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miércoles, 15 de abril de 2026

La Cofradía de Ntra. Sra. de los Dolores de Granada impone la medalla de Isabel la Católica a la Virgen y recuerda su origen carlista

El 27 de marzo de 2026 quedará señalado en la memoria de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores como una fecha de especial trascendencia. La noche caía fría y húmeda sobre la iglesia de San Pedro y San Pablo, envolviendo el templo en una atmósfera familiar, casi íntima, que parecía anticipar la solemnidad del momento.

En ese marco, el reverendo don José Luis Rubio Willen, director de la Comisión para la beatificación de Isabel la Católica y descendiente de requetés del Tercio Isabel la Católica, protagonizó uno de los instantes más significativos de la jornada al imponer la Medalla de la Sierva de Dios Isabel la Católica a la Virgen de los Dolores de Granada. Un gesto cargado de simbolismo, identidad y lealtad a los principios fundamentales de la Cofradía, a la que él mismo perteneció en su juventud.


D. José Luis Rubio Willen

Lealtad a esos requetés granadinos del Tercio Isabel la Católica, que hicieron un voto a la Virgen de los Dolores de la capilla del palacete de los Tellos durante el transcurso de la última Cruzada Nacional. Este voto consistía en fundar una cofradía cuando llegase la tan ansiada paz, paz que solo llegaría tras la Victoria Nacional.


Estampa repartida por D. José Luis Rubio Willen. Mención clara al Carlismo. 

Tercio de Requetés Isabel la Católica


El origen carlista, requeté y militar fue el que configuró la fundación de la Hermandad, como lo demuestran la procedencia de sus fundadores, la historia y los múltiples símbolos que, a día de hoy, siguen procesionando por las calles de Granada.

Este acto conducido por la Providencia, sirvió para recordar nuestros orígenes y nuestra razón de ser, una sacudida de conciencia para aquellos que mantenían nuestra rica historia postrada en el olvido, para aquellos que lejos de engrandecer la Historia de nuestra Hermandad parecían haberla querido despojar al baúl de los recuerdos. Fue nuestro sacerdote vallisoletano, natural de Granada, e hijo y sobrino de requetés y fundadores de la Hermandad, quien, junto con Jesús Juan Gómez Torres, hijo de otro fundador de la Hermandad, y el apoyo de amigos y colaboradores, igualmente hermanos de la Cofradía, y con el firme propósito de mantenerse fieles a su identidad, promovieron la imposición de la medalla de la Sierva de Dios Isabel la Católica.


Medalla Isabel la Católica

Solo la Providencia Divina podría haber tejido lo del Viernes de Dolores pues no hay mente humana capaz de hilar tan fino: el segundo hermano en antigüedad, jóvenes hermanos que luchan incansablemente desde hace años por la identidad y verdad histórica de la Hermandad, un sacerdote desligado por completo desde hacía setenta años de la Hermandad hicieron posible, con la ayuda de Dios, la imposición de la medalla de Isabel la Católica. También asistieron Caballeros y Damas del Capítulo Isabel la Católica y miembros del Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón.


Antonio Martín Sánchez, Jose Luis Rubio Willen, Jesús Juan Gómez Torres

Todo comenzó con una bella procesión de entrada en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, Cruz y ciriales en alto, incienso purificando y por detrás cuatro sacerdotes; D. José Luis Rubio Willen, D. José Gabriel Martín Rodríguez, D. Francisco Javier Espigares Flores y D. Manuel García Gálvez. El coro acompañaba está solemne procesión al Altar.

La Santa Misa fue celebrada por D. Francisco Javier Espigares Flores y concelebrada por el resto de sacerdotes. En la homilía se predicó sobre la tradición Carlista de la Hermandad y sobre la obra de la Sierva de Dios Isabel la Católica, realzando la santidad de su vida y la evangelización del nuevo mundo, donde se nos animó a la oración por su pronta beatificación. Al finalizar la Santa Misa se procedió a la tradicional imposición de medallas a los nuevos hermanos, llegando a imponerse hasta 80 medallas. Y llegó el momento que muchos estábamos esperando, la imposición de la medalla de Isabel la Católica por parte del reverendo D. José Luis Rubio Willen, director de la comisión de la Sierva de Dios Isabel la Católica, quien dedicó unas palabras y unas preces a Nuestra Señora la Virgen de los Dolores.



Después de los protocolarios saludos, regalos y recuerdos, y una vez movido el paso del Santísimo Cristo de la Misericordia se procedió a la colocación del paso de Nuestra Señora de los Dolores en su lugar. La primera levanta corrió a cargo del reverendo D.José Luis quien tuvo el inmenso honor de tocar el martillo. El broche final tuvo lugar en el Hotel Palacio Mariana Pineda, donde se compartió un ágape en un ambiente distendido. Durante la sobremesa, las anécdotas y recuerdos cofrades del reverendo don José Luis Rubio Willen suscitaron el interés y la atención de los presentes.



Y como se dijo en la Santa Misa, en la imposición de la medalla y en el ágape final; Señor lleva pronto a los altares a la Sierva de Dios Isabel la Católica. Y a nosotros danos la fuerza de mantener el espíritu fundacional de la Hermandad.

A.L.D.R.





miércoles, 6 de junio de 2018

Isidoro Pérez de Herrasti y Pérez de Herrasti, conde de Padul

Fotografía de D. Isidoro Pérez de Herrasti
tomada de la revista Letmotiv, núm. 2.
Hoy hace exactamente 83 años fallecía en Granada Isidoro Pérez de Herrasti y Pérez de Herrasti (1866-1935), maestrante de Granada y conde de Padul.

D. Isidoro nació el 1 de septiembre de 1866 en una familia granadina de la nobleza. Fue bautizado el 5 en la Iglesia de San Salvador. Era hijo de Isidoro Pérez de Herrasti y Antillón (1838-1903), Conde de Antillón, y de Josefa Pérez de Herrasti y Vasco (prima tercera de Josefa Vasco Gómez, madre del General Carlos Calderón). Por vía paterna era sobrino tataranieto de Andrés Pérez de Herrasti y Pulgar Viedma (1750-1818), general granadino y benemérito de la Patria que se destacó por la heroica defensa de la plaza de Ciudad Rodrigo durante el asedio francés. Su padre, Isidoro Pérez de Herrasti y Antillón, debía el título de Conde de Antillón a los méritos de su abuelo materno, Isidoro de Antillón y Marzo (1778-1814), que había formado parte de la Junta de Defensa de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia, si bien fue adicto a la causa liberal.

D. Isidoro (padre) había formado parte de la Junta carlista de Granada desde el Sexenio Revolucionario, llegando a ser presidente de la misma durante algunos años, aunque en 1888 se uniría a la escisión de Ramón Nocedal. Su hermano, Antonio Pérez de Herrasti y Antillón (1839-1900), permanecería en cambio leal a Don Carlos y fue siempre muy querido por el Duque de Madrid.

Isidoro Pérez de Herrasti y Pérez de Herrasti casó con Rosario Solís, hija de los marqueses de Valencina. Era asimismo primo hermano del que fuera jefe regional de la Comunión Tradicionalista en Andalucía Oriental durante la II República, D. Ramón de Contreras y Pérez de Herrasti, y del hermano de éste, el célebre articulista del diario El Siglo Futuro Fernando de Contreras.

A petición del Real Conservatorio "Victoria Eugenia" de Granada, fundado y presidido en 1921 por Isidoro Pérez de Herrasti, al que dedicaría amplios esfuerzos materiales y económicos, en 1924 recibió de Alfonso (XIII) el título de Conde de Padul. Aunque D. Isidoro había militado, al igual que su padre, en el Partido Integrista, y había recibido de D. Alfonso el citado título, su lealtad y entrega por la Causa carlista durante la década de 1930 están fuera de toda duda. No en vano, D. Juan M. Rubio Moscoso (1911-), último superviviente del tercio de Requetés Isabel la Católica de Granada, nos decía que la mayoría de los combatientes de dicho tercio procedían de El Padul, y creemos que mucho tendría que ver en ello la labor de D. Isidoro Pérez de Herrasti.

Entre las generosas obras de caridad de D. Isidoro, podemos citar la instalación en Padul de un hospital para los heridos del pueblo en Melilla en 1921, y la donación de unas escuelas a la villa de Padul el año siguiente.

Por carta de 14 de mayo de 1956, le sucedió en el título de Conde de Padul su sobrino Antonio Pérez de Herrasti y Orellana (Madrid, 1898-1974).*

Fotografía tomada durante la entrega de unas escuelas donadas a la
villa de Padul por los señores de Herrasti (ABC, 01/02/1922)

A la muerte de D. Isidoro, El Siglo Futuro, órgano de la Comunión Tradicionalista, publicaba la siguiente necrológica:

EL EXCELENTÍSIMO SEÑOR CONDE DE PADUL

En Granada, donde residía, falleció, confortado con los Santos Sacramentos y la bendición de Su Santidad, nuestro ilustre y benemérito amigo el excelentísimo señor don Isidoro Pérez de Herrasti, conde de Padul, de abolengo tradicionalista, caballero intachable y persona de extraordinario relieve social, que prestó siempre grandes servicios a nuestra Causa.

Era sobrino de aquel don Antonio Pérez de Herrasti, que estuvo con su esposa al servicio de Don Carlos, y primo hermano y cuñado de nuestro don Fernando Contreras, a quien tanto se aprecia y se respeta en esta Casa.

La muerte del señor conde de Padul constituye, pues, una pérdida dolorosa para nuestra Comunión política, en la que siempre militó con el desinterés y el entusiasmo de estos próceres, que sólo buscan a Dios y a la Patria en sus acciones y guían su conducta con esas miras tan elevadas.

Al testimoniar a la viuda, doña Rosario Solís; a su cuñado, don Fernando Contreras, y a sus sobrinos, el marqués de Albayda y los señores de Yanguas Messía, la expresión de nuestra más sincera condolencia, suplicamos a los lectores de EL SIGLO FUTURO pidan en sus oraciones por el eterno descanso de este caballero católico, modelo de esposos, aunque es de esperar, pensando cristianamente, que una vida dedicada a servir y confesar a Dios tendrá ya el premio que Él ha reservado a los que se hacen acreedores a recibirlo.

El Siglo Futuro (7 de junio 1935)

ENTIERRO DEL CONDE DE PADUL 
GRANDIOSA MANIFESTACIÓN DE DUELO

GRANADA, 8.— El entierro del conde de Padul ha constituido una imponente manifestación de duelo. Todas las clases sociales de Granada figuraban en el cortejo fúnebre. Destacóse, por un minero, la representación del pueblo de Padul, que tanto debe al finado.

Figuraban en el acto las Escuelas del Ave María, Damas Apostólicas y las que don Isidro fundara en el pueblo indicado, y Clero parroquial con cruz alzada. El cadáver era conducido por los vecinos de Padul y colonos del señor conde.

Presidían el duelo el excelentísimo señor Obispo de Huesca, llegado expresamente de su diócesis; don Gabriel Parrado, en representación del señor Arzobispo de esta Archidiócesis; el deán de la Metropolitana, doctor Cavero; los marqueses de Albayda y Cartagena, vizconde de Santa Clara de Avedillo y el señor Gómez de las Cortinas.

Al llegar el cortejo a la parroquia de San Pedro, en donde está el enterramiento de la familia Herrasti, fué colocado el cadáver en el templo y se le hizo el oficio de sepultura, despidiéndose el duelo. Los restos mortales del conde de Padul fueron subidos al cementerio y recibieron tierra en el panteón de la familia.

Enviamos a la señora viuda nuestro más sentido pésame, que hacemos extensivo al primo del finado, don Ramón de Contreras y Pérez de Herrasti, jefe regional tradicionalista de Granada.

Rogamos a los lectores de EL SIGLO FUTURO encomienden a Dios nuestro Señor el alma del conde de Padul, que, piadosamente pensando, ya habrá recibido el premio a toda una vida generosa y fecundamente cristiana. ¡Descanse en paz!—

Pedro Amor Maldonado.

El Siglo Futuro (8 de junio 1935)

Escuelas de don Isidoro en El Padul

* Antonio Pérez de Herrasti y Orellana (Madrid, 1898-1974) era hijo de Antonio Pérez de Herrasti  y Perez de Herrasti y de María Concepción Orellana. Fue II Conde de Padul, IV Conde de Antillón, XIII Marqués de Albaida y de la Conquista. Casó con Matilde de Narváez y de Ulloa, hija de los Marqués de Oquendo. Le sucedió su segundo hijo, Ramón Pérez de Herrasti y Narváez (nacido en Madrid el 22 de octubre de 1927), III Conde de Padul, VI Conde de Antillón, Marqués de Albayda y Marqués de la Conquista. Es Caballero Maestrante de Granada y Grande de España. Casó con Begoña Urquijo y Eulate, nacida en 1932.

martes, 1 de diciembre de 2015

Más de un siglo de luces: entrevista a Juan Manuel Rubio Moscoso

Domingo 29.11.15
EL NORTE DE CASTILLA
por Jorge Moreno

Ingeniero granadino y vallisoletano de adopción, Juan Rubio demuestra en las tertulias de Recreo toda su lucidez al narrar su centenaria y azarosa vida

Conoció a Federico García Lorca, fusilado en 1936, en su Granada natal, en la que estudió con los jesuitas. Fue secretario de Manuel de Falla y asesoró a Sadam Husein cuatro años, en 1972, convenciéndole de las bondades de instalar azucareras en Kurdistán. De ello, algo ya sabía, porque fue el ingeniero que montó la azucarera de Peñafiel en la posguerra. Juan Manuel Rubio Moscoso cumplirá el próximo 18 de enero 105 años sin que su actividad diaria y cuerpo se resientan poco más allá de la vista. Sus amigos dicen que «con unos ojos operados, seguiría ejecutando sus ideas de ingeniería».

Antiguo requeté, Rubio acude todos los días a misa desde su residencia, en la calle Muro, hasta la parroquia de San Francisco, del paseo de Zorrilla. Terminada la homilía, regresa andando con su bastón hasta el Círculo de Recreo, en Duque de la Victoria, donde participa en las tertulias de café o vermú, según la estación, con otros jubilados. El más joven, 72 años. Todos escuchan absortos desde décadas su azarosa vida.

El año en el que Juan nació (1911) Rusia y Alemania pactaron la construcción de una vía férrea para conectar Persia con la línea Berlín-Bagdad, y el revolucionario mexicano Emiliano Zapata tomó la ciudad de Chiautla de Tapia, en Puebla, liberando a todos los presos. También se fundó la capital de la India, Delhi.

De la quinta del expresidente de EE.UU. Ronald Reagan, Juan va a todos lados con su sombrero, «una moda que la República trató de quitar porque decía que éramos unos señoritos. Hasta los guardias de asalto nos recriminaban en Granada». Y de esa pugna, entre gorras proletarias y sombreros, viene su resistencia costumbrista centenaria, que todavía hoy pasea por la capital vallisoletana.

«Siempre he sido muy inquieto. Como era alto, con 15 años me presentaba en los trabajos diciendo que tenía más edad, y me contrataban», explica. Y así fue, sin que se enterasen sus padres, como le dieron el primer empleo en la Compañía Española de Gas y Electricidad Lebón, que disponía de sede en Granada.

La carrera de ingeniero la tuvo que estudiar en los años 30 en Lieja, después de que el presidente de la II República, Manuel Azaña, decretase la «disolución en territorio español de la Compañía de Jesús», su colegio. Tres mil docentes, junto a decenas de estudiantes, optaron por marcharse a Bélgica o Italia para continuar los estudios.

«Antes de entrar en el Instituto Católico de Artes e Industrias, de Lieja, había hecho dos cursos de Físicas. He estudiado mucho toda mi vida y lo que más me ha gustado ha sido la filosofía y la teología. No soy católico por mis antecedentes familiares, sino por creencias asumidas», apostilla. En Bélgica, Rubio Moscoso obtuvo una de las 40 plazas de entre los 300 aspirantes, y durante cuatro años se formó en ingeniería.

La guerra civil le pilló con 25 años en Granada, en donde se movilizó como alférez provisional. Luego llegó a capitán. «Entonces era muy tradicionalista. Conocía a Lorca de antes del 36, cuando yo iba a las tertulias de Derecho y él hablaba. El mismo Luis Rosales me contó que no quería que saliese de casa antes de que le arrestasen tras el alzamiento», explica.


Azucarera de Peñafiel

Juan Rubio llegó a Valladolid para montar la azucarera de Peñafiel, después de que una empresa granadina (Nueva Rosario) decidiera fundar Azucareras Castellanas, en 1954. La primera campaña fue la de 1956-57. Rubio estaba entonces en Granada y le enviaron a Valladolid. «En la fábrica teníamos once camiones de vapor, capaces de trasladar 40 toneladas de remolacha cada uno, aunque con menor velocidad», recuerda. Entonces un obrero de primera de la fabrica ganaba 2,5 pesetas diarias. 

«Como director, yo entré ganando 550 pesetas mensuales. No era mucho, pero los que allí trabajamos teníamos otras ventajas. La vivienda, lo que se recogía de la huerta o los arreglos que te hacían». De Peñafiel, el régimen franquista le encargó ser el primer director de la fabrica de Acor de Valladolid, próxima al cementerio. 

Con cuatro hijos, vivos todos, uno sacerdote de 70 años («me casé ya mayor, con 34 años»), este nieto de un astorgano explica en las tertulias del Círculo del Recreo cómo tiene en mente un nuevo motor de explosión «capaz de revolucionar la industria».

Sobre el sistema educativo actual también es crítico. «Antes uno se hacía abogado porque tenía cualidades, y ahora no saben ni por qué eligen una profesión. Es un desastre la educación que hay. Íbamos a la universidad y, cuando entraba el profesor, todo el mundo se ponía en pie por respeto a sus conocimientos. Ahora es todo ordinariez. Los compañeros de clase éramos amigos y no conocidos. Eso ya no existe. No lo comprendo», se lamenta. 

Petróleo a cambio de azúcar

Con buenas referencias industriales de Juan Rubio, el Ministerio de Hacienda y la diplomacia franquista acordaron enviarle desde Valladolid a Iraq para montar más fábricas azucareras a principios de los 70. El régimen había concendido en 1974 a Saddam Hussein la Gran Cruz de Isabel la Católica por el envío de petróleo.

«Allí no conocían la remolacha. Estuve casi cuatro años y montando una fábrica en el norte del Kurdistán. Lo que está sucediendo ahora con la guerra de Siria, es un disparate. Conocí a Hussein cuando era vicepresidente. Como las relaciones con España eran fantásticas, todo lo que decíamos le parecía bien», explica.

Para trabajar allí se montó una sociedad a través del Ministerio de Hacienda, que tenía sus oficinas en una torre de Madrid.

La radio, el mejor invento

El invento que en este siglo de existencia a Juan más le llama la atención es la radio. «Llegó a Granada en los años 20, y se desató no solo un interés por el medio, sino por tratar de aprender cómo fabricarlas. De estudiantes, comprábamos las lámparas y piezas para hacerlas en el colegio», recuerda.

Una sociedad aquella que, no obstante, mostraba su rostro oscuro con «una sanidad muy atrasada».

Y, ¿qué le pide hoy a la vida? «Qué se arregle esto de España. Me gusta mucho la historia , y me molesta el retraso enorme. No es cierto que la juventud de ahora esté mejor preparada que la de otras generaciones. Mentira. ¿Qué se inventa ahora? Nada. Antes estábamos limitados por el dinero, pero se sabía cómo se podían hacer cosas», sentencia.

Con años de trabajo, Juan Rubio recuerda que «la Seguridad Social se equivocó en el cálculo de su pensión en 1975», y cuando se dio cuenta después de cinco años, ya no había nada que hacer. «Debía estar con la máxima, porque en aquellos años llegué a ganar más de 200.000 pesetas mensuales», afirma.

Para compensar esta reducción, el ingeniero granadino aceptó la oferta de asesor de la empresa Babcock & Wilcox durante cuatro años. «Acudía a Bilbao para asesorar a los ingenieros, pero luego murió mi mujer, Mercedes, y lo dejé», dice.

Rubio vive de su pensión de 1.100 euros. A punto de cumplir 105 años, lo que más echa en falta es la vista.

Vídeo de la entrevista


http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/201512/01/anos-para-juan-rubio-20151201133136.html

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El capitán Rosón y la apertura automática de paracaídas

Traemos hoy a la memoria al capitán Francisco Rosón, requeté de Granada inventor de un aparato de apertura automática de paracaídas. Tal día como hoy, el 11 de noviembre de 1955 (hace exactamente 60 años), el capitán Rosón probaba su invento.

LA APERTURA AUTOMATICA

No hace mucho tiempo que el capitán Rosón acaparó las planas de lo diarios de actualidad al hacer personalmente el ensayo de su aparato de apertura retardada de paracaídas; hoy traemos a estas páginas una información más amplia del caso, conseguida gracias a la amabilidad de este gran paracaidista.

Nació en Granada en 1916 y tomó parte en nuestra Cruzada como voluntario en el Requeté de Granada en su comienzo. En los primeros meses del año 1937 fué promovido a alférez provisional, siendo herido cuatro veces, quedando al final calificado como caballero mutilado por la Patria. El final de la guerra y sus heridas no impidieron que el capitán Rosón continuara su activa vida, y así en 1940 hace los cursos para oficiales efectivos, pasa a la Academia de Aviación e inicia los de piloto, pero es suspendido en el examen médico por padecer daltonismo.

Permanece un año en Rusia con la División Azul, y a su regreso, y tras cursar los cursos correspondientes, es destinado a la Escuela Militar de Paracaidismo como profesor.

COMO SURGIÓ EL INVENTO

Es el año 1953 y cuando estaba preparando unos ejercicios de apertura retardada de paracaídas con personal de la Escuela de Alcantarilla, un desgraciado accidente ocurrido a un cabo instructor, que al saltar desde mil metros con apertura retardada, abrió el paracaídas cuando ya era tarde, le hizo concebir la idea de que todo paracaidista debía de llevar un dispositivo que actuara automáticamente si él no lo hiciera por cualquier causa.

Le afirmaron más aún en tal creencia las noticias que le trajeron de los Campeonatos Mundiales de Paracaidismo, celebrados en el verano de 1954, ganados por los rusos, y que todos atribuyeron en su mayor parte a la utilización por éstos de un dispositivo especial que no dejaron ver a nadie, y que aseguraban que les garantizaba la apertura del paracaídas en los tiempos exactos. Este hecho es muy importante en los concursos, pues el abrir el paracaídas con un segundo o dos de adelanto o de retraso supone otros tantos puntos en contra, y a los tres puntos negativos viene la descalificación inmediata.

Basándose en todo ello construyó su primer aparato, que era un prototipo eléctrico compuesto por unas pilas, un avisador de tiempo y uno de apertura de paracaídas. El aparato avisador era de tipo de relojería, y llevaba unos circuitos eléctricos: uno conectado a una chicharra acoplada al casco del saltador, y otro circuito que iba a un electroimán, el cual, al llegarle la corriente, levantaba un pasador y dejaba en libertad a un muelle que, a su vez, arrastraba al mando de apertura. Este aparato fue probado en la Escuela de Alcantarilla, lanzándose el capitán desde un avión a mil metros de altura y con cinco segundos de retardo. Fue bien, pero en la segunda prueba, que realizó el brigada instructor Madolell, falló a consecuencia de haberse soltado uno de los cables que iban a la pila. Entonces desistió de este aparato y proyectó otro, eléctrico también, pero que en vez de un electroimán llevaba una bobina de succión. Se hicieron varias pruebas por personal de la Escuela, una de ellas saltando desde 3.000 metros con treinta segundos de retardo. Pero este segundo aparato tampoco convencía, pues el llevar cables, contactos, pilas, etc., daba lugar a fallos, por lo que se decidió a hacer uno completamente mecánico, al cual, aunque el prototipo era muy rudimentario, se le hicieron infinidad de pruebas en tierra sin ningún fallo, es decir, que el aparato estaba logrado, sólo había que perfeccionarlo.

Avión: revista de divulgación aeronáutica, 1956.

ALCALA DE HENARES - El capitán Rosón es ayudado a colocarse el paracaídas 
de apertura retardada con el cual se lanzó desde un aparato "Junker" cuando volaba 
a mil metros de altura. El paracaídas en cuestión se abrió a los ocho segundos y el 
capitán tomó tierra felizmente. - (Foto Cifra Gráfica). Imperio (12/11/1955)


PRUEBAS DE LANZAMIENTO.
Ocho segundos tardó en abrirse el paracaídas de apertura retardada con el que 
su inventor, el capitán Rosón, se lanzó en Alcalá de Henares desde un Junker 
que volaba a mil metros de altura. El capitán Rosón, que tomó tierra con toda 
normalidad, aparece aquí disponiendóse a subir al avión para realizar la 
arriesgada e interesante prueba. (Foto. Cifra). ABC (12/11/1955)
ABC (12/11/1955)

sábado, 10 de octubre de 2015

Emblemas de Tercios de Requetés

Por su interés, reproducimos los siguientes reversos de algunos de los calendarios de bolsillo del círculo Manuel Fal Conde de Granada, nuestro antecesor, con emblemas de algunos Tercios de Requetés destacados.


Calendario de 1984:
Tercio de Requetés Virgen de los Reyes (Sevilla)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de la Victoria (Málaga)
Tercio de Requetés Isabel la Católica (Granada)

Calendario de 1985:
Tercio de Requetés Virgen de los Desamparados (Valencia)
Tercio de Requetés del Rey (Navarra)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Montserrat (Cataluña)

Calendario de 1986:
Tercio de Requetés Ntra. Sra. del Pilar (Zaragoza)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Begoña (Vizcaya)
Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Covadonga (Asturias)

Calendario de 1987:
Tercio de Requetés de Santiago (Aragón)
Tercio de Requetés de San Jorge (Aragón)
Tercio de Requetés de Almogávares (Aragón)

* Imágenes tomadas de http://calendariodebolsollo.blogspot.com.es/2012/12/carlistas-calendarios-de-bolsillo.html

martes, 29 de septiembre de 2015

Don Joaquín Dávila Ponce de León y Valverde.

Don Joaquín Dávila Ponce de León Valverde (Granada, 1908 - Granada, 1962) pertenecía a una ilustre familia tradicionalista granadina. Fue dirigente provincial de la Comunión Tradicionalista y uno de los fundadores del Tercio de Requetés de Isabel la Católica de Granada, del que fue capitán durante la Cruzada de Liberación de 1936.

La propia residencia personal de don Joaquín era la sede del Requeté antes de la guerra, siendo don Joaquín uno de los primeros objetivos de las turbas marxistas tras el 18 de julio, que llegaron a personarse ante su domicilio y, bajo la acusación de que había realizado disparos contra obreros, fue inmediatamente detenido. En torno a esta sede se agruparon los heroicos miembros del Requeté granadino, siendo dirigente de la Comunión en Granada don Ramón Contreras y Pérez de Herrasti.

Sede del Requeté antes de la guerra y domicilio de
don Joaquín Dávila en Granada (calle San Matías 26)

Don Joaquín actuó en el Tercio en diversos frentes granadinos en acciones destacadas, por cuyas acciones recibió diversas condecoraciones de la campaña.

Era también miembro de la Hermandad de Alféreces Provisionales. Sus dotes de organización le llevaron a desempeñar durante largo período cargos destacados en la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y perteneció a la Real Maestranza de Caballería de Granada.


Información parcialmente obtenida de Hoja oficial del lunes (01/10/1962)

sábado, 19 de septiembre de 2015

Nuestra charla con el excombatiente D. Juan Manuel Rubio

Hace unos días, los miembros del Círculo Tradicionalista de Granada General Carlos Calderón remitimos una carta al último superviviente del Tercio de Requetés Isabel la Católica, el granadino don Juan Manuel Rubio, residente hoy en Castilla la Vieja, transmitiéndole nuestro agradecimiento por su servicio a la causa de Dios y de España y mostrándole nuestro profundo respeto y afecto.

Cuál ha sido nuestra sorpresa y deleite al recibir esta noche una llamada telefónica del veterano excombatiente en respuesta a la misiva. Don Juan Manuel cuenta con más de 100 años a sus espaldas pero conserva una lucidez asombrosa. Aunque madrugador, le gusta pasar las noches en tertulia. Se acuesta sobre la una, nos comenta, y a las ocho de la mañana ya está levantado. Va a diario al casino y está implicado en labores de la Iglesia.

La conversación no ha tenido desperdicio. Hemos podido saber de sus combates en Órgiva con el tercio; de cómo conoció a S.A.R. don Javier de Borbón Parma en 1937, poco antes de ser expulsado de España por orden de Franco; de cómo visitaba al Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, don Manuel Fal Conde, cuando dependía tan sólo de los tradicionalistas, al haber dejado el ejercicio de su profesión para dedicarse al liderazgo de la Comunión, siendo posteriormente perseguido por el régimen que tanto le debía; de la sorprendente afinidad con el también desterrado Manuel Hedilla, al que conoció igualmente, y a quienes los falangistas de hoy consideran un revolucionario, pero que, realmente —según nos cuenta— fue un católico íntegro a quien el propio Fal Conde consideraba amigo. También hemos sabido de sus problemas con el gobernador civil y de cómo en una ocasión fue apedreado junto a Juan Bertos en la Gran Vía de Granada por los (¿aliados?) falangistas que, en realidad —según don Juan Manuel— no eran más que rojos reconvertidos, muchos de ellos al menos. «La guerra la hicimos nosotros», dice, refiriéndose a los carlistas.

Pese a oponerse como tradicionalista a la unificación forzosa del partido único totalitario de la F.E.T., don Juan Manuel fue algún tiempo jefe de prensa y propaganda del Movimiento en Granada hacia el final de la guerra. Pero la experiencia vital de nuestro amable y simpático veterano no se limita a las hazañas bélicas. Rubio ha dirigido empresas y conocido mundo, recorriendo diversos países de América y Oriente Medio. Durante la crisis de los 70 estuvo por negocios en Bagdad, donde tuvo trato con Sadam Hussein, al que se cargaron hace nueve años, según nos dice, por el petróleo y «por proteger a los cristianos». En una conversación que mantuvo con él, el propio líder iraquí le comentó que el retraso de los árabes se debía a su religión, nos comenta. Guarda buenos recuerdos de su estancia en Bagdad y del buen trato que recibió de los iraquíes, que le llamaban side y le respetaban como español y granadino, siendo Granada para ellos una especie de ciudad mítica.

Don Juan Manuel nos dice que la España de hoy es un desastre. Pero él sigue en primera línea de combate y no ha abandonado la trinchera, por lo que sigue redactando textos políticos. También escribió hace años un libro sobre Isabel la Católica, que sigue siendo muy vendido, con el objetivo de fomentar la causa de su beatificación. Mucho nos hemos alegrado de su llamada, a la que seguirán otras, Dios mediante, pues le gusta conversar con los jóvenes carlistas y tiene sin duda mucho que contar. Dios conserve aún largos años a nuestro buen amigo, correligionario y paisano y quiera la Providencia que los tradicionalistas de hoy sepamos emular —siquiera mínimamente— a nuestros heroicos veteranos que lucharon por una España mejor que la que hoy tenemos.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Los requetés de Granada en Cerro Muriano

Tal día como hoy, el 11 de septiembre de 1936, los requetés granadinos regresan a Córdoba tras conquistar a los rojos la localidad de Cerro Muriano en Sierra Morena.

Así narraba su regreso la prensa cordobesa:

Los requetés de Granada en Cerro Muriano
Regresan a Córdoba con trofeos comunistas
A la una de la tarde de ayer regresaron a nuestra capital en varios camiones los requetés de Granada, que habían participado en la toma de Cerro Muriano y donde fueron relevados por soldados de Infantería.
En la plaza de José Antonio Primo de Rivera se les tributó un recibimiento entusiasta. 
Los requetés venían arrastrando banderas que habían cogido a los marxistas en la finca denominada «La Matriz», donde se habían fortificado los rojos admirablemente.
En dicha finca encontraron los requetés periódicos de Jaén, en los que se habla de que Córdoba estaba en poder de los rojos y las listas de todos los combatientes, en los que había muchos nombres tachados, suponiéndose que sean los muertos.
También se incautaron los requetés de correspondencia, entre la que figuraban varias cartas de Moscú dirigidas a dos suboficiales rusos.
Uno de los batallones rojos que había en Cerro Muriano tenía por nombre «El Terrible», e hizo honor a su mote huyendo a la desbandada.

Cerro Muriano (Córdoba)

Extraído de Guión: diario de la mañana (Córdoba, 12 de septiembre de 1936)

miércoles, 1 de abril de 2015

El Requeté de Granada y la victoria

Así narraba la prensa granadina en 1939 la actuación del heroico tercio de Isabel la Católica y su contribución a la victoria en la Cruzada de Liberación que hoy celebramos:


También la Comunión Tradicionalista ofreció desde el primer momento sus elementos a la autoridad militar. El mismo dia 21 de julio fue facilitada una nota en la que el jefe regional ofrecía al Ejército sus servicios, «pidiendo a Dios y a su Madre Santísima proteja nuestras banderas». Ordenaba también a todos los directivos la organización inmediata de los servicios y terminaba: «No tengo que recomendar a toda nuestra Organización de Granada, hombres y mujeres, que no dejen de tener la vista en lo alto, pues de Dios ha de venir la victoria y la hemos de conquistar con nuestra fe».

El Requeté de Granada estaba constituido desde los primeros meses de la República. Después de las elecciones de febrero los requetés recibieron órdenes superiores que concretaban su actuación en un movimiento contrarrevolucionario. Más tarde se recibieron unos planos acompañados de órdenes en las que designaba a la sierra de Huelva como el sitio de la acción de los requetés granadinos. Allí les esperarían las armas, según las órdenes superiores, y junto con requetés de otras provincias andaluzas se lanzarían a la salvación de España. La precipitación de los acontecimientos, dice el entonces jefe del requeté Luis Montañés, hizo que no se pudiesen llevar completamente a cabo los preparativos.

Se aceleraron de manera extraordinaria, una vez comenzado el Alzamiento. Los requetés actuaron en las diversas milicias. Y, como tales, ya a primeros de septiembre salió para el frente un piquete perteneciente al primer requeté y se trabajaba para la constitución del Tercio Isabel la Católica, que a lo largo de la guerra ha conquistado laureles, junto con las demás fuerzas del Requeté.

Los requetés tuvieron también asignado en Granada el servicio de correo del frente. La sección femenina estaba constituida por las «Margaritas», trabajadoras infatigables en la organización de los servicios que se les encomendaron. Los «pelayos» eran la organización juvenil. Todos trabajaron con personalidad propia hasta el momento de la fusión con Falange Española para dar nacimiento al partido único (...).

Extraído de Hoja oficial del lunes (Granada, 24 de julio de 1939)

lunes, 23 de febrero de 2015

La campaña de Granada en la Cruzada de Liberación y los requetés

Tal día como hoy, la madrugada del 23 de febrero de 1937, los requetés granadinos se dirigían a Sierra Nevada a conquistar las posiciones de los rojos. Así narraba Bernabé Copado la campaña de Granada:

Crónica de guerra de Bernabé Copado.

Entre los hechos portentosos de esta campaña, hemos de contar la conservación de la ciudad de Granada para el movimiento nacional. Ni el 18 ni el 19 se hizo nada en favor de él. Los de la FAI y los comunistas, aprovecharon estos dos días y anduvieron por las calles de la ciudad y en las puertas mismas de los cuarteles, repartiendo con espuertas, pistolas y municiones a los afiliados a sus organizaciones. Entre tanto el General Campins, nadaba entre dos aguas: se reunieron los Oficiales, le amenazaron, y hay quien asegura que alguno pasó de las amenazas a los hechos, abofeteándolo en la reunión. Las tropas permanecieron acuarteladas, y el 20 por la tarde, salieron 18 muchachos decididos a apoderarse de los resortes del mando, y desde aquél momento cambió el aspecto de la ciudad. Unos se dirigieron al Gobierno Civil, del cual se hizo cargo el Comandante D. José Valdés Guzmán: las fuerzas de Asalto que custodiaban el edificio mandadas por un Teniente, se cuadraron y no hicieron la menor resistencia: otros se encaminaron al Ayuntamiento.

Granada durante la Guerra Civil
Entre tanto las turbas se habían hecho fuertes en el laberinto de las callejuelas del Albaicín: después de tres días en que fueron dueños del barrio, se emplazaron unas piezas de la batería del Capitán López Rubio en el Cubo de la Alhambra y se acabó con la resistencia. Sin embargo, la situación de Granada no podía ser más comprometida: toda la provincia estaba en poder de los rojos que rodeaban la ciudad, hallándose por una parte a 12 kilómetros y por otra a 15: se encontraba además la capital aislada, sin posibilidad de comunicación por tierra, y de esta manera permaneció hasta el 20 de Agosto, en que se hizo el contacto en Loja, con las fuerzas mandadas por el General Varela.

Durante el mes de asedio, se vio atacada con frecuencia y ocasión hubo, en que el enemigo se acercó y estuvo a muy poca distancia de la ciudad: tal fué el combate que iniciado en Huétor Santillán vino a terminarse en las cercanías de la Fábrica de Pólvora de El Fargue: en él tomaron parte por el lado de los rojos, grandes contingentes de fuerzas regulares traídas del departamento de Cartagena, que luchaban con furia y se lanzaron repetidas veces a la bayoneta. Las fuerzas de Granada manifestaron energía indomable: derrotaron al enemigo y le cogieron dos piezas de artillería, setenta y dos mil cartuchos, don preciadísimo en aquellas circunstancias de asedio en que iban escaseando las municiones, y 400 granadas de cañón. Los granadinos eran 80: todos han sido propuestos para la medalla militar. Murieron en el compate, el Capitán Albalate y un soldado. Granada sufrió numerosos bombardeos de la aviación roja, y poco a poco fué conquistando el territorio, venciendo dificultades sin cuento. 

El Requeté actuó, desde los primeros momentos, y ha sido uno de los más fogueados en la campaña. Ha luchado al lado de la legión; ha estado en la Columna del General Varela en la operación durísima de Cerro Muriano; tomó sólo con seis hombres, el pueblo de Santa María de Trasierra en la provincia de Córdoba y ha tenido durante varios meses destacados bastantes hombres en la serranía cordobesa. En la posición de La Matriz, se les pasaron muchos Guardias Civiles. Alma de este Requeté de Granada ha sido el Capitán Rodríguez Cueto, tan valiente y buen militar como probado por la adversidad en estos tiempos. He de hacer constar, por ser de justicia, que los puestos más comprometidos del frente granadino, han estado casi siempre encomendados al Requeté. Quiero poner de resalto algunos hechos de esta actuación. En la posición comprometidísima de Tózar resistieron un ataque que duró casi sin interrupción desde el 5 hasta el 11 de Febrero; fueron nombrados en la orden y propuestos para la medalla militar; no tenían trincheras ni defensas, y algún día ni comida.

En Limones, estuvo destacado un piquete al mando del Teniente Afán de Rivera; mantuvieron un ataque que duró desde las seis de la mañana, hasta las seis de la tarde del día siguiente; les acometió el enemigo con artillería, con morteros, con ametralladoras, y no cedieron un palmo de terreno. Esto mismo les aconteció en Órgiva, donde mandaba el Requeté Joaquín Dávila. En En Alcalá la Real, entraron los Regulares por el flanco derecho, y el Requeté mandado por el Teniente Montave, por el izquierdo. No menos heroica ha sido la actuación del Requeté granadino en las operaciones de la Sierra. El 23 de Febrero por la madrugada, salieron 70 requetés al mando del Capitán Rubio Moscoso, camino de Sierra Nevada; llegaron a La Haza de las Papas; subieron al pie del Veleta; al llegar, a las 4 de la madrugada, al albergue, lo encontraron ocupado por milicianos; entablaron combate con los enemigos; unos huyeron y ocho quedaron muertos. Al amanecer, vieron avanzar por la blancura de la nieve, una columna compuesta de unos 400; los dejaron acercarse, y siendo el enemigo cuatro veces superior en número, les hicieron 43 muertos y pusieron en fuga a los restantes, muchos de los cuales murieron de frío en aquellas alturas. Hoy ya se puede mirar con tranquilidad el mapa de la provincia de Granada.

El heroico requeté Granadino (Tercio Isabel la Católica) rinde sus armas a Dios.
http://www.requetes.com/fotos3.html

lunes, 19 de mayo de 2014

Historia del Tercio Isabel la Católica III

El 6.º Batallón-Bandera de FET de las JONS de Granada

En esta nueva situación, en noviembre de 1937 el tercio se componía de un comandante, veintitrés oficiales, cuarenta y dos suboficiales, tres médicos, cuatro practicantes y setecientos dieciséis hombres de tropa.176 Por la unidad pasan nuevos oficiales: Francisco Tovar, Pedro Morilla, Francisco Andrade Vanderwilde, Villanueva, Álvarez Lara y otros. El 29 de noviembre hay un desplazamiento rápido del tercio a Motril, donde rechaza un intento republicano, para volver en diciembre a las posiciones de «Cortijo de San Rafael». En 1938 sigue siendo la misma la base de actuación, en especial la posición de «Las Ventillas», con desplazamientos de algunas compañías a Motril, Capileira y Bubión. En abril la unidad ocuparía posiciones en Soportújar en situación de reserva de la 2.ª Brigada de la División, y el 13 de mayo volvería a Órgiva, ocupando posiciones sobre el río Guadalfeo. Solo el día 26 de este mes se registra una acción de guerra, al ser atacada la posición de «El Paquetillo», con un saldo de tres heridos propios. A fines de mayo, el comandante Rubio Moscoso es sustituído por el del mismo grado de Infantería Carlos Fernández de Córdoba y Vicent. En desplazamiento a Bubión en agosto, la unidad sufre la baja de un muerto, el día 4. Más grave fue el incidente del día 6 de octubre, en que en las posiciones de «El Barranco de la Sangre» entre Bubión y Capileira, una granada produce cuatro muertos y tres heridos. En los meses siguientes, hasta el final del año, el grueso de la unidad no abandonará el sector. Pero, de hecho, pequeños destacamentos, al menos, realizan durante el año desplazamientos a otros lugares. De enero a abril los hay en Montefrío, y después pasan por Alcalá la Real para ocupar Cornicabras y Ayos. El 20 de septiembre había elementos destacados en Alcalá la Real y el 10 de octubre en Pinos Puente y Puerto López.177

El requeté granadino José Fernández Pérez,
herido en «El Barranco de la Sangre»
http://www.requetes.com/isabel.html
Los efectivos del tercio sufren pocas variaciones a lo largo del año, en el que la estructura es de cuatro compañías de fusiles y una de ametralladoras. En enero suman seiscientos cincuenta y tres hombres, que en abril ascienden a setecientos veintinueve, con veinte oficiales, cuarenta suboficiales y seiscientos sesenta y nueve de tropa.178 En el mes de agosto ascienden a setecientos ochenta y dos hombres. El año acabaría con efectivos de setecientos setenta y cinco hombres. No cambia el encuadramiento divisionario, en la 33.ª División, aunque sí el relativo a unidades inferiores, puesto que en noviembre de 1938 pasa al primero de los tres regimientos de infantería existentes en la división, al quedar suprimida la organización en brigadas y medias brigadas.179

Comienza el año 1939 con la unidad en el mismo sector, en el de Bubión, hasta el 8 de marzo en que lo abandona definitivamente para trasladarse a Motril, donde el día 28 embarcaría para Almería. En esta provincia, el tercio sería destinado al sector de Míjar, en el que ocuparía varios pueblos una vez desmoronada la resistencia republicana. En estas fechas abandona el mando el comandante Fernández de Córdoba y pasa a desempeñarlo el comandante habilitado de Infantería Enrique Pascual de Pobil Castro, que permanecerá hasta mayo, en que le sustituye uno de los capitanes de la unidad, Manuel Rodríguez Requena. Hecho más notable es el cambio casi completo de la oficialidad, sustituida por otra de procedencia falangista mayoritariamente. El capitán Gutiérrez Requena, tenientes Sánchez Yaguas, Estévez, Morcillo Herrera y Quintana, alféreces Rodríguez Molero, Escudero y Casinello, entre otros. Trece tenientes y doce alféreces en total. La unidad fue perdiendo efectivos por licenciamiento, siendo en abril setecientos cincuenta y cinco hombres, cuatrocientos treinta y cinco en julio y trescientos noventa y cuatro en octubre, poco antes de la disolución. El 25 de abril la unidad pasaba de guarnición a Viator (Almería). En agosto a Benahadux, disolviéndose el 20 de octubre.

Las bajas de la unidad no fueron muchas, dada la escasa intervención en acciones de combate de envergadura. Francisco García señala que «su 2.ª Compañía» sufrió cuatro muertos y dieciocho heridos. Un recordatorio, editado en Granada en noviembre de 1939, cita por sus nombres a dos alféreces, tres cabos y dieciséis requetés muertos en campaña, lo que resulta una cifra bastante fiable. Pero desconocemos el número total de heridos. La relación del Archivo de Milicias, publicada por Resa, contabiliza veintinueve muertos y cuarenta y un heridos.

  • Extraído del libro Combatientes requetés en la Guerra Civil española (1936-1939) por Julio Aróstegui.

176. AGM, 41/1. Diversas carpetas por meses y AGM.MN. Arch. 8.
177. Todo ello se deduce del itinerario seguido por Juan Bertos Ruiz, practicante de medicina, según hemos dicho, en el tercio.
178. AGM, 41/5/30, estado-ficha.
179. Orden del III Cuerpo del Ejército (Granada), de 31 de octubre de 1938. AGM 41/6/20


Historia del Tercio Isabel la Católica I
Historia del Tercio Isabel la Católica II
Historia del Tercio Isabel la Católica III

sábado, 17 de mayo de 2014

Historia del Tercio Isabel la Católica II

Emblema del Tercio de Requetés Isabel la Católica
según el calendario de bolsillo de 1985 del Círculo Manuel
Fal Conde de Granada (antecesor del Círculo G. Calderón)
Según el capellán Cruz Pitillas, los carlistas granadinos antes de la Guerra Civil, o al menos la parte militante de ellos, eran «contados».159 Pero en los primeros tiempos del alzamiento hubo el proyecto en Granada de crear dos tercios, Nuestra Señora de las Angustias, advocación a la patrona de la ciudad, e Isabel la Católica, reina de Castilla cuya vinculación a la historia granadina es de sobra conocida. La atribución de itinerario de guerra y hechos de armas que Redondo-Zavala hacen a la primera de estas unidades es completamente falsa y procede, sin duda, de informaciones de segunda mano, erróneas, empeñadas en magnificar trayectorias que muchas veces no existen.160 Existió una unidad de ese nombre, pero de las de segunda línea, que nunca salió de Granada, no tuvo efectivos de más de una compañía, y se limitó a guardias y vigilancias en la ciudad.161 La recluta de voluntarios en Granada, con la guarnición sublevada pero constituyendo un islote en medio de territorios leales a la República, fue lenta y tardó en constituirse una fuerza armada carlista. Efectuada la sublevación, se hizo cargo del Gobierno Civil el comandante José Valdés Guzmán y ya se presentan allí voluntarios para ser armados como milicianos.162 El jefe del Requeté granadino era Ramón Contreras y Pérez de Herrasti, personaje de cierta alcurnia, que se encargó de la primera recluta. Voluntarios carlistas participaron en la lucha por dominar el barrio del Albaicín, lo que no se consiguió hasta el 23 de julio. Y hasta el 20 de agosto no logró la guarnición de Granada conectar con las fuerzas del general Varela en el pueblo de Loja. En este lapso, algunas columnas republicanas intentaron operar sobre Granada, desde el noroeste, la provincia de Córdoba, sureste, Sierra Nevada, y sur, Padul y Órgiva.

Al parecer, pues las informaciones son escasas, en los últimos días del mes de julio algunos grupos de requetés son empleados en misiones de vigilancia y alerta en diversas partes de la ciudad. El núcleo más importante parece ser el que mandó el capitán de Requetés Francisco Albalata, que había intervenido en la ocupación de la socialista Casa del Pueblo y el Gobierno Civil, y que luego tuvo actuaciones en los pueblos de Albolote y Huétor-Santillán, además de participar en la acción de apoderarse de la fábrica de explosivos de El Fargue, con ochenta civiles y fuerzas del Ejército, combatiendo incluso a la bayoneta, y que costó la vida al capitán.163 El 30 de julio, otro grupo, que no sabemos si es el mismo anterior, sale en expedición hacia el pueblo de Güejar-Sierra, en el camino a Sierra Nevada, reduciedo a sus defensores republicanos sin tener bajas propias. El 10 de agosto un nuevo grupo se incorpora a la columna del Ejército que iba a operar en Brácana y Moraleda a Zafayona, en la ruta hacia Málaga. Fue por estas fechas cuando comenzó el encuadramiento de los requetés granadinos en piquetes que actuarían de manera independiente y en frentes muy distintos.

Un informante, Francisco García, oficial en el tercio,164 señala que la primer organización que tal tercio tuvo constaba de dos compañías, la 1.ª al mando del alférez de Requetés Joaquín Dávila Valverde, con los oficiales Fernando Contreras, Alfonso Márquez y Antonio Montávez Quesada, que acabaría luego prestando sus servicios en el 4.º Batallón-Bandera de Córdoba; la 2.ª mandada por el capitán de Requetés Francisco García, con los oficiales Manuel La Chica Palacios, José Fernández Cuadras y Antonio Benavides Martínez de Victoria. En realidad, estas «compañías» no debían ser propiamente tales unidades, sino dos agrupaciones, cuyos efectivos no conocemos, de las cuales la 1.ª actuaría en Granada y la 2.ª en la zona de Padul y hacia Sierra Nevada. Sobre estas fuerzas pasó a ejercer mando en agosto de 1936 el capitán de la Guardia Civil José Rodríguez Cueto,165 que desempeñaría hasta ser nombrado jefe provincial de Milicias, según el informante García. Pero Cueto estuvo antes de ello destinado en otras unidades del Requeté. A partir de agosto, el Tercio de Isabel la Católica iba a ver sus fuerzas dispersadas por distintos frentes.

Las fuerzas que, según vimos, marcharon el 10 de agosto hacia Brácana y Moraleda de Zafayona, en la carretera a Málaga, eran de las que componían esa teórica 1.ª Compañía y el hecho es que a fines del mes, el día 29 en concreto, continuarían su marcha hacia la provincia malagueña para incorporarse en Antequera a la columna mandada por el general Varela. Mandaba esta fuerza el alférez de Requetés Joaquín Dávila y llevaba como capellán al P. Eugenio Urich, más tarde propuesto para Medalla Militar por su comportamiento en el frente de Antequera y posteriormente en Córdoba, y de médico a Luis Gálvez Lancha. La fuerza operó primero en la sierra del Torcal antequerana, desde donde el 3 de septiembre, en compañía de requetés jerezanos, iban a marchar al frente cordobés. Los jerezanos mandados por Victoriano Ruiz y Sánchez-Cueto y los granadinos de Dávila se incorporaban así al grueso de las fuerzas del Requeté de Andalucía que mandaba Redondo. Fue el único contacto que la milicia del carlismo granadino tendría con la del resto de Andalucía. Llegados a Córdoba fueron acantonados en el Seminario-cuartel de San Pelagio, y el día 5 partirían hacia el sector de Cerro Muriano, donde los requetés granadinos ocuparían posiciones en Alhondiguilla, La Matriz, El Naranjo y el Lagar de la Cruz.

El día 10 de septiembre estas fuerzas intervenían en la ocupación de San José de Trasierra y permanecerían en ese sector todo el mes. Participaría después, en octubre, en las operaciones sobre Villahorta y Villaviciosa de Córdoba y el 11 de octubre tras la ocupación de Espiel quedaba de guarnición allí. Carecemos de más noticias directas sobre la actuación de este Requeté granadino en la tercera campaña de Redondo, que terminó en torno al 17 de octubre. Después de ella, la fuerza regresó a Granada, pero volvería de nuevo a Córdoba para participar en las nuevas operaciones que emprendería Redondo en diciembre. Esto ocurriría el 10 de diciembre, en que «un Requeté de Granada» participa en la concentración de fuerzas carlistas en Córdoba.166 Tal Requeté se componía, en realidad, de dos piquetes o secciones mandada por Antonio Montávez Quesada y Alfonso Márquez Benavides y fueron agregados a las fuerzas del Tercio de San Rafael o Requeté de Córdoba, que marcharía también en la Columna Redondo, quedando, a su vez, unidos ambos tercios al de la Virgen del Rocío, bajo el mando conjunto del capitán de Corbeta Pedro Pérez de Guzmán, jefe de este último. La campaña que Redondo y otras columnas emprendieron el 13 de diciembre de 1936 y que tendría como resultado la ocupación de El Carpio, Montoro, Bujalance, Lopera y Porcuna la hemos descrito ya en otras sinopsis de Tercios andaluces, por lo que no insistiremos aquí.167 El capellán Urich fue herido en la ocupación de Bujalance y estas fuerzas granadinas participaron de la recompensa de la Medalla Militar Colectiva que valió esta campaña a las fuerzas de Redondo. El balance de bajas para los requetés granadinos fue de dos muertos y seis heridos. Tras estas acciones, los granadinos recibirían el permiso que alcanzó a todos los requetés, hasta el 18 de enero de 1937, en que regresarían de nuevo a Bujalance. El 21 del mes salían hacia Lopera con los tercios Virgen de los Reyes y Nuestra Señora de la Merced y tomarían parte en los combates de febrero en Lopera.168 Estabilizado el frente, esta fuerza granadina iba a permanecer en él, constituida ya desde mayo en la 4.ª Compañía del Tercio. Abandonarían definitivamente este frente cuando el Tercio pasara a ser el «6.º Batallón-Bandera de FET» de Granada, a finales de octubre de 1937.

Noticia aparecida en la prensa del Bando Nacional el 20 de mayo de 1937

Paralelamente a la actuación en los frentes cordobeses de esta compañía de requetés granadinos, el resto del tercio que permaneció en su provincia recorrió también un variado itinerario de guerra. Aquella teórica 2.ª Compañía que mandó Francisco García actuó, en realidad, en grupos fragmentarios y en diversos frentes de la provincia. El 20 de septiembre fuerzas que mandaban el capitán Rodríguez Cueto y el alférez García permanecían en posiciones al sur de la capital, desde Padul hacia Sierra Nevada, pero serían llevadas a operar al noroeste de la provincia.169 En efecto, el 28 de septiembre parte de Granada una expedición por la carretera que, a través de Alcalá (Jaén), lleva a Córdoba, para desviarse al noroeste y ocupar Montefrío. El 29 ocupan, más al este, Moclín, Tózar y Limanes y el 30, penetrando en la provincia de Jaén, toman las localidades de Santa Ana, Charilla y Alcalá la Real. Regresarían luego a Tózar y Limanes, donde quedarían de guarnición hasta el 29 de octubre en que regresaron a Granada. A la altura de noviembre de 1936 había núcleos de requetés del Tercio Isabel la Católica en lugares tan distantes entre sí como la zona Tózar-Limanes, el pueblo de Quéntar, al noreste de Granada, y posiciones en Sierra Nevada, en los albergues de montaña.170 El 17 de diciembre se efectúa una reorganización de la unidad en la capital –a excepción del núcleo que estaba en el frente cordobés– donde permanecerá en reserva hasta el 5 de enero de 1937.

En los primeros meses del año 1937 continúa la dispersión. Un destacamento marcha de nuevo hacia Tózar. Es el más numeroso del Tercio. Parte de él continúa en el frente Córdoba-Jaén y otro grupo es destacado a Órgiva, en la puerta de La Alpujarra, que será mandado por el alférez de Requetés Joaquín Dávila. Un destacamento quedaba en la capital. En día indeterminado de este mes de enero de 1937 es nombrado jefe del tercio el capitán de Caballería Manuel Rubio Moscoso, que lo sería hasta mayo de 1938. Con él se operó una reorganización importante de la unidad, que pasaría a componerse de tres compañías, siendo mandada la de nueva creación por el teniente de complemento Manuel Cañadas. Más adelante, según veremos al hablar de la evolución de los efectivos, las tres compañías pasarán a ser cuatro, de las cuales una se halla en el frente de Córdoba. El destacamento de Tózar, con el que se encontraba el teniente Cañadas, tuvo entonces que hacer frente a duros ataques de fuerzas republicanas procedentes de Jaén, especialmente el 21 de enero. A partir del 5 de febrero una nueva e importante ofensiva enemiga se desarrolla hasta el día 11, y ha de ser resistida faltando trincheras adecuadas y con mala provisión de alimentos. La tarea más dura correspondió a la sección destacada en Limones, mandada por el teniente Afán de Rivera –hombre procedente de Falange–, sobre la que se concentró el fuego de artillería y morteros enemigos durante día y medio. El grueso del destacamento regresó a Granada el 21 de febrero.

Sin embargo, fue más importante la acción que iba a desarrollarse en Sierra Nevada a partir del día 23, en que salen de Granada setenta requetés, más guardias de asalto, mandados por Rubio Moscoso, que lleva como ayudante al teniente Martínez Cañavete y a los ficiales Cañadas y Afán de Rivera, con el médico Juan Torres García y el capellán Carmelo Cruz Pitillas. Se sale hacia la sierra con el fin de controlar a enemigos huidos de Málaga. Se pasa por Quéntar y Pinos Genil y se asciende por la carretera que conduce al Pico del Veleta. El 24 de febrero llegaban frente al Albergue Universitario de Montaña, en las peñas de San Francisco, que era posición republicana. Huvo lucha por la posesión del albergue, con un herido del tercio, y después prosigue la marcha hacia el Veleta, donde se enfrentan a unos cuatrocientos hombres en columna procedente de Málaga, a la que hacen huir hacia la provincia almeriense. Las fuerzas regresarían después a Granada.

Así contaba Bernabé Copado la toma del albergue en Combates y conquistas, Crónica de Guerra (Sevilla: Imprenta Gavidia, 1937):
No menos heroica ha sido la actuación del Requeté granadino en las operaciones de la Sierra. El 23 de Febrero por la madrugada, salieron 70 requetés al mando del Capitán Rubio Moscoso, camino de Sierra Nevada; llegaron a La Haza de las Papas; subieron al pie del Veleta; al llegar, a las 4 de la madrugada, al albergue, lo encontraron ocupado por milicianos; entablaron combate los enemigos; unos huyeron y ocho quedaron muertos. Al amanecer, vieron avanzar por la blancura de la nieve, una columna compuesta de unos 400; los dejaron acercarse, y siendo el enemigo cuatro veces superior en número, les hicieron 43 muertos y pusieron en fuga a los restantes, muchos de los cuales murieron de frío en aquellas alturas. Hoy ya se puede mirar con tranquilidad el mapa de la provincia de Granada.

Misa de Campaña en las estribaciones de Sierra Nevada. El heroico Tercio Isabel la Católica rinde sus armas a Dios.

De nuevo, fuerzas del tercio ascenderían a la sierra hasta llegar a Capileira, donde permanecerían hasta que el 3 de mayo se trasladan a Órgiva.171 En el lapso entre marzo  mayo, los requetés intervienen de nuevo en Quéntar y hay relevos frecuentes en Capileira, donde se ocupan las posiciones de «Tres Términos», «Cañavete» y «Cascajar Negro». En Órgiva se defenderían las posiciones de «Puente Pehoya», «La Vegueta», «Benisiete», «Benisarte» y otras, donde la acción más importante se produjo el 30 de abril.

La documentación del Archivo de Milicias y el Archivo de la Guerra de Liberación permite seguir con seguridad la evolución de los efectivos del tercio a partir de enero de 1937. El primitivo encuadramiento de la unidad fue la 32.ª División, pasando en julio de 1937 a la 33 en el III Cuerpo de Ejército. En enero existían en lista cuatrocientos setenta y ocho requetés, que ascienden a cuatrocientos noventa y uno en febrero y descienden algo en marzo.172 Lo curioso es que en marzo figura una banda de música del Requeté de Granada, con ciento doce hombres nada menos. La oficialidad consta de diez hombres, que además del comandante Rubio Moscoso, son los capitanes del Requeté Fernando Contreras Gómez de las Cortinas, Francisco García García y José Fernánde Cuadras, además de Manuel Cañadas, teniente de complemento; los alféreces Luis Gerardo Afán de Rivera, Dávila, La Chica, Márquez, Montávez y otros. Cuatro médicos servían en la unidad: Gómez Molero, Torres García, Benítez y Fermín Camacho Medina. Y había cuatro practicantes en medicina.173 En marzo, El Pensamiento Navarro da la noticia de haber sido destinado al Requeté de Granada el comandante de Caballería retirado Alejandro Utrilla Belbel, desde el cuadro eventual de la 6.ª División Orgánica, que, en efecto, figura también en las listas de revista del Archivo de Milicias, pero no llegó a tener, que sepamos, mando alguno en el tercio y cabe suponer que fuese destinado después a la Jefatura de Milicias. En mayo, su estructura en tres compañías cuenta con catorce oficiales, cuarenta y cuatro músicos, dieciocho hombres en servicios de oficinas y enlace, veintidós suboficiales y cuatrocientos dieciséis de tropa. Más adelante se contabiliza una 4.ª Compañía destacada en Bujalance, con seis oficiales y setenta y cuatro requetés.174 A partir de mayo, la unidad permanecería con el grueso de su fuerza en el frente de Órgiva, con desplazamientos de fuerzas al sector Tózar-Limones y otros frentes esporádicamente –como a Beas de Granada–. El 29 de agosto, un ataque republicano en Órgiva consiguió sorprender algunas posiciones, pero fueron recuperadas, distinguiéndose la sección mandada por Fernández Cuadras.

A partir de octubre de 1937 se cra una compañía de ametralladoras, con efectivos al principio solo de sección –cuarenta y seis hombres en este mes–, y la unidad se encuentra concentrada en Órgiva, menos la 4.ª compañía en Lopera. Por fin, una orden general del III Cuerpo del Ejército, fechada el 23 de octubre de 1937, reorganizaba las fuerzas de milicias de la 33.ª División, que quedaban compuestas de un «5.º Batallón-Bandera», cuya «base», se dice, es el Tercio Isabel la Católica, pero en la que se agrupan también las Centurias 25.ª y 26.ª, antes de la 9.ª Bandera, y la Falange de Vélez Banaudalla.175 Mezcolanza que iba a dar lugar a los resquemores a que hemos aludido en la introducción. Las compañías se designan, a veces, como centurias, algunos mandos carlistas se marchan de la unidad y hay resistencias a adoptar la uniformidad falangista, resistencia que tiene éxito.

  • Extraído en su mayor parte del libro Combatientes requetés en la Guerra Civil española (1936-1939) por Julio Aróstegui.


159. Carmelo Cruz Pitillas habla así en crónica de EPN, 15 de enero de 1937.
160. Redondo y Zavala, El Requeté..., op cit., p 472.
161. Véanse las observaciones hechas en el apartado correspondiente a las Unidades de 2.ª línea.
162. Copado. Con la columna Redondo..., op. cit., p. 12.
163. Hay noticias de esto en una carta que Contreras y Pérez de Herrasti envía al general Orgaz pidiendo «cruces y honores» para el capitán Albalate, el 31 de julio de 1937, de la que hay copia en ARLP, ibid.
164. Ibid.
165. Redondo y Zavala, El Requeté..., op cit., p 471, se refieren a él llamándole «alma del Requeté granadino»
166. Copado, Con la columna Redondo..., op. cit., p. 164.
167. Para la comprensión completa de este itinerario véanse, en efecto, las sinopsis de los tercios Virgen de los Reyes, Merced, San Rafael y Rocío.
168. Copado, Con la columna Redondo..., op. cit., p. 248, passim.
169. El informante Cruz Pitillas afirma que «estaban en Sierra Nevada y querían tomar Alcalá». ARLP, ibid.
170. Información de Cruz Pitillas en ibid.
171. En este momento, según el Resumen de Historial de AM, la unidad pasa a llamarse «6.º Batallón-Bandera de FET de las JONS». Pero este nombre no se emplea aún de forma oficial.
172. AGM.MN, Arch. 8, carpeta «Listas de Revistas». Relación nominal.
173. Entre ellos, Juan Bertos Ruiz, médico después cuyas informaciones personales nos han sido muy útiles.
174. AGM.MN.CG, Estad., 6.
175. AGM, 41/1/9.


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Historia del Tercio Isabel la Católica III

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