María del año 1936 en el paraje de la Garrofa, a las afueras de Almería, junto a la Carretera Nacional dirección a Málaga en el que fueron asesinados 27 personas, por “peligrosos derechistas” pero sobre todo por defensa de la Fe católica.

Estos hechos fueron una de las primeras sacas de la guerra civil en Almería. En los primeros días de la guerra fue tanto el número de personas detenidas que quedó desbordado  para su internamiento la prisión provincial, donde recurrieron para prisión el convento de Las Adoratrices, el colegio de La Salle, la fábrica de azúcar conocida como "El Ingenio" y los mercantes anclados en el puerto Astoy Mendi y Capitán Segarra. 

En esa madrugada del 15 de Agosto, fueron sacados del barco Astoy Mendi 27 detenidos  y trasladados a la Garrofa, donde fueron arrastrados por barcas para ahogarlos y hacerlos desaparecer en el fondo del mar; pero al final las mareas arrojaron algunos cuerpos a las playas del Zapillo.

A esta, siguieron otras muchas, en los que se recurrió a lugares más discretos como el barranco del Chisme (Vícar), el Pozo de La Lagarta (Tabernas) o el Pozo de Cantavieja (Tahal). Todos estos asesinatos de forma vil y con mucha saña se llevaron a cabo.

En total, en la provincia, incluidos los del Campo de "Trabajo" de Turón, fueron asesinados durante la guerra 687 almerienses sin condena previa, mientras que sólo 12 lo fueron en cumplimiento de sentencias judiciales.

La muerte de Juan José Vivas-Pérez Bustos y sus últimas palabras nos llenan especialmente de emoción. Tras haber sido torturado y obligado a limpiar inmundicias a principios de agosto en el barco Capitán Segarra, fue martirizado en la víspera de la Asunción en la playa de la Garrofa a sus treinta y cinco años. Cerró sus labios dirigiéndose a sus verdugos: «He vivido como cristiano y por cristiano me matáis. Para Dios nací y para Dios muero. ¡Viva Cristo Rey!» 


Seguidamente y como estaba programado, nos dirigimos a la playa de La Garrofa, donde la margarita navarra Carmen Ímaz (hija de otro mártir, el comandante Joaquín Ímaz Azcona, carlista asesinado por ETA) depositó también algunas flores ante el monumento en recuerdo de los 27 muertos por Dios y por España, que aún se conserva con las aspas de Borgoña del carlismo junto al sagrado símbolo de la Redención y el yugo y las flechas.



El delegado de la Comunión Tradicionalista en el Reino de Granada, Rodrigo Bueno, leyó allí mismo a los asistentes las palabras que los mismos directores de LA INDEPENDENCIA habían dedicado a los mártires de la Tradición en un artículo publicado tan solo un año antes, sin intuir siquiera que ellos mismos iban a acabar engrosando las filas de los numerosos mártires de la Santa Causa:

Los Mártires de la Tradición 
(10 de marzo) 

El recuerdo del héroe anónimo, del mártir ignorado, no es obra del sentimentalismo moderno, aunque sí es modernista su tendencia laica o irreligiosa. Antes que el soldado desconocido o la vejez del marino, vg., o el día del trabajo, de la madre o de la flor, flores todas de paganía o de entusiasmo sin Dios, el Cristianismo celebró sus fiestas piadosas por los ocultos héroes del santoral o del martirologio, honrándose la Iglesia española con los innumerables mártires de Zaragoza. Culmina el pío recuerdo al fiel desconocido, en los días de noviembre que conmemora a los Santos, y a los fieles difuntos...
El Tradicionalismo español del siglo XIX lo formara el grupo de españoles disconformes con la revolución liberal truncadora de nuestra historia, grupo fidelísímo a Dios, a la Patria y a la Legitimidad. Algo de selección, dicho sin modestia, como la familia de Noé, como los justos de la Pentápolis. 

Y con aires de lucha y reconquista, hijos de Covadonga y S. Juan de la Peña, los carlistas levantan bandera contra la Revolución enseñoreada de España y de Europa. Tres guerras civiles, es decir, tres cruzadas religiosas, no agotan ni pueden agotar las energías de la Tradición. Que si D. Carlos, al abandonar España, grita Volveré, no es una palabra vana, jactancia inútil de vencido, sino la esperanza en el providencialismo de la historia: pasan los siglos y las cruces de Asturias y Sobrarbe se clavan en las almenes de la Alhambra granadina. 
Y como al cruzar D. Carlos de Borbón la frontera francesa deja tras si las huellas imborrables de sacrificios, de abnegaciones y de martirios, no quiere el Señor que se borren de la memoria de los fieles, e instituye años adelante la fiesta de los Mártires de la Tradición el diez de marzo, aniversario de la muerte de su abuelo Carlos V, el Conde de Molina, primer monarca de la dinastía insobornable. 

Es fiesta cristiana, en que se reza por los caballeros del ideal, caballería española en donde caben los poderosos y los humildes, Zumalacárregui y el último voluntario, el soldado del Bruch y el vaquero de Bailén, los que murieron fusilados o regando con sangre el campo de batalla, los que sufrieron persecución de hambre, desprecio y abandono por su fidelidad a la España grande. 

Bendita sea esta fiesta cristiana de solidaridad española, en que los que rezan y luchan pueden ser los mártires del mañana... para que estos recen por ellos en ininterrumpida cadena de amor a España, pedestal de la patria del Cielo.

Después de estas palabras sumamente emotivas por quienes las escribieron (a quienes Dios sabe si algún día tendremos la gloria de imitar) y tras los cánticos de rigor, fuimos a almorzar a un restaurante costero y concluimos finalmente la jornada con la visita de la hermosa e imponente imagen del Sagrado Corazón de Jesús que se alza en el Cerro de San Cristóbal, la cual se encuentra en un estado de abandono del todo lamentable, con repugnantes grafitis en su base que nos llenan de dolor. 

Afortunadamente la enorme altura de este conjunto escultórico (construido en 1930, destruido por los rojos en 1936 y reconstruido por el régimen del 18 de julio) impide que la imagen en sí pueda ser profanada. Desde allí pudimos gritar a los cuatro vientos... 

¡VIVA CRISTO REY!


viernes, 4 de octubre de 2019

Luis Villanova Ratazzi, el granadino Jefe del Tercio de Navarra y mártir de la Tradición

Fotografía de Luis Villanova Ratazzi
como alumno de Caballería
(imagen tomada de la BNE)
Luis Villanova Ratazzi era natural de Gójar, donde su familia era propietaria de la mayor parte del término municipal, aunque en Gabia también tenía importantes propiedades: Montevive, San Saturnino, Pedro Verde y gran parte de Gabia Chica.

Militar de carrera, en el Ejército Español llegó a ostentar el grado de Comandante de Caballería.

Se afilió a la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República y fue Delegado de Juventudes. Al estallar la Cruzada de Liberación, fue Jefe del Tercio de Requetés de Navarra.

El Comandante Villanova, amigo personal del augusto Abanderado de la Comunión Tradicionalista en aquel momento, Don Francisco Javier de Borbón Parma, acogió de incógnito, por petición de Don Javier, al hermano de éste, Don Cayetano, como un combatiente requeté más en el Tercio de Navarra.

Luis Villanova Ratazzi fue herido por un francotirador el septiembre de 1937 en tierras asturianas y entregó su vida por Dios y por España tal día como hoy, 4 de octubre, en el Hospital Valdecilla, donde había sido trasladado.

El pleno del Ayuntamiento de Gabia Grande, reunido el día 30 de noviembre de 1937, acordó lo siguiente:

«la celebración de un funeral en sufragio del heroico Comandante de Caballería, Jefe del Tercio de Navarra D. Luis Villanova Ratazzi, que dio su vida por Dios y por la Patria, en el frente de Asturias el día 4 del pasado mes de Octubre, cuyo funeral era patrocinado por el Ayuntamiento. También se acuerda colocar una lápida conmemorativa en la fachada de la casa de su propiedad, donde se crió y vivió, dando su nombre a la calle donde está situada» (*)

En el libro Crónica de Granada en 1937 (II año triunfal) por Cándido G Ortiz de Villajos, leemos lo siguiente: 

«En la Catedral se celebró [el 11 de octubre de 1937] un solemne funeral en sufragio de don Luis Villanova y Rattazzi, bravo militar granadino que mandó desde su creación los tercios navarros de los Requetés».

Aunque en la iglesia parroquial de Gójar su familia conserva todavía un panteón familiar, según el párroco actual, con quien hemos tenido ocasión de hablar recientemente, el cuerpo del Comandante Villanova recibió cristiana sepultura en Pamplona.

El Coronel Emilio Herrera, integrante del Tercio de Navarra, cuenta la siguiente historia cuyo protagonista es el Comandante Villanova:

«Se produce una escena que parece arrancada de las páginas del Romancero: un hombre de mediana edad y aspecto distinguido, pálido y macilento, que acaba de surgir del escondite en el que ha pasado los trece largos meses de dominación roja, se dirige al comandante Villanova, le saluda ceremoniosamente y le agradece con sentidas frases el haber liberado para España la ciudad de Garcilaso; luego toma de la rienda a la yegua del comandante y marcha llevándola a la antigua usanza. Las gentes lloran de alegría y al romper filas los requetés se ven rodeados, besados, apretujados y agasajados por los cientos de hombres, mujeres y niños, que los obsequian con vino, sidra, leche condensada; con lo único que tienen».

Y con motivo de su muerte, el Coronel Herrera le dedica las siguientes palabras:

«Bravo entre los bravos, leal entre los leales, cristiano de rancia estirpe, español
a lo siglo de oro, carlista por convicción y sentimiento, caballero por la nobleza de
su sangre y más aún por su alma prócer, capitán valerosísimo y prudente; sobre
todo, padre con sus requetés a los que amaba con cariño tal y de los que era correspondido con adhesión entrañable...»

(*) Los revanchistas izquierdistas renombraron esta calle como «Calle Molino». No obstante, en Gójar sigue habiendo una «Calle Villanova».

Véase: Izquierdo Rodríguez, Manuel (2012): Historias desenterradas - Las Gabias, 1936, pp. 216-217; Romero Raizábal, Ignacio (1966): El príncipe requeté, pp. 47-48; El Siglo Futuro, 29/11/1934.

viernes, 10 de agosto de 2018

Homenaje a Antonio Molle Lazo en el 82.º aniversario de su glorioso martirio

Varios tradicionalistas andaluces hemos homenajeado hoy en Jerez a Antonio Molle Lazo, requeté del Tercio Nuestra Señora de la Merced muerto heroica y martirialmente por Dios y por España tal día como hoy en 1936. En la capilla en la que reposan sus huesos hemos rezado la siguiente oración:

¡Oh Jesús amabilísimo! que habéis dicho: Aquél que me confesare en la tierra yo lo confesaré delante de Mi Padre Celestial; glorificad pues, el alma bendita de ANTONIO, que no se avergonzó de confesar vuestro Santo Nombre en medio de los más atroces tormentos, y concedednos a nosotros, por sus méritos e intercesión, la gracia que ahora necesitamos. Os lo pedimos para la mayor honra y gloria de la Santísima Trinidad y extensión de vuestro reino aquí en la tierra. Amén.
Tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria a la Santísima Trinidad.


BIOGRAFÍA DEL MÁRTIR

Antonio Molle Lazo nació en Arcos de la Frontera el día 2 de abril de 1915, de una familia modesta de gran abolengo carlista; a los cinco meses esta familia se trasladó a vivir a Jerez de la Frontera, a cuya población queda vinculada su biografía. En ella estudió en el Colegio del Buen Pastor de los Hermanos de La Salle, y desde aquella época ya hay numerosos testimonios de su piedad y de su bondad natural. La primera colocación que tuvo al salir del colegio fue de meritorio en la estación del ferrocarril de Jerez; poco después, una ley reservó las plazas vacantes para los hijos de los empleados de la compañía y le cerró el paso. Se fue entonces de escribiente a una bodega de vinos. La crisis económica de aquellos años democráticos y republicanos arruinaba los negocios, y esto le obligó a peregrinar por varios despachos y a compartir con su padre el puesto de taquillero de un cine. Lo que se dice, una familia capitalista... Después de su martirio su cadáver fue trasladado a la iglesia del Carmen de Jerez, y en ella descansan sus restos.


A pesar de las dificultades económicas que padeció siempre, fue colaborador habitual y esforzado de todas las campañas piadosas que se desarrollaban, especialmente de las eucarísticas. Rezaba diariamente el Santo Rosario y en sus conversaciones daba constantemente testimonio de su fe.

Se afilió a las Juventudes Tradicionalistas en 1931, a los dieciséis años; junto con su padre, también carlista, luchaba contra los marxistas que dominaban en los sindicatos y desde ellos les asediaban en sus modestos empleos. Fue un artista en cuestión de pintadas, colocación de pasquines y reparto de octavillas (especialidad que ejercía, además, en los pueblos de la provincia de Sevilla), y siempre entre amenazas, silbidos, pedradas y golpes. Una vez fue cogido en plena faena y fue llevado a pie y esposado, entre insultos, a la cárcel de Jerez, donde estuvo mes y medio; coincidió allí con su hermano Carlos, también detenido por luchar contra los socialistas que querían asaltar el convento de Santo Domingo.


El 18 de julio los tres hermanos, Carlos, Antonio y Manuel Molle Lazo, se presentaron al comandante Arizón, salvador de Jerez que les dedicó a la ocupación de edificios públicos y des arme y detención de elementos socialistas. Asegurada la situación, corrieron por los pueblos de la provincia de Cádiz para decidir su incorporación al Alzamiento. Antonio Molle estuvo en Ubrique y en Sanlúcar, y luego en Sevilla en la liquidación de la resistencia roja en las zonas de San Marcos, El Pumarejo, San Julián y Triana. Volvió de Sevilla a Jerez con la bandera roja y gualda, proclamada ya inequívocamente como bandera de la España Nacional, y formó con sus antiguos compañeros el Tercio de Nuestra Señora de la Merced, patrona de su ciudad. Salió este Tercio de Requetés a cubrir el flanco de las fuerzas legionarias que avanzaban sobre Madrid. Molle quedó con quince requetés y quince guardias civiles en Peñaflor, donde los rojos habían cometido durante los primeros días varios asesinatos y desmanes.

El 10 de agosto estaban aquellos requetés oyendo una Misa por el general Sanjurjo en el convento de las Hermanas de la Cruz cuando les avisaron que una muchedumbre de rojos armados estaba entrando en el pueblo. Molle y otros se hicieron fuertes en una casa; pero agotadas pronto sus municiones, decidieron replegarse por unos corrales al encuentro de sus compañeros. Se retrasó Molle por ayudar a escapar a una señora y cayó prisionero. Estaba de uniforme y ya sin armas. Un tropel de milicianos le sacó a la calle con las manos en alto, y a empellones le llevaron al comienzo de la carretera de Lora.


En medio de un tremendo griterío le instaban a que vitoreara al comunismo y él sólo lo hacía a España y a Cristo Rey; después le exigieron que blasfemase a lo cual contestó con vítores a Cristo Rey. Fracasadas estas exigencias se reanudaron, reforzadas primero con el corte de una oreja, luego de la otra, de la nariz, del cuero cabelludo, del vaciamiento de un ojo y de la contusión de otro. El respondía con ayes y suspiros de dolor y con gritos de ¡viva Cristo Rey! que contrastaban con las blasfemias de sus verdugos. Finalmente, le remataron a tiros y a cuchilladas.

Santa Cruz, Manuel de (1979): Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español, tomo I, pp. 171-172



viernes, 20 de julio de 2018

Santa Misa en Granada por los muertos de la Cruzada de Liberación

Con motivo de la gloriosa efemérides del 18 de Julio, día del Alzamiento Nacional, nuestro Círculo Tradicionalista «General Carlos Calderón» organizó en Granada una santa misa de difuntos por los muertos de la Cruzada de Liberación a la que asistieron varios carlistas de Granada y de otros lugares, además de otros vecinos de nuestra ciudad que quisieron honrar y rezar piadosamente por sus familiares y todos los muertos católicos de aquella terrible a la vez que gloriosa contienda.

El santo sacrificio, celebrado según el rito romano tradicional, fue oficiado por el Rvdo. Sr. D. José Ramón García Gallardo, sacerdote de la Hermandad de San Pío X y Consiliario Nacional de las Juventudes Tradicionalistas, en cuya homilía nos recordó la enorme deuda de gratitud que tenemos contraída todos los españoles de bien con quienes inmolaron sus vidas por Dios y por la Patria.

D. José Ramón nos habló del Purgatorio (dogma de fe, como el del Infierno, que niegan muchos herejes), cuya existencia se anticipaba ya en el Antiguo Testamento, recordándonos la epístola del valiente Judas Macabeo, que hizo una colecta y juntó doce mil dracmas de plata para ofrecer a Dios un sacrificio por los pecados de sus soldados difuntos (2. Machab., XIII, 43-46). Aquella acción —nos dijo— estaba inspirada en la idea de la resurrección y del perdón de los pecados en el fuego purgante, idea que nos confirma Jesucristo en el Evangelio de San Mateo, pues al decir Nuestro Señor que hay pecados que no se perdonan ni en esta vida ni en la otra (San Mateo, XII, 32), nos enseña también que hay pecados que se perdonan en la otra vida, en referencia a la expiación completa de los pecados mortales absueltos y de las culpas veniales, como sabemos por el catecismo de la doctrina católica.

El Consiliario Nacional de las Juventudes Tradicionalistas infirió en la necesidad que tienen de nuestros sacrificios y oraciones las benditas almas del Purgatorio, que esperan que tengamos piedad de ellas. En el caso de los difuntos de la Cruzada de 1936-1939, nos dijo que es nuestro deber de caridad como cristianos acordarnos no solo de nuestros muertos, sino también de los del enemigo. Porque aunque la causa del enemigo —la República marxista— era intrínsecamente perversa, no todos los combatientes del bando rojo —en su mayor parte bautizados y muchos de ellos reclutas— se habrán condenado al Infierno; un buen número de ellos probablemente muriesen en estado de gracia y por tanto aguardan asimismo la misericordia de Dios y nuestra intercesión para librarse de sus sufrimientos.

Finalmente, en su impecable homilía, que tuvo algo de arenga patriótica, D. José Ramón nos exhortó a perpetuar la causa de los que lucharon por Dios y por España en la última Cruzada y a no desanimarnos, recordándonos que si bien en la Iglesia militante cada vez somos menos, las ánimas de la Iglesia purgante son numerosísimas, al igual que las de la Iglesia triunfante, que interceden por nosotros en la Gloria de Dios.


Concluida la misa, varios de los asistentes nos juntamos junto a la puerta de la capilla para hablar de cómo padecieron la guerra nuestras familias y antepasados. Seguidamente, acudimos a un bar cercano, en el que con unas buenas cervezas para reponernos de las altas temperaturas veraniegas, disfrutamos de un partido del Mundial en la agradable compañía de nuestro capellán.

¡Honor y gloria a los muertos de la Cruzada!
¡Viva Cristo Rey!
¡Viva el Requeté!

miércoles, 18 de julio de 2018

Carta abierta de la jefatura regional de la Comunión Tradicionalista de Andalucía Oriental (1962)

Hoy, 18 de julio, día en que conmemoramos el 82 aniversario del Alzamiento Nacional, presentamos la carta abierta de los carlistas granadinos que, veinticinco años después de aquel glorioso día, seguían afirmando el espíritu del 18 de Julio y se oponían al ilegítimo nombramiento de Juan Carlos como futuro rey de España, traición al espíritu de la Cruzada que se consumaría finalmente en 1969 y sería el origen de buena parte de los males que padece España hoy:


CARTA ABIERTA

El clima de apatía política de España durante los últimos años —consecuencia lógica de la bonanza que disfrutamos—, va desapareciendo ante las declaraciones de la Jefatura del Estado sobre la forma natural de sucesión y desarrollo del Movimiento Nacional: la Monarquía Tradicional, Católica, Social y Representativa que concreta lo que es realmente entraña del pueblo español.

Junto con el legítimo afán surge la inquietud; no por el sistema, sino por la posible persona que encarnará la más alta Magistratura. Sin embargo, por la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado se han puesto las condiciones mínimas suficientes para que el problema sea, más que de persona, de condiciones objetivas, que den auténtico contenido a la prolongación del Movimiento Nacional.

La Comunión Tradicionalista está presente siempre en los momentos decisivos de la Patria; de una manera especial lo estuvo en la preparación del 18 de Julio, con sus Tercios de Requetés, que fueron cantera de héroes y mártires durante la Cruzada. También lo ha estado, aunque apartada de las responsabilidades inmediatas de la Política, una vez alcanzada la Victoria, pues el Estado ha dado contenido a su actuación política, interpretando a los pensadores tradicionalistas e incorporando a su actividad instituciones tradicionales.

Una vez proclamada la Monarquía Tradicional, Católica, Social y Representativa, corresponde a la Comunión Tradicionalista una principal tarea para llevarla a feliz término, llegado que sea su momento. No podemos estar dispuestos a que la bandera que se alzó en la Cruzada sea esgrimida por cualquier grupo arribista que, por mero compromiso y como de pasada, acepte los principios de la España de hoy para hacerse con el Poder. Queremos hacer vivir y sentir a todos los españoles los principios determinantes del 18 de Julio, como los sentimos nosotros, que es como lo sintieron nuestros mártires y pensadores. Enraizados con nuestra fe y nuestras convicciones católicas y patrióticas.

Conscientes de que eludir esta responsabilidad significaría desatender los designios de la Autoridad superior, traicionar el 18 de Julio y faltar a la cita que, una vez más, la Historia nos pide, creemos llegado el momento de la acción, ya que los tiempos próximos pueden ser tan graves para la paz, como lo fueron los que precedieron a la Cruzada, si España cayera en manos y propósitos que han demostrado ya su grave ineptitud.

Y como en aquella preparación del 18 de Julio, solicitamos hoy para la paz la intervención de todos los españoles conscientes de su responsabilidad, para que nos asistan en esta tarea nacional, sin que ello signifique afiliación política. Hacemos este llamamiento, a unos por el legítimo egoísmo de asegurarse la realidad de paz y orden que hoy se disfruta, y a los más, a la actual generación que siente la inquietud de los tiempos, y la necesidad de clarificar ideas, para que nos acompañe en la formación de los nuevos hombres que han de sentir auténticamente los ideales tradicionalistas y tomar en sus manos la responsabilidad del acontecer político, en el más noble sentido de rectoría de los destinos de la Patria.

Granada, marzo de 1962

lunes, 12 de febrero de 2018

El Teniente General Alejandro Utrilla

Tal día como hoy, en 1963, fallecía en Granada el Teniente General y valeroso requeté D. Alejandro Utrilla. Había nacido en Alcalá la Real (Jaén), y en 1936 concibió la organización de los voluntarios navarros en tres Requetés, equivalentes a las compañías del ejército regular: fue el Tercio de Pamplona, compuesto por 246 voluntarios navarros que actuaron exitosamente incluso antes del 18 de julio de 1936.

En la fotografía, el Teniente Coronel Alejandro Utrilla con requetés navarros.
El 16 de febrero de 1936 defendieron los Círculos Carlistas. En marzo de 1936 fue detenido un piquete de requetés (formado por 24 hombres) que estaban al mando de D. Ángel Elizalde. Habían dado escolta de honor al féretro de un falangista asesinado por el alcalde rojo de Medavia. En abril, el Requeté entrenó en Marcalín. Sabían que era inminente la confrontación contra la Anti-España.

Una orden del Teniente Coronel D. Alejandro Utrilla emplazó el 19 de julio de 1936 a los requetés en la Plaza del Castillo:

“Mañana en Pamplona, a las 6 en punto de la mañana, formarán todas las Unidades del Requeté de Pamplona con uniforme completo y armamento, en la Plaza del Castillo, enfrente del cuartel.” 

El Tercio de Doña María de las Nieves fue uno de los primeros que salieron de Navarra el 23 de julio de 1936, sumando 1000 valerosos requetés. El hombre que los organizó, el hombre que los formó y el hombre que los encabezó fue D. Alejandro Utrilla Belbel, hijo ilustre de Alcalá la Real, en el Reino de Jaén.

Tras su muerte en Granada, el boletín navarro Montejurra (1960-1964), que contaba con colaboradores carlistas de toda España, le dedicó el siguiente artículo, que reproducimos íntegro:


Ha muerto el Teniente General Utrilla

El sensible fallecimiento ocurrió el pasado 12 de febrero, en Granada, viéndose rodeado don Alejandro Utrilla de todos sus familiares y habiendo sido confortado, como buen cristiano, con los Santos Sacramentos

Tenía 76 años y había nacido en Alcalá la Real, Jaén. Su decidida vocación le llevó a abrazar la carrera militar, en la que alcanzó, en el Arma de Caballería, la categoría de Teniente General y muchas distinciones y condecoraciones.

Era Teniente Coronel en los tiempos de la nefasta República y, como otros militares, cesó en el servicio activo, pues su caballerosidad e ideología le hacían incompatible con aquel régimen de oprobio. Siempre al servicio de España, su puesto estaba ahora en la conspiración y a ella se dedicó con todo entusiasmo.

Su doble condición de militar y carlista le trajo a Navarra, a comienzos del año 1936, como Inspector Regional de Requetés, pues así lo dispuso la Autoridad de la Comunión Tradicionalista, a petición de Navarra, con el fin de coordinar y reorganizar los trabajos de organización de los Requetés, ya muy avanzados pero que era preciso poner a punto. Eran los tiempos de los contrabandos de armas y de la instrucción de Oficiales y Requetés en los montes y en los campos, preparándose para el Alzamiento Nacional, absolutamente necesario si se quería salir al paso de la revolución que amenazaba con destruir a España.

La tarea de Utrilla en aquellos meses fue extraordinaria. Mainz, buen testigo de aquellos tiempos, en su obra “Alzamiento en España”, dice:

“El Coronel Sanz de Larín y el Teniente Coronel Utrilla fueron maestros consumados en la táctica del despiste de sus actuaciones en la organización. Supieron trabajar, a pesar de la vigilancia a que estuvieron sometidos”. 

Y el General Redondo y el Comandante Zavala en su libro sobre el “Requeté”, escriben:

“El Teniente Coronel Utrilla particularmente desarrolló en Navarra una labor impresionante. Claro que los navarros se lo merecían. Tanto en la organización y en la instrucción, como en las actuaciones, no perdió un minuto y derrochó paciencia, ingenio y valor. Creó un magnífico cuadro de Oficiales y despertó por todas partes simpatía y cariño”.

En junio de 1936 el entonces Director General de Seguridad, Alonso Mallol, cayó en Navarra con muchas fuerzas con el propósito de estrangular la conspiración. Nada logró. Detuvo a Utrilla pero, falto de pruebas, hubo de ponerlo en libertad. A partir de ese momento Utrilla hubo de andar escondido, pero sin descuidar su misión, que culminó en la entrevista que el día 14 de julio celebró con el General Mola, siguiendo indicaciones de las Autoridades Carlistas, para ultimar el plan que a los pocos días se había de manifestar en la explosión gloriosa del Alzamiento Nacional.

Después de dedicar su esfuerzo al Alzamiento en Pamplona, el día 23 de julio salió Utrilla al mando del Tercio de Requetés “María de las Nieves” hacia Zaragoza, que estaba en situación difícil. Su llegada a Zaragoza fue definitiva en orden a volcar a la ciudad en la línea del Alzamiento Nacional, pues aunque pronunciados por él los militares y grupos de paisanos, sin embargo la fuerza de la CNT era muy grande. La osadía y valor de los Requetés confirmó la sublevación y fue Utrilla quien puso en el balcón de la Diputación zaragozana la Bandera Española, mientras en la Plaza los Requetés se cuadraban ante ella. ¡Zaragoza estaba por España! Y Utrilla tenía en su corazón esa satisfacción inmensa, unida a aquella otra, inolvidable, de haber visto llegar a la Capital de Navarra miles y miles de Requetés en los primeros días del Alzamiento.

Este fue el Utrilla de la conspiración y del Alzamiento. Que descanse en paz, en el seno de Dios. Pedimos a nuestros lectores oraciones por su alma y enviamos a su viuda la Excelentísima señora doña Consuelo León Brezosa y a sus hijos y familiares, la expresión del doloroso sentimiento de “MONTEJURRA”.

MONTEJURRA n.º 26 (marzo 1963), p. 2

jueves, 20 de julio de 2017

El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. III - La muerte de Sanjurjo

LA MUERTE DE SANJURJO 

La muerte trágica del general Sanjurjo se debió a una debilidad del general Mola para con el aviador Ansaldo, quien, por haber salvado el año 32 al general Barrera en su avioneta y haber llevado el día del Movimiento a Pamplona al señor Fal Conde, aterrizando en el campo de Noain después de varias peripecias y algunos peligros, se creía con el derecho de llevar al futuro Jete del Estado Español, general don José Sanjurjo, desde Lisboa.

Juan Antonio Ansaldo Vejarano (1901-1954)

Se habían convenido dos contraseñas, y también en esto está confundido el señor Iribarne en la obra aludida anteriormente; una que tenía por mitad y debía mandar el general Mola, si el Ejército se decidía a iniciar el Movimiento, y era parte de un recordatorio fúnebre de la señora de Carranza, de Cádiz, y otra que tenía el señor Fal Conde, también por mitad con el general Sanjurjo, y ésta era efectivamente un recordatorio del asesinado Canciller de Austria, Dollfuss, que el Rey mismo le había dado al señor Fal, y el envío de cuya mitad significaba que los Requetés empezaban el movimiento, al que luego, por el prestigio del general Sanjurjo, el Ejército se plegaría; pues el general, hijo de capitán carlista, muerto al frente de su escuadrón en la guerra del 72-76, y sobrino del general carlista Joaquín Sacanell, que fuera Secretario de Carlos VII en Venecia, quería siempre mandar requetés.

El señor Fal Conde había contratado los servicios del que pasaba por ser uno de los mejores aviadores europeos, el francés Lacombe, quien poseía varios records, y el bimotor de la entonces esposa Mollisson, en el cual acababa de batir el record de Inglaterra a la Ciudad del Cabo en África.

Los dos, Lacombe con su bimotor y Ansaldo con su avioneta, llegaron al mismo tiempo a Lisboa, aunque a distintos campos de aterrizaje, ya que, el bimotor no podía aterrizar en el reducido y deficiente campo de La Alberca.

(No es todavía llegado el momento de levantar el velo sobre él modo como se solventaron las dificultades surgidas por las reclamaciones del embajador del Gobierno republicano, el mismo que fuera ministro náufrago, según frase de Azaña, precisamente cuando regresaba de Buenos Aires a España para hacerse cargo de una cartera ministerial).

El general Sanjurjo se despide de su esposa y amigos antes de subir a la Puss

En atención a que el bimocor de Lacombe no podía aterrizar en el reducido campo de Noain, cerca de Pamplona, se decidió que lo haría en uno de los aeródromos del sur de Francia, posiblemente en Biarritz, donde estaba todo preparado para los inconvenientes que pudiesen surgir e incluso el guía que debía pasar al general Sanjurjo a través de la frontera franco-española.

Ansaldo, muy conocido de la colonia española, que hacía la contrarrevolución desde las hermosas y frescas playas de Estoril, pudo fácilmente lograr del general Sanjurjo que se confiase a su avioneta, en la que debía amarrarse, ya del primer momento, en un angostísimo sitio.

El entonces Director General de Seguridad en Madrid, Ángel Galarza, se alabó más tarde de haber dañado en alguna forma la avioneta; pero quien presenció la catástrofe aseguraba que, conociendo el pobre campo de aterrizaje de Cascaes y la más pobre avioneta de Ansaldo, aun reconociendo su destreza y capacidad, no necesita agentes extraños para explicarse el desastre ocurrido.

Estado en que quedó la avioneta después del accidente

La avioneta, sea por el estado del campo, sea por el exceso de peso, levantó vuelo con dificultad, de modo que pareció iba a estrellarse contra unos árboles por no ganar altura. Sorteó el obstáculo penosamente, y apenas transpuestos los árboles capotó, desplomándose e incendiándose el depósito de la nafta, sin que le fuera posible a Ansaldo vaciarlo antes por falta de tiempo, aunque hubiese atinado, y sin que le fuese posible al general deshacerse de las correas que lo aprisionaban, pereciendo abrasado entre gritos desgarradores.

Ansaldo tuvo que ser hospitalizado, tal vez más por la conmoción nerviosa y dolor, que por las quemaduras, que fueron leves, por fortuna.

Entretanto el bimotor con el gran Lacombe se morían de asco en un campo de aterrizaje, no lejano, se había torcido la dirección del Movimiento y se había hecho posible una guerra que todavía perdura.


EL REQUETÉ (Buenos Aires, 1 de marzo de 1939)

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El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. I - El plan
El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. II - La defección del General Barrera
El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. III - La muerte de Sanjurjo

martes, 18 de julio de 2017

El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. II - La defección del General Barrera

Como fenómeno extraño es curioso el hecho de que, después de muerto el general Mola, último representante del general Sanjurjo, no existe actualmente en el Gobierno de Burgos y Salamanca ninguno de los hombres que trabajaron eficazmente en la preparación del movimiento. 

No es una excepción el Conde de Rodezno, el hombre más político, es decir, más enemigo de la acción, o sea, el menos carlista, de todos los prohombres carlistas, aunque es de justicia acreditar un tanto en su haber. Pues al resultar por pura casualidad y algo de presunción, presidente de la Junta Suprema Carlista, se empezó el envío de jóvenes del Requeté a Italia, para que se ejercitasen en el conocimiento y manejo de las armas modernas. En cartas, cuyos originales se conservan y se publicarán en su día, llamaba despectivamente musulmanes a quienes conspiraban contra la República y jugaban a los Requetés... [...]

Consecuencia de una acción concertada entre el general Barrera, un representante de la Comunión Tradicionalista y otro de Renovación Española con el señor Mussolini, fue el envío de los jóvenes a Italia. Por cierto que últimamente dieron los periódicos la noticia de haber llegado el hecho a conocimiento de los rojos, quienes probablemente simularon el documento firmado, aunque el fondo es rigurosamente verídico.

El general Emilio Barrera Luyando (1869-1943)

En realidad, el envío de jóvenes se intensificó desde el momento en que empezó a dirigir los destinos de la Comunión Tradicionalista el verdadero forjador de los Requetés y alma de toda la preparación del movimiento, D. Manuel Fal Conde, como documentalmente lo probará la historia, ya que un carlista tuvo la fortuna de encontrar y salvar las notas y documentos originales, de todos los cuales se han sacado copias y fotocopias, que están guardadas en distintas naciones de Europa.

Los jóvenes Requetés, en grupos de treinta, de todas las regiones de España y singularmente de Navarra, se juramentaban, incluso con juramentos execratorios, a guardar el secreto, que fue tan bien guardado, que ni la policía española, ni las familias de los interesados, ni los mismos elementos oficiales italianos, llegaron a develarlo.

Salían por distintas fronteras con motivos diversos, generalmente de trabajo, y llegados a Italia eran recibidos por el que fue más tarde embajador en Buenos Aires, Coronel Longo, y presentados, como peruanos, a los oficiales que debían enseñarles el manejo de las armas, los cuales desconocían el español. La enseñanza duraba un mes aproximadamente, y con algunos que fueron a Libia, al principiar el movimiento, eran unos quinientos los que habían adquirido el conocimiento de las más interesantes armas modernas. [...]

Al libertarse finalmente, después de horas trágico-cómicas, el general Barrera se encontró ante una situación de hecho, en la que otros estaban trillando, lo que él había ayudado a sembrar; pero ya ni el general Barrera tenía parecido con el hombre de 1932, ni les fue difícil contentarle con la Presidencia del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, recientemente restablecido, si no lo fue expresamente para él. Muerto Sanjurjo, era el único Teniente General de actividad contrarrevolucionaria, desde el año 32. [...]

La muerte trágica de Sanjurjo, ocasionada por una debilidad de Mola, ante una pretensión vanidosa del aviador Ansaldo, torció completamente el curso del movimiento.

El que fuera secretario de Mola, señor Iribarne, escribió una seudo-historia plagada de inexactitudes e injusticias. Después, recogida tal obra; pero no por las injusticias que se cometen en el afán de ensalzar la acción del héroe, sino por querellas personales y celos ridículos e injustos de quien no representa en el libro ningún papel en la preparación del movimiento, sencillamente porque no la tuvo; y todo el poder, ni hará desaparecer los documentos que lo comprueban, ni hará enmudecer la historia que lo proclamará paladinamente, a pesar de las pretensiones de los panegiristas áulicos.

lunes, 17 de julio de 2017

El Alzamiento Nacional de 1936 fue obra del Carlismo. I - El plan

Descontado se tiene que todos los fariseos se llevarán las manos a la cabeza, aun sin llenársela de ceniza, y se aprestarán a rasgarse moderadamente sus vestiduras. También será motivo de estupefacción o escándalo lo que se irá refiriendo para cuantos, nacidos para avestruces, creen que en cerrando los ojos a la luz, como aquéllos ocultando sus cabecitas en el hoyo abierto en la arena para no ver al león, ya el peligro no existe. Y gritan ¡escándalo!, ¡escándalo!, cuando hay quien se atreve a proclamar bien alto lo que es sabiduría de clavo pasado, o verdades escuetas de la historia austera.

Aunque principalmente se tratará el problema político de España, como éste se roza con el problema militar y parece que algunos militares, mal aconsejados, han querido convertir el glorioso Movimiento Nacional en una cuartelada o pronunciamiento estilo siglo XIX, desvirtuando su carácter popular, base y fundamento jurídico de su legitimidad, accidentalmente se tratará de los mayúsculos yerros militares; porque las guerras se ganan alcanzando victorias y no repitiendo tontamente las palabras: victoria, invicto, derrota aplastante del enemigo, descalabro tremendo, etcétera, etc. Resulta soberanamente ridículo leer la prensa nacionalista española, convertida en un inmenso botafumeiro por obra y gracia de politiquillos de la más vieja escuela, como Serrano Suñer, que, al remedar los métodos fascistas e hitlerianos, los han dejado tamañitos. Se publicará a su hora una colección de las órdenes emanadas de la Dirección de Prensa y Propaganda de Salamanca, que resulta el monumento máximo de la adulación, del servilismo y de la incomprensión del carácter y psicología españoles.

Dejados de la mano de Dios han olvidado que en el fondo del español está siempre el espíritu de aquellos claros varones que, monárquicos ferventísimos, se dirigían a la Autoridad con las frases sabidas: Nos que somos tanto como vos y juntos más que vos; Rey serás, si ficieres derecho, e si no, non lo serás. Y la figura gigante del Alcalde de Zalamea será siempre el modelo representativo del verdadero carácter español, que se pretende convertir en el rebaño de Panurgo o en autómatas marcando el paso de ganso, sin ideas y sin voluntad propias.

Las necesidades de la guerra imponen muchas obligaciones y restricciones, cierto, ciertísimo; pero lo que jamás imponen es el ridículo, y menos todavía aprovecharlas para hacerse una plataforma y convertir a todos los periódicos en un diario y repetido anuncio gratis. ¡Qué mala debe ser la mercancía cuando necesita tanto bombo! [...]

Aunque se han visto los originales y fotografías de los documentos que se citarán, es inútil pedir, antes de finir la guerra, las tales fotocopias y documentos, celosamente guardados en lugar seguro. [...]

José Sanjurjo Sacanell (1872-1936)

En la preparación del Movimiento que debía acaudillar el glorioso, doble laureado, general Sanjurjo, tuvieron poca intervención los generales que luego, por efecto de las circunstancias, han resultado primeras figuras.

El Movimiento fue preparado por la Comunión Tradicionalista —el viejo Carlismo, luchador de siempre y siempre por los mismos ideales—, en combinación con algunos elementos de Renovación Española, con algunos de José Antonio, quien estaba en la cárcel cuando se enteró, con el conocimiento de Gil Robles a última hora y siempre bajo la jefatura de Sanjurjo. Los representantes de éste fueron, primero, un general que se rajó en Madrid; luego el doble laureado, entonces coronel Varela, y cuando éste no podía ya moverse por pisarle los talones la policía de Azaña, quien lo tenía en el castillo de Santa Catalina en Cádiz al estallar el Movimiento, fue el postrer representante el general Mola, Gobernador Militar de Pamplona.

El general Franco se comprometió a sublevarse en África mucho después que el actual Príncipe-Regente de la Comunión Tradicionalista-Carlista se entrevistase en Lisboa, por orden del difunto Rey Don Alfonso Carlos (q. s. g. h.), con el general Sanjurjo y se conviniesen los postreros detalles del Movimiento que sustancialmente fueron:

Los Requetés cooperarían, desde el primer instante, al Movimiento, si lo iniciaba el Ejército; pero si éste no podía, los Requetés empezarían, siempre mandados por el general Sanjurjo, y para ello, el teniente coronel de E. M. Baselga formó el plan del alzamiento, constituido en principio por dos fuertes grupos de Requetés que aparecerían en la Sierra de Huelva y en la Sierra de Gata, en el sudoeste de España, sobre la frontera de Portugal, por razones obvias y fáciles de comprender.

Eduardo Baselga Recarte (1879-1936)

Al atraer las fuerzas del Gobierno, debían actuar inmediatamente los Requetés navarros y vascos, al par que los catalanes y aragoneses, en un doble movimiento sobre Madrid. El general Sanjurjo no era partidario de la guerra de carreteras, sino que pretendía dar una batalla, pero una verdadera batalla decisiva, tan pronto hubiese reunido los elementos que se hubieran plegado a su nombre glorioso.

Si bien es cierto que él había reservado su pensamiento, no es difícil adivinar que hubiera tenido lugar por el norte de Madrid, y aun es probable que hubiera sido algún Guadalajara, pero glorioso. Desde las estribaciones del Guadarrama por Sigüenza y hasta Medinaceli existe, en dirección a Madrid, un vasto terreno para dar una batalla, o una serie de combates que abrieran las puertas de la Capital por el único camino que se pueden abrir, según lo aprendieron Felipe V y Napoleón.


domingo, 30 de abril de 2017

¡No a la retirada de la Cruz de los muertos de la Cruzada en Órgiva!

Animamos a todos nuestros lectores a firmar la siguiente petición: NO RETIRAR LA CRUZ DE LOS CAÍDOS DE ÓRGIVA.

Se trata de otra cruz que quieren quitar, esta vez en Órgiva, en la Alpujarra granadina, aludiendo razones de la falsa memoria histórica, que en realidad no es sino olvido histórico, pues la cruz, además de representar la fe cristiana de nuestros padres, sirve de piadoso recuerdo a los que murieron en la contienda de 1936.


Órgiva tiene muchas prioridades de las que debería ocuparse el Gobierno Municipal: carreteras infames, hospital, limpieza, infraestructuras municipales, juzgados, empleo, transparencia, participación....... Quitar esta Cruz que no contiene ninguna inscripción y ha sido punto de encuentro y disfrute de muchas generaciones no es ninguna demanda vecinal. No genera ningún conflicto. Actitudes talibanes de destrucción de una Cruz no producen ninguna reparación a nadie. Sólo se explica desde el intento de crear divisiones artificiales ya superadas.

NO RETIRAR LA CRUZ DE LOS CAÍDOS DE ÓRGIVA 

viernes, 2 de septiembre de 2016

«¡Yo no disparo contra España!». Luis Huelín Vallejo, mártir de la Tradición

Tal día como hoy, 2 de septiembre, en 1936, era asesinado por los rojos el jefe del Requeté malagueño, el joven Luis María Huelín Vallejo.


Luis Huelín, «de palabra fogosa y vibrante, que entusiasma a las gentes» —como diría su compañero José María Vallejo— había fundado la Agrupación Escolar Tradicionalista (AET) de Málaga y era jefe del Requeté.

De familia tradicionalista, sus dotes oratorias se apreciaron pronto. El 25 de julio de 1934, día de Santiago, los tradicionalistas malagueños realizaron diversos actos, según daba cuenta El Siglo Futuro. Por la tarde tuvo lugar una velada, durante el transcurso de la cual el joven Luis hizo uso de la palabra, en nombre del Requeté, en un admirable discurso que fue interrumpido constantemente por las ovaciones entusiásticas del público. En él hizo un llamamiento a todos los jóvenes, ya obreros o de otra clase diferente, a ingresar en las fuerzas de nuestra Comunión, de las que hizo un cumplido elogio, así como de la bandera gloriosa que defienden.

El 19 de marzo de 1935 se constituía en Málaga la Agrupación Escolar Tradicionalista en los locales de la Juventud Tradicionalista, siendo Luis Huelín nombrado presidente de la agrupación (véase nota de prensa).

Como muestra de su actividad propagandística en pro de los ideales de la gloriosa Comunión Tradicionalista, podemos contar que el domingo 14 de abril de 1935, salió de Málaga en viaje de propaganda, acompañado por el obrero Juan Luque, con el propósito de visitar varios pueblos y ultimar en ellos la organización de Juventud y de Sección Obrera de la Comunión (véase nota de prensa).

En julio de 1935, el presidente de la AET granadina, Jacinto Martín Rodríguez, al ser preguntado por la mejor AET de su distrito en una entrevista a El Siglo Futuro (periódico de mayor tirada de la Comunión Tradicionalista), contestaba:

La de Málaga, gracias a su insustituible presidente, Luis Huelín Vallejo. Este es un muchacho muy trabajador, entusiasta y competentísimo. En la A. E. T. malagueña funcionan admirablemente la sección deportiva, que tiene frecuentes y afortunados encuentros con otros equipos, y la Delegación de Cultura, que hace poco organizó una conferencia a cargo del catedrático don Feliciano González Ruiz.

Cuenta con más de 200 afiliados. Además, Huelín Vallejo, siguiendo las instrucciones que le di cuando me visitó, ha fundado una A. E. T. en Antequera, presidida por Ramírez Moreno, y muy pronto fundará otra en Ronda. Por ley de justicia he de destacar que estos éxitos corresponden a Huelín, pues sin él nada o muy poco hubiéramos logrado en la ciudad hermana y su provincia.

El 2 de septiembre de 1935, justo un año antes de su asesinato, el joven estudiante y requeté escribía el siguiente artículo, aparecido en las columnas de El Siglo Futuro, en el que narraba el encuentro de los requetés malagueños con los de Burriana, Reinosa y Gijón:

ESTANCIA DE LOS REQUETÉS DE BURRIANA Y REINOSA EN MÁLAGA

Málaga, 2 de septiembre de 1935
El domingo, a las diez y media de la mañana, procedentes del vecino pueblo de Antequera, llegaron a nuestro Centro los valientes requetés burrianenses, que tan famosos se van haciendo en su atrevida vuelta a España. 
Por no haber noticia alguna de su llegada, no había en ese momento ningún directivo en el Círculo: solamente se hallaban los simpáticos «Pelayos» celebrando sus ruidosas sesiones semanales, que recibieron a los expedicionarios con el consiguiente entusiasmo y alboroto.
Después de ser obsequiados y recorrer los diversos departamentos del Secretariado, marcharon en compañía del presidente de la A. E. T. a la Catedral a cumplir los deberes religiosos, admirando de paso la grandiosidad de la Basílica. 
Antes del almuerzo tuvieron un cambio de impresiones con dicho presidente de la A. E. T., con el jefe de los requetés y con el presidente de la Juventud.
La tarde la dedicaron a contemplar las bellezas de la capital y sus alrededores, pasando después a entrevistarse con la Directiva de la Comunión.
A la mañana siguiente, y estando ultimando los preparativos de la marcha, nos vimos agradablemente sorprendidos con la también inesperada llegada de los no menos animosos y entusiastas requetés de Gijón y Reinosa, procedentes de Almería.
Fue realmente emocionante el encuentro de estos muchachos, que con tanto cariño por la Idea van sembrando el espíritu de sacrificio, tan necesario para nuestra organización.
Fueron asimismo atendidos debidamente por los socios que en ese momento se hallaban en el Centro. Allí acordaron marchar reunidos, y acompañados por varios directivos y numerosos jóvenes, hasta la carretera de Cádiz, emprendiendo de nuevo la penosa marcha, que sólo el Ideal bien sentido puede hacer agradable. Varios vivas alusivos fueron el adiós a estos queridos compañeros, que en su breve estancia en ésta han sabido de tal manera captarse nuestras simpatías.
Luis Huelín

Cabecera del diario tradicionalista de Málaga: Boinas Rojas (1937)

Al producirse el Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936, los requetés de Málaga lo tenían todo preparado. Su misión inicial era ocupar el Ayuntamiento, Correos y Telégrafos. Luis Huelín actuó como enlace en los trabajos preparatorios entre Gra­nada y Málaga. Estuvieron esperando la orden de los mandos militares, pero la orden no llegó, así es que, dueños los rojos de la ciudad, vino la dispersión y cada uno hizo lo que pudo por su cuenta.

Luis se hospedó en la fonda de Valeriano Sanz, en Colmenar, según relata el libro República y Guerra Civil en la Axarquía. La mala fortuna quiso que el 25 de agosto los rojos registraran la casa, hallando en ella al joven requeté. El 2 de septiembre sería asesinado por negarse a disparar contra el ejército liberador de España.

Con motivo de su muerte, la publicación tradicionalista Boinas Rojas, de Málaga, dedicaba el siguiente artículo nuestro joven requeté, narrando su heroica muerte:

Hoy que los restos de Luis María Huelín Vallejo van a recibir cristiana sepultura en el panteón de su familia, en el cementerio de San Miguel de esta ciudad, queremos destacar el rasgo heroico que fue causa de su muerte.
Prisionero de los rojos, se hallaba en la mañana del 2 de septiembre del próximo pasado año en la avanzadilla del frente de Villanueva de Cauche, cuando los nuestros atacaron aquella posición.
Los milicianos que la guarnecían intentaron defenderla, y el jefe que los mandaba llamó a Luis y, entregándole un fusil, le ordenó hiciera fuego contra los soldados que avanzaban por la carretera de Antequera.
Luisito (era un muchacho de cara aniñada que acababa de cumplir los diecinueve años) no dudó ni un momento; miró a los nacionales, que se acercaban, y arrojando lejos de sí el fusil, gritó: «¡Yo no disparo contra España!»
Instantes después caía al suelo herido de dos balazos que le dispararon los rojos y moría como más de una vez había dicho a sus íntimos que deseaba morir: gritando ¡Viva Cristo Rey! y besando la medalla de congregante de la Santísima Virgen y de San Luis Gonzaga.
¡Hermosa y cristiana muerte, que nos complacemos en presentar, como modelo digno de ser imitado, a todos los malagueños, y de un modo especial a los amigos y compañeros del heroico Luis Huelín! 
Reproducido por La Guinea Española (27/06/1937)

Un hermano de Luis, Guillermo María Huelín Vallejo, luchó valientemente como requeté desde que se liberó Málaga. Después se hizo Alférez provisional de infantería, y en la primavera de 1938 murió en las filas del Tercio Virgen de las Nieves. Siempre llevaba en sus bolsillos una tarjeta postal de aquel célebre dibujo de «Ante Dios nunca serás héroe anónimo», y en ella había escrito: «¡Viva la muerte pensando en Dios y en la Pa­tria! ¡Viva el Requete! ¡España por Santa María!».

Calle Alférez Huelín Vallejo en Málaga
imagen tomada de http://mosaicosdemalaga.blogspot.com.es/

sábado, 23 de abril de 2016

Don Antonio Arrue, detenido en Granada durante la Cruzada

Antonio Arrue Zarauz (1903-1976)
Cuando el Príncipe Regente volvió a entrar en la «zona nacional» el 28 de noviembre [de 1937], una de sus primeras decisiones fue nombrar a Antonio Arrue su secretario personal. Y como tal le acompañó en su gira de casi 4.000 kilómetros por tierras vascas, castellanas, extremeñas y andaluzas, siendo recibidos de forma «triunfal» en todos los lugares donde había unidades del Requeté, un hecho que provocó no pocas suspicacias en la Junta Militar de Burgos ante el potencial político que podía alcanzar el carlismo en el «bando nacional».

Descansando en La Ventilla, cerca de Motril, tras haber visitado la Alpujarra granadina, recibieron el 21 de diciembre la orden de detención contra Arrue, orden que respondía a un requerimiento de la Auditoría de la VI Región Militar, con base en Burgos. Solo la mediación de personalidades cercanas a la comitiva hizo posible que el dirigente guipuzcoano se pudiera presentar voluntariamente, evitando así la sorprendente escena de que la Guardia Civil se llevara detenido a un miembro de la Junta Nacional Carlista de Guerra. Dos destacados integrantes de la delegación, Antonio Garzón y Rafael de Olazábal, fueron los encargados de acompañar en coche a Arrue hasta Granada, donde ingresó en la prisión provincial.

Todavía sin haberse recuperado de esta desagradable sorpresa, el propio Príncipe Regente se encontró, al regresar a su residencia en Granada, la carta en la que Franco le invitaba «por el bien de España» a que saliera cuanto antes de ella. Se la entregó personalmente el comandante Mazas, que se había desplazado expresamente a Granada con esta misión. Don Javier pidió al correo que solicitara «al generalísimo» una audiencia lo antes posible. Según relata el marqués de Valdespina, cuando el enviado de Franco abandonaba la casa, en las escaleras, se produjo un fuerte altercado entre el militar y Olazábal, quien «le cantó las cuarenta», echándole en cara que tanto la detención de Arrue como la expulsión de Don Javier eran una venganza por la fuerza que estaba adquiriendo el carlismo (Orbe y Vives, 1938).

Arrue quedó en situación de prisión incomunicada, siendo inútiles los intentos de verle, «en vista de lo cual, se le mandaron unos colchones y mantas, así como su maleta y la cena». Dolores Valero de Rojas, una de las responsables de la organización de las Margaritas en Granada, quedó encargada de que a Arrue no le faltara nada, mientras que la delegación carlista regresaba a Burgos para cumplimentar el encuentro con Franco.

El relato de esta expulsión no deja pasar por alto la coincidencia de que el 22 de diciembre se cumpliera exactamente un año de que Manuel Fal Conde, mano derecha de Don Javier, también «cumpliendo órdenes superiores», se viera obligado a pasar la frontera portuguesa camino de su destierro en Lisboa. «Justo al año –sigue el testimonio Ignacio de Orbe y Vives– el Señor (Don Javier) sale de Granada para atravesar los Pirineos, cumpliendo órdenes del Jefe del Estado». «A las 8 y cuarto de la mañana, emprendemos viaje a Sevilla, no sin antes haber testimoniado todo nuestro agradecimiento a la familia Contreras (en cuya casa se hospedaba) por las atenciones recibidas y trato dispensado a SAR. El Señor pidió a la familia Contreras que hicieran extensivo su agradecimiento a todo el pueblo de Granada. A Dolores (Valero) pidió se ocupara de que a Arrue nada le faltara y que las Margaritas hicieran lo posible para que, mientras estuviera en la cárcel, lo pasara lo mejor posible. Con el alma llena de tristeza por los últimos acontecimientos, salimos rumbo a Sevilla», para, después, ir a Burgos, desde donde, tras una tensa entrevista con Franco, Javier de Borbón-Parma se dirigió a San Sebastián y de aquí, el día 27 de diciembre, a la frontera de Hendaya (Orbe y Vives, 1938).


* Extracto del artículo de Manuel Martorell: Antonio Arrue, el carlista que colaboró en el relanzamiento de Euskaltzaindia en la revista Euskera, número 56.

Biografía de Antonio Arrue Zarauz en El Matiner Carlí.

viernes, 4 de marzo de 2016

Jesús Comín

Tal día como hoy, un 4 de marzo de 1939, moría el insigne tradicionalista aragonés D. Jesús Comín Sagüés.

Jesús Comín Sagüés
(Zaragoza, 1889 - Zaragoza, 1939)

Abogado español, doctorado en Filosofía y Letras, n. el 19 de abril de 1889 y m. en febrero de 1939.
Perteneció al Cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos, habiendo ocupado cargos universitarios. Poseía una extensa cultura y se había especializado en estudios políticos, filosóficos, literarios e históricos. Desde los comienzos de su juventud su actuación fue continua, tanto en el campo del catolicismo activo como en el terreno político.

Militó toda su vida en el carlismo, siguiendo la senda de todos sus antepasados. Su abuelo paterno, don Bienvenido Comín, eminente jurisconsulto aragonés y ecritor, fue quien en la famosa Junta de Londres expuso a Carlos VII, y a requerimientos de éste, los fundamentos jurídicos de sus derechos al trono de España, y más tarde, durante la guerra civil, ocupó el cargo de secretario de despacho de don Carlos, encargándose de los asuntos civiles y de Estado. Su padre, Francisco J. Comín, decano de la Facultad de Derecho, fue el redactor de alguno de los magníficos manifiestos de don Jaime de Borbón. Su tío carnal, Pascual Comín, desempeñó el cargo de delegado político de don Jaime en España, a raíz de la disidencia de Mella.

Jesús Comín fue elegido diputado en las elecciones el 19 de noviembre de 1933 y en las del 16 de febrero de 1936. De su labor parlamentaria, amplia y extensa, resalta su famosa intervención sobre la F. U. E. en febrero de 1934, que estuvo a punto de originar la caída del Gobierno y que fue causa, a los pocos días, de la dimisión del ministro de Instrucción pública, así como las interpelaciones sobre Canfranc y Cataluña, la primera de las cuales provocó el viaje a Canfranc de los ministros de Hacienda y Obras públicas, Chapaprieta y Cid. Merecen destacarse también sus profundos trabajos sobre legislación municipal en la Comisión de Gobernación y sus gestiones continuas en pro de los intereses de la región aragonesa.

Propagandista formidable, recorrió toda España tomando parte en innumerables actos carlistas y del Bloque Nacional que presidió Calvo Sotelo. Éste, con quien le unía una gran amistad, tenía un alto concepto de las dotes políticas de Jesús COMÍN, en quien había puesto grandes esperanzas. Fundó el semanario carlista de información El Lunes y colaboró en innumerables periódicos y revistas.

D. Jesús Comín, comandante, conversando con dos alféreces del Requeté aragonés(Fotografía tomada de Documentos y Archivos de Aragón)

Fue jefe regional del Tradicionalismo en Aragón y el alma de la Comunión en tierras aragonesas, a la que dio un impulso gigante. En tiempos de la monarquía de [el llamado] Alfonso XIII tomó parte en cuantas conspiraciones jaimistas se organizaron y rechazó las facilidades de encumbramiento político que se le ofrecieron durante la dictadura del general Primo de Rivera. Plenamente convencido de que solamente por la violencia se salvaría España del estado caótico en que la sumía la República, figuró en todos los complots tramados para destruirla, así como en los preparativos del Movimiento Nacional, prestando relevantes servicios. Demostró siempre gran entusiasmo, patriotismo y actividad y al producirse el Alzamiento presentó en el cuartel de Castillejos, de Zaragoza, gran número de requetés.

El día 20 de julio de 1936 se trasladó a Pamplona para llevar armas al general Mola, y el 22 repitió el viaje, cruzando con gran peligro los pueblos sublevados. En Navarra, merced a sus activas actuaciones, se organizó el tercio de Doña María de las Nieves, con el que marchó el día 24 a Zaragoza, imponiendo con dichas fuerzas la tranquilidad en aquella capital, que abrazó resueltamente el Movimiento liberador y enarboló la bandera española en la Diputación provincial y demás centros oficiales.

La Junta Regional Carlista de Navarra le nombró comandante del Requeté. Al día siguiente, 25 de julio, escoltado por los requetés navarros y aragoneses, llevó y repuso en su antiguo trono del salón de sesiones del Ayuntamiento de Zaragoza la imagen de la Virgen del Pilar que las autoridades municipales sectarias habían sacado de las Casas Consistoriales y que se hallaba en depósito en la Seo. Fundó los tercios de Requetés aragoneses, siendo el primero el del Pilar y haciendo con ellos vida de campaña. Allá donde actuaban sus requetés, estaba siempre él, infundiéndoles, con su presencia y ejemplo, bríos y entusiasmo.

Ocupaba los lugares de mayor peligro, hasta el punto de que las autoridades militares hubieron de llamarle la atención en varias ocasiones ante el riesgo que corría, ya que se acercaba hasta las primeras líneas de fuego. Fue de las primeras personas que entraron en Teruel y Caspe al frente de las fuerzas conquistadoras hasta la frontera con el fin de realizar sus servicios. Ello provocole una pulmonía (agravada a consecuencia de las lesiones causadas por la bomba antes aludida y las que le produjo en el pulmón un grave accidente de automóvil sufrido en el frente de Teruel en enero de 1937 que, además, le ocasionó un grave magullamiento general), falleciendo a los once días de guardar cama. Presidieron su entierro todas las autoridades, entre ellos, los generales Monasterio y Moscardó. En el acto del sepelio, y ante la tumba que iba a recibir sus restos mortales, el general Monasterio pronunció estas palabras:

«Estoy autorizado a decirlo: la guerra se ha ganado porque Zaragoza la ganó en los primeros días. El triunfo de Zaragoza se debe en gran parte a Jesús Comín.»


Extraído de la Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana (Espasa, 1944). Volumen III. Pags. 389-390

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