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lunes, 10 de marzo de 2025

El Círculo Tradicionalista de Granada honra a los mártires de la Tradición

En el día de hoy, 10 de marzo, fiesta de los mártires de la Tradición, varios integrantes del Círculo Tradicionalista de Granada «General Calderón», acompañados por el concejal del Ayuntamiento de Almería, nuestro correligionario Juan Francisco Rojas, hemos acudido al Cementerio San José de nuestra ciudad para honrar a los muertos por la santa causa de Dios, la Patria y el Rey.

En cada una de las sepulturas de señalados carlistas granadinos hemos rezado un Paternoster, como el panteón Herrasti, donde reposa Ramón Pérez de Herrasti, quien fuera Jefe de la Comunión Tradicionalista en Andalucía Oriental, la sepultura del heroico periodista Francisco Guerrero Vílchez, o la de nuestro admirado General Carlos Calderón, sin olvidarnos de pedir por otros muchos que nos precedieron en la lucha, como Juan Bertos, presidente que fuera del anterior Círculo Carlista de Granada «Fal Conde», el Brigadier Manuel Fernández de Prada o el General Alejandro Utrilla, que descansan en este mismo campo santo.

Al llegar al patio en el que yacen los caídos por Dios y por la Patria, ante el nicho del joven requeté Ángel Vidal Muñoz y los de otros patriotas que dieron sus vidas en la lucha contra la tiranía roja el pasado siglo, hemos rezado el Santo Rosario, concluido con el grito de ¡Gloria a los mártires de la Tradición!

Dales Señor el descanso eterno
Y brille para ellos la Luz perpetua.

Descansen en Paz
Amén.


Seguidamente, el presidente del Círculo ha leído el conocido y emotivo soneto del requeté Martín Garrido Hernando, en su versión original:

A LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN

Lo demandó el Honor y obedecieron;
Lo requirió el Deber y lo acataron;
Con su sangre la empresa rubricaron;
Con su esfuerzo, la Patria redimieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron
Fieles al juramento que empeñaron.
Por eso, como púgiles lucharon,
Por eso como mártires murieron.

Inmolarse por Dios fue su destino;
Salvar a España, su pasión entera;
Servir al Rey, su vocación y sino.

¡No supieron querer otra Bandera!
¡No supieron andar otro camino!
¡No supieron morir de otra manera!

jueves, 10 de marzo de 2022

A los mártires de la Tradición

Un año más, los integrantes del Círculo Tradicionalista de Granada «General Calderón» hemos celebrado la fiesta de los mártires de la Tradición, instituida por Don Carlos VII. 

Hoy, 10 de marzo, fecha ineludible para todo carlista, hemos acudido al cementerio municipal de San José para honrar a los que ofrecieron sus vidas por nuestra sacrosanta Religión y nuestra amadísima Patria, la inmortal España.

Ante la tumba del requeté Ángel Vidal Muñoz, muerto en campaña durante la Cruzada de Liberación a los 18 años de edad, nuestro correligionario Javier A. ha depositado una vela encendida. Después de un momento de duelo y tras el rezo de un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por el eterno descanso de los mártires de la Santa Causa, hemos leído el siguiente poema de Pedro Sánchez Eguzquiza:



A los mártires 

Musa cristiana, dulce compañera
de mi existencia que el pesar consume,
deja oír tu armonía placentera
y no permitas que el dolor me abrume.
Préstame tus acentos soberanos
para que eleve canto resonante
en honor de los mártires hispanos
que, en lid horrisonante,
por Dios y por el Rey y por la Patria
la sangre de su pecho derramaron
é infamias infinitas repararon. 

Del seno oscuro de nación extraña
se extendieron mefíticos errores
que invadieron á España
incubando miserias y dolores.
Hombres funestos de ambición impía,
cegados por sacrílego delirio,
por diabólica vía
la nave de la patria condujeron
y en bárbaro martirio
sus hijos más notables perecieron.
Corrió sangre inocente
al pie de los altares;
levantó la impiedad su altiva frente
derrocando las leyes seculares
que á España hicieron colosal y fuerte
y en toda su extensión reinó la muerte.
Muerte en almas, y muerte en corazones;
muerte moral de las inteligencias;
muerte de las antiguas tradiciones,
muerte de las virtudes y las ciencias;
muerte en el llano, muerte en la montaña;
muerte en pueblos, aldeas y ciudades,
muerte del cenobita con vil saña:
muertes sin fin; sin fin de iniquidades.

Por salvar los principios homicidas
que á la patria arrastraban á la tumba,
en hórrida balumba,
sacrificaron sin piedad las vidas,
que eran á un tiempo su sostén y ornato;
perdieron las colonias;
con fiero desacato
inundaron los templos
con el lodo de torpes ceremonias;
las sagradas riquezas
legado de otras épocas mejores,
las áureas bellezas
que produjeron ínclitos mayores
de nuestra raza prez y justa gloria,
redujeron á míseras cenizas;
y do estendía el arte sus fulgores,
do la virtud intrépida victoria
conseguía del vicio y la flaqueza;
do místico plantel de puros lirios
exhalaba perfumes celestiales,
de la naturaleza
triunfando y' de sus lúbricos delirios,
ángeles pareciendo y no mortales,
horrenda asolación tendió sus alas
y el vicio se adornó con torpes galas. 

Un río de ambición y podredumbre
en que flotaban sórdidas maldades
cubrió los horizontes españoles.
Inmensa muchedumbre
de crímenes, traiciones, falsedades
el infierno abortó, ahogar buscando
en su licor abyecto y nauseabundo
á España, cuya fe iluminó al mundo.
Y creyeron gozosas las naciones
que España fenecía
entre las convulsiones
y espantosa agonía
que la agitaron con terrible espanto;
y el averno llenóse de alegría
al ver á su enemiga en tal quebranto,
y el ángel tutelar de las Españas,
cubierto el rostro de tristeza suma,
batió sus alas de nevada pluma,
y del suelo amasado con hazañas
huyó con rapidísima presteza
sumiéndose del cielo en la grandeza. 

¡Finis Hispaniæ! parecía escrito
con rojos caracteres en las nubes,
pero al soplo bendito
del Criador que mora entre querubes,
de la española tierra
brotaron en legiones
héroes incontables
que el llano, la ciudad y la alta sierra
ilustraron con bélicas acciones,
y rescataron con su sangre pura
á la patria con actos de heroísmo
salvándola piadosos del abismo. 

¿Quién, mártires sagrados
cantar pudiera con potente acento
los hechos esforzados,
el cristiano ardimiento,
el desprecio de bienes terrenales,
la audacia y el denuedo temerarios
que mostrasteis en luchas desiguales
pasmando á vuestros mismos adversarios?
En la impía centuria
que amontonó las ruinas por do quiera
con satánica furia,
sólo vosotros con fulgente lumbre
brilláis como del sol la roja esfera;
sólo vosotros renováis la gloria
de aquella raza que formó la urdimbre
de nuestra patria, extraordinaria historia. 

¡Qué cuadro de heroísmo nos presentan!
Quién de prosapia noble,
abandona su espléndida morada
do brillantes se ostentan
en armonía doble
las glorias de la ciencia y de la espada,
y ni las continuadas privaciones
de vivir en movibles campamentos;
ni la falta del lujo y atenciones
que siempre rodearon su existencia
ni los combates árdidos, cruentos
en que, soldados rasos, toman parte
con pasmosa bravura y competencia;
ni el ostracismo largo
donde, fieles siguiendo á su estandarte,
comen el pan amargo
que les ofrecen extranjeras gentes
amenguan su entusiasmo de creyentes

Quién de amada familia rodeado
expone con viveza
de la patria los males;
toma luego las armas del soldado
é imitando sus hijos su entereza
el hogar, entre gritos maternales,
unidos y resueltos abandonan
y en tremebundas lides
elocuentes pregonan
su valor de cristianos adalides. 

Junto al cadáver del amado esposo
yace llorando, inconsolable madre
sin que su corazón halle reposo;
y al ver aproximarse al hijo triste,
enjugando su llanto
le dice: «Las pisadas de tu padre,
de quien honor y vida recibiste,
sigue, hijo mío; sin pavor ni espanto;
por nuestra Patria y Religión pelea.
No temas á la muerte
ni la mísera suerte
que me aguarda. De Dios cumplida sea
la voluntad, que allá en el cielo
será recompensado nuestro duelo.» 

Y jóvenes y ancianos
y hasta niños, doncellas y mujeres
tan heróicas proezas realizan
que pasmaran á griegos y espartanos
á quienes las historias eternizan.
Ilustres soberanos,
con pobre solio y sin igual corona
renuevan las hazañas de Pelayo,
y en la abyección que á España desmorona
luchan sin tregua, luchan sin desmayo
seguidos de entusiastas servidores,
de sabios y guerreros
que ora con los fulgores
de su pasmosa ciencia;
ora con los severos
acentos de su vívida elocuencia;
ante la ,juventud que los admira;
ante el público absorto y suspendido
de sus mágicos labios;
ante la plebe ciega que delira
vomitando satánicos agravios;
en los campos sangrientos de batalla,
á la impiedad triunfante
y al vicio dominante
se oponen con valor fuerte muralla.

Y mueren sonrientes,
ora besando santo escapulario
mientras estallan bombas estridentes
que sin cesar envía su adversario;
ora envueltos en mísera pobreza
por no reconocer el despotismo,
continuando con férrea entereza
á su bandera inmaculada fieles;
ya de rudo ostracismo
apurando las hieles;
ya de mundana gloria
menospreciando el brillo,
siempre obedientes á la ley cristiana,
siempre leales á su gran caudillo. 

¡Y cuántos son los mártires insignes!
¡Cuantos héroes surgen en tu seno
querida é infelice patria mía!
¿Quién los podrá contar? ¿Quién las hazañas
á nuestra edad indiferente extrañas,
que realizan con valor sereno
cantara con insólita armonía?
Entonces del sepulcro do te asientas
surgirías, oh España desdichada;
entonces por completo renovada
lavarías las múltiples afrentas
que extranjeras naciones
y de hijos desgraciados las traiciones
te arrojaron con torpe vilipendio,
mancillando tu gloria refulgente
y á tus plantas abriendo abismo hirviente. 

¡Oh mártires sagrados! desde el cielo
donde gozáis la bienaventuranza,
después de vuestras luchas en el suelo,
á España proteged con mano fuerte.
De la sima do ciega se avalanza,
de la región oscura, de la muerte
donde la arrastra, bárbara locura,
apartadla piadosos;
y á vuestros esforzados descendientes,
reliquias de la raza más bravía,
á cuantos van en pos de la bandera
que defendisteis con tesón valientes,
enviad una chispa de la hoguera
que vuestro ser abrasa,
inspiradles aquel viril denuedo
aquel valor sin tasa
con que. firme la mano, el pecho ledo,
combatisteis las turbas liberales
que inundaron á Espata en duros males. 

Y tú, Rey Caballero
de la impiedad acérrimo adversario,
creyente fiel, magnánimo guerrero,
en grandiosas empresas temerario,
tú que sufriste la amargura intensa
de morir tras larguísimo destierro
sin salvar á la patria que se hunde;
hoy que has hallado eterna recompensa,
bélico ardor en nuestro pecho infunde
y suplica al Señor llegue la hora
de que, siguiendo tus heroicas huellas,
aniquilemos la horda destructora
que á nuestra patria destrozar pretende.
De tu hijo y sucesor haz que sigamos
las órdenes resueltas que acatamos,
y á la impiedad que por do quier se extiende
sin encontrar en su carrera valla,
venceremos en ardida batalla. 

Marzo de 1910.

(Cantos a la Tradición, por Pedro Sanchez Eguzquiza)

sábado, 6 de marzo de 2021

Celebración por los mártires de la Tradición en Granada

Como cada año por estas fechas, hoy hemos celebrado dignamente en Granada la festividad de los mártires de la Tradición, instituida por S. M. Carlos VII (q.s.g.h.) para honrar la memoria de todos los que dedicaron y entregaron sus vidas por la Santa Causa de la Tradición española.

Tras la comida en buena compañía de nuestro capellán, Rvdo. D. Javier Utrilla (FSSPX), nos acercamos al cementerio San José de nuestra ciudad, donde yacen los restos mortales de destacados carlistas granadinos y de otros muchos desconocidos. Allí rezamos por el descanso eterno de todos ellos, así como por cuantos españoles dieron sus vidas por Dios y por la Patria.

Frente a la hermosa sepultura del General de Brigada Manuel Fernández de Prada, el presidente del Círculo Tradicionalista de Granada, R. Bueno, leyó la biografía de este militar ejemplar, así como el siguiente texto del periodista Francisco Guerrero Vílchez, fundador del periódico tradicionalista granadino La Verdad

Gloria a los Mártires de la Tradición 

Gloria a su fundador, que con la caridad que le caracterizaba instituyó la fiesta solemne del 10 de Marzo, para perpetuar el recuerdo de aquellos sublimes soldados de la Tradición que sufrieron por su Dios, por su Patria y por su Rey. 

Para esta fiesta, notables escritores y nobilísimos corazones han escrito y sentido el martirio de la causa de la Religión Católica y el derecho de la Legitimidad desterrada. 

Hoy el más humilde de los carlistas granadinos os deposita una lágrima sobre vuestras tumbas y una oración por vuestras benditas almas. 

Y... otra lágrima sobre la tumba y otra oración por el alma de aquel nuestro Rey don Carlos VII, que compartió con vosotros penalidades y destierro. 

También suplicamos a Dios Nuestro Señor levante el velo que cubre hoy con lóbrega oscuridad a tantas almas que debieron ser carlistas y por cuya Causa debieron de hacer lo que vosotros hicisteis, en vez de permanecer en la mortal atonía de la indiferencia, ya que no les permita aún su conciencia declararse enemigos vuestros. 

La Causa de Dios no puede morir, y saldremos de las nuevas catacumbas cuando suene en el reloj de la Providencia la hora de grandes justicias. 

Nuestra fe, como la de aquellos humildes pescadores, nos salvará y regenerará la Patria. ¡Adelante, con el corazón puesto en Dios, la Patria y el Rey! 

¡¡Sursum... Carlistas!!

Seguidamente la piadosa margarita María Bravo depositó cuatro velas sobre la losa sepulcral, mientras se recitaban los siguientes versos: 
Al clamor de la Patria afligida
Raza de héroes, del polvo salid;
Que a besar vuestra sangre vertida
Hoy acuden los hijos del Cid.

Con la Cruz por bandera y escudo, 
Por corona el sangriento laurel 
Aun mostráis, en el pecho desnudo 
La honda huella del hierro cruel.

Sin desmayo en la lucha homicida,
Del deber escuchando la voz,
Ofrecisteis la sangre y la vida
Por el Rey, por la Patria y por Dios.

Sobre el fúnebre mármol que os cierra
Ruge herido el hispano león;
Y se abate, cubriendo la tierra
Vuestro, ayer, invencible pendón

Hoy con paso tardío y doliente
Vuestra tumba el guerrero al pisar
De su llanto, en la amarga corriente
Sus laureles arroja quizás.

Vuestra sangre fecunda la Historia
Como fuente inmortal de virtud;
Y reciben su beso de gloria
Las cenizas que ampara la Cruz. 

Tras el canto del Oriamendi y los vítores de rigor, uno de los asistentes pronunció un sentido:

¡Gloria a los mártires y a los soldados de la Tradición!

Después nos desplazamos hasta la tumba del General Carlos Calderón, que da nombre a nuestro Círculo, frente a la cual se rezaron otras preces. Un sobrino tataranieto de nuestro General, el magistrado José Raúl Calderón, autor del exitoso libro Proceso a un inocente. ¿Fue legal el juicio a Jesús? (2009), nos habló de su ilustre antepasado y de la madre de éste, D.ª Josefa Vasco, no menos entregada a la Causa tres veces santa, por lo que recibió de Carlos VII el título de Marquesa de la Caridad. También nos refirió las gestiones que se siguen haciendo para dignificar esta sepultura.

Antes de marcharnos, acudimos al patio de los caídos por Dios y por la Patria, donde colocamos otra vela por el requeté Ángel Vidal Muñoz, a quien ya homenajeamos en nuestro acto en celebración del glorioso Alzamiento Nacional el pasado 18 de julio. En el mismo patio tuvimos ocasión de rezar asimismo por el alma del heroico Alférez de la Guardia Civil Ulpiano Bravo Sahagún, muerto en la Cruzada de Liberación, que se halla también allí enterrado y que es abuelo y bisabuelo, respectivamente, de dos miembros de nuestro Círculo Tradicionalista.

A las 7 de la tarde se celebró en la capilla María Reina la santa misa tridentina en sufragio por los mártires de la Tradición, con la que dimos por concluida esta jornada en merecida memoria de nuestros muertos. El sermón de D. Javier Utrilla puede escucharse en el siguiente enlace:



Imágenes del acto:





lunes, 17 de agosto de 2020

Conmemoración de los mártires de La Garrofa

El pasado 15 de agosto, día de la Asunción de la Santísima Virgen, los carlistas hemos conmemorado en Almería los luctuosos hechos acaecidos hace 84 años en ese preciso día, en que fueron salvajemente asesinados por los rojos y arrojados al mar en la playa de La Garrofa los ejemplares católicos y patriotas Juan José Vivas-Pérez Bustos y Fructuoso Pérez Márquez, directores del diario tradicionalista LA INDEPENDENCIA, junto con otros muchos católicos almerienses. 

A las 10 de la mañana se celebró el santo sacrificio de la misa, por el rito romano tradicional, en la parroquia de Santiago Apóstol, en cuya homilía, el sacerdote oficiante, D. Francisco José Escámez Mañas, recordó a nuestros correligionarios martirizados, destacando sus virtudes cristianas y su disposición generosa a entregar sus vidas por Cristo.

Como pudimos comprobar, en la iglesia se halla un retrato del recientemente beatificado Juan José Vivas-Pérez, dirigente tradicionalista. Este mártir y católico intachable, lejos de ser un mero espectador pasivo de los acontecimientos (como desean presentarlo algunos para que coincida con su versión adulterada de la fe), se implicó plenamente en la conspiración contra la República marxista, facilitando un coche y dinero para ultimar los preparativos del glorioso Alzamiento Nacional, cosa que desconocían sin duda sus verdugos, quienes lo asesinaron sin juicio simplemente por su condición de católico consecuente.

Una imagen del beato Juan José Vivas-Pérez se halla en una de las capillas lateral de la iglesia

Concluida la santa misa, acudimos al cementerio de San José, donde reposan sus restos mortales, y procedimos a depositar un ramo de flores junto al panteón de la familia Vivas-Pérez, en la que se encuentra una lápida con la lista de los almerienses vilmente asesinados la madrugada del 15 de agosto de 1936, y que recibieron sepultura cristiana el 1 de junio de 1939, tras la liberación de la ciudad. 

La lista menciona los nombres de Juan José Vivas-Pérez Bustos, Luis Belda Soriano de Montoya, Antonio Bascuñana Jiménez, Julián González Bueso, Ángel Alcaraz Carretero, Eusebio Toranzo Martínez, Diego Ruiz Morata, José Díaz Aguilar, Ricardo Díaz Aguilar, Miguel Díaz Aguilar, Francisco Oliveros del Trell, Indalecio Palenzuela Palenzuela, Miguel Maldonado Matienzo, José Guirado Román, Antonio Lao Martínez, Alfredo Márquez Martínez, Juan Sáez Mirón, Francisco Ruano Úbeda, Francisco González Vera, Pastor Puig Peña, Fructuoso Pérez Márquez, José Fornieles Navarro, Rogelio Pomares Velázquez, Juan Gallardo del Rey, Andrés Santos Martínez, Juan Abella Mastrat y Mariano Ameta León, muertos todos ellos por Dios y por España.

Tras depositar el ramo y rezar el Ángelus, uno de nuestros correligionarios almerienses leyó las siguientes líneas cargadas de sentimiento:


Hoy hemos venido a hacer memoria de unos hechos que sucedieron en las vísperas del día de la asunción de la Santísima Virgen María del año 1936 en el paraje de la Garrofa, a las afueras de Almería, junto a la Carretera Nacional dirección a Málaga en el que fueron asesinados 27 personas, por “peligrosos derechistas” pero sobre todo por defensa de la Fe católica.

Estos hechos fueron una de las primeras sacas de la guerra civil en Almería. En los primeros días de la guerra fue tanto el número de personas detenidas que quedó desbordado  para su internamiento la prisión provincial, donde recurrieron para prisión el convento de Las Adoratrices, el colegio de La Salle, la fábrica de azúcar conocida como "El Ingenio" y los mercantes anclados en el puerto Astoy Mendi y Capitán Segarra. 

En esa madrugada del 15 de Agosto, fueron sacados del barco Astoy Mendi 27 detenidos  y trasladados a la Garrofa, donde fueron arrastrados por barcas para ahogarlos y hacerlos desaparecer en el fondo del mar; pero al final las mareas arrojaron algunos cuerpos a las playas del Zapillo.

A esta, siguieron otras muchas, en los que se recurrió a lugares más discretos como el barranco del Chisme (Vícar), el Pozo de La Lagarta (Tabernas) o el Pozo de Cantavieja (Tahal). Todos estos asesinatos de forma vil y con mucha saña se llevaron a cabo.

En total, en la provincia, incluidos los del Campo de "Trabajo" de Turón, fueron asesinados durante la guerra 687 almerienses sin condena previa, mientras que sólo 12 lo fueron en cumplimiento de sentencias judiciales.

La muerte de Juan José Vivas-Pérez Bustos y sus últimas palabras nos llenan especialmente de emoción. Tras haber sido torturado y obligado a limpiar inmundicias a principios de agosto en el barco Capitán Segarra, fue martirizado en la víspera de la Asunción en la playa de la Garrofa a sus treinta y cinco años. Cerró sus labios dirigiéndose a sus verdugos: «He vivido como cristiano y por cristiano me matáis. Para Dios nací y para Dios muero. ¡Viva Cristo Rey!» 


Seguidamente y como estaba programado, nos dirigimos a la playa de La Garrofa, donde la margarita navarra Carmen Ímaz (hija de otro mártir, el comandante Joaquín Ímaz Azcona, carlista asesinado por ETA) depositó también algunas flores ante el monumento en recuerdo de los 27 muertos por Dios y por España, que aún se conserva con las aspas de Borgoña del carlismo junto al sagrado símbolo de la Redención y el yugo y las flechas.



El delegado de la Comunión Tradicionalista en el Reino de Granada, Rodrigo Bueno, leyó allí mismo a los asistentes las palabras que los mismos directores de LA INDEPENDENCIA habían dedicado a los mártires de la Tradición en un artículo publicado tan solo un año antes, sin intuir siquiera que ellos mismos iban a acabar engrosando las filas de los numerosos mártires de la Santa Causa:

Los Mártires de la Tradición 
(10 de marzo) 

El recuerdo del héroe anónimo, del mártir ignorado, no es obra del sentimentalismo moderno, aunque sí es modernista su tendencia laica o irreligiosa. Antes que el soldado desconocido o la vejez del marino, vg., o el día del trabajo, de la madre o de la flor, flores todas de paganía o de entusiasmo sin Dios, el Cristianismo celebró sus fiestas piadosas por los ocultos héroes del santoral o del martirologio, honrándose la Iglesia española con los innumerables mártires de Zaragoza. Culmina el pío recuerdo al fiel desconocido, en los días de noviembre que conmemora a los Santos, y a los fieles difuntos...
El Tradicionalismo español del siglo XIX lo formara el grupo de españoles disconformes con la revolución liberal truncadora de nuestra historia, grupo fidelísímo a Dios, a la Patria y a la Legitimidad. Algo de selección, dicho sin modestia, como la familia de Noé, como los justos de la Pentápolis. 

Y con aires de lucha y reconquista, hijos de Covadonga y S. Juan de la Peña, los carlistas levantan bandera contra la Revolución enseñoreada de España y de Europa. Tres guerras civiles, es decir, tres cruzadas religiosas, no agotan ni pueden agotar las energías de la Tradición. Que si D. Carlos, al abandonar España, grita Volveré, no es una palabra vana, jactancia inútil de vencido, sino la esperanza en el providencialismo de la historia: pasan los siglos y las cruces de Asturias y Sobrarbe se clavan en las almenes de la Alhambra granadina. 
Y como al cruzar D. Carlos de Borbón la frontera francesa deja tras si las huellas imborrables de sacrificios, de abnegaciones y de martirios, no quiere el Señor que se borren de la memoria de los fieles, e instituye años adelante la fiesta de los Mártires de la Tradición el diez de marzo, aniversario de la muerte de su abuelo Carlos V, el Conde de Molina, primer monarca de la dinastía insobornable. 

Es fiesta cristiana, en que se reza por los caballeros del ideal, caballería española en donde caben los poderosos y los humildes, Zumalacárregui y el último voluntario, el soldado del Bruch y el vaquero de Bailén, los que murieron fusilados o regando con sangre el campo de batalla, los que sufrieron persecución de hambre, desprecio y abandono por su fidelidad a la España grande. 

Bendita sea esta fiesta cristiana de solidaridad española, en que los que rezan y luchan pueden ser los mártires del mañana... para que estos recen por ellos en ininterrumpida cadena de amor a España, pedestal de la patria del Cielo.

Después de estas palabras sumamente emotivas por quienes las escribieron (a quienes Dios sabe si algún día tendremos la gloria de imitar) y tras los cánticos de rigor, fuimos a almorzar a un restaurante costero y concluimos finalmente la jornada con la visita de la hermosa e imponente imagen del Sagrado Corazón de Jesús que se alza en el Cerro de San Cristóbal, la cual se encuentra en un estado de abandono del todo lamentable, con repugnantes grafitis en su base que nos llenan de dolor. 

Afortunadamente la enorme altura de este conjunto escultórico (construido en 1930, destruido por los rojos en 1936 y reconstruido por el régimen del 18 de julio) impide que la imagen en sí pueda ser profanada. Desde allí pudimos gritar a los cuatro vientos... 

¡VIVA CRISTO REY!


martes, 10 de marzo de 2020

Fiesta de los mártires de la Tradición


Dediquemos una oración y un recuerdo en este día, 10 de marzo, fiesta de los Mártires de la Tradición, por todos los que murieron defendiendo la causa de Dios, la Patria y el Rey en la guerra de la Independencia, en las guerras realistas, en las guerras carlistas, en la Cruzada de Liberación y frente al terrorismo.

Por los que sucumbieron en los campos de batalla, en los calabozos, en el destierro y en los fragores y agotamientos de la lucha parlamentaria y periodística.

Y también por todos los valerosos soldados que sacrificaron sus vidas por nuestra España, pues al defender la integridad o la grandeza de la Patria también luchaban, conscientes o no, por su tradición.

    ✞
Requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis.


R. I. P.
Amen
    ✞

Rogad a Dios en caridad por los Mártires de la Tradición que, sirviendo lealmente a su Santa Causa bajo las banderas de la legítima dinastía carlista, ofrendaron sus vidas al Señor en los campos de batalla y durante las persecuciones que su inquebrantable firmeza desencadenó contra ellos.

Q. E. G. E.

Para morir hemos nacido. Toda muerte es buena, si abre la puerta del Cielo. La muerte en el campo de batalla es muerte ideal de las almas grandes. 

(Del Devocionario del Requeté) 

Dar la vida por la Causa es el acto más fecundo y el servicio más útil.    

Tú, solado de la Tradición, habrás de tener puesto en el Reino de Dios. 

(De la ordenanza del Requeté)

ANTE DIOS NUNCA SERÁS HEROE ANÓNIMO

domingo, 10 de marzo de 2019

A los mártires carlistas

Himno a los mártires:

Los carlistas, asombro del mundo,
Como bravos supieron luchar
Por librar a la España querida
Del oprobio y baldón liberal.

Y su sangre, semilla fecunda
De carlistas ha sido y será,
Pues la causa que tiene sus mártires
No se pierde ni extingue jamás.

Sus ejemplos valor nos infunden
Y cual ellos sabremos luchar
En el día tal vez no lejano,
Cuando ruja el furioso huracán.

Si nos hiere una bala traidora,
Nada importa, habrá un mártir más;
Si al cuerpo le cubre la tierra,
Tendrá el alma una gloria inmortal.

Niceto (La Verdad, 10 marzo 1904)




Hoy, 10 de marzo de 2019, los tradicionalistas de toda España —y aún de los países hispánicos de Ultramar— honramos a cuantos nos precedieron en la lucha contra el liberalismo, y muy singularmente a todos los que vertieron su sangre por la Santa Causa de la Religión, la Patria y la Legitimidad.

Entre tantos leales que nos vienen a la cabeza, nos acordamos en esta fecha del periodista Francisco Guerrero Vílchez, veterano de la Tercera Guerra Carlista y director del periódico carlista granadino LA VERDAD (1899-1941) y autor de las siguientes líneas, tomadas del libro Homenaje de la Comunión Carlista á los Mártires de la Tradición y del Derecho (1908), que hacemos nuestras:


A vosotros, mártires de la Tradición, cuyos heroicos hechos se encuentran consignados en la Historia, constituyendo una de sus más brillantes páginas; la Patria, por orden de nuestro Augusto Jefe, os consagra el día de hoy.
Francisco Guerrero Vílchez (Granada, 1854-1941)

Sí, vosotros representáis el genuino y caballeresco carácter español: por eso la Patria viste hoy de luto recordando las proezas de sus héroes y el valor de sus mártires.

¡Hoy es día de luto para la España tradicional!

¡Oremos, pues, por esos valientes; oremos por nuestros hermanos!

¡Nobles compañeros que disteis vuestra generosa sangre en defensa de la más santa de las causas y por la verdadera libertad, descansad en vuestras tumbas!

Vuestra empresa, digna es de soldados de la Religión y del Trono.

La patria agradecida a tan sublime abnegación, os dedica el recuerdo que merecéis.

Vuestra sangre será semilla de nuevos entusiasmos y germen de nuevos campeones.

Cuando nosotros reclutas disponibles de nuestro Rey continuemos la obra que hace años emprendisteis, y con la ayuda de Dios el éxito corone nuestros esfuerzos, vuestra será la victoria.

Al dedicaros El Tradicionalista este Homenaje y recuerdo, creo que experimentará siquiera la satisfacción propia del que hace un bien; pues honrando vuestra memoria se cumple con un deber de hermanos y se honra a los valientes que murieron por Dios, su Patria y el Rey.


 Francisco Guerrero Vílchez        
Director de «La Verdad» (Granada).

lunes, 30 de abril de 2018

Crónica de la fiesta de los Mártires de la Tradición en El Pardo (2018)


Crónica de los Actos Centrales de los Mártires de la Tradición en El Pardo (Madrid).

                                       

El 10 de marzo de 2018 tuvieron lugar en la localidad del Pardo, bajo una lluvia torrencial, los actos centrales por la festividad de los Mártires de la Tradición. Consistieron en una Santa Misa por los todos los que ofrecieron sus vidas por la causa de Dios, la Patria y el Rey, y una comida en el restaurante El Faro del antiguo Real Sitio de El Pardo (Madrid).
                                            
La Santa Misa se celebró en la Iglesia del Cristo del Pardo, un templo de modestas dimensiones, de época barroca y decorado con unos preciosos cuadros de la misma época. El Santo Sacrificio empezó inmediatamente después de que llegara S.A.R. Don Sixto, entrando desde la entrada de la iglesia hasta el banco presidencial, precedido por D. José Miguel Gambra, jefe delegado de la Comunión Tradicionalista.

La solemne misa por el rito romano tradicional, una obra litúrgica de arte a la altura de la Iglesia en la que se celebraba, fue oficiada por el Rvdo. Sr. D. José Ramón García Gallardo, Consiliario Nacional de Juventudes Tradicionalistas, quien pronunció una homilía en recuerdo a los Mártires de la Tradición, haciendo referencia al tránsito de la patria humana a la patria divina.


                            

Concluida la Santa Misa, y aún bajo una lluvia torrencial, nos dirigimos al restaurante El Faro, en el que tendría lugar la comida. En espera de la misma, nos instalamos en el bar del restaurante, dónde tras presentar nuestras credenciales, es decir, tras pagar nuestro sitio y recibir las tarjetas que daban fe de nuestra invitación, fuimos al presentar al augusto Abanderado de la Comunión Tradicionalista nuestros saludos y a codearnos con los demás correligionarios allí presentes. 

El bar, ya pequeño de por sí, estaba tan abarrotado de carlistas que no podíamos andar sin tropezarnos entre nosotros, y el ruido de tantas charlas era tal, que debíamos acercarnos mucho los unos a los otros para poder oírnos entre nosotros.

En El Pardo estábamos reunidos tradicionalistas de ambos sexos y de todas las edades: ancianos, hombres entrados en años, hombres más jóvenes, muchachos, niños e incluso bebés (algunos con boina roja y todo); la primera impresión que daba es que la Comunión Tradicionalista es una reunión de familias, y de hecho, así se ha considerado tradicionalmente, una familia de familias cuyo jefe es el Rey. 

Entre los asistentes, cabe destacar a D. Miguel Ayuso, que desde nuestra llegada estuvo muy afanado en recibirnos a todos; a D. Víctor Ibáñez, autor de Una resistencia olvidada, y su esposa; al Rvdo. Sr. García Gallardo, a D. José Miguel Gambra, y muy especialmente a la familia del General Sanjurjo, cuya presencia fue uno de los hechos que marcaron este año, conjuntamente al 40º aniversario de la muerte de S.M.C. Don Javier I, padre de Don Sixto.




A la hora del almuerzo, nos dirigimos a las instalaciones centrales dónde debía servirse el banquete. Nos sentamos en mesas señaladas a los reinos de España y los círculos a los que pertenecíamos, si bien algunos asientos se distribuyeron libremente, por lo que con nosotros se sentaron otras cuatro personas, procedentes, que yo recuerde, del Norte.

Antes de la comida, lo primero que se hizo fue un acto de imposición de boinas por parte de Su Alteza a varios carlistas, de nuevo, de todo sexo y edad, tras lo cual empezó el banquete. Entre plato y plato, los asistentes nos dedicamos a conocernos mejor, y a discutir entre nosotros sobre diversos temas, siendo en nuestro caso la traición de los obispos y la historia del carlismo los más recurrentes, y los andaluces que comieron con D. Miguel Ayuso dejaron constancia de que discutir con él era como participar en un programa de Lágrimas en la Lluvia.

A los postres tuvieron lugar los discursos, de los que hago relación más abajo, y tras ellos se dio clausura a los actos centrales, despidiéndonos y retirándonos, Don Sixto, incluido, acompañado de D. Miguel Ayuso, pero no sin antes despedirnos personalmente del Rey.

Más o menos en este orden, los discursos dados a los postres fueron los siguientes:

-Jaime Alonso (presidente del círculo tradicionalista Juan José Marcó de Pont de Vigo). Primer Discurso. Discurso monográfico y de apertura sobre los Mártires de la Tradición y el hecho del martirio.



-Francesco Maurizio Di Giovine (Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista en Italia). Segundo o Tercer Discurso. Discurso sobre los Mártires de la Tradición italianos, especialmente los que participaron en la defensa del Reino de Nápoles contra los invasores piamonteses y los requetés italianos que participarían en las Guerras Carlistas y en la Cruzada de Liberación, y breve exposición de los actos que tendrían lugar con posterioridad en la Civitella del Tronto con motivo de la misma fiesta de los Mártires de la Tradición.



-Jesús Teira (presidente de la Asociación Cultural Tradicionalista Fernando III el Santo): explicación de los motivos que han dado a la creación de la A.C.T Fernando III el Santo y los principios de christianitashumanitas e hispanitas que defiende.

(Archivo de vídeo no encontrado).

-Don Sixto. Cuarto Discurso. Su Alteza conmemora en su discurso el 40º aniversario de la muerte de su augusto padre, pero también el aniversario del final de Primera Guerra Mundial. El señor nos explicó que la contienda, iniciada a causa de los grandes internacionales, podría haber concluido un año antes de tiempo, cuando con aparente victoria de los Imperios Centrales, el Emperador austríaco envío a las potencias occidentales un mensaje de paz honrosa por medio del príncipe Francisco Javier de Borbón-Parma, futuro Javier I, rey legítimo de España, y de su hermano menor, Sixto de Borbón-Parma, quienes estaban al servicio del Rey de Bélgica (esposo de su prima), en el bando aliado. La oferta sería rechazada por los aliados, que sentían ardiente deseo de destruir completamente a los imperios centrales, causando en consecuencia un año más de guerra que concluiría con un millón de muertos más y la destrucción del Imperio Alemán y el Imperio Austrohúngaro. Con este discurso, Don Sixto reivindicaba el papel de su padre, quién podría haber sido el mediador de una paz que hubiese acabado con la Gran Guerra un año antes, con la salvación de un millón de vidas y (si bien no lo menciona Don Sixto), muchos millones muertos por la Segunda Guerra Mundial y la aciaga Revolución Rusa precedente, cuyo centenario también se conmemora este año.



-Miguel Ayuso. Discurso final. Comienza explicando, que yendo a la misa, para aliviar los problemas de tiempo (se celebraba una boda en la iglesia, una vez concluida la Misa en honor de los Mártires de la Tradición), el Señor (Don Sixto) le había sugerido que el padre Gallardo redujera la homilía a dos palabras: TENEMOS RAZON, que Miguel Ayuso comentaría en su discurso, dando fe de la razón de nuestra Causa.    


Finalmente, tuvo lugar una reunión entre diversos integrantes de los círculos, a raíz de la reciente reorganización de los mismos, para comentar algunos aspectos, en la sede del Círculo Cultural Antonio Molle Lazo, un lugar no pequeño en pleno Madrid, con una imponente biblioteca. A dicha reunión asistieron diversos miembros de los círculos, y varios miembros de la Secretaría Política. Comenzó con una breve exposición de D. José Miguel Gambra acerca de la historia de los círculos carlistas y en qué consistían, enfatizando que no puede haber círculos sin carlistas, y el hecho de que permiten un ambiente de camaradería que no puede darse en Internet. 

También se nos hizo una serie de sugerencias, como que en caso de invitar a conferenciantes, se estudie profundamente el trabajo de nuestros ponentes para evitar estar dando altavoz a ideas heterodoxas o contrarias a nuestra Causa y, en todo caso, advertir a la audiencia de tal circunstancia y rebatir las heterodoxias del ponente. También se nos previno sobre los reaccionarios en el mal sentido de la palabra (entendidos como aquellos que se limitan a reaccionar contra una parte del Sistema o el Sistema en su totalidad, pero sin llegar a una plena conversión al tradicionalismo), alertándonos que tener a muchos de ellos, sin lograr su conversión, podría acabar desvirtuando los círculos carlistas, por temor a expulsarlos, acabando por convertirse los círculos en una especie de alt right española (esto, expresión propia).


Primeras impresiones y semblanza de Don Sixto, por un primerizo en los Mártires

La verdad es que entrar en contacto con la “sociedad carlista” más o menos al completo me resultó la primera vez chocante, puesto que uno se imagina el mundo de la Comunión de una forma, pero en realidad es muy distinto. Te imaginas a ciertas personas, como el Rey legítimo, el Jefe Delegado o D. Miguel Ayuso, casi con un aura de sacralidad, y te encuentras que en lo físico no son muy diferentes a personas de tu entorno cotidiano, a veces incluso de estatura más baja o de semblante más severo. El mundo de la Comunión además es bastante más complejo que la imagen superficial que te dan los blogs y los círculos más pequeños, pues hay bastantes más mujeres de lo que aparenta a simple vista, y si bien la mayoría son ya entradas en años, hay otras muy jóvenes (y atractivas, todo sea dicho).



Entre todos, quien me ha llamado la atención ha sido el Abanderado, debido a que obviamente es quien ostenta mayor importancia simbólica dentro del carlismo. Don Sixto es un hombre mayor, de estatura media-baja, voz tenue y que actualmente camina encorvado con unas muletas, que tiene a causa del grave accidente de coche que costó la vida en 2001 a su acompañante, D. José Ramón García Llorente, padre del Rvdo. García Gallardo; sin embargo, hay en sus ojos azulados un especial brillo que se refleja en la fuerza de todos sus actos e intenciones. Don Sixto se aviene a venir todos los años a Madrid, que tiene un clima especialmente duro, en particular ese día de los Mártires; aunque precisa de muletas, se levanta y se arrodilla cumpliendo todos los preceptos necesarios de la Santa Misa (en contraste incluso con muchos jóvenes, no precisamente de los que asisten al rito tradicional); y, a pesar de su tenue voz, pronunció el más extenso y profundo de todos los discursos a los postres.

Efectivamente, Don Sixto encarna a mi parecer aquello que es la realeza, y es el esfuerzo ejercido para igualarse a la dignidad que el Rey ostenta, por parte de una persona que, en lo esencial, es muy parecida al resto de la humanidad, y precisamente por eso ha de realizar un esfuerzo mayor para hacer todo lo que se espera que haga. Por eso, Don Sixto asiste todos los años a El Pardo y su compromiso por la Santa Causa es el motivo por el que nuestro augusto Señor goza del cariño y el amor de todos los carlistas, de cuya compañía y amor disfruta. Por eso los carlistas vemos en Don Sixto —más allá de su puesto como Abanderado de la Comunión Tradicionalista— un ejemplo, y por eso, quien suceda algún día a Su Alteza como Rey legítimo va a tener que satisfacer unas expectativas muy altas.


Reportaje fotográfico de los actos: https://www.flickr.com/photos/pdebeira/sets/72157693629088414

miércoles, 4 de abril de 2018

Celebración de la Santa Misa por los Mártires de la Tradición en Málaga

Los tradicionalistas de Málaga han tenido la feliz idea de organizar en su ciudad la Santa Misa en sufragio por los Mártires de la Tradición, que se ha celebrado el pasado lunes de Pascua, y nos remiten las siguientes fotos y crónica sobre la misma.



Nos congratulamos comunicarles que el mismo día siguiente al domingo de Resurrección, es decir, el lunes de Pascua, se celebró la Santa Misa por los Mártires de la Tradición en una parte de nuestro reino, Málaga. Puesto que no la habíamos podido tener en su momento, estamos muy contentos porque, aunque tarde, en definitiva ha podido celebrarse, gracias a Dios.

El sacerdote que accedió a celebrar el Santo Sacrificio por tantos carlistas inmolados, que ante Dios no fueron héroes anónimos, no puso ningún reparo ni objeción; al contrario, se mostró alegre por la idea e intenciones.

Traía su boina roja el joven correligionario que acolitó, y el señor presbítero dio su consentimiento de que se colocara donde las sagradas imágenes y las flores del Altar (se encontraba también una bandera de España). La celebración de la Misa, que tuvo lugar en la casa de un particular quizá a eso de las 8 y media de la tarde, se llevó a cabo ante un nutrido grupo de fieles amantes de la Tradición Católica.

No solo se ofreció la Santa Misa por la petición ya expresada, además de por las benditas Ánimas del Purgatorio, sino que el ministro de Dios evidenció la valentía de aquellos implacables carlistas en la homilía y al comienzo de la misma Misa. De su homilía destacamos que aquellos mártires han de gozar de la Gloria eterna, pues supieron morir por Dios y por España (a lo que nosotros añadimos: y por el Rey legítimo).

Habiendo recibido a Su Divina Majestad y al finalizar la Misa, una señora mayor (que asistió con su velo muy piadosamente), nos sorprendió cantando una entrañable e inspiradora copla antigua del Requeté, a lo que el mismo sacerdote se sumó entonando el Oriamendi (queremos recalcar que cantó la versión correcta, que reza «venga el Rey de España a la Corte de Madrid», y no la que impuso el franquismo).

Como anécdota final, el señor presbítero preguntó a nuestro joven si su boina estaba bendecida, pues tenía intención de hacerlo, pero ya lo estaba. Mostramos unas fotos de aquel día.

Les deseamos una santa y tradicional Pascua Florida.

domingo, 30 de abril de 2017

¡No a la retirada de la Cruz de los muertos de la Cruzada en Órgiva!

Animamos a todos nuestros lectores a firmar la siguiente petición: NO RETIRAR LA CRUZ DE LOS CAÍDOS DE ÓRGIVA.

Se trata de otra cruz que quieren quitar, esta vez en Órgiva, en la Alpujarra granadina, aludiendo razones de la falsa memoria histórica, que en realidad no es sino olvido histórico, pues la cruz, además de representar la fe cristiana de nuestros padres, sirve de piadoso recuerdo a los que murieron en la contienda de 1936.


Órgiva tiene muchas prioridades de las que debería ocuparse el Gobierno Municipal: carreteras infames, hospital, limpieza, infraestructuras municipales, juzgados, empleo, transparencia, participación....... Quitar esta Cruz que no contiene ninguna inscripción y ha sido punto de encuentro y disfrute de muchas generaciones no es ninguna demanda vecinal. No genera ningún conflicto. Actitudes talibanes de destrucción de una Cruz no producen ninguna reparación a nadie. Sólo se explica desde el intento de crear divisiones artificiales ya superadas.

NO RETIRAR LA CRUZ DE LOS CAÍDOS DE ÓRGIVA 

viernes, 10 de marzo de 2017

El General "NO IMPORTA"

Por D. Juan Vázquez de Mella

El general Cabrera rompe el cerco de Morella, obra de Augusto Ferrer-Dalmau

Es la perseverancia la virtud del héroe, y la resignación en el infortunio la del mártir.

Constancia en el combate para no rendirse, y sublime paciencia en la desgracia para no ir por el camino de la desesperación a la locura o a la vileza, son grandezas del alma que brotan del sacrificio, fuente inexhausta de las bellezas morales. Y el sacrificio supone el imperio de la voluntad sobre las solicitaciones de la concupiscencia y la idea luminosa del deber sojuzgando al entendimiento, y las dos cosas juntas una energía irresistible que hace de la vida un dilema entre el honor o la muerte.

Ni la victoria colma nuestros anhelos, ni la desgracia rinde con la postración del desastre nuestras fuerzas.

España, que, paladín armado del derecho, ha salvado en una cruzada, siete veces secular, la civilización universal del simoun de los desiertos africanos; y en las contiendas de este siglo, luchando cuerpo a cuerpo con la revolución, ha demostrado que será, en la nueva edad que ya comienza, la Covadonga de Europa.

Nuestro pueblo hace de la desgracia el escabel de la fortuna, y de la derrota el pedestal de la victoria.

Por eso, al conmemorar a nuestros mártires y a nuestros héroes, sería la mayor de las injusticias no celebrar la memoria del más grande de los héroes y los mártires, del que resume y condensa así toda nuestra historia y compendia en su nombre, que significa la firmeza del triunfo y el desprecio de la muerte, todos los rasgos de nuestro carácter, el sublime general NO IMPORTA, emblema de nuestra raza.

El joven Príncipe que después se llamó Carlos V, oponiendo a Napoleón, en el castillo de Marrac, el non possumus del honor en medio de la debilidad y vileza de Carlos IV y Fernando VII, se yergue, al lado de los que cayeron en el Parque y entre los escombros de Zaragoza, como una de las figuras más hermosas, que el odio político ha tratado de cubrir con el velo del silencio, en ese cuadro portentoso que iluminan las descargas del 2 de mayo, las bombas de Gerona y las estrellas arrancadas al cielo de la victoria en Arapiles y Bailén.

Desde el héroe de Arquijas hasta los mártires de Abanto, en las ondas de ese río de sangre generosa que socava los muros del agrietado alcázar revolucionario, se oye, como un murmullo solemne que parece la voz de la Patria, el perpetuo NO IMPORTA español que nos recuerda el deber de no rendirnos nunca al infortunio y alzar altivos la frente en las horas de las grandes tristezas nacionales, recordando las magnificencias del pasado, para salir de las desgracias del presente, fijos siempre los ojos en aquella Bandera que ondeará con su lema glorioso, cifra de nuestros amores y de nuestras esperanzas, sobre los trofeos de la victoria el día en que, aplacada la justicia de Dios con la penitencia, podamos recoger el galardón de tantos sacrificios como aun en este siglo ha ofrecido el gran héroe y el gran mártir, el general NO IMPORTA, oponiendo su pecho a la metralla para que no llegara hasta el altar.

Artículo publicado en El Correo Español el 10 de marzo de 1905, reproducido por El Requeté (Buenos Aires, 1 de marzo de 1939)

domingo, 4 de septiembre de 2016

Emilio Ruiz Muñoz «Fabio»

Tal día como hoy, hace exactamente 80 años, era brutalmente asesinado por los rojos el célebre Fabio, redactor andaluz del diario EL SIGLO FUTURO, antiguo periódico integrista fundado por Ramón Nocedal que se convertiría en el órgano de la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República. Transcribimos a continuación el artículo que en 1942 le dedicara su compañero Chafarote en El Alcázar, que fue reproducido por El Pan del Rosario y La Avalancha:


Emilio Ruiz Muñoz «Fabio»
Nuestro ilustre colaborador Chafarote dedicó en LA AVALANCHA unos interesantes artículos al ejemplar sacerdote M. I. Sr. D. Emilio Ruiz Muñoz, horriblemente martirizado por los rojos en Madrid, en el mes de septiembre del año 1936.

El último número de «El Pan del Rosario», piadosa revista que fundó el señor Ruiz Muñoz, le dedica el siguiente artículo con el título «Del martirio de nuestro fundador», que leerán con emoción nuestros amigos que mucho admiraban al insigne sacerdote.

«En mayo de 1939 llegaba a nosotros la triste nueva del asesinato por las hordas marxistas de nuestro respetable y querido fundador y director el M. I. Sr. D. Emilio Ruiz Muñoz, canónigo archivero de esta S. I. C, y en nuestro número de junio siguiente, el culto beneficiado, también de esta S. I. C., don Cándido Rodríguez Martín, íntimo amigo del martirizado, dedicaba sentido y bien escrito artículo necrológico a la memoria del señor Ruiz Muñoz.

Llegó nuestra modesta publicación a manos de un ilustre purpurado Príncipe de la Iglesia, el Emmo. Cardenal Segura, que sentía gran predilección de antiguo por el ilustre canónigo de Málaga, a quien dispensó su protección de manera decidida y manifiesta, y escribió laudatoria carta al señor Rodríguez Martín elogiando su artículo, si bien lamentando que no se hubieran indagado datos de tamaño asesinato.

Hicimos averiguaciones que, si bien al principio resultaron infructuosas, hace un par de meses, un buen amigo del señor Ruiz Muñoz y nuestro, que reside en Madrid, prometió facilitarlos, envíándonos hace unos días el diario «Alcázar», fecha 1 de septiembre, en el que el notabilísimo periodista católico don Juan Marín del Campo, compañero en «El Siglo Futuro» de nuestro fundador, le dedica, con motivo del aniversario, sentida e informativa necrología, que a continuación reproducimos.

Dice así el diario «Alcázar»:

«Para los antiguos amigos o admiradores del muy ilustre señor don Emilio Ruiz Muñoz (a) «Fabio», anunciamos hoy el funeral que en sufragio de este mártir insigne se celebrará el venidero viernes (día 4 de los corrientes) a las nueve de la mañana, en la capilla de las religiosas de Cristo Rey, colegio sito en la calle de Jordán, junto a la plaza de Olavide.

Nuestro inolvidable amigo era sacerdote y canónigo archivero (por oposición) de la catedral de Málaga y académico de la Historia; gran humanista, gran tomista, literato, poeta y fecundísimo escritor, gentil traductor de uno de los libros más clásicos del Renacimiento, el libro del clásico Alvar Gómez sobre el cardenal Cisneros (De rebus gestis). Y era sociólogo tan profundo, que por orden a miento de Su Santidad, estuvo encargado de la sección sociológica de «El Siglo Futuro» durante más de veinte años seguidos, para lo cual, el nuncio Ragonesi, en nombre del Papa, tuvo que dispensarle de la residencia. En Málaga fundó una revista popular, «El Pan del Rosario», por ser devotísimo del salterio de Nuestra Señora. Y por ser tan rosariano y tan tomista, era fervoroso terciario dominico, y todos los días rezaba, no ya una parte del rosario, sino el rosario entero. Era también capellán palatino, cargo con el que le honraron sin él pretenderlo y por recomendaciones que hizo el secretario de Alfonso XIII don Emilio Torres, que era sabedor de la ciencia, de la virtud y de la escasa fortuna de aquel varón ilustre, tan virtuoso y tan sabio.

El día 4 de septiembre de 1936, y después de haberle robado la copiosa biblioteca que tenía (la casa la saquearon luego) le apresaron los rojos y le llevaron a la horroroso checa del «Campesino», sita en el antiguo convento de las Salesas de la calle de San Bernardo, en donde cabalmente decía misa todos los días que no tenía que celebrarla en el Palacio Real. Allí le serraron los dos pies, allí le cortaron la lengua y allí finalmente le fusilaron. Pero antes de fusilarle y a pesar de tener serrados los dos píes y cortada la lengua, todavía tuvo alientos para hincarse valerosamente de rodillas, y con el pedazo de lengua que le quedaba (o quizá milagrosamente, ¡quién sabe!) dijo claramente esta confesión de fe:

¡Viva Cristo Rey, única verdad que existe en la tierra y en el cielo! 

Así lo declaró el propio asesino de «Fabío», Aquilino Férvoles, antes de ser éste fusilado por los nacionales después de la liberación, y así lo declaró el policía nacional señor Palacios, que en la referida checa del «Campesino» había sido compañero de prisión de nuestro mártir, pero que, más afortunado que él (de tejas para abajo), logró escaparse de la terrible checa.

Justa cosa es, por tanto, que en la referida capilla de Cristo Rey se celebren los funerales del que perpetuamente vivió y tan gloriosamente murió predicando y alabando y cantando la realeza de Jesucristo, qui est super omnia Deus, benedictus in saecula. Amen

J. M . DEL C. [Juan Marín del Campo]

LA AVALANCHA (Pamplona, 23 de enero de 1943)

viernes, 2 de septiembre de 2016

«¡Yo no disparo contra España!». Luis Huelín Vallejo, mártir de la Tradición

Tal día como hoy, 2 de septiembre, en 1936, era asesinado por los rojos el jefe del Requeté malagueño, el joven Luis María Huelín Vallejo.


Luis Huelín, «de palabra fogosa y vibrante, que entusiasma a las gentes» —como diría su compañero José María Vallejo— había fundado la Agrupación Escolar Tradicionalista (AET) de Málaga y era jefe del Requeté.

De familia tradicionalista, sus dotes oratorias se apreciaron pronto. El 25 de julio de 1934, día de Santiago, los tradicionalistas malagueños realizaron diversos actos, según daba cuenta El Siglo Futuro. Por la tarde tuvo lugar una velada, durante el transcurso de la cual el joven Luis hizo uso de la palabra, en nombre del Requeté, en un admirable discurso que fue interrumpido constantemente por las ovaciones entusiásticas del público. En él hizo un llamamiento a todos los jóvenes, ya obreros o de otra clase diferente, a ingresar en las fuerzas de nuestra Comunión, de las que hizo un cumplido elogio, así como de la bandera gloriosa que defienden.

El 19 de marzo de 1935 se constituía en Málaga la Agrupación Escolar Tradicionalista en los locales de la Juventud Tradicionalista, siendo Luis Huelín nombrado presidente de la agrupación (véase nota de prensa).

Como muestra de su actividad propagandística en pro de los ideales de la gloriosa Comunión Tradicionalista, podemos contar que el domingo 14 de abril de 1935, salió de Málaga en viaje de propaganda, acompañado por el obrero Juan Luque, con el propósito de visitar varios pueblos y ultimar en ellos la organización de Juventud y de Sección Obrera de la Comunión (véase nota de prensa).

En julio de 1935, el presidente de la AET granadina, Jacinto Martín Rodríguez, al ser preguntado por la mejor AET de su distrito en una entrevista a El Siglo Futuro (periódico de mayor tirada de la Comunión Tradicionalista), contestaba:

La de Málaga, gracias a su insustituible presidente, Luis Huelín Vallejo. Este es un muchacho muy trabajador, entusiasta y competentísimo. En la A. E. T. malagueña funcionan admirablemente la sección deportiva, que tiene frecuentes y afortunados encuentros con otros equipos, y la Delegación de Cultura, que hace poco organizó una conferencia a cargo del catedrático don Feliciano González Ruiz.

Cuenta con más de 200 afiliados. Además, Huelín Vallejo, siguiendo las instrucciones que le di cuando me visitó, ha fundado una A. E. T. en Antequera, presidida por Ramírez Moreno, y muy pronto fundará otra en Ronda. Por ley de justicia he de destacar que estos éxitos corresponden a Huelín, pues sin él nada o muy poco hubiéramos logrado en la ciudad hermana y su provincia.

El 2 de septiembre de 1935, justo un año antes de su asesinato, el joven estudiante y requeté escribía el siguiente artículo, aparecido en las columnas de El Siglo Futuro, en el que narraba el encuentro de los requetés malagueños con los de Burriana, Reinosa y Gijón:

ESTANCIA DE LOS REQUETÉS DE BURRIANA Y REINOSA EN MÁLAGA

Málaga, 2 de septiembre de 1935
El domingo, a las diez y media de la mañana, procedentes del vecino pueblo de Antequera, llegaron a nuestro Centro los valientes requetés burrianenses, que tan famosos se van haciendo en su atrevida vuelta a España. 
Por no haber noticia alguna de su llegada, no había en ese momento ningún directivo en el Círculo: solamente se hallaban los simpáticos «Pelayos» celebrando sus ruidosas sesiones semanales, que recibieron a los expedicionarios con el consiguiente entusiasmo y alboroto.
Después de ser obsequiados y recorrer los diversos departamentos del Secretariado, marcharon en compañía del presidente de la A. E. T. a la Catedral a cumplir los deberes religiosos, admirando de paso la grandiosidad de la Basílica. 
Antes del almuerzo tuvieron un cambio de impresiones con dicho presidente de la A. E. T., con el jefe de los requetés y con el presidente de la Juventud.
La tarde la dedicaron a contemplar las bellezas de la capital y sus alrededores, pasando después a entrevistarse con la Directiva de la Comunión.
A la mañana siguiente, y estando ultimando los preparativos de la marcha, nos vimos agradablemente sorprendidos con la también inesperada llegada de los no menos animosos y entusiastas requetés de Gijón y Reinosa, procedentes de Almería.
Fue realmente emocionante el encuentro de estos muchachos, que con tanto cariño por la Idea van sembrando el espíritu de sacrificio, tan necesario para nuestra organización.
Fueron asimismo atendidos debidamente por los socios que en ese momento se hallaban en el Centro. Allí acordaron marchar reunidos, y acompañados por varios directivos y numerosos jóvenes, hasta la carretera de Cádiz, emprendiendo de nuevo la penosa marcha, que sólo el Ideal bien sentido puede hacer agradable. Varios vivas alusivos fueron el adiós a estos queridos compañeros, que en su breve estancia en ésta han sabido de tal manera captarse nuestras simpatías.
Luis Huelín

Cabecera del diario tradicionalista de Málaga: Boinas Rojas (1937)

Al producirse el Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936, los requetés de Málaga lo tenían todo preparado. Su misión inicial era ocupar el Ayuntamiento, Correos y Telégrafos. Luis Huelín actuó como enlace en los trabajos preparatorios entre Gra­nada y Málaga. Estuvieron esperando la orden de los mandos militares, pero la orden no llegó, así es que, dueños los rojos de la ciudad, vino la dispersión y cada uno hizo lo que pudo por su cuenta.

Luis se hospedó en la fonda de Valeriano Sanz, en Colmenar, según relata el libro República y Guerra Civil en la Axarquía. La mala fortuna quiso que el 25 de agosto los rojos registraran la casa, hallando en ella al joven requeté. El 2 de septiembre sería asesinado por negarse a disparar contra el ejército liberador de España.

Con motivo de su muerte, la publicación tradicionalista Boinas Rojas, de Málaga, dedicaba el siguiente artículo nuestro joven requeté, narrando su heroica muerte:

Hoy que los restos de Luis María Huelín Vallejo van a recibir cristiana sepultura en el panteón de su familia, en el cementerio de San Miguel de esta ciudad, queremos destacar el rasgo heroico que fue causa de su muerte.
Prisionero de los rojos, se hallaba en la mañana del 2 de septiembre del próximo pasado año en la avanzadilla del frente de Villanueva de Cauche, cuando los nuestros atacaron aquella posición.
Los milicianos que la guarnecían intentaron defenderla, y el jefe que los mandaba llamó a Luis y, entregándole un fusil, le ordenó hiciera fuego contra los soldados que avanzaban por la carretera de Antequera.
Luisito (era un muchacho de cara aniñada que acababa de cumplir los diecinueve años) no dudó ni un momento; miró a los nacionales, que se acercaban, y arrojando lejos de sí el fusil, gritó: «¡Yo no disparo contra España!»
Instantes después caía al suelo herido de dos balazos que le dispararon los rojos y moría como más de una vez había dicho a sus íntimos que deseaba morir: gritando ¡Viva Cristo Rey! y besando la medalla de congregante de la Santísima Virgen y de San Luis Gonzaga.
¡Hermosa y cristiana muerte, que nos complacemos en presentar, como modelo digno de ser imitado, a todos los malagueños, y de un modo especial a los amigos y compañeros del heroico Luis Huelín! 
Reproducido por La Guinea Española (27/06/1937)

Un hermano de Luis, Guillermo María Huelín Vallejo, luchó valientemente como requeté desde que se liberó Málaga. Después se hizo Alférez provisional de infantería, y en la primavera de 1938 murió en las filas del Tercio Virgen de las Nieves. Siempre llevaba en sus bolsillos una tarjeta postal de aquel célebre dibujo de «Ante Dios nunca serás héroe anónimo», y en ella había escrito: «¡Viva la muerte pensando en Dios y en la Pa­tria! ¡Viva el Requete! ¡España por Santa María!».

Calle Alférez Huelín Vallejo en Málaga
imagen tomada de http://mosaicosdemalaga.blogspot.com.es/

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