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jueves, 11 de junio de 2020
El Corpus y la Tradición
Ha llegado la época bella y encantadora de esta tierra andaluza sin par, en Granada se torna en espléndido tapiz de luz y de flores, como acuarela de brillantes colores que hubiera sido trazada por pinceles de ángeles. En este marco de intensa poesía, se encuadra la hermosa tradición de sus populares fiestas del Corpus, en la que flota la magnífica misión de la Reconquista, evocadora de las grandezas de su pasado histórico.
Corpus y tradición, parecen ser y, son, la savia vivificante del alma granadina.
Así es que al aproximarse estas fiestas, Granada se conmueve hondamente, desbordándose todo el entusiasmo, toda la alegría, todo el bullicio y la animación que transitoriamente agita la entraña popular de las poblaciones que conmemoran las fiestas típicas señaladas y arraigadas por la Tradición.
Aquí es el Corpus, la fiesta granadina por excelencia; la que unas y otras generaciones solemnizan con especial predilección desde que fué instituida por los ínclitos Reyes Católicos, de tal manera arraigada, que Granada dejaría de ser lo que es, si desapareciera.
Este día grande del año, que es uno de los tres que relucen más que el sol, es el que por Tradición reluce para Granada más que miríadas de soles de la mayor magnitud. Y los vergeles granadinos contribuyen a ello prestando sus fragancias y la gama de sus aterciopelados colores; los ruiseñores de sus floridos cármenes, sus más tiernas endechas; el murmurio de sus ríos, la sinfonía retozona del constante rodar de sus aguas espumosas, el cielo su azul intenso y bello, y su Sierra gigantesca el tul blanquísimo de sus nieves. Y para que reluzca aun más, con celestiales resplandores, está el entusiasmo fervoroso de la católica Granada, que rinde sus corazones en amor intenso por la devoción al Santísimo Sacramento.
Vamos, pues, granadinos, a solemnizar nuestra gran fiesta, la que nos legaron los magníficos Reyes de la Reconquista por respeto a la Tradición; por mandato imperioso de un sacratísimo deber; por satisfacción de nuestra fe católica que nos impulsa al amor más. encendido y fervoroso al Santísimo Sacramento; y sintiendo el orgullo de nuestras creencias, doblemos la rodilla al paso de la Divina Custodia, y elevemos en tanto al cielo, con el perfumador y blanquecino vapor del incienso y el simpático y rústico aroma de las juncias y los mastranzos que tapizan las calles del tránsito, las más fervorosas plegarias en honor de Jesús Sacramentado; y... ¡cantemos!... cantemos al Amor de los amores, proclamando el reinado de Cristo en estos tiempos en que los enemigos de la Religión braman contra la Iglesia y forcejean por derrocar el Altar, y agradezcamos al Señor el beneficio de sus infinitas misericordias, manifestadas en la protección que dispensa a nuestro glorioso ejército y heroicas milicias en los campos de batalla, y en la exuberancia de nuestras vegas, que muestran la magnitud de excelentes cosechas y abundantes frutos.
Lorenzo Ros
LA VERDAD, periódico tradicionalista (mayo de 1937)
jueves, 2 de mayo de 2019
Al 2 de Mayo. (Romance)
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| El león español vence y humilla al águila napoleónica de la Francia liberal. |
¡Qué imborrable la memoria
del grandioso 2 de Mayo,
blasón de la antigua España
y afrenta de los tiranos!
Codicia fue del francés
el noble solar hispano,
y ya en su torpe ambición
creyó tener subyugados
a los valerosos hijos
del gran Apóstol Santiago.
¡Pronto pregonó la Historia
la fecha del desengaño!
¡España a los españoles!
El pueblo entero clamando
como una tromba de fuego,
como huracán desatado,
con su fiereza inaudita,
heridos y ensangrentados,
con las garras, cual leones,
y de españoles, con ánimos
acomete al invasor,
y cual gigante acosado
presenta su noble pecho
a la muerte resignado,
sacrificando sus vidas
de la muerte en holocausto.
Loor a vuestra memoria,
mártires del amor patrio,
y ensanchemos nuestros pechos
en el día 2 de Mayo.
MANUEL FRANCO RUIZ
Granada, 27 Abril 1919
La Verdad (Granada, 28 de abril de 1919)
domingo, 10 de marzo de 2019
A los mártires carlistas
Himno a los mártires:
Los carlistas, asombro del mundo,
Como bravos supieron luchar
Por librar a la España querida
Del oprobio y baldón liberal.
Y su sangre, semilla fecunda
De carlistas ha sido y será,
Pues la causa que tiene sus mártires
No se pierde ni extingue jamás.
Sus ejemplos valor nos infunden
Y cual ellos sabremos luchar
En el día tal vez no lejano,
Cuando ruja el furioso huracán.
Si nos hiere una bala traidora,
Nada importa, habrá un mártir más;
Si al cuerpo le cubre la tierra,
Tendrá el alma una gloria inmortal.
Niceto (La Verdad, 10 marzo 1904)
Hoy, 10 de marzo de 2019, los tradicionalistas de toda España —y aún de los países hispánicos de Ultramar— honramos a cuantos nos precedieron en la lucha contra el liberalismo, y muy singularmente a todos los que vertieron su sangre por la Santa Causa de la Religión, la Patria y la Legitimidad.
Entre tantos leales que nos vienen a la cabeza, nos acordamos en esta fecha del periodista Francisco Guerrero Vílchez, veterano de la Tercera Guerra Carlista y director del periódico carlista granadino LA VERDAD (1899-1941) y autor de las siguientes líneas, tomadas del libro Homenaje de la Comunión Carlista á los Mártires de la Tradición y del Derecho (1908), que hacemos nuestras:
A vosotros, mártires de la Tradición, cuyos heroicos hechos se encuentran consignados en la Historia, constituyendo una de sus más brillantes páginas; la Patria, por orden de nuestro Augusto Jefe, os consagra el día de hoy.
Sí, vosotros representáis el genuino y caballeresco carácter español: por eso la Patria viste hoy de luto recordando las proezas de sus héroes y el valor de sus mártires.
¡Hoy es día de luto para la España tradicional!
¡Oremos, pues, por esos valientes; oremos por nuestros hermanos!
¡Nobles compañeros que disteis vuestra generosa sangre en defensa de la más santa de las causas y por la verdadera libertad, descansad en vuestras tumbas!
Vuestra empresa, digna es de soldados de la Religión y del Trono.
La patria agradecida a tan sublime abnegación, os dedica el recuerdo que merecéis.
Vuestra sangre será semilla de nuevos entusiasmos y germen de nuevos campeones.
Cuando nosotros reclutas disponibles de nuestro Rey continuemos la obra que hace años emprendisteis, y con la ayuda de Dios el éxito corone nuestros esfuerzos, vuestra será la victoria.
Al dedicaros El Tradicionalista este Homenaje y recuerdo, creo que experimentará siquiera la satisfacción propia del que hace un bien; pues honrando vuestra memoria se cumple con un deber de hermanos y se honra a los valientes que murieron por Dios, su Patria y el Rey.
Francisco Guerrero Vílchez
Los carlistas, asombro del mundo,
Como bravos supieron luchar
Por librar a la España querida
Del oprobio y baldón liberal.
Y su sangre, semilla fecunda
De carlistas ha sido y será,
Pues la causa que tiene sus mártires
No se pierde ni extingue jamás.
Sus ejemplos valor nos infunden
Y cual ellos sabremos luchar
En el día tal vez no lejano,
Cuando ruja el furioso huracán.
Si nos hiere una bala traidora,
Nada importa, habrá un mártir más;
Si al cuerpo le cubre la tierra,
Tendrá el alma una gloria inmortal.
Niceto (La Verdad, 10 marzo 1904)
Hoy, 10 de marzo de 2019, los tradicionalistas de toda España —y aún de los países hispánicos de Ultramar— honramos a cuantos nos precedieron en la lucha contra el liberalismo, y muy singularmente a todos los que vertieron su sangre por la Santa Causa de la Religión, la Patria y la Legitimidad.
Entre tantos leales que nos vienen a la cabeza, nos acordamos en esta fecha del periodista Francisco Guerrero Vílchez, veterano de la Tercera Guerra Carlista y director del periódico carlista granadino LA VERDAD (1899-1941) y autor de las siguientes líneas, tomadas del libro Homenaje de la Comunión Carlista á los Mártires de la Tradición y del Derecho (1908), que hacemos nuestras:
A vosotros, mártires de la Tradición, cuyos heroicos hechos se encuentran consignados en la Historia, constituyendo una de sus más brillantes páginas; la Patria, por orden de nuestro Augusto Jefe, os consagra el día de hoy.
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| Francisco Guerrero Vílchez (Granada, 1854-1941) |
Sí, vosotros representáis el genuino y caballeresco carácter español: por eso la Patria viste hoy de luto recordando las proezas de sus héroes y el valor de sus mártires.
¡Hoy es día de luto para la España tradicional!
¡Oremos, pues, por esos valientes; oremos por nuestros hermanos!
¡Nobles compañeros que disteis vuestra generosa sangre en defensa de la más santa de las causas y por la verdadera libertad, descansad en vuestras tumbas!
Vuestra empresa, digna es de soldados de la Religión y del Trono.
La patria agradecida a tan sublime abnegación, os dedica el recuerdo que merecéis.
Vuestra sangre será semilla de nuevos entusiasmos y germen de nuevos campeones.
Cuando nosotros reclutas disponibles de nuestro Rey continuemos la obra que hace años emprendisteis, y con la ayuda de Dios el éxito corone nuestros esfuerzos, vuestra será la victoria.
Al dedicaros El Tradicionalista este Homenaje y recuerdo, creo que experimentará siquiera la satisfacción propia del que hace un bien; pues honrando vuestra memoria se cumple con un deber de hermanos y se honra a los valientes que murieron por Dios, su Patria y el Rey.
Francisco Guerrero Vílchez
Director de «La Verdad» (Granada).
lunes, 23 de mayo de 2016
Cervantes no fue liberal
«Si tu genio inmortal que subyugara
con tu historia sin par al mundo un día
la cabeza, ¡oh CERVANTES! levantara,
y a ESPAÑA contemplara
sin honra, sin decoro ni hidalguía,
presa de horrible confusión y espanto
al sepulcro de nuevo descendiera
vertiendo amargo y abundoso llanto...»
Vicente de Vallivana, oda a Cervantes
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| Ilustración que muestra a Miguel de Cervantes combatiendo en Lepanto tomada del diario ABC |
El democratismo liberal festeja este año el centenario de Miguel de Cervantes, el autor inmortal del Quijote; de ese libro que es, sin ningún género de duda, el más inapreciable tesoro que posee la literatura castellana; de esa joya nacional cuyo valor, traspasando los límites fronterizos, ha llegado a causar la más grande de las admiraciones a todos los pueblos civilizados. Lo cual no deja de ser la más absurda de las pretensiones, el error más craso y la más descabellada de las ideas. ¿Por qué? Por la sencilla razón que vamos a exponer.
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| Miguel de Cervantes, franciscano seglar |
¿Qué nos enseñó, no solamente con sus escritos, sino con sus hechos? Que profesáramos un amor grande, un amor inmenso, un amor sin mezcolanza de ningún género a Dios, porque su religión es la que nos enseñaron nuestros padres y la que profesamos convencidos de que es la verdadera; a la Patria, puesto que tenemos la dicha de haber nacido en una nación que, con su manto de gloria, cubrió la faz del sol; y al Rey, porque es estricta obligación de todo buen vasallo, de todo súbdito leal sacrificarse en aras de sus intereses, que son los nuestros propios, de defenderlo donde quiera que la ocasión se nos presenta.
Silueta
Hoy celebra toda España,
de Cervantes centenario,*
unánime y merecida
la ovación que tributamos.
La Patria que honra el talento
merecedora es de aplausos;
más ciencia y menos política
es lo que necesitamos.
Escuelas, y no tabernas;
en vez de caciques, sabios;
y al obrero procurarle,
que tenga pan y trabajo.
Homenajes a porfía
a los que logran ganarlos;
Cervantes nos da el ejemplo
su nombre inmortalizando.
Afán de Rivera
Esta entrada se basa en el artículo «Cervantes no fue liberal»,
publicado en La Verdad, Granada, 8 de mayo de 1905
* El poema original dice: "del Quijote el centenario"
jueves, 10 de marzo de 2016
A LOS HEROICOS MÁRTIRES DE LA BANDERA TRADICIONAL
A los Mártires de la Comunión Católico-Monárquica
A vosotros, mártires de la Tradición cuyos heroicos hechos se encuentran consignados en la Historia constituyendo una de sus más brillantes páginas, la patria por orden de nuestro Augusto Jefe, os consagró el día de hoy.
Sí, vosotros representáis el genuino y caballeresco carácter español: por eso la patria viste hoy de luto recordando las proezas de sus héroes y el valor de sus mártires. ¡Sí, hoy es día de luto para España! ¡Oremos, pues por esos valientes; oremos por nuestros hermanos!
¡Nobles compañeros que disteis vuestra generosa sangre en defensa de la más santa de las causas y por la verdadera libertad, descansad en vuestras tumbas! Vuestra empresa digna es de soldados de la Religión y del trono. La patria agradecida a tan sublime abnegación os dedica el recuerdo que merecéis. Vuestra sangre será semilla de nuevos entusiasmos y germen de nuevos campeones.
Y nosotros los carlistas granadinos, reclutas disponibles de nuestro Rey, cuando lo disponga, seguiremos la obra que hace años emprendisteis, y con la ayuda de Dios el éxito coronará nuestros esfuerzos, nuestra será la victoria, para castigo de los verdugos de la patria.
HIMNO.
Al clamor de la Patria afligida
Raza de héroes, del polvo salid;
Que a besar vuestra sangre vertida
Hoy acuden los hijos del Cid.
Con la Cruz por bandera y escudo,
A vosotros, mártires de la Tradición cuyos heroicos hechos se encuentran consignados en la Historia constituyendo una de sus más brillantes páginas, la patria por orden de nuestro Augusto Jefe, os consagró el día de hoy.
Sí, vosotros representáis el genuino y caballeresco carácter español: por eso la patria viste hoy de luto recordando las proezas de sus héroes y el valor de sus mártires. ¡Sí, hoy es día de luto para España! ¡Oremos, pues por esos valientes; oremos por nuestros hermanos!
¡Nobles compañeros que disteis vuestra generosa sangre en defensa de la más santa de las causas y por la verdadera libertad, descansad en vuestras tumbas! Vuestra empresa digna es de soldados de la Religión y del trono. La patria agradecida a tan sublime abnegación os dedica el recuerdo que merecéis. Vuestra sangre será semilla de nuevos entusiasmos y germen de nuevos campeones.
Y nosotros los carlistas granadinos, reclutas disponibles de nuestro Rey, cuando lo disponga, seguiremos la obra que hace años emprendisteis, y con la ayuda de Dios el éxito coronará nuestros esfuerzos, nuestra será la victoria, para castigo de los verdugos de la patria.
HIMNO.
Al clamor de la Patria afligida
Raza de héroes, del polvo salid;
Que a besar vuestra sangre vertida
Hoy acuden los hijos del Cid.
Con la Cruz por bandera y escudo,
Por corona el sangriento laurel
Aun mostráis, en el pecho desnudo
La honda huella del hierro cruel.
Sin desmayo en la lucha homicida,
Del deber escuchando la voz,
Ofrecisteis la sangre y la vida
Por el Rey, por la Patria y por Dios.
Sobre el fúnebre mármol que os cierra
Ruge herido el hispano león;
Y se abate, cubriendo la tierra
Vuestro, ayer, invencible pendón.
Hoy con paso tardío y doliente
Vuestra tumba el guerrero al pisar
De su llanto, en la amarga corriente
Sus laureles arroja quizás.
Vuestra sangre fecunda la Historia
Como fuente inmortal de virtud;
Y reciben su beso de gloria
Las cenizas que ampara la Cruz.
LA VERDAD (Granada, 10/03/1902)
Sin desmayo en la lucha homicida,
Del deber escuchando la voz,
Ofrecisteis la sangre y la vida
Por el Rey, por la Patria y por Dios.
Sobre el fúnebre mármol que os cierra
Ruge herido el hispano león;
Y se abate, cubriendo la tierra
Vuestro, ayer, invencible pendón.
Hoy con paso tardío y doliente
Vuestra tumba el guerrero al pisar
De su llanto, en la amarga corriente
Sus laureles arroja quizás.
Vuestra sangre fecunda la Historia
Como fuente inmortal de virtud;
Y reciben su beso de gloria
Las cenizas que ampara la Cruz.
LA VERDAD (Granada, 10/03/1902)
martes, 4 de agosto de 2015
La estancia en Granada de Rafael Gambra
Mi lejana estancia en Granada
por Rafael Gambra (1983)
Puesto que tengo ya nietos, permítaseme ejercer uno de los derechos universalmente reconocidos a los abuelos de todos los tiempos: evocar algún recuerdo de su primera y ya lejana juventud.
En este caso, de mi única estancia en la hermosa ciudad de Granada, allá donde más cabe compadecer al ciego. Hace ya cuarenta y cinco años, y sólo duró dos meses, por más que en ellos cursé, en cierto modo, toda una carrera. Pretendo evocar con ello un momento de ilusión y de heroísmo en la vida española en el que nos cupo esperar una recuperación de la fe, de la tradición y de las glorias que creímos perdidas.
Se iniciaban ya los meses invernales de 1938; contaba yo dieciocho años. Venía a la sazón —boina roja, cazadora caqui y macuto a la espalda— de pasar varios meses y muchos fríos en el Alto del León, con el Tercio navarro de Abárzuza, y acudía a los cursos de Alférez Provisional de Infantería que se realizaban, desde tiempo atrás, en esa ciudad.
A mi llegada a Granada me enteré de que no lo hacía a la templada Andalucía que yo conocí en la plana de Sevilla y de Morón, sino a una ciudad de invierno frío, cuyas heladoras amanecidas habría de sufrir cada día en las interminables operaciones ficticias por el cerro de la Perdiz, a orillas del Darro, traspasados los jardines de la Alhambra, blancos de escarcha, o en el Llano de la Cartuja baja, frente a la dorada Sierra Elvira. También aprendí que para ser admitido en la Academia era necesario llevar maleta, utensilio que, en guerra, considerábamos tan inaceptable como llevar paraguas. Nos lo enseñaba enseguida una cancioncilla con que nos recibían los cadetes veteranos ya de un mes:
Pobre Pirulo, que llegas a Granada,
Sin la maleta, no serás oficial.
Aunque tú traigas catorce laureadas
Si no traes maleta te suspenderán...
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| Llano de la Perdiz en Granada, donde se divisa el monasterio Jesús del Valle, lugar en el que fue enterrado el general Carlos Calderón y Vasco |
Mandaba aquella improvisada Academia de la Cartuja Alta un coronel mutilado y de avanzada edad —el coronel Izquierdo—, cascarrabias y gritón, pero que era al final un padre para tanto muchacho —casi niños— que pasaban por su mando, camino muchos de ellos, de un bello morir. Los instructores de operaciones eran alemanes. Después de cuarenta años viendo películas de boches siniestros, torpes y malvados, chocará oír que, a pesar de su dureza en el ejercicio, los cadetes los queríamos porque eran buenos con nosotros. Recuerdo a un capitán Feita (¿se escribiría así?) al que debían haber explicado que la única exclamación era ¡caramba! Se enfurecía a menudo si el despliegue no resultaba a su gusto, y resultaba cómico oírle gritar en el colmo de la indignación ¡¡caramba!!
No tenía yo en Granada parientes ni amigos. Se me brindó, sin embargo, un verdadero hogar para los pocos días en que disfrutamos de fiesta o de permiso. Por un azar conocí pocos meses antes —estando ya en el frente— una pequeña revista carlista titulada LA VERDAD que se publicaba hacía muchos años precisamente en Granada. Era su fundador y director don Francisco Guerrero Vílchez, antiguo capitán de Carlos VII, que exhibía en la revista, bajo el lema DIOS-PATRIA-REY, el título de «Caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita». La revista no era más que dos hojas de tamaño grande, creo que quincenal, y publicaba por el Corpus un número extraordinario con ilustraciones y mucha publicidad local. En esas páginas habían aparecido mis primeras colaboraciones, tan ingenuas como podría esperarse de los diecisiete años de edad.
Al poco de mi llegada rendí visita a mi director literario. Contaba a la sazón don Francisco ochenta y muchos años, pero me acogió con ánimo paternal y conté en su casa con un refugio seguro y cariñoso. Incluso me dijo que parecía mentira que «un intelectual como yo» tuviera que ir por el mundo con un macuto y buscando quien le cosiera y lavara la ropa. Creo que murió poco después de la Victoria. Muerte feliz y oportuna que culminaba en triunfo toda una vida de lucha por la Causa.
LA VERDAD fue, después de la derrota en la última Guerra Carlista, uno de los islotes de carlismo que pervivieron contra toda adversidad hasta alcanzar el renacer carlista del Alzamiento Nacional. Haga Dios que otros islotes que hoy perviven en esta hora triste de España lleguen a conocer parecida reviviscencia.
Rafael Gambra Ciudad
Boletín "Fal Conde",
Granada, febrero de 1983
lunes, 29 de septiembre de 2014
LXXIII Aniversario del periodista D. Francisco Guerrero Vílchez
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| Francisco Guerrero Vílchez (1854-1941) |
Pese a todas las dificultades, no cejó en su empeño de devolver a España su sagrada tradición. Su periódico, «La Verdad», vivió más de 40 años, hasta el día de su muerte.
«El Pensamiento Navarro» publicaba el siguiente artículo con motivo de su fallecimiento:
Ha muerto en Granada un gran amigo y gran batallador : D. Francisco Guerrero Vílchez, Veterano carlista y Director y propietario del semanario «La Verdad», en el que tanto combatió por nuestros ideales que fueron los suyos, los que él llevó en su sangre, que la dio en su defensa en la última guerra carlista; los que él ha sostenido con tesón y lealtad hasta el mismo momento de morir. Era además Caballero de la Legitimidad Proscripta y lo que se dice un valeroso soldado de la Causa, al que no desanimaron las defecciones, ni las amarguras de la vida, ni las contrariedades, ni las desgracias de familia. Hombre de gran carácter, contra todo luchó con aquel ánimo que aun conservaba de sus tiempos mozos, de cuando peleó por las banderas de Don Carlos en el Norte, en la batalla de Lácar, en la que gustó del plomo enemigo por su valentía en el combate, combate en el que ha permanecido porque su temple y su espíritu no decayeron hasta los últimos días de Septiembre en que quedó enfermo para no levantarse más.

Todos los que militábamos en la Comunión Tradicionalista y tuvimos un puesto en las trincheras de la Prensa, conocimos y amamos con cariño a aquel caballero del Ideal que podía ser padre abuelo de todos nosotros en el periodismo. En los tiempos anodinos en que parecía no pasaba nada, pero que eran los peores, los que fraguaban el mal, en aquellos días en que las gentes vivían alegremente, sin ideales, sin preocupaciones, sin tener en cuenta que la monarquía liberal se desmoronaba y detrás venía el caos, en aquellos tiempos en que los insensatos se reían de nuestros avisos, como en otras épocas se rieron de los de Aparisi y Mella, Guerrero Vílchez, haciendo honor a su apellido y a su espíritu en la hermosa Granada, entre las nieves de la Alpujarra y los hielos de la indiferencia, sostenía el baluarte del tradicionalismo y allí publicaba su semanario que hasta estos momentos ha seguido saliendo llevando en la cabecera el trilema Dios, Patria, Rey, en el que defendía los ideales tradicionales con el mismo garbo y ardor con que los defendió en su juventud en otro terreno. ¿Quién pensaba entonces en aquellas cosas «del absolutismo», como decían los necios? Por eso, los más no le hacían caso y otros se reían diciendo benévolamente: «Cosas de ese simpático, pero arcaico anciano». Sandeces. Él podía exclamar como Donoso cuando no le escuchaban : Ya llegará el día en qué me tocará reír a mí. Y le tocó. Porque vio llorar atolondrados a los que antes se reían; cuando se desplomó lo que ellos no querían creer que se podía hundir, y más tarde vio también desplomarse a la República, a la que tantos otros —que no son conservadores de la constancia— se habían pegado buscando un acomodo. Guerrero Vílchez, desde su baluarte inconmovible, pregonando la verdadera doctrina y anunciando todas las catástrofes que habían de acontecer, contempló todos los derrumbamientos, los cambios pólíticos y las mudanzas en las personas y él siguió adelante, impertérrito en la profesión y defensa de sus ideales, que los estimaba más santos, más verdaderos, cuanto más patente era el fracaso de todo lo demás.
| Lápida de D. Francisco Guerrero en el cementerio de Granada |
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| Calle Periodista Francisco Guerrero Vílchez en Granada |
Ver mapa más grande
Placeta Triviño en Granada, donde tuvo sus oficinas el periódico La Verdad.
La Verdad. Granada, diciembre de 1941
jueves, 28 de noviembre de 2013
El periodista Francisco Guerrero Vílchez
Recuperamos hoy la memoria de otro carlista granadino ilustre, como lo fue el general Carlos Calderón: D. Francisco Guerrero Vílchez (1854-1941), fundador y director del períodico tradicionalista de Granada La Verdad (1899-1941), veterano de la tercera guerra carlista y caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita.
En sus años mozos peleó por las banderas de Don Carlos en el Norte. En la batalla de Lácar gustó del plomo enemigo por su valentía en el combate, y en ese combate permaneció toda su vida.
Su defensa de la Tradición Española iba pareja a su fervor religioso. Tenía verdadera devoción por el Corpus Christi y por la excelsa Patrona de Granada, la Virgen de las Angustias; devoción que reflejaba en los artículos de su periódico de manera sublime.
En 1936, siendo ya octogenario, alegó no tener más de cuarenta y tantos años para alistarse en la retaguardia del bando nacional, en la milicia ciudadana Españoles Patriotas.
Su temple y su espíritu no decayeron hasta los últimos días de su vida.
El periódico «La Gaceta del Norte» publicaba este artículo con motivo de su fallecimiento a los 87 años, en 1941:
Como una violeta que ignorada de todos, perece al soplo del cierzo en la campiña, ha muerto en Granada, desconocido, el más viejo, probablemente y el más «autártico», desde luego, de los periodistas españoles. El más «autártico», porque a lo largo de su larguísima vida –88 años tenía al morir– tuvo que bastarse a sí mismo a grado tan extraordinario, que él lo era todo en el periódico: director, administrador, cajista, corrector, ajustador, agente de anuncios, empaquetador y… el chico que lleva las cartas al Correo.
Se llamaba Francisco Guerrero Vílchez. Su periódico, «La Verdad».
En 1897
1897. Guerrero Vílchez, veterano de los Ejércitos de Carlos VII, jefe delegado, por egregia disposición de la Comunión Tradicionalista en el Reino de Granada, se propuso crear un órgano de batalla y orientación para la defensa y propaganda de sus Ideales. Y nació «La Verdad». En sus primeros años el nuevo periódico contó con un plantel de fervorosos colaboradores que, al calor de los acontecimientos nacionales (España entera tenía, a la sazón, por cosa muy segura que don Carlos habría de venir para salvar a su Patria de la bancarrota moral y material en que la sumían sus desastres en Ultramar), se arrimaban a Guerrero Vílchez, afanosos de cooperación en la tarea del insigne veterano.
Pero aquel calor no tardó en consumirse; el Rey, adelantándose caballerescamente a toda suspicacia de ambición, anunció en solemne documento que, dadas las circunstancias en España, no solamente no crearía dificultad de ninguna clase a doña Cristina de Habsburgo-Lorena, sino que, si preciso fuera, dispondría que sus Ejércitos se pusieran a las órdenes de la Regente en aras del servicio de la Patria; y… como siempre que una posibilidad soñada se aleja, el círculo de los que la esperaban fue deshinchándose de adheridos ocasionales, pero estrechándose –cada vez más fuertemente– con los leales que lo eran de corazón y no por cálculo, con los insobornables, con los «de siempre y para siempre». Y entre ellos, Francisco Guerrero Vílchez.
Solo
Entonces comenzó la era «autártica» del periodista granadino, que ya no había de terminar sino con su muerte, ocurrida un día de Septiembre de 1941.
Guerrero Vílchez, solo físicamente, pero más acompañado que nunca de la fe en su ideal, se metió en su imprentuca de la calle Nueva del Santísimo y reemprendió su tarea. Él redactaba íntegramente su periódico, vibrante, ágil, repleto de verdad, de acuerdo con su título; zumbón en sus «Disparos»; certero en sus críticas; implacable, como campeón de lo justo, en sus juicios; valiente, intransigente, fervoroso. Él lo componía después. Lo corregía. Lo tiraba. Él iba en busca de los anuncios que cubrieran la tirada –y si no alcanzaban su importe, ¡Dios sobre todo!–. Él, por fin, hacía el «cierre» y cargaba con los paquetes camino de Correos; llevaba el fichero, giraba, cobraba… Los pagos… Los pagos no le quitaban el sueño, porque si alguna vez se quedaba en déficit, con descontarlo de sus medios vitales, el saldo quedaba hecho de un modo por demás sencillo.
Orden del Rey
Pero hasta las más duras peñas se resquebrajan algún día, y Guerrero Vílchez, ya setentón, sintió laxitud en su esfuerzo y desánimo en su soledad. Mas como el periódico –con ser tan suyo como jamás lo fue de nadie periódico alguno– era moralmente de su Ideal, no quiso suspenderlo sin haber dado cuenta de su decisión al Augusto Caudillo de la Comunión Tradicionalista, que lo era, en los tiempos en que esto ocurría, don Jaime de Borbón. Acudió al Rey Guerrero Vílchez y planteó su caso. Don Jaime le escuchó con aquella su innata gentileza que le valió el sobrenombre de «Príncipe Caballero», y cuando el veterano hubo acabado su respetuoso alegato, el Rey, poniéndole familiarmente la mano sobre el hombro, le dijo:
- Tú no puedes hacer eso, Guerrero. Has sido hasta ahora un buen soldado y tu propósito pudiera parecer una deserción. Un soldado no abandona nunca su fusil: muere con él en la mano… ¿Qué me dices?
- Señor: el periódico no morirá mientras yo viva.
Y volvió a su Granada a cumplir la palabra empeñada al Rey.
«La Verdad» ha vivido 44 años. La muerte ha sorprendido a Francisco Guerrero Vílchez justamente cuando daba el último toque a uno de los dos números extraordinarios que lanzaba todos los años en loor de las dos solemnidades más grandes de la vida religiosa de Granada: el Corpus y Nuestra Señora de las Angustias. La última edición de «La Verdad», dedicada a la exaltación de la Excelsa Patrona –la portada del extraordinario reproduce una encantadora tricromía de la Virgen en la advocación de las Angustias– quedaba compuesta y tirada en el momento preciso en que la Señora había decidido llamar al Cielo a su lealísimo devoto. El número ha sido repartido después de la muerte de Guerrero Vílchez, que ha cumplido así con creces la palabra empeñada al Príncipe Caballero: ha hecho más que caer con su fusil; ha caído antes que su fusil.
Otra vez, al servicio de España
Al estallar la guerra de liberación, Guerrero Vílchez conoció el gozo de no sentirse ya solo. De la vieja solera carlista de la Vega de Granada surgió, por pujante generación, el Tercio de Requetés Isabel la Católica, que dejó en los campos de Andalucía una siembra ubérrima de abnegaciones y de heroísmos.
¡Descanse en paz!
ANGEL PUENTE
Hemeroteca del periódico La Verdad (1899 - 1941)
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