lunes, 25 de julio de 2016

Engelbert Dollfuss, el canciller de oro

Tal día como hoy, 25 de julio, en 1934 el canciller católico austriaco Dollfuss era asesinado por «una cuadrilla de nazis». La Italia de Mussolini movilizaría 32.000 hombres contra la amenaza pangermanista, el mismo mal que, paradójicamente, acabaría arrastrándola (al igual que a otros muchos países católicos) a una guerra que se había iniciado como revancha de la Prusia protestante para aniquilar a la católica Polonia.

Los posteriores tintes de cruzada anticomunista que adquirió la Segunda Guerra Mundial no deben hacernos perder de vista el anticatolicismo de Hitler y sus secuaces, ni los innumerables crímenes nazis perpetrados contra tantos sacerdotes y religiosos, con una manera de actuar que recuerda mucho a la de los rojos en España, ya que, a la postre, tanto el nazismo como el comunismo compartían su enemistad a la Civilización cristiana. No en vano, liberales, marxistas, nazis y la actual "extrema derecha" de las descristianizadas Alemania y Austria, admiraban y siguen admirando la Revolución de Marzo de 1848, en la que todos ellos se reconocen (aun cuando unos le den un sentido más nacionalista y otros más democrático) pues son de la misma progenie y comparten el mismo odio a la antigua Cristiandad.

Uno de los primeros de tantos miles de crímenes nazis fue el asesinato de Engelbert Dollfuss, el canciller de oro. Así reseñaba Fabio su vida y su muerte en el órgano de prensa de la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República, El Siglo Futuro:

Engelbert Dollfuss (1892-1934)

ENGELBERT DOLLFUSS
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EL CANCILLER DE ORO
-
Metternich... Bismarck

Muy de veras sentimos la muerte de Dollfuss, como dignísimo canciller de la noble nación austríaca. Doblemente la sentimos por haberla empapado en sangre la garra de la tragedia. Pero aún la sentimos más porque, perteneciendo a la gran familia católica, era nuestro, era de todos los católicos del mundo, y en muchos órdenes estímulo y dechado para todos.

Entre los políticos más célebres que ha visto desfilar Europa por los gobiernos de sus naciones, desde más de una centuria para acá, Dollíuss es el más sano de espíritu, de corazón y de cabeza.

No sin razón lo comparan con Metternich... Metternich, simpático en Inglaterra, en Francia y en Italia por sus talentos diplomáticos, tuvo especial atención para la política de Francia, porque así convenía entonces a la seguridad del pueblo austríaco. Dollfuss, simpático por sus diplomáticos talentos en Londres, en París y en Roma, tenía especial atención para la política italiana, porque así convenía a la independencia de su nación. Metternich va al Congreso de Viena, a la Santa Alianza y a la Cuádruple, no exento de aquel espíritu con que las grandes potencias de entonces colaboraban, a sabiendas o sin saberlo, a la preparación de las catástrofes presentes. Dollfuss va a la Sociedad de Naciones y a Otros acuerdos internacionales con su espíritu siempre independíente y exento de la general corrupción. La empresa de Metternich era menos ardua que la de Dollfuss; aquélla se limitaba a la seguridad, y ésta se extendía a la independencia de Austria; pero una independencia que requiere el rompimiento de las cadenas internacionales y nacionales que echó sobre Austria la catástrofe de la guerra del 14. Esta independencia, esta libertad, en que heroicamente trabajaba Dollfuss de día y de noche, fuera y dentro de las fronteras, él la informaba con el espíritu tradicional católico, replegándose hábilmente a la tradición. Finalmente Metternich, al cabo de sus esfuerzos por servir a su patria, fue blanco de las iras del populacho liberal —los terroristas de su tiempo—, de cuyas garras escapó milagrosamente. Dollfuss sucumbe... No sin razón, pues, se compara con Metternich; pero en muchas cosas Dollfuss supera a Metternich.

Como supera a Bismarck en muchas cosas. Porque Bismarck, promoviendo la guerra al Pontificado absurdamente, y buscando, más absurdamente, la unidad religiosa en el protestantismo, y por ello desencadenando el Kulturcampf, mientras incurría en errores políticos tales que se reputan como causa principalísima de infinitos horrores, por no darse cuenta de que ya en su tiempo la política se transformaba de europea en universal, es el canciller de hierro; pero es también canciller de barro en orden a la civilización general, al lado de Dollfuss, que sabe lo que es el Pontificado, y sabe que no hay unidad religiosa sino en el catolicismo, y busca en el catolicismo el espíritu de la personalidad perdida del pueblo austríaco para restablecerla. Canciller de oro.

Y esa cuadrilla de asesinos que rufianescamente lo asesinan ¿son nazis? ¿Qué garantías de orden ofrecen esos nazis?... Véase cómo, replegándose al racismo, para dar en la pura raza, en lo que se da es en la barbarie de la pura raza. ¿Qué dictadura no está justificada contra estos bandoleros y contra los otros también?

Nuevamente suplicamos a nuestros lectores algún sufragio por el alma de Dollfuss, que pasó de este mundo (creemos que confortada con los auxilios espirituales, aunque dicen que sus asesinos impidieron los auxilios del médico y los del sacerdote) aureolada de martirio; porque no será ajeno a la trama de su asesinato su patriotismo católico, su tradicionalismo austríaco.

FABIO

El Siglo Futuro, 27 de julio de 1934

¡¡Santiago y cierra España!!



















Camina Santiago Apóstol
predicando la fe santa...

Camina Santiago Apóstol
por las veredas cristianas
y su corazón entrega
abrasado en sus palabras.

Por el Redentor divino
emprende la gran Cruzada
y va tejiendo oraciones
como rosas perfumadas
que en los pechos, apagados
a la fe, dan su fragancia
e infunde vida y eleva
hacia un cielo de esperanzas,
rendidos ante el milagro
que brota de sus plegarias.

¡Así camina el Apóstol
predicando la fe santa!...

El Salvador de los hombres
su estela de luz le traza
para que por ella el mundo
hacia su Amor le llevara.
Y Santiago peregrino,
en cabalgadura blanca,
con estandarte radioso
y con redentora espada,
difunde la fe de Cristo
por los ámbitos de España.

⚜ ⚜ ⚜

A su paso un bello día
y a la mágica sonata
que el viento canta al mecerse
del Ebro en la linfa clara,
junto a su fértil orilla,
bañada de nieve y nácar,
sobre el Pilar sacrosanto
que los ángeles labraran,
surgió la Virgen María
para encender la Cruzada
que emprendiera el Santo Apóstol
con estas dulces palabras ;

¡Por los siglos de los siglos
España será cristiana!

⚜ ⚜ ⚜

Vuelve, Santiago, tus ojos
hacia esta tierra adorada...
Sigue predicando a Cristo
e inúndanos en tu gracia.
Nosotros vamos contigo,
tras el fulgor de tu espada,
dando al viento la Bandera
que conservamos sin mancha;

esta Bandera bendita,
emblema de la esperanza,
que entre sus pliegues sagrados
luce el lema de tu España;
esta Bandera invencible
que el Caudillo de tu Raza
en estas horas de angustia
coa heroísmo levanta;
esa Bandera que mira
con patrióticas nostalgias
el Príncipe valeroso
por el que ansía la Causa;

esa Bandera sublime
que fue gloriosa mortaja
de los valientes soldados
de Montejurra y de Lácar;
a que entre nimbos de gloría
y con cantos de batalla
alzó el REY con sus legiones
por su DIOS y por su PATRIA.

Vamos contigo a la lucha,
dispuestos en cuerpo y alma
a seguir tus derroteros
pensando sólo en España...

⚜ ⚜ ⚜

Ayúdanos en la empresa,
y atiende nuestras plegarias
encendiendo a los que llevan
la luz de la fe apagada
por rencores, egoísmos
y predicaciones falsas,
con las palabras que un día.
entre las espumas blancas,
en las márgenes del Ebro
la Virgen dio a tu Cruzada.

Diles muy quedo, muy quedo,
para dejarles grabadas
por siempre en sus corazones,
aquellas dulces palabras:

¡Por los siglos de los siglos
España será cristiana!


JOSÉ LUIS VALVERDE

martes, 19 de julio de 2016

Celebración del 80 aniversario del Alzamiento Nacional en Granada

Un puñado de tradicionalistas y simpatizantes del Círculo General Carlos Calderón de Granada nos reunimos ayer, 18 de julio, para celebrar un año más el día del Alzamiento Nacional, del que se cumplen 80 años, y honrar a todos los que dieron sus vidas por la tradición católica de España. A tal fin acudimos al cementerio a rezar por los muertos de la Cruzada en el patio en el que yacen los caídos por Dios y por la Patria.



Oración

Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, concede la remisión de todos sus pecados a las almas de tus siervos que por Ti y para que España fuera siempre tuya, gozosos sufrieron el martirio. Y a nosotros, por su intercesión, haznos dignos de su sacrificio con una vida pura y plenamente ajustada a tu Voluntad, para gozar también de la felicidad del descanso y los esplendores de la luz eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Manifiesto

Nos hemos reunido en este campo santo para honrar a los que dieron sus vidas por Dios y por la patria y conmemorar y reafirmar las dos premisas fundamentales del 18 de julio: que fue una Cruzada y que el Requeté salvó a España.  

Esto no es una actitud nostálgica, sino una reivindicación política de primer orden. Los partidos políticos quieren que la Iglesia pida perdón por la Cruzada para que la orfandad política de los católicos aumente, para que cualquier reacción ante la inmoralidad reinante sea deslegitimada y para que la estrategia postconciliar suicida de reducir la religión al ámbito de lo privado y de las sacristías (sacristías e iglesias que en 1936 no recibieron el respeto de los criminales de la izquierda) llegue a sus últimas consecuencias con el total desarme doctrinal e ideológico de los católicos en la política.

La Comunión Tradicionalista, sin ninguna clase de hipotecas ni componendas, se reafirma coherente con su trayectoria histórica de 1936 y proclama un año más su orgullo por el sacrificio para la derrota del marxismo. 

Aquel 18 de julio se produjo una legítima sublevación contra un poder tiránico, sectario y antiespañol. Es una asignatura pendiente el saber distinguir entre lo legal y lo moral. Y es moral y acorde con nuestra santa Fe católica el tiranicidio y el alzamiento contra los poderes ilegítimos. 

La República, nacida paradójicamente de unas elecciones municipales en las que los republicanos no obtuvieron ni siquiera la mayoría, fue consecuencia de la cobardía de una dinastía usurpadora que se desentendió del futuro de España. Las mismas izquierdas que tanto decían defender la legalidad republicana no tuvieron reparo en alzarse sangrientamente contra ella en 1934 ante el resultado adverso de las urnas. 

Pero hoy día, por culpa de las derechas burguesas, la izquierda ha elevado a dogma democrático que los levantamientos armados de las izquierdas son revoluciones populares y si esos levantamientos son de signo patriótico y religioso son golpes de Estado. 

Para el Carlismo el 18 de julio fue ni más ni menos que la culminación gloriosa de muchos años de preparación para un enfrentamiento que se entendía inevitable entre la España católica y la Antiespaña. Por eso reivindicamos la Cruzada de Liberación Nacional y a los héroes que hicieron posible la victoria.

¡Viva Cristo Rey!
¡Viva España!
¡Viva el Rey legítimo!


A continuación fuimos al cercano mirador del Barranco del Abogado para divisar la ciudad que hace 80 años ganaron los bravos militares y requetés para la causa nacional.


Finalmente, en ambiente de camaradería y siguiendo la sana costumbre de nuestra tierra, no pudo faltar un brindis por la gesta del 18 de julio con un buen tapeo.

miércoles, 13 de julio de 2016

Héroes del periodismo carlista: Salvador Morales Marcén

Salvador Morales Marcén
Salvador Morales y Marcén (Épila, ca. 1836 - Madrid, 13 de julio de 1914) fue un periodista español que dirigió numerosos periódicos de la causa carlista a lo largo de cinco décadas.

Nació en Épila (Aragón) alrededor de 1836. De joven estuvo implicado en la intentona carlista de San Carlos de la Rápita de 1860, por lo que fue perseguido y tuvo que refugiarse en Francia, participando en las conspiraciones que realizaban los carlistas en el exilio.

Tras la Revolución de 1868, Morales dirigió el periódico El Papelito Aragónes de Zaragoza. Al iniciarse la Tercera Guerra Carlista, Carlos VII lo incorporó en su cuartel general con el cargo de primer aposentador, confiándole la redacción y posteriormente la dirección del periódico oficial de la causa, El Cuartel Real. Con una imprenta portátil, Morales, Melgar y Valbuena seguían los sucesos de la guerra, redactando la crónica de la contienda bajo el fuego del ejército enemigo. Correspondía a los escritores carlistas la tarea de levantar el ánimo de los combatientes en los momentos de mayor desaliento.

Tras la derrota, Morales prefirió el destierro al indulto que ofrecían los poderes ilegítimos, por no quebrantar su fidelidad al rey proscrito. Se exilió en Burdeos, Angulema y más tarde en París. Ya en su vejez, evocaba feliz esta época de su vida de hambre y miseria:

Entonces, lo de menos era comer; nos alimentábamos con esperanzas. ¡Qué importa el acostarse sin cenar, cuando uno cree hallarse en vísperas del triunfo!

Posteriormente, Don Carlos le ordenó que se acogiese a la amnistía, al considerar que la causa necesitaba de sus servicios en España. Entonces fundó y dirigió periódicos carlistas en diversas ciudades de la geografía española. En Santander dirigió La Verdad, por cuyos artículos fue juzgado; en Zaragoza, El Intransigente; en Lérida, El Almogávar Leridano. A esta labor dedicó toda su vida, sin abandonar la esperanza en el triunfo del tradicionalismo.

Ya viejo fue llamado a dirigir El Correo Catalán en Barcelona, donde permaneció varios años. Los redactores y colaboradores del diario, la mayoría jóvenes, escuchaban con interés los relatos de sus recuerdos. Uno de ellos, Domingo Cirici Ventalló, confesaría la gran influencia que tuvo Salvador Morales en su adhesión al carlismo:

¿Quién sabe si mas que la tradición de familia y más que los impulsos sentimentales, hijos de convicciones hondamente arraigadas, que el fuego de la lucha templó y maduró, influyeron en el origen de nuestra profesión de fe política los relatos emocionantes de aquel viejecito lleno de fortaleza, que lloraba como un niño al hablar de su Rey y de las gestas gloriosas de que había sido testigo en sus tiempos mozos?

A raíz de la pérdida de Cuba y Filipinas, se intensificó la actividad carlista y preparó con Juan Vázquez de Mella, y los demás dirigentes del movimiento, un levantamiento que no prosperó. Ese fracaso desanimó a muchos legitimistas, pero Morales mantuvo el optimismo.

En 1909, tras la muerte de Benigno Bolaños, director del órgano de prensa del partido, El Correo Español, el nuevo caudillo legitimista, Don Jaime de Borbón y Borbón-Parma, encargó a Mella la búsqueda de un sucesor. El diputado asturiano propuso a Morales por su historia, talento y méritos. Salvador Morales se trasladó entonces a Madrid, asumiendo la dirección del periódico, en cuyas columnas definió así el tradicionalismo:

El Tradicionalismo es la historia, es la tradición, es la fe, es el alma española, y sin alma no viven las naciones ni los individuos.

Sus artículos, firmados con el seudónimo Loresma, parecían escritos por un joven «por la valentía y el ingenio con que escribe», dirían algunos lectores. En un artículo que le dedicó Cirici Ventalló al producirse su fallecimiento, afirmaba que aún en su vejez, Morales era joven: «tenía la juventud de la fe, la eterna juventud que proporcionan el entusiasmo y la esperanza».

Fuentes:
Apuntes bibliográficos de la prensa carlista (José Navarro Cabanes, 1917)
El Norte (18/7/1914)

jueves, 23 de junio de 2016

Matías Barrio y Mier

D. Matías Barrio y Mier
(10 de febrero de 1844 — 23 de junio de 1909)

Tal día como hoy, en 1909, moría uno de los más preclaros varones de la Causa. Nos referimos al insigne Barrio y Mier.

Nacido en Verdeña (Palencia) el 10 de febrero de 1844 en el seno de un hogar distinguido, religioso y tradicionalista, consagrose desde niño al estudio con tan intensa aplicación y tan brillante aprovechamiento que muy joven aún, según escribe uno de sus biógrafos, «tenía cursadas seis carreras, habiendo sufrido dieciséis ejercicios para la obtención de grados; ganó, previa oposición, multitud de premios ordinarios o de asignaturas, tres extraordinarios de grado, recibiendo cuatro grados de Bachiller, cuatro de Licenciado y tres de Doctor».

Orador de fácil y enjundiosa palabra; erudito en múltiples disciplinas, especialmente en las jurídicas y sociales, y versado en el cultivo de las lenguas, cinco de las cuales dominaba a la perfección, ejerció la abogacía. Fue uno de los más esclarecidos miembros del Profesorado. Ocupó un escaño en las Cortes de Amadeo, en las que representó a Cervera del Río Pisuerga y, siendo el más joven de todos los diputados de 1871, asombró con su portentosa inteligencia al Congreso, el cual le nombró tercer Secretario de su Mesa presidencial.

Al estallar la guerra civil (tercera guerra carlista), dejando cátedra y bufete, ofreció sus servicios a Carlos VII. Este le confirió el cargo de Corregidor de Vizcaya y el Decanato de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oñate. Concluida la guerra, emigró a Francia y reintegrado a la Península, obtuvo nuevamente cátedra en Oviedo y después en Madrid, de cuya Facultad de Derecho fue elegido Decano en 1906, y años antes Consejero de Instrucción pública.

A partir del año 1891 hasta su muerte —salvo una sola legislatura— presidió la brillante Minoría carlista en la Cámara popular, representando al distrito mencionado en líneas anteriores, y en 7 de diciembre de 1899 Carlos VII le dio la Delegación de la Causa en sustitución del Marqués de Cerralbo.

El 23 de junio de 1909 fue día de intenso duelo para nuestra Bandera y para España, como lo demostró el fúnebre cortejo que acompañó al cadáver de nuestro eximio biografiado a la estación del Norte, de Madrid, para ser inhumado en el cementerio de su humilde pueblo nativo. Palencia honró con su nombre a una de sus calles y la Comunión católico-monárquica le admira en el glorioso catálogo de sus más esclarecidos paladines.

El Cruzado Español (20 de junio de 1930)

lunes, 20 de junio de 2016

Senante en Málaga (1908)

Tal día como hoy, 20 de junio, en 1908, la ciudad de Málaga recibía la visita del gran tribuno integrista —posteriormente carlista— D. Manuel Senante, que contó con la asistencia de los carlistas malagueños, lo que evidencia el ambiente de cooperación que reinaba entre ambas formaciones antiliberales durante el periodo alfonsino y que posibilitaría su posterior reunificación en 1931. Así narraba el acontecimiento el diario El Siglo Futuro:

Manuel Senante Martínez
(Alicante, 1873 — Madrid, 1959)

SENANTE EN MÁLAGA  
Tomo la pluma hoy para escribir esta información bajo la impresión de entusiasmo más grande que en vez alguna lo he hecho, y al mismo tiempo con la seguridad de no saber yo acertar a describir toda la importancia que tiene para la política de esta ciudad la venida á ella de nuestro diputado D. Manuel Senante, según lo que ha hecho afianzar las ideas francamente antiliberales aquí, y acaso lo que ha hecho titubear en sus direcciones á aquellos otros que, engañados, caminaban por senderos diversos, ó no caminaban, que es caso demasiado frecuente en estos tiempos.
El sábado, á las cinco y media, llegó el señor Senante, acompañado desde Bobadilla por el presidente y secretario de la Junta regional integrista, D. Ignacio Fernández de la Somera y D. Enrique Huelin. En la estación aguardaban al ilustre viajero muchísimas personas, todas afectas á las ideas antiliberales y pertenecientes á los diversos grupos que hay en el Circulo anliliberal.
Desde la estación se dirigió la comitiva al Palacio obispal, donde el Sr. Senante ofreció sus respetos al Prelado, dando así público testimonio de la incondicional adhesión á la Iglesia de la política tradicional española que representa. 
El señor Obispo recibió al diputado católico y á todos los que le acompañaban (unas 140 personas) en el salón del trono, y con frases afecutuosas le dió á aquel la bienvenida y á éstos los felicitó por la obra de propaganda que hacían trayendo á Málaga un tan esforzado paladín de la política católica.
En la noche, el presidente de la Junta regional invitó a comer en su domicilio al Sr. Senante y a los señores de la misma Junta que estaban presentes en esta ciudad y no imposibilitados por enfermedad u otras causas. Durante la comida reinó la más franca cordialidad y oímos de la boca autorizada del Sr. Senante la exposición de algunos puntos de orientación para su desenvolvimiento aquí, compatibilizados con las circunstancias locales, como manera de llevar la obra de propaganda.  
Ayer, por la mañana, el Sr. Senante y muchísimos de sus amigos, concurrieron á la Catedral á oir la Misa que celebró el Prelado como término del Triduo eucarístico que se celebraba, y en ella se repartió el Pan de los Angeles á todos.  
A las doce se celebró un almuerzo íntimo en los jardines de Hernán-Cortés, y en medio de la más abierta confianza y jovialidad ganó el señor Senante la simpatía personal, que fácilmente conquista su carácter franco y sencillo.  
A las tres de la tarde recibió en el hotel donde se hospeda la visita del Prelado.  
Y por la noche se llevó á cabo el acto verdaderamente fundamental que es seguro que ha de señalar un momento muy determinado en la historia del integrismo local y en la vida del Círculo antiliberal, que comienza sus trabajos realizando un acto de propaganda de tal importancia.  
El salón principal del Círculo estaba completamente lleno, figurando en primer lugar muchas y distinguidas señoras, de las que con muchísima razón decía el Sr. Senante que podía esperarse muy decidido y eficaz auxilio para el triunfo de nuestras aspiraciones. 
Las demás dependencias del Círculo estaban materialmente ocupadas por hombres tanto como de verdad cabían, la mayor parte de pie; la Secretaría, la biblioteca, los pasillos y el guardarropa. Respetables Capitulares, entre ellos nuestro querido amigo el Penitenciario D. Francisco Muñoz Reina, que ha acompañado al Sr. Senante en todos los momentos; representaciones de los reverendos Padres Capuchinos de Ubrique y Trinitarios de Antequera; comisiones de integristas y de antiliberales de Vélez, Coín, Alora, Torrox, Colmenar, y la Junta regional da Sevilla, que había hecho el honor al corresponsal que suscribe de confiarle su representación en estos actos. Concurrió también todo el personal del partido integrista local, la casi totalidad de los carlistas de Málaga, y un número considerable de católicos antiliberales completamente identificados con nuestro credo político, pero que no tienen filiación determinada en ninguno de los dos partidos tradicionalistas.  
La mesa estaba constituida por el presidente del Círculo, D. Enrique Huelin, que tenía á su derecha a D. Manuel Senante, á su izquierda á D. Ignacio F. de la Somera, presidente de la Junta regional integrista, á D. Gerardo M. Casado, concejal de este Ayuntamiento y vicepresidente del Círculo antiliberal.  
El Sr. Huelin, con la frase sencilla que le es propia, hizo la presentación del Sr. Senante, bosquejando, en pocos y salientes rasgos, la historia política de éste y su significación en los actuales momentos, dándole las gracias, á nombre del Círculo, por la dignación que tenía de venir á ocupar su tribuna.  
Seguidamente el Sr. Somera, á nombra de los integristas de esta región, saludó al Sr. Senante por sus brillantes campañas parlamentarias y el acierto con que viene dirigiendo EL SIGLO FUTURO. 
El Sr. Casado también dio al Sr. Senante la bienvenida y le saludó á nombre de los católicos independientes antiliberales, ó sea sin filiación á los partidos tradicionalistas. D. Vicente Chervas que debía hacer igual saludo á nombre de los carlistas del Círculo, se encontraba enfermo y no pudo concurrir, privándose, no sólo del gusto de escuchar su elegante palabra, sino de ver completo el cuadro en aquel momento.  
Entre un ensordecedor aplauso se levantó á hablar el Sr. Senante.  
Seguir el hilo de su discurso para extractarlo es imposible. Todo el credo integrista en admirable síntesis fué el objeto de ella. Con su frase elegantísima, con su decir correcto y con su elocuencia arrebatadora, señaló la gran importancia que tiene en estos momentos históricos la acción antiliberal en la política española, haciendo resaltar todos los males que positivamente han traído á España los partidos que se llaman liberales, desde el más radical hasta el más moderado ó conservador, y que nos han conducido á la ruina, y á titulo de libertad, han acabado con la verdadera y cristiana libertad en todos los órdenes sociales, produciendo el desquiciamiento de la enseñanza, la hacienda pública, la armada y el ejército, la familia, el Municipio, la región y hasta las relaciones internacionales. 
Y completó el cuadro llenando el fin que principalmente se había propuesto, ó sea excitar los entusiasmos y arengarlos para la lucha, advirtiendo en párrafos de sorprendente elocuencia, los peligros y sinsabores que esa lucha tiene, pero él compromiso de honor que tenemos los católicos españoles para trabajar sin descanso hasta matar el liberalismo, todo liberalismo, autor de nuestra ruina, y reedificar nuestra gloriosa tradición sobre la base de la unidad católica.  
Para ello —decía el Sr. Senante— debemos ante todo ser intrasigentes con todo lo que quiera empañar el brillo de nuestros salvadores ideales, por muy habilidoso que sea el disfraz con que oculte sus aviesas intenciones, estando apercibidos para evitar toda sorpresa, y en segundo lugar, trabajar sin descanso, con absoluta y verdadera sumisión á la Iglesia santa de Dios y á sus Prelados, para la implantación y realización de nuestro programa en la vida pública, procurando ser nosotros como savia que lleva su saludable influjo á todos los organismos del cuerpo social, hasta conseguir paso á paso con decisión y perseverancia la restauración absoluta, íntegra, radical de España en Cristo, y que éste reine en las leyes, en las instituciones, en el poder; en una palabra, sobre toda España.  
A grandes rasgos expuso después las ventajas de la constitución tradicional regionalista de España, comparándola con la actual Constitución, ficticia, centralista y liberal.  
Dedicó un sentido y caluroso recuerdo al que fué nuestro ilustre jefe, D. Ramón Nocedal, en cuyos heroicos trabajos debemos inspirarnos, y propuso también como ejemplos que imitar á los beneméritos integristas andaluces, Mateos Gagol, insigne polemista, maestro entre los maestros; Mariscal, brillante periodista, elocuente tribuno e infatigable y benemérito luchador de la causa integrista, y la por tantos títulos ilustre malagueña, modelo de señoras cristianas, doña Trinidad Grund.  
Felicitó á los iniciadores del Círculo y á cuantos de él formaban parte; estimuló á éstos á perseverar, y á los que á él no pertenecen á estudiar reflexivamente nuestro programa, cuyas excelencias les llevarán á abrazarlo. Y terminó, después de dedicar sentidas frases de elogio á Málaga, excitando á todos los malagueños á ser los primeros en la defensa de la libertad, como dice su escudo, pero de la verdadera, de la única, de la cristiana libertad.  
Los párrafos de este brillante discurso eran acogidos todos por prolongados aplausos y los entusiasmos crecieron por momentos y se exteriorizaron con frecuentes interrupciones y signos de aprobación, que en esencia eso es la verdad que se impone y que se acepta universalmente por todos, aun por aquellos que tienen filiación en partidos liberales en cuanto se les habla á la conciencia y se les hace parar la imaginación á contemplarla desposeída de lo que le sugestiona su propio interés.  
El discurso del Sr. Senante fué un éxito colosal, más que para el ilustre orador, que no lo necesitaba sobre los ya ganados en su vida pública, para esta ciudad y para los antiliberales de ella.  
El auditorio rindió el justo tributo que merecía, pero no regateó su calurosa felicitación á la Junta del Círculo, que tomó sobre sí la empresa de traer á tan ilustre hombre á sus salones, y también agradeció mucho al Sr. Somera el que hubiera puesto al servicio de las ideas toda la fuerza integrista de que es dignísimo presidente en esta región.  
Y tanto á la Junta del Círculo como á la del partido integrista, veíasele gozar en la consideración del éxito de su empresa, en cuanto ésta determina entusiasmos en sus adictos y asegura éxitos no lejanos. 
Dios lo consienta y premie las buenas intenciones. 
JOAQUÍN BUGELLA.
22 Junio 1908

El Siglo Futuro (24/06/1908)

domingo, 19 de junio de 2016

«El rey reina pero no gobierna»


Seamos sinceros: la actual monarquía parlamentaria está inoperativa en nuestra patria.

Desgraciadamente, el que se dice rey es un monigote en manos de la partitocracia y de los poderes en la sombra. Esa era la idea en su momento. He ahí la verdadera imagen del rey-títere impulsado por el liberalismo. A mí, como monárquico convencido que soy, me duele ver eso.

El Liberalismo o, mejor dicho, las sociedades secretas crearon, entre otras cosas, ese tipo de monarquía –que no es sino una república coronada– para hacer y deshacer a su antojo en los gobiernos de las naciones sin obstáculos de ningún tipo. Por eso, en gran parte, esa inquina y también esa obstaculización desde siempre contra la rama legítima borbónica; pues esta, gracias a Dios, no «se casa» con sociedades secretas ni cosas por el estilo, ni se dejaría manipular por gobiernos corrompidos por ellas.

El rey que yo sueño para España es un rey que reina y gobierna, poder moderador, que «desencasquilla» situaciones delicadas, que tiene voz y voto... Pero ahora mismo, como parece estar configurada la actual monarquía parlamentaria, todo eso es imposible.

La actitud de la monarquía liberal desde su restauración después de la muerte de Franco, transigiendo con un sistema que nos ha llevado a la situación actual, es inaceptable, pues todo lo que nos costó sangre, sudor y lágrimas levantar a los españoles para hacer funcionar a este país lo han estado haciendo evaporarse con los años, no haciendo apenas nada los que se dicen monarcas para contrarrestarlo.

Y hoy en día, concretamente, seguimos igual, permitiendo el actual jefe del Estado la entrada de fuerzas en las cámaras y en los futuros gobiernos que, si nadie lo remedia, a la larga, acabaran con lo poco que queda en pie, dando la estocada final a la nación y, por supuesto, de paso tirando piedras contra el propio tejado de la institución monárquica.

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