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viernes, 12 de febrero de 2016

El Montejurra carlista antes de la usurpación izquierdista

Hoy que tanto abunda, por desgracia, la mentira y falsedad sobre la historia de España en general y la del carlismo en particular, queremos traer a la memoria lo que significaba la tradicional romería carlista de Montejurra que organizaba la Comunión Tradicionalista. Desde su inicio acabada la Cruzada de Liberación en 1939 hasta la usurpación izquierdista de la década de los 70, en Montejurra se congregaron cada año decenas de miles de españoles católicos y patriotas para honrar a los combatientes requetés muertos en campaña y a todos los que ofrecieron su vida por Dios y por España.

No fue hasta producirse el nombramiento de Juan Carlos como sucesor de Franco a título de rey en 1969 que se produjo el nefasto y lamentable giro oportunista del príncipe Carlos Hugo (difunto hermano del actual caudillo de la Comunión Tradicionalista) y su camarilla resentida. Curiosamente, se trataba de los mismos elementos que en los 60 habían impulsado la política de colaboración entre la Comunión y el régimen franquista de que da muestra el artículo que reproducimos. Veamos como era Montejurra cuando para todos carlismo y tradicionalismo eran sinónimos.

MISA Y REZO EN MONTEJURRA / CERCA DE 100.000 PERSONAS ASISTIERON A LOS ACTOS

6 de mayo de 1962


El Monasterio de Irache repleto de Boinas Rojas
Desde las siete de la mañana todos los templos de Estella estaban recibiendo oleadas de fieles, llegados la víspera, y de los que en las primeras horas siguieron llegando desde toda España, para oír misa y en su mayoría comulgar, antes de la ascensión a la montaña que se iniciaría a media mañana.

A las nueve y media, en el Monasterio de Irache, próximo a Montejurra y a dos kilómetros de Estella, donde acudieron los que no habían cumplido en los otros templos el precepto dominical, se rezó una misa por los Reyes de la Monarquía Tradicional.

A continuación, en un campo próximo, tuvo lugar un desfile de jóvenes requetés, presenciado desde una tribuna por las Infantas de Borbón-Parma.

Muchas personas habían ya comenzado la subida dé la imponente montaña, entro ellos gran parte de los vallisoletanos, antes de que lo hiciera el grueso de la concentración.

Por un camino serpenteante, que va ascendiendo entre loa carrascales que pueblan las laderas, siguiendo un trozado de amplios meatos en la escalada, cuyos hitos son las XIV estaciones del Vía Crucis, en cada una de las cuales figuran los nombres de un grupo de los sesenta y nueve Tercios. El Requeté de Valladolid tiene su titulación en la XII cruz estacional. Todas estas estaciones, que son sencillos monumentos rematados por una sencilla Cruz, iban siendo coronados de guirnaldas de flores y laureles por manos de excombatientes, camino que a veces se convierte en senda muy enriscada, supone una subida de cinco kilómetros, que, a paso de marcha y dada su gran pendiente, podría hacerse, contando con buenas piernas, en una hora y tres cuartos, y viene a cumplirse en las marchas anuales en que se reúnen los Requetés y Margaritas de todas las regiones en tres horas.

Suele hallarse coronada la cumbre por varios millares de personas hacia las doce de la mañana, pero se avizora desde lo alto el río de boinas rojas, todavía a esa hora, sin interrupción, serpeando desde la gran rampa que apunta a Irache zigzagueando por la importante ladera del Montejurra, hasta la meseta que hacia su mitad se convierte en una aguda y larga espina divergente, y, desde allí trepando en nutrida corriente, que a ratos recibe hileras confluyentes a la columna principal, hasta afluir contra los murallones de roca que rodean la gruta del Cristo situada a pocos metros de la cumbre.

REPRESENTACION DE LA VIEJA GUARDIA

Hacia las doce se encontraban en la explanada de la gruta del Cristo de Montejurra, José María Codón, consejero nacional del Movimiento, procurador en Cortes, delegado nacional de difusión; Miguel Fagoaga, secretarlo nacional de Organizaciones, consejero y jefe regional de Castilla la Vieja y León, en la Comunión Tradicionalista; José Luis Zamanillo, consejero nacional del Movimiento, secretario nacional de la Organización Carlista; José Antonio Pérez España, delegado nacional de A.E.T. (estudiantes tradicionalistas); Ramón Massó, secretario particular del príncipe Carlos de Borbón-Parma, el vallisoletano Redondo, residente en Santander; Angel Zubiaur, de la Junta Regional Navarra; Juan Mena de la Cruz, alcalde de Palencia y procurador en Cortes; Piorno Alonso de la Hoz; jefes regionales de Aragón, Navarra, Valencia y otras muchas regiones.

En ese momento llegaba a la explanada Pablo Arredondo, consejero nacional del Movimiento, inspector nacional de la Vieja Guardia de F.E.T. y de las J.O.N.S., acompañado de los hermanos Nieto Antúnez y Agustín Aznar, Palma de Plata, consejeros nacionales y miembros de la Vieja Guardia, que fueron recibidos por Zamanillo y las demás personalidades antes mencionadas.

En un avión, el príncipe Carlos evolucionó sobre el monte. Sonaron estruendosas ovaciones.

LLEGAN LAS INFANTAS DE BORBON-PARMA

Poco después, llegaron ante la gruta las Infantas de Borbon-Parma, doña María Francisca, doña María Teresa, doña Cecilia y doña María de las Nieves, con el príncipe Lobkowicz, esposo de la primera, siendo el momento motivo de gran conmoción entre la muchedumbre —quizás unas 90.000 personas — que entonaron el himno de Oriamendi.

Las Infantas y el príncipe, por el mismo orden que están enumerados, se colocaron ante el altar, de rodillas, para oír la misa que comenzaba entonces y que ofició el capellán de la Hermandad del Cristo, padre Joaquín Vitiain, ayudado como acólitos, por don Antonio Solís García, de Medina del Campo, y señor Aráuz, de Pamplona. El capellán dio la sagrada comunión a las infantas.

Durante el santo sacrificio se entonaron cánticos de penitencia y al terminar la misa el Himno Eucarístico.

Montejurra en los años 60

INTERVENCION DE ZAMANILLO

Después del acto religioso, concluido con un responso por los caídos, pronunció unas palabras de saludo a las Infantas el miembro de la Junta de Navarra, señor Zubiaur.

A continuación dirigió a los concentrados una vibrante alocución José Luís Zamanlllo, consejero nacional del Movimiento y secretarlo Nacional del Requeté.

Después de elevar gracias a Dios por la celebración del acto en Montejurra manifestó con expresivas
palabras la gratitud a la representación de la Vieja Guardia, que han patentizado así la comunidad de ideales.

Recordó cómo en los Principios constitucionales, que promulgó Franco en mayo de 1958, en sesión plenaria de las Cortes, se recogen los ideales básicos del espíritu del 18 de Julio, que reunió con el Ejército a la Falange y al Requeté en defensa de la unidad religiosa, consustancial a España, los ideales de la Cruzada, que no pueden perderse, y donde se afirma una monarquía tradicional en la arquitectura del Estado.

Esto que aquí vemos en Montejurra no es una alegre romería; es la manifestación del pueblo (...) Nosotros no celebramos unas bodas atenienses, sino que aquí venimos a conmemorar las bodas de sangre de quienes la derramaron empapando el suelo de la Patria. 

El orador, que fue interrumpido en varios pasajes por aplausos y aclamaciones, fue larga y acaloradamente aplaudido al final de su alocución y sonaron muchos vivas a España y a la dinastía tradicional.

ADHESIONES DE SOLIS RUIZ, PRIMO DE RIVERA Y GARCIA VALIÑO

A media tarde, en el Colegio de los Escolapios, se reunieron en fraternal comida con los representantes de la Vieja Guardia, sentados a la derecha del consejero nacional y secretario nacional, Zamanillo, las principales personalidades ya mencionadas. Fueron leídos cartas de adhesión, escritas en términos muy expresivos, remitidas por José Solís Ruiz, ministro secretario; García Valiño, capitán general de Madrid; Raimundo Fernández Cuesta y Miguel Primo de Rivera.

Habló el jefe regional, Codón, que hizo un canto a la unidad entre los que combatieron en la Cruzada por los ideales del 18 de Julio, haciendo gran hincapié en la necesidad de la unidad porque, en ello va el porvenir de España.

Habló después Zamanillo, insistiendo en las mismas ideas de unidad. Dedicó encendidos elogios a Miguel Primo de Rivera, que ha querido —dice— enviarnos su adhesión utilizando el título de Marqués de Estella.

Las palabras de Zamanillo alcanzaron resonancias de gran emoción.

Finalmente intervino el camarada Agustín Aznar, quien comenzó declarando: «Yo siempre volvería a Montejurra». Recogiendo las ideas de sus predecesores en el uso de la palabra dijo que la unidad ha de ser mantenida, pese a la acción sinuosa de gentes de mala fe que han querido interferirse en tiempos anteriores disfrazadas con piel de oveja siendo lobos.

Las palabras del camarada Palma de Plata fueron muy aplaudidas y se renovaron las manifestaciones y gritos de afecto y fraterna unión entre todos.

Carlos Hugo representado como el garante de los principios del 18 de Julio

SIGUE VIGENTE LA UNIDAD DEL 18 DE JULIO

Se dice que no hay la firme vinculación deseable entre la sociedad y la Universidad, y a la inversa. No es ocasión de entrar ni salir en la discusión. ni es éste el momento, porque solamente motivan estas lineas de croniquilla los actos de Montejurra cuando acabo de regresar de allí. Pero sí me interesa apuntar que, como siempre que algo de trascendencia brota en Valladolid, la Universidad figura, aunque solamente sea en lo materialmente externo de sus muros. Desde la plaza de los edificios del Rectorado y las Facultades reunidas en el contiguo se dio la salida a los autocares organizados en una caravana que llevaba cerca de doscientos vallisoletanos. Nos uníamos a la concentración de noventa mil —más de cien mil, según personas dignas de todo crédito— boinas rojas y de adheridos e invitados en los actos de Montejurra organizados en memoria de los sesenta y nueve Tercios de Requetés combatientes de la Cruzada.

Del crisol y gremio nutricio universitario surgieron también las Juventudes en que estribó, con el Ejército, el peso de la guerra de Liberación, aglomeradas en torno a los núcleos estudiantiles las no menos heroicas juventudes campesinas e industriales.

La salida era el Día sin Accidentes, que coincidía en el pasado sábado. La excursión hizo honor a ello.

En siete horas, a la caída de la tarde, nos pusimos en Estella; a dos kilómetros de la histórica ciudad navarra se alza la imponente masa del Montejurra.

Es pasmoso pensar que pudieran, a punta de bayoneta, desalojar los carlistas, en guerrillas civiles, a las fuerzas liberales pertrechadas y fortificadas en la cumbre.

Impresiona cómo personas de toda edad y condición, mujeres, niños, ancianos, trepan cada año hasta lo alto —cinco o seis kilómetros de penosa ascensión — para hacer un Vía Crucis y rezar por los caídos.

Pero la fe —se ha dicho— mueve montañas. La misma fe conmueve los montes, por muy soberbia que su masa sea y muy ardua su pendiente, al soportar las pisadas de los miles de peregrinos y sus vítores, ofrendados a los altos ideales que por una España limpia, genuina, inseparable y consustancial con el elemento religioso, con la espiritualidad, resuenan en las laderas, en lo enriscado y fragoroso del bosque de carrascas y en la cumbre, a los cuatro vientos, proclamando a Dios y a la Patria.
Don Carlos Hugo antes de su traición

En Montejurra, un solo corazón y una sola alma animan la espiritualidad de las regiones de España

Allí, al pie del altar, las augustas Infantas; muy cerca, los camaradas representantes de la Vieja Guardia. Por la bóveda azul, templada de algunas nubes, evolucionaba una avioneta basculando las alas en saludo. Aquel campo de amapolas gigantescas, de las boinas rojas, las banderas, las enseñas de los Tercios, volaban en revuelo de conmoción. Desde allí y por todo el reguero que zigzagueaba hasta el pie de la montaña, ondeó una sacudida de emoción como si recorriera el espinazo de toda España que en la muchedumbre estaba representada.

El aviador que pilotaba el aparato era el príncipe don Carlos de Borbón-Parma.

Después del acto religioso y de las palabras con que José Luis Zamanillo recordaba que sigue en pie la unidad en los Principios del 18 de Julio por qué combatieron codo a codo falangistas y requetés, el Montejurra de 1962 quedará de especial significado en estos momentos que el mundo atraviesa y en que España boga reafirmando su total reconstrucción y en la que son remeros los mismos que con la Victoria sacaron a puerto la nave de la Patria.

Imperio (Zamora, 8 de mayo de 1962)



sábado, 19 de diciembre de 2015

La llegada a Granada de S.A.R. Don Javier de Borbón Parma

Tal día como hoy, un 19 de diciembre de 1937, en plena Cruzada de Liberación, llegaba a Granada el augusto caudillo de la Comunión Tradicionalista, S.A.R. el príncipe Don Javier de Borbón Parma (padre del actual abanderado de la Comunión Tradicionalista, Don Sixto Enrique). Fue precisamente en nuestra ciudad donde Su Alteza recibió la orden del General Franco de abandonar España, mostrando así el Generalísimo su particular «agradecimiento» a los requetés. Así es como narraba el acontecimiento el día siguiente la prensa local:

Conforme estaba anunciado, ayer tarde llegó a nuestra ciudad el príncipe don Francisco Javier de Borbón Parma. Una compacta muchedumbre que había salido a recibirlo en automóvil al kilómetro 464 de la carretera de Málaga a Granada, empalme con la de Moraleda de Zafayona, prorrumpió en aplausos y vítores a la llegada del príncipe, a quien le fueron presentadas a su llegada varias personalidades granadinas. Venían con el augusto viajero desde la ciudad vecina don Antonio Garzón, el marqués de Valdespino, don Diego Zuleta, don Rafael y don Jaime Olazábal, don Juan Palomino y los señores Arrué y Pries.
El príncipe, después de agradecer vivamente el entusiasmo de los presentes, en atención a las numerosas señoras que en plena carretera habían acudido a esperarle —no obstante lo desapacible de la temperatura—, dispuso que se continuara la marcha a Granada, donde seguirían las presentaciones, y la dilatada caravana se puso en marcha, siguiendo al coche de Su Alteza. A la entrada de los pueblos del tránsito, numerosas personas, a pesar de no saberse con anticipación el momento preciso de la llegada del príncipe, se agolpaban para contemplar el desfile de la comitiva y correspondían con entusiasmo a las canciones religiosas y patrióticas de las numerosísimas «margaritas» que figuraban en el cortejo.
Don Javier (1889-1977): Abanderado de la
Comunión Tradicionalista como Regente (1936-1952)
y Rey legítimo de España (1952-1977)
El príncipe se dirigió al palacio de doña Francisca Pérez de Herrasti, donde tenía preparado alojamiento. Don Javier, después de ser recibido por la distinguida familia de don Ramón Contreras Pérez de Herrasti, conversó brevemente con doña Dolores Valero, don Alberto Gómez Matarín y don José Gómez Morales, con los cuales se mostró encantadísimo de la cordial acogida que se le había tributado, y al hablar con el citado sacerdote, señor Gómez Matarín, le manifestó que por parte de la Prensa extranjera enemiga de nuestra causa se propala que uno de los propósitos de los defensores de la España auténtica, es restablecer la Inquisición.
Acto seguido comenzó un interminable desfile de personas que estrecharon la mano que el príncipe les ofrecía con llaneza sin igual, entre las cuales figuraban, como nota pintoresca, numerosos «pelayos». Durante el desfile, que duró largo rato, porque el príncipe don Javier conversó afabilísimamente con la mayoría de las personas que acudieron a saludarlo, numerosos boinas rojas daban guardia en el amplio zaguán y en la señorial escalera de los señores Pérez de Herrasti, y la banda dirigida por don Julio Vidal (*) interpretó trozos de zarzuelas españolas. Terminado este homenaje de gran parte de los granadinos al príncipe, éste se retiró a las habitaciones que le estaban destinadas.
A la hora de la cena se sentaron a la mesa con el príncipe don Javier, a más de la familia del señor Contreras Pérez de Herrasti, los señores antes citados como acompañantes de S. A. en su viaje a Granada, y doña Dolores Valero de Rojas, doña María Zabala, don Tomás López Luque, don José Gómez Morales, don Joaquín Dávila e hijo, don Antonio Rojas, don Rafael Moreno González Anleo, don Ramón Garzón, don Julio Muñoz Chápuli y don Julio Vidal. 
Hoy asistirá el príncipe don Javier a la misa de comunión que mensualmente se celebra en la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, a las nueve, para impetrar del Altísimo la salvación de España. Después marchará a la Capilla Real y al Monasterio de San Jerónimo. 
A las once y media de la mañana dará comienzo en el palacio de doña Francisca Pérez de Herrasti, Puentezuelas 35 y 37, la recepción de todas aquellas personas que deseen saludar al príncipe, quien después del almuerzo partirá para la Alhambra y el Generalife y a continuación visitará el estudio del ilustre pintor don Gabriel Morcillo. A la caída de la tarde será obsequiado con un té en el carmen-estudio de don José Maria Rodríguez Acosta.


Extraído de Hoja oficial del lunes (20/12/1937)


(*) Juan Vidal murió en 1962. Dio todo a la Causa. Era recordado por su gracia chispeante, sus enardecidas canciones y Salves a la Virgen, en el frente avanzando, a la bayoneta calada contra los rojillos. Fue leal hasta en su lecho del dolor, cuando le proponían no buenos amigos que, como ellos, traicionara a la Causa legítima (véase la revista Montejurra, n.º 23).

lunes, 16 de noviembre de 2015

Don Roberto I de Parma

Tal día como hoy, 16 de noviembre, en 1907, moría S.A.R. D. Roberto, último Duque de Parma reinante, hermano de la Reina D.ª Margarita, combatiente en la Tercera Guerra Carlista, y abuelo del augusto caudillo de la Comunión TradicionalistaD. Sixto Enrique de Borbón. En el Album de Personajes Carlistas (1887), su autor Francisco de Paula Oller publicaba la siguiente reseña biográfica de tan insigne personalidad:


Roberto de Borbón, duque de Parma
(Florencia, 1848 - Lucca, 1907)
Su Alteza Real el Serenísimo Señor Don Roberto, Carlos, Luis, María de Borbón (hijo de Carlos III, Duque de Parma y Plasencia), nació el día 9 de Julio de 1848; y en 19 de Enero de 1854 fue agraciado por Isabel II* con el Collar de la insigne Orden del Toisón de Oro.

Asesinado su padre en 27 de Marzo de 1854, le sucedió en el trono bajo la Regencia de su madre Luisa María Teresa de Borbón, hija del Duque de Berry, Príncipe de Artois. Al proclamarse la guerra de Italia, se presentó el 1.° de Mayo de 1859 a la Duquesa Regente una comisión de oficiales pidiéndola permiso para unirse al ejército de Víctor Manuel. Ante esta actitud de sus tropas juzgó deber suyo la Regente abandonar sus Estados, y después de constituir á sus ministros en Consejo de Regencia salió de Parma el día 2, acompañada de sus hijos, el mayor de los cuales era Doña Margarita hoy esposa de Don Carlos de Borbón.

El mismo día 2 entregaron los ministros de Roberto I el mando a un Gobierno provisional; pero al siguiente tomaron la ofensiva algunas tropas aclamando al Duque niño y a la Regente, disolvieron el Gobierno provisional y repusieron en sus puestos a los antiguos ministros.

La Duquesa Luisa que había ido a Suiza, dejó allí sus hijos y volvió a entrar en Parma para encargarse nuevamente de la Regencia; al tomar posesión de ésta, dio uno manifiesto en el cual mostraba su resolución de no tomar parte en la guerra, y mantenerse neutral a fin de que las potencias beligerantes tuviesen que respetar la independencia de sus Estados.

A los cuatro días de la batalla de Magenta (el 8 de Junio) recibió la Duquesa Regente un parte del Comandante General de Plasencia, quien le decía que había recibido la intimación de abandonar la plaza , y la aconsejaba que, en vista de la actitud de los ejércitos francés y piamontés, se retirase a Viena por Verona y Mantua, respondiendo él entre tanto de su seguridad personal con las fuerzas de su mando.

En vista de esto, llamó la Duquesa Regente a las autoridades, les ordenó que convocaran una Junta de 30 notables del país, la cual Junta se encargara de mantener el orden y decidir la suerte del Ducado; desligó al ejército del juramento de fidelidad que había prestado a su augusto Hijo, y después de dar el día 9 de Junio un manifiesto lleno de nobleza y cariño hacia los Estados que acababa de regir. y que la Revolución le arrebataba, salió de Parma con dirección a Suiza, donde se unió a sus hijos.

Desde 1860 vivió S. A. R. el Duque de Parma lejos de su patria: casó en Roma el día 5 de Abril con la Duquesa María Pía de Borbón, hija de Fernando II de Nápoles y en Enero de 1875 abandonó las dulzuras del hogar doméstico para pelear entre nosotros por la Religión y la legitimidad, ganando la Cruz Roja de 2.ª clase del Mérito Militar en los victoriosos combates de Lumbier.

Concluida la guerra, emigró S. A. R. el Duque de Parma, y consagrado al cuidado de sus hijos, pero ansiando siempre los benditos tiempos de campaña, vive en la actualidad pasando los inviernos en Italia y los veranos en Suiza.


[*] Nota: El Rey legítimo de las Españas, Don Carlos VI, permitía a sus primos los Borbones de Nápoles y de Parma mantener la relación con la usurpadora Isabel y su Gobierno. Encontrándose el Rey en el exilio, las monarquías sufragáneas españolas de la Península Italiana necesitaban el apoyo del Gobierno de facto de España para resistir la invasión piamontesa. De poco les sirvió, pues el apoyo les fue enseguida retirado por la corte usurpadora, en manos de la masonería.

sábado, 27 de junio de 2015

El nacimiento del Príncipe Don Jaime

D. Jaime de Borbón y Borbón-Parma
II Duque de Madrid
(Vevey, 1870 – París, 1931)
Día de júbilo fue para el partido legitimista español el 27 de junio de 1870, en que nació el hijo de Don Carlos y quedó asegurada la sucesión masculina en la rama del Rey Carlos V.

Vio la luz primera el Príncipe Don Jaime en la quinta-palacio de La Tour de Peilz, Vevey (Suiza), cantón del Vaud, Confederación Helvética.

El recién nacido fue solemnemente bautizado dos días después, festividad del apóstol San Pedro, y se le impusieron los siguientes nombres: Jaime, Fernando, Alfonso, Carlos, Juan y Felipe.

Apadrinaron al regio vástago la Archiduquesa Doña Beatriz y el Conde de Chambord, y asistieron a la ceremonia muchos antiguos e ilustres servidores de la Familia proscrita.

Los legitimistas asturianos, siguiendo la tradicional costumbre de aquella provincia con los hijos primogénitos de los Reyes de España, costearon la Cruz de la Victoria que llevo a Vevey una comisión del Principado.

El día 2 de Agosto tuvo lugar la solemne ceremonia de la entrega de la Cruz, signo de vasallaje ofrecido al que por consentimiento unánime de la España tradicional y católica había sido ya proclamado Príncipe de Asturias.

Anunciada la llegada al salón en que se encontraba reunida la comisión asturiana, de Don Carlos y del Príncipe Don Jaime, adelantose el presidente de aquélla, don Guillermo Estrada y Villaverde, y leyó el Mensaje que los carlistas asturianos, reunidos en sesión extraordinaria en la ciudad de Oviedo, enviaban a su Rey, felicitándole por el nacimiento del Augusto Príncipe.

Acto continuo el mismo señor Estrada dirigió a S. M. el siguiente discurso (1):

«SEÑOR:  
En nombre de los carlistas del Principado de Asturias tenemos la alta honra de felicitar a V. M., como nos felicitamos a nosotros mismos, por el nacimiento de S. A. R. el Serenísimo Sr. D. Jaime Fernando de Borbón y Borbón. Aquel país, con más razón que el de Gales en Inglaterra, o que el antiguo delfinado de Francia, sirve de título a las primicias de la estirpe Real de España, porque Asturias viene a ser como las primicias de la monarquía castellana, y su suelo sirvió de asilo y de cimiento para la reconquista contra los infieles. Y no es este el único título de gloria que Asturias puede presentar ante su Rey y ante su Príncipe: ya en la edad antigua, Augusto, emperador poderoso, se vio obligado a abrir las puertas del templo de Jano y a descender del solio de Roma para ir a sofocar en Asturias el último resto de la independencia cántabra; y en la edad moderna, otro poderoso emperador, Bonaparte, hubo de fijar su mirada de águila sobre Asturias, pobre rincón del mundo, desde donde el genio español le arrojó su primer reto, cuando toda Europa coaligada apenas se hubiera atrevido a hacer otro tanto.  
Pues bien; si en esos tres solemnes y bien distinguidos momentos de la historia, Asturias puso tan alto su nombre, es porque su espíritu está más elevado aún que sus montañas, cuyas soberbias cimas se esconden en las nubes; y desde allí, atravesando quinientas leguas de distancia, los carlistas de Asturias vienen al pie de estas otras montañas, y a la orilla de estos grandes lagos, para ofrecer por conducto nuestro sus títulos de gloria ante un excelso recién nacido, ante un niño augusto, víctima inocente del odio de las revoluciones, venido al mundo en extranjero suelo, y que entró por las puertas de la Iglesia aquí donde el catolicismo vive como sospechoso huésped: niño augusto, representante de todos los dolores de una dinastía legítima nunca humillada: niño augusto que, a despecho de todas las iniquidades triunfantes, es, después de V. M., la única personificación verdadera de todas las glorias de España y de todas las glorias personales de sus reyes, desde Ataulfo y Recaredo hasta Carlos V y Carlos VII. 
¡Quiera Dios oir los votos que le eleva el corazón de los carlistas asturianos , súbditos fieles de V. M., y hacer de vuestro Príncipe un fruto de bendición para V. M. y su Augusta Esposa, cuya ausencia de este sitio es para todos tan sensible; un monarca de reparaciones y bondades para la desventurada España, y un justo, tal vez un santo, para la patria inmortal de todos!  
Y ahora, Señor, para concluir, dígnese V. M. aceptar, siguiendo antiguas tradiciones, un presente que los carlistas asturianos ofrecen a su Príncipe: presente humilde como nunca, pero también como nunca expresivo, pues que en mucha parte se debe al óbolo del pobre y es testimonio inequívoco de lealtad y de amor. Consiste en una condecoración mezquina, como lo sería todo lo que se dedicase a tan grandioso objeto, pero que tiene el valor inestimable de estar tocada en las santas reliquias depositadas en la catedral de Oviedo, tesoro con que Dios premió la fe de los antiguos asturianos; esta condecoración lleva las armas del Principado, el blasón sagrado de la cruz de Don Pelayo, que se llama la cruz de la Victoria, y este nombre debe ser muy significativo para V. M.; dígnese asimismo V. M. cubrir con ella, como con una égida que le libre de males y peligros, el pecho de S. A. R., siguiendo también la tradición de nuestros Reyes, que investían a sus primogénitos con esta insignia antes que con la del Toisón o cualquier otra correspondientes a su suprema dignidad.  
Haciéndolo así, V. M. habrá dado una muestra de singular afecto a los asturianos y habrá colmado sus deseos.»

Tomada por Don Carlos de manos del Sr. Estrada la insignia la colocó sobre el pecho del Augusto Príncipe de Asturias, y contestó con estas palabras: 

«Gracias a Asturias por su entusiasta manifestación de fidelidad y por el rico don que desde este momento adorna el pecho del tierno Príncipe, que lleva el título con que el mundo conoce desde antiguo a los herederos de la Corona de España.  
Con noble orgullo habéis recordado vosotros, y con satisfacción imponderable he oído yo, los hechos preclaros que ilustran la historia de la hidalga tierra asturiana.  
Bien juzgáis cuando atribuís al espíritu de religiosidad e independencia el origen de las proezas que en épocas memorables realizaron nuestros ilustres antepasados. Este espíritu es el que todavía, por gracia especial de Dios y a despecho de las revoluciones, vive y alienta al pueblo español: él es el que inspira mi alma al pensar en la restauración gloriosa que ha de poner término a los grandes dolores que sufre hoy mi amadísima patria.  
Pido a Dios que cumpla vuestros votos al dirigiros al Príncipe de Asturias, a quien la Iglesia acaba de imponer sobre la pila bautismal un gran nombre en honor del Santo Patrón de España y en memoria de aquel rey esclarecido, que si fue el rey de las batallas y de las conquistas, lo fue también de los fueros y libertades. 
Esos votos son los de todo el pueblo español, que, alegando títulos de antigua fe, es merecedor por ello de que llegue pronto el día de mostrar ante el mundo, ahora tan revuelto y trastornado, cómo pueden gozarse conquistas verdaderas de los tiempos sin renegar de la enseña con que se inmortalizaron los héroes de Bailén y Covadonga.»

Después de pronunciado esto discurso, Don Carlos invitó a la comisión a que subiera a las habitaciones de S. M. la Reina para saludarla, pues por el estado de su salud no pudo asistir a la ceremonia, con la que se dio ésta por terminada.

(1) Lo reproducimos integro, como también la contestación de Don Carlos, por juzgar que estos detalles son de especial interés histórico en la exposición de los hechos en que han intervenido los miembros de la Augusta Familia por cuyo triunfo alientan y trabajan tantos millares de españoles.

sábado, 13 de junio de 2015

La verdad de los sucesos de Montejurra 1976

Presentamos hoy la siguiente narración de José Arturo Márquez de Prado, antiguo Delegado Nacional de Requetés nombrado por D. Javier, para todos los que quieran conocer mejor qué pasó realmente el 9 de mayo de 1976 en Montejurra, durante la llamada «Transición Española», cuando los verdaderos carlistas, con S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón al frente, trataron de recuperar con gran valor el monte sagrado del Carlismo frente a los comunistas y etarras armados que habían usurpado el tradicional Vía Crucis que se venía celebrando anualmente desde hacía décadas por los muertos de la Cruzada.

La valiente acción en inferioridad de número de Don Sixto y sus seguidores permitió reconstituir la Comunión Tradicionalista, evitando que el Carlismo quedase asociado a sus tradicionales enemigos comunistas y separatistas.

En el siguiente enlace puede obtener más información escrita sobre los sucesos de Montejurra 1976: www.carlismo.es/montejurra 

lunes, 29 de septiembre de 2008

Congreso internacional: una revisión de la tradición política hispanica a los 175 años del carlismo








Durante los días 27 y 28 de septiembre de 2008 se llevó a cabo el congreso internacional una revisión de la política hispánica a los 175 años del carlismo. Las ponencias se agruparon en 5 mesas de estudio para facilitar así su orden y comprensión. En la mañana se realizaron las ponencias de la primera mesa y la segunda. La primera mesa estaba dedicada al carlismo en la historia, la segunda mesa estaba dedicada a los carlismos regionales. Tras este primer ciclo de conferencias se produjo un parón para almorzar. A las 16:00 horas se realizaron las tres mesas restantes dedicadas a las visiones del carlismo; el carlismo y su representación, y por ultimo al carlismo y su doctrina.

Todas las ponencias fueron de gran interés, pero me gustaría destacar la del profesor José Miguel Gambra en la que daba una lección magistral acerca de la libertad religiosa en el estado y como el concilio Vaticano II había sido letal para el carlismo, por ultimo explicó que era y que no era el carlismo, hizo un llamamiento a la unidad y trabajar por recuperar el autentico carlismo refundando el requeté. Esta fue la ponencia mas ovacionada, no solo por la maestría de su exposición, sino por la emoción profunda que sus palabras provocaron en los asistentes.

A la mañana siguiente quedamos citados en el convento de la visitación para escuchar la misa ofrecida, bajo el rito tradicional de san Pío V, por monseñor Barreiro. Para sorpresa de los que estuvimos allí apareció sin esperarlo S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón, abanderado de la tradición. Fue una inmensa alegría que el príncipe Sixto nos acompañara en el momento de la clausura del congreso. Don Sixto, como no podía ser de otra forma, se sentó en un lugar preferencial presidiendo la ceremonia. Durante la homilía del sacerdote, monseñor Barreiro nos animó a que siguiéramos trabajando por la tradición a que no cayéramos en la desesperanza, tuvo también unas palabras de ánimo y de gratitud hacia nuestro viejo príncipe Don Sixto.

Tras la misa Don Sixto atendió a cuantos personas quisieron saludarle entre las que se encontraba un servidor. Don Sixto saludo a todos los allí presentes y de forma espontánea los asistentes empezamos a cantar el oriamendi en honor a S.A.R, fue realmente emocionante incluso cayó alguna lágrima de algún viejo carlista. Tras los saludos nos dirigimos al restaurante. Yo tuve que irme antes ya que mi autobús salía pronto hacia Granada, y tras la recepción del príncipe en el restaurante me marché, no se lo que pasó después pero seguro que siguieron los brindis y algún discurso de Don Sixto y de Miguel Ayuso. Estoy seguro de que todo quedará reflejado en www.carlismo.es , por mi parte fue una experiencia increíble tanto las jornadas de estudios carlistas, como la misa y la recepción con Don Sixto de Borbón. Ni que decir tiene que también disfruté de la compañía de mis amigos carlistas como Miguel Gambra y su novia Pilar, Clara Gambra, Miguel Navarro, Nicolás Martín Bayllis, Víctor Ibáñez etc. A los cuales espero ver muy pronto.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Su Alteza el príncipe don Sixto Enrique de Borbón Parma visitó a Bucaramanga

Su Alteza el príncipe don Sixto Enrique de Borbón Parma visitó a Bucaramanga.

«La inteligencia natural de los colombianos es impresionante.»

En un español con acento francés, su alteza, el príncipe Don Sixto Enrique de Borbón Parma y Borbón-Busset, quien tiene su palacio en Francia y visitó recientemente a Bucaramanga, concedió una entrevista exclusiva al Diario EL FRENTE, cuya primera parte publicamos hoy. El ilustre personaje vino a visitar a su amigo, el sacerdote José Ramón García Gallardo y a conocer parte de Santander.

El caudillo de la Comunión Tradicionalista 
Don Sixto Enrique de Borbón Parma

El alto nivel intelectual del pueblo colombiano en general, y de Bucaramanga en particular, me impresiona muchísimo, y pensar en el número de buenas universidades que hay en esta ciudad (once) es impresionante, y puede ser una lección o una referencia para nuestros países europeos.
La gente aquí consigue diplomas muy merecidos, pero los estudiantes no siempre pueden encontrar en este país los espacios apropiados para desarrollar su profesión. Es admirable la inteligencia natural de este pueblo.

Con estas palabras Su Alteza, el príncipe don Sixto Enrique de Borbón Parma, describió a la gente de Colombia durante su reciente estadía en Bucaramanga, ciudad a la que vino para visitar a su amigo personal y de la familia, el sacerdote José Ramón García Gallardo.

Su Alteza, el príncipe don Sixto Enrique de Borbón Parma y Borbón-Busset, ostenta los títulos nobiliarios de: Duque de Aranjuez, Infante de España, Príncipe de Parma y de Plasencia, Regente de la Comunión Tradicionalista y Abanderado de la Tradición. Él es representante de la parte Carlista de la monarquía española, la que en el siglo XIX se dividió entre Carlista e Isabelina. A esta última parte pertenece el actual rey de España, Don Juan Carlos de Borbón.

En entrevista exclusiva para el Diario EL FRENTE, el príncipe don Sixto Enrique de Borbón Parma, quien es un experto en geopolítica internacional, habló del motivo de su visita a Bucaramanga y de su concepto sobre Colombia, declaraciones que publicaremos a continuación. En una segunda parte, daremos a conocer sus apreciaciones sobre geopolítica internacional.

Vine a Colombia en general y a Bucaramanga en particular, por la amistad que me une con el sacerdote José Ramón García Gallardo y con su familia, porque yo era muy amigo de su padre, que fue un pensador, un hombre capaz de dar esperanza a los otros y fundó una familia estupenda, con seis hermanos. Él murió durante un accidente en que viajábamos juntos. 
La otra razón de mi visita es conocer más un departamento como Santander, que tiene tanta tradición. Cuando llegué al aeropuerto Palonegro inmediatamente recordé que este fue el sitio de una de las batallas más trascendentales y decisivas de la ‘Guerra de los mil días’. En este conflicto teníamos a un Carlista que venía de la segunda guerra carlista en España, él fue el sacerdote Santacruz, que fue llamado por las autoridades conservadoras de Colombia por su experiencia militar y creo que ascendió a general en estos mil días y después volvió a ser civil. Este sacerdote murió en el extremo sur del país, en la frontera con el Ecuador. Aquí quedó su memoria muy marcada. Palonegro me impresiona mucho por su historia y la guerra de los mil días. 
De Palonegro bajamos a Girón, y no había encontrado hasta ahora una ciudad que haya mantenido una tradición arquitectónica tan hermosa. En Girón no hay una casa que no sea hermosa, bonita y con carácter. Es un conjunto arquitectónico extraordinario. Quedé impresionado por esta ciudad que fue fundada antes que Bucaramanga. 
Me aproveché, de manera vergonzosa, de mi paso por Girón y compré unos puros (tabacos tipo exportación), los cuales me encantan. Mi recorrido incluye viaje a Barichara, Parque Nacional del Chicamocha y otros atractivos de este Departamento. Tengo mucha curiosidad por conocer el Parque Nacional del Chicamocha, lo mismo que un sitio que me dijeron que es el más caliente de todo Santander, es algo bermejo (el ilustre visitante se refiere a Barrancabermeja), y como a mí me gusta mucho el calor, creo que voy a pasar los inviernos franceses en esa ciudad.
Dentro de unos meses volveré a Colombia, para visitar a Cartagena de Indias, ciudad que no conozco y es una pena, porque es un sitio excepcional. Espero conocer toda Colombia, que es un territorio muy importante e interesante, porque en tiempos del Virreinato de la Nueva Granada, lo que hoy es Colombia era el corazón y también el cerebro de ese virreinato.

El castillo de Lignieres, situado en Francia, es la residencia habitual
de su Alteza el Príncipe Don Sixto Enrique de Borbón Parma y Borbón-Busset, 
Duque de Aranjuez, Infante de España, Príncipe de Parma y de Plasencia,
Regente de la Comunión Tradicionalista y Abanderado de la Tradición.

«Admirable inteligencia natural»

En torno a la gente de Colombia, Su Alteza, el príncipe don Sixto Enrique de Borbón Parma dijo que es impresionante el alto número de universidades que hay aquí y el elevado nivel intelectual del pueblo colombiano en general y de Bucaramanga en particular.

Pensar en el número de universidades que hay en esta ciudad (11) es impresionante, y puede ser una lección o una referencia para nuestros países europeos. La gente aquí consigue diplomas muy merecidos, pero los estudiantes no siempre pueden encontrar en este país los escenarios apropiados para desarrollar su profesión. 
Es admirable la inteligencia natural de este pueblo colombiano.

¿Qué imagen tiene de Colombia?

No conozco bien a Colombia, y no pretendo venir acá a explicar o decir lo que se tiene que hacer, como hacen algunos franceses, europeos o americanos. Pero sí quisiera tener un poco el papel de demostrar, modestamente, la imagen de Colombia en el exterior, lo que sería muy interesante. Porque Colombia no es el país únicamente del terrorismo de las FARC, ni del narcotráfico, y si existe esta situación no es esa la definición del país ni es culpa del país.
Lo cierto es que Colombia merece una imagen totalmente diferente a la que se proyecta en los medios de comunicación en el exterior. La imagen de este país debe ser la de la capacidad y la inteligencia natural de su gente, que fue lo que me impresionó muchísimo. Quiero ir a Europa a comentar un poco ese potencial de inteligencia de la gente de Colombia y sus aspiraciones profesionales, y que ellos (los europeos) trataran de ayudar al país y se ayudaran ellos mismos.
En Bucaramanga hay universidades de primer nivel, lo mismo que en Bogotá, instituciones que representan diplomas legítimos, lo que quiere decir que hay una inteligencia natural en este país y en este pueblo, como creo que no existe en ningún otro país. Eso quisiera demostrar en Europa, que este país que es tan inteligente y vale tanto por su tradición como por su capacidad de progreso futuro, por lo que merece otra imagen de la que intentan dar hoy. Este es el mensaje que voy a dar a los amigos que me consultan en Francia.
Pues Colombia fue el cerebro del Virreinato de la Nueva Granada, y sigue con esta capacidad de valor mental que me impresiona totalmente y que merece ser mucho más conocida.

«El presidente Álvaro Uribe es admirable»

No conozco al presidente Álvaro Uribe Vélez, pero la impresión exterior es que sabe maniobrar muy bien, pues tiene una capacidad de maniobra bastante exitosa y yo diría que admirable.
El éxito de su lucha contra las FARC y contra cierto liberalismo que quisiera eliminarlo, lo mismo que habilidad para frenar la intención de ciertos países que quisieran dominarlo totalmente, es admirable. Él sabe muy bien mantener una relación positiva con esos países y especialmente con un país vecino. Esto demuestra una gran habilidad y firmeza de convicción, y yo admiro esa firmeza de convicción y estabilidad en una situación difícil como es la suya. Él sabe dominar la estructura internacional que hasta ahora no ha sabido entender su espíritu de responsabilidad.
Ahora, creo que el golpe muy bien planeado para la liberación de Ingrid Betancourt y los otros secuestrados por las FARC, le dio un crédito internacional muy merecido.

«Reconquista de las hijas patrias a la madre España»

En cuanto a la relación de América Latina con Europa, el ilustre visitante dijo:
Me gustaría mucho que las hijas patria de la madre España, lleguen a reconquistar ideológicamente la madre patria, haciendo que España vuelva a lo que fue antes de la división monárquica.
Uno tiene derecho a soñar, el sueño es necesario para la libertad mental de las personas. Tengo mucha esperanza que España vuelva a lo que fue, que sepa recordarse de sus raíces, sus convicciones y de su ejemplo y referencia internacional e imperial. Eso quisiera.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Don Sixto de Borbón en Lima






Lima/Cuzco, 22-23 agosto 2008. S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, acompañado por el jefe de su Secretaría Política, por don José de Armas y el por el Padre José Ramón García Gallardo, ha realizado una visita al Perú de gran trascendencia política, cultural y social.
Invitado por la Sociedad Peruana de Historia, que preside Vicente Ugarte del Pino (gran amigo de los profesores Francisco Elías de Tejada, q.s.g.h., y Miguel Ayuso), Don Sixto Enrique ha participado en el simposio "Bartolomé Herrera y su tiempo", coordinado por Fernán Altuve-Febres, conmemorativo del bicentenario del nacimiento de uno de los más grandes pensadores políticos peruanos, amigo de Donoso Cortés y de Pío IX. La primera de la sesiones se ha desarrollado en el Congreso del Perú --que Bartolomé Herrera presidió-- donde el Duque de Aranjuez fue recibido con honores militares y saludado por su Vicepresidente Primero. En esta sesión inaugural, Don Sixto Enrique escuchó la conferencia del Padre Jorge Putnam, a la cual asistieron personalidades del clero y la academia. También presenció desde la galería de autoridades parte de una sesión del Congreso peruano.

La segunda sesión del simposio tuvo lugar en la Universidad Mayor de San Marcos, la más antigua de América, en concreto en su maravillosa Capilla de Loreto. El Rector y buena parte de los decanos de las facultades tuvieron ocasión de saludar al Infante Don Sixto Enrique, quien junto con el Vicepresidente del Perú, Almirante Luis Giampietri (de origen parmesano, como él mismo subrayó con simpatía), ocupó la presidencia al lado de Vicente Ugarte del Pino, ex decano de Derecho y ex presidente de la Corte Suprema. El Duque de Aranjuez prestó un homenaje con ofrenda floral ante la estatua de Bartolomé Herrera en el Parque Universitario de Lima, y dirigió unas palabras en nombre de los invitados a esta conmemoración del bicentenario del pensador, en la sala de grados de la Universidad de San Marcos. El acto fue clausurado por el Vicepresidente de la República.
Por su parte, el doctor Altuve-Febres ofreció a Don Sixto Enrique de Borbón y a su séquito una recepción de bienvenida al Perú. Asistieron dos alcaldes distritales de Lima, cuatro congresistas de la República de distintas bancadas (incluyendo la de Ollanta Humala), diplomáticos peruanos, una Viceministra de Estado, varios altos funcionarios y un magistrado del Tribunal Constitucional. También el doctor Ugarte del Pino, ex presidente de la Corte Suprema del Perú. Catedráticos de las universidades de la capital, como el profesor Rafael Jaeger Requejo y Mauricio Novoa Cain. Asimismo todos los caballeros de la Orden de Malta y los más importantes títulos peruanos, como el Marqués de Torrebermeja, decano de la nobleza de Lima. Notables periodistas, como el célebre Raúl Vargas, Claudia Doig, Catherine Lanceros, Federico Prieto Celis, Tomás d'Ornellas o Verónica Becerra. La ex Miss Perú Claudia Ortiz de Cevallos, descendiente de los Marqueses de Torre Tagle. Abogados, empresarios como José Antonio Colmenares, hermano del notable músico Enrique Colmenares.

Una nota emotiva fue la presencia de la familia Buezo de Manzanedo, padre e hijo, descendientes de estirpe carlista, que han mantenido la defensa de la Tradición en Lima. Los Buezo de Manzanedo ofrecieron al Abanderado de la Tradición un almuerzo en el Club de Regatas de Lima, donde se dio por constituido el Círculo Carlista de Perú "Blas de Ostolaza".
Otra nota emotiva en la recepción la puso José de Piérola, descendiente del caudillo peruano Nicolás de Piérola que atendió a Don Carlos VII en su visita a Lima en 1887.

Las más significativas familias caceristas de Lima, como José Antonio Pancorvo y Beingolea, se hicieron presentes. Los caceristas son los partidarios del ex Presidente Andrés Cáceres, quien gobernó el Perú entre 1886 y 1890 y fue el único gobernante americano que recibió personalmente a Carlos VII.

El día 22, el poeta e historiador José Antonio Pancorvo ofreció al Infante Don Sixto Enrique y a su séquito un banquete privado en el Club Nacional de Lima, donde fueron recibidos por su presidente Fernando Berckemeyer Pazos.

El día 23 le fue ofrecido por los Marqueses de Torrebermeja un almuerzo en el Museo Prehispánico de la familia Larco.
Don Sixto Enrique de Borbón visitó también la ciudad del Cuzco, admirando sus bellezas mestizas de hispanidad católica y tradición indígena. El Duque de Aranjuez se interesó por proyectos cooperativos para la preservación del modo de tejer tradicional en Pisac, y por la labor que los Siervos de los Pobres realizan en la Ciudad de los Muchachos.

Una estancia, pues, de extraordinaria importancia, del Abanderado de la Tradición en el que fue fidelísimo Reino del Perú, joya de la América Hispana.
A continuación, el Duque de Aranjuez ha seguido viaje hacia Bogotá.

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