domingo, 20 de febrero de 2022

Gran éxito en la I Jornada Tradicionalista Granadina

La primera Jornada Tradicionalista Granadina, celebrada ayer, 19 de febrero de 2022, en la ciudad de de los cármenes, ha sido todo un éxito, tanto por la sabiduría y buena oratoria de los tres ponentes invitados, como por la afluencia de público, que llenó el salón a rebosar. 

Medio centenar de asistentes participaron a lo largo de la jornada en las diversas charlas y tertulias que tuvieron lugar en un restaurante céntrico, pues finalmente no pudo celebrarse, como estaba previsto, en el Convento de las Comendadoras de Santiago, en cuyo muro se dejó un cartel indicando la nueva ubicación. 

Acompañaron a los carlistas y simpatizantes de la Santa Causa granadinos, correligionarios de Málaga, Algeciras, Almería, Sevilla y otras localidades de la España meridional, en un ambiente distendido de amistad y camaradería.

El acto dio comienzo a las 12 con la presentación de los conferenciantes por parte de R. Bueno, en nombre del Círculo Tradicionalista de Granada General Calderón, quien expuso a continuación la permanencia histórica del carlismo en nuestra ciudad y provincia. Esta vio nacer a generales carlistas como José María Arévalo, Manuel Fernández de Prada o Carlos Calderón, así como a abnegados periodistas tradicionalistas como Francisco Guerrero Vílchez, y experimentó un florecer de boinas rojas en la Cruzada Nacional de 1936, con la formación del Tercio de Requetés Isabel la Católica, cuyos ideales se mantuvieron en el anterior Círculo Fal Conde de Granada, del que es continuador el Círculo General Calderón.

D. Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo, presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista, conocido en toda España por su abundante presencia mediática y querido por su locuacidad y autenticidad, tomó la palabra y contó lo que el carlismo significa para él y lo que le evoca la defensa de estos santos ideales. En segundo lugar intervino D. Javier M.ª Pérez-Roldán, secretario general de dicha Comunión, que disertó sobre la lucha contra la Revolución y acerca de la importancia de ser contrarrevolucionario en nuestros días. Cerró la tanda de conferencias matutinas el profesor D. Javier Barraycoa, quien, recién llegado de Barcelona, habló, entre otras cuestiones, del deber moral de la participación de los católicos en la vida social y política.

La agradable comida en el restaurante, con sus charlas a los postres y corrillos en el patio, permitió entablar nuevos contactos y amistades, que servirán sin duda para reorganizar y potenciar el tradicionalismo tanto en nuestra ciudad como en nuestra región, Andalucía Oriental.

La tertulia de la tarde, en ambiente más familiar aún, no fue menos interesante y permitió aclarar ciertas dudas sobre algunos de los principios defendidos por el Tradicionalismo español. También despertaron interés los libros de la Asociación Editorial Tradicionalista y se vendieron varios ejemplares de La intolerancia doctrinal, del Cardenal Pie, y de El laureado Tercio de Requetés de Ntra. Sra. de Montserrat, tan en boga en nuestros días por la ignominiosa retirada de la estatua del Requeté que se hallaba en el recinto de la abadía de Montserrat frente a la cripta en la que descansan cientos de requetés mártires de la Cruzada, así como de Escolios para el combate, del profesor Barraycoa, entre otros.

No podemos dejar de mencionar en esta crónica al periodista Danilo Albin, que tuvo la amabilidad de dedicarnos un artículo en el diario enemigo Público, el cual permitió que varias personas más se enterasen del acto y acudiesen. ¡Desde aquí le mandamos un caluroso saludo y nuestro agradecimiento por la propaganda gratuita!

La Causa de la Tradición avanza. ¡Por Dios, por España y por la Monarquía tradicional!













viernes, 18 de febrero de 2022

sábado, 12 de febrero de 2022

Acude a la Primera Jornada Tradicionalista Granadina

El próximo 19 de febrero de 2022 (sábado) tendrá lugar (Dios mediante) la Primera Jornada Tradicionalista Granadina en la Hospedería de las Comendadoras de Santiago (Granada), en la que intervendrán a partir de las 11:30 como oradores los Sres. D. Telmo Aldaz, D. Javier M.ª Pérez-Roldán y D. Javier Barraycoa, todos ellos destacados tribunos del Tradicionalismo español, con los que almorzaremos después en el convento de las Comendadoras de Santiago, seguido lo cual habrá tertulia, presentación de libros de la Editorial Tradicionalista y oración en la capilla del convento. 

Si no has reservado ya tu plaza, nos gustaría invitarte a que lo hagas. Por favor, además de acudir, te pedimos que compartas el siguiente cartel con tus amigos o conocidos que puedan tener interés. Muchas gracias. 

Círculo Tradicionalista de Granada General Carlos Calderón




martes, 9 de noviembre de 2021

Un rasgo de hidalguía de Carlos Calderón

por Natalio Rivas Santiago (1865-1958)

Nunca he sido carlista; pero siempre, rindiendo culto a la justicia, he afirmado que el partido tradicionalista español ha sido en nuestra Historia un modelo de constancia y consecuencia que no ha tenido parigual.

Arranca su actuación política en la muerte de Fernando VII, y, tras un siglo de lucha sin descanso, ha sufrido la derrota en tres guerras civiles, y, sin embargo de ello, ha subsistido sin decaer su espíritu ni rendirse su voluntad. Multitud de familias, lo mismo las más ilustres que las más modestas y humildes, han ido legando a sus descendientes el culto a las ideas, constituyendo su apretada comunión una falange que nunca ha claudicado.

A pesar de separarme de sus componentes la más radical diferencia política, he contado en dicha agrupación con muchísimos amigos, lo que me ha ofrecido ocasión de conocer de cerca su manera de ser. No he tratado uno solo que no fuera un cumplido caballero y que en todos sus actos no resplandeciera la más noble hidalguía. La imparcialidad me impone reconocerlo.

Pues bien: en los días venturosos, y ya tan remotos, de mi juventud, presencié un episodio que quiero rememorar como demostración viva de cuanto llevo dicho. Creo que de los que actuaron en él, acaso sea yo el único superviviente.

El año 1892 es sabido que se celebró en toda España con inusitada solemnidad el cuarto centenario del descubrimiento de América. Entre los muchos actos que habían de tener lugar figuraba el viaje a Granada de S. M. la Reina Regente, Doña María Cristina, acompañada del Rey niño Don Alfonso XIII, ambos de inolvidable y grata memoria.

El estar sepultada en la referida capital la gloriosa Reina Católica, alma del descubrimiento, prestaba singular importancia a las fiestas del centenario. Además, allí la Soberana descubriría el magnífico monumento dedicado a conmemorar la visita de Cristóbal Colón a su augusta protectora, esculpido por el inmortal artista Mariano Benlliure.

El anuncio de la visita de los Reyes produjo en Granada enorme contento. Yo recuerdo todos los detalles porque acababa de ser elegido diputado provincial, y lo mismo la Diputación que el Ayuntamiento tuvieron que ocuparse de preparar el más lucido recibimiento a los augustos huéspedes.

Hubo que pensar, ante todo, en qué edificio había de alojarse la Corte. Todos deseábamos que fuese el mejor. Después de discutir cuál sería el más idóneo para el caso, el entonces alcalde, don Manuel Tejeiro, indicó que ninguno podía aventajar al Carmen, llamado de Los Mártires, situado en la Alhambra, con vistas a la vega y a Sierra Nevada, donde hubo de estar aposentado el gran poeta don José Zorrilla cuando fue coronado. A todos nos pareció de perlas la iniciativa; pero inmediatamente alguien hizo notar que siendo tan hermosa mansión de la propiedad de don Carlos Calderón y Vasco éste no la cedería, precisamente, por ser los Reyes los que habían de ocuparla.

Calderón no vivía en Granada. Su residencia permanente era París. Carlista de abolengo, había sido jefe de la escolta personal de Don Carlos VII durante la última contienda civil, y se creía que, adversario irreconciliable de la Monarquía reinante, se negaría a ceder su casa —que nadie habitaba— para que fuera alojamiento de los Soberanos.

Se discutió sobre aquella dificultad, y el alcalde tomó, muy resuelto, la responsabilidad de hacer la petición en nombre de la ciudad.

Dirigió un extenso y expresivo telegrama al opulento prócer carlista, y éste contestó con otro cuyo texto no recuerdo, pero sí la esencia de su contenido. En él hago memoria que decía que para los Reyes de España, que no lo eran más que de hecho, no cedería su casa, pero que para la ilustre dama que ocupaba el trono, no como Reina, pero sí como augusta señora, tenía la más alta satisfacción de ofrecerla.

A mí no me sorprendió, porque, como he dicho antes, conocía yo muy bien la hidalguía que caracterizaba todos los actos de los tradicionalistas.

No hay que decir que los elogios que se prodigaron a Calderón fueron tan justos como unánimes.

Y entonces, para preparar de la manera más digna y espléndida el aposento de las personas reales, rivalizaron en celo todas las señoras granadinas, lo mismo las de estirpe aristocrática que las adineradas de la clase media, llevando a Los Mártires tapices, cuadros, mármoles, esmaltes y muebles de época riquísimos y artísticos y cuanto creyeron que había de embellecer la regia mansión. Y no es preciso consignar que en la elección y colocación de tantas preciosidades presidieron el gusto y la elegancia, que son patrimonio de las damas de mi amada tierra.

Y, desgraciadamente, fueron estériles tan lujosos preparativos, porque la desgracia quiso que el Rey niño enfermara en Huelva y tuvieran, por prescripción facultativa, que trasladarlo a Madrid.

Pero el gesto caballeroso de don Carlos Calderón quedó como honroso recuerdo en la memoria de todos.


Rivas, Natalio: Retazos de historia: páginas de mi archivo y apuntes para mis memorias (sexta parte del anecdotario histórico contemporáneo), Editora Nacional, Madrid, 1952.

jueves, 14 de octubre de 2021

Los granadinos no descendemos de los moros

Es un mito popular que las gentes de Andalucía en general, y las de Granada en particular, descienden, al menos en parte, de la población musulmana que habitaba la región antes de la conquista castellana; un mito de origen extranjero (promovido desde el siglo XIX por escritores como Washington Irving) que ha calado tanto, que ha acabado teniendo graves repercusiones políticas e identitarias, y ha servido de base ideológica para la artificial Comunidad Autónoma de Andalucía (cuya bandera tiene un origen islámico, como constatamos hace seis años en nuestra entrada El origen moro de la bandera de la Junta de Andalucía y las mentiras de los "andalucistas").

Lo cierto es que los españoles del sur nada tenemos que ver con quienes construyeron la Alhambra (por muy fascinante que nos parezca este monumento), ni fueron nuestros antepasados quienes saquearon Compostela a las órdenes de Almanzor. Lo demuestran, sin ir más lejos, recientes estudios genéticos, [1] así como todos los historiadores serios. Por mucho que vanamente se empeñen algunos en negarlo, las expulsiones masivas de los moriscos se produjeron. Y las repoblaciones masivas de cristianos viejos, también. No es que nos alegremos de que así fuera; más grato nos sería afirmar que, al igual que en América, la política de evangelización y mestizaje hubiese dado resultado y que ningún morisco pacífico hubiese tenido que salir de la tierra que le vio nacer. Simplemente la verdad de los hechos nos obliga a decir las cosas como fueron.

Pero vayamos al origen: ¿por qué, salvo algunos esclavos y cautivos, no había cristianos en ninguno de los reinos de Andalucía cuando estas tierras son reconquistadas? No olvidemos que la Bética había sido hogar de muchos santos, incluso de Padres de la Iglesia como San Osio de Córdoba, San Leandro y San Isidoro de Sevilla, y que nuestra tierra incluso había albergado un importante acontecimiento cristiano de la Antigüedad, el Concilio de Elvira. La respuesta es sencilla: los "tolerantes" musulmanes los habían expulsado, aniquilado o habían forzado su emigración. Esta intensa represión tuvo lugar especialmente tras la llegada de almorávides y almohades, pero también antes, como prueban episodios como el de los mártires de Córdoba.

Es cierto que en los primeros siglos de Al-Andalus, el grueso de los cristianos hispanos, lejos de islamizarse, [2] siguieron constituyendo la mayoría de la población, que conocemos por el nombre de mozárabes. Pero poco a poco fueron pasando al norte. De hecho, la población del reino astur-leonés iría aumentando casi exclusivamente con los mozárabes venidos del sur. [3]

Tras la expedición de Alfonso el Batallador de 1125, con la que colaboraron los mozárabes, una multitud de estos fueron deportados a África por decreto del emir almorávide Alí ibn Yúsuf en el año 1126 [4]​ (miles de ellos lograrían regresar a España dos décadas después, estableciéndose en Toledo) [5]​ y, pocos años después, los que habían quedado, sometidos a un hostigamiento continuo, se vieron obligados, por decreto del sultán almohade Abd al-Mumin, a emigrar a Castilla y León o islamizarse, bajo pena de la vida y confiscación de sus bienes. [6]

Reconquistada la Baja Andalucía por el rey San Fernando en el siglo siguiente, le tocaría el turno a los musulmanes, que fueron desterrados de esta región a consecuencia de la revuelta mudéjar de 1264. La región quedó despoblada e inhóspita (los moros se marcharon al vecino reino nazarí de Granada) y fue repoblándose con cristianos procedentes del norte durante un proceso lento y prolongado, [7] lo que explica que se tardase también tanto en tomar Granada. El historiador Manuel González Jiménez habla de «la práctica sustitución de una población por otra». [8]

Veamos qué pasaba en el reino de Granada. Como demuestra el gran arabista Francisco Javier Simonet, tradicionalista y autor de la monumental Historia de los Mozárabes de España, para cuando llegasen los Reyes Católicos, en este reino no quedaría vestigio alguno de la antigua población hispana:

«en el reino y Estado nasarita, fundado por Aláhmar con elementos puramente musulmanes y repoblado con la inmigración de los moros expulsados de los reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén, Valencia y Murcia, recién conquistados por nuestros Monarcas, no había para la tolerancia del gobierno musulmán los motivos que hubo en otro tiempo cuando los sultanes de Córdoba contaban entre sus vasallos una inmensa muchedumbre de cristianos españoles; y así en el nuevo reino no había para los nuestros más partido que huir ó renegar». [9]

Cuando los Reyes Católicos toman Granada en 1492, se permitió a sus habitantes quedarse sin que tuviesen que renunciar forzosamente a su fe, merced a las condiciones de las capitulaciones. Por otro lado, como es natural, el cardenal Cisneros (hombre caritativo e ilustrado, que nada tiene que ver con la leyenda negra que se ha hecho de él) inició la evangelización de Granada, que en un principio dio muy buenos resultados, hasta tal punto que los mismos doctores musulmanes de la ciudad se convencieron de sus errores y pidieron ser bautizados. Ello impresionó de tal manera a los moros granadinos que, imitándolos, acudieron en masa a bautizarse. [10] Llevado de su celo apostólico, Cisneros mandó quemar públicamente en la plaza Bib-Rambla copias del Corán y libros de teología islámica (salvando expresamente todos los de ciencias), lo que, unido a otros sucesos menores, terminó de soliviantar a los moros no convertidos, los cuales iniciaron un efímero levantamiento en el Albaicín en 1499. [11] Este se extendió a las montañas, y en el año siguiente, Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, tuvo que sofocar una primera revuelta mora en Güéjar y Lanjarón. [12] 

Pacificada la región, Fernando el Católico dictó disposiciones para facilitar la evangelización con estímulos y recompensas para los que se hicieran cristianos. Sin embargo, algunos moros, en lugar de acogerse a estas ventajas y privilegios reales, optaron por asesinar a los misioneros, saquear e incendiar pueblos y vender en África como esclavos a los hombres, niños y mujeres que capturaban en sus correrías. [12] Los moros habían incumplido las condiciones de la capitulación, de manera que se suprimió el estatuto de mudejaría. En 1501 Fernando el Católico dispuso que se aparejasen en el puerto de Estepona los buques necesarios para el transporte de los moros que prefiriesen pasar a Berbería antes que hacerse cristianos. [13] 

Degüello de cristianos en Cadiar,
según un grabado de la novela
Los Monfíes de las Alpujarras (1859)
de Manuel Fernández y González.
Sin embargo, el problema morisco persistió. Durante el siglo XVI en las costas españolas (especialmente en las del reino de Granada) turcos, berberiscos y corsarios practicaron saqueos y secuestros de cristianos, lo que, según informes transmitidos al rey, podían hacer debido al trato y la ayuda que recibían de algunos moriscos. [14] Ante este panorama, se endurecieron las medidas contra ellos. A petición de las Cortes de Castilla (1559-1560), Felipe II prohibió a los moriscos tener esclavos negros a su servicio, para evitar que los educaran en el mahometismo. También se les prohibió usar armas sin autorización, y cuando estos empezaron a rebelarse, se reunió un concilio provincial en Granada, en el que se acordó prohibirles el uso de la lengua árabe y las costumbres moriscas. [15] En 1568 se produjo la insurrección mora más conocida: la llamada rebelión de las Alpujarras (que en realidad afectó a todo el reino de Granada), en la que cientos de cristianos granadinos indefensos fueron degollados por los salvajes monfíes

Para conocer las muchas y escalofriantes atrocidades que los moriscos cometieron contra nuestros antepasados, recomendamos la lectura de Historia del Rebelion y castigo de los Moriscos del reyno de Granada (1599), por Luis del Mármol Carvajal. Esta obra fue reeditada en 1797, en palabras de su editor, «como una obra tan digna de ser leida, y que puede dar honor á la nacion por el merito que en sí tiene, y las grandes hazañas de nuestros antepasados en una conquista que tantos bienes acarreó á la Religión Christiana, no merecia que estuviese tan sepultada en el olvido por la rareza de sus exemplares».

Como consecuencia de esta revuelta, sofocada por Don Juan de Austria, la práctica totalidad de los moriscos que quedaban en el reino de Granada (más de 60.000) tuvieron que ser diseminados por la Corona de Castilla. [16] Pagaron justos por pecadores, pues se desterró a todos, también a los que no habían participado en la sublevación. [17] En la guerra alpujarreña habían muerto, además, según el embajador veneciano Leonardo Donato, una tercera parte de los moriscos que habitaban la región. [18]​ Extensas zonas de las actuales provincias de Almería, Granada y Málaga quedaron despobladas (de los 400 pueblos de la región, medio siglo después solo se había conseguido repoblar 270). [19]

La ley imponía la pena de muerte a cualquier morisco que
regresase al Reino de Granada y su esclavitud o adopción
en caso de ser menores de edad.
Nueva Recopilación (Libro 8.º, título 2.º, Ley XIII)
El historiador Antonio Domínguez Ortiz afirma que, a pesar de los grandes recelos por parte de los cristianos viejos y aunque los matrimonios mixtos fueron rarísimos, con el paso de las generaciones los antiguos moriscos granadinos (ya dispersos por Castilla), podrían haber llegado a ser integrados. [20] Sin embargo, los continuos tratos entre moriscos de diferentes partes de España, sus intrigas con franceses, turcos y berberiscos y el alarmante aumento de la población mora en el reino de Valencia motivaron que, en 1609, Felipe III decretara su expulsión general, por sugerencia del duque de Lerma. [21] Se evitaba así que los moriscos sirviesen de quinta columna en cualquier ataque de turcos o berberiscos.

El historiador francés Henri Lapeyre, en su exhaustivo trabajo Geografía de la España morisca, incluso pone cifras detalladas. De los cerca de 300.000 moriscos que vivían en España, abandonaron definitivamente nuestro país en torno a los 275.000 con la primera expulsión. [22] En 1614 se expulsó a otros 7000 más que habían vuelto clandestinamente. [23] Los poquitos que quedaron (por ser esclavos, haberse integrado en familias cristianas o haber abrazado la vida religiosa) suponían menos de un 0,3 % de la población española de siete millones, [24] y no se concentraron en Granada. 


Notas:

[1] Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de EspañaEl País, 5-6-2019; La ciencia desmonta el mito del mestizaje: la población del sur de España apenas tiene ADN del norte de África. ABC de Sevilla, 4-6-2019.
[2] Simonet, Francisco Javier. Historia de los Mozárabes de España. 1897-1903, p. XXXIV. El mismo autor no ignora que, durante los primeros siglos, entre los mismos musulmanes, los españoles renegados o muladíes, junto con los beréberes, fueron superiores en número a la élite árabe dominante.
[3] Simonet, p. 141.
[4] Simonet, p. 750.
[5] Simonet, p. 761.
[6] Simonet, p. 765.
[7] González Jiménez, Manuel. «La repoblación de Andalucía (Siglos XIII-XV)». Universidad de Sevilla. Relaciones (COLMICH, Zamora), México, 1997, vol. 18, núm. 69, págs. 31-32.
[8] González Jiménez, p. 26.
[9] Simonet, 1897-1903, p. 789.
[10] Guichot, Joaquín. Historia general de Andalucía. Tomo VI. En «Colección completa de las Obras Literarias y Gráficas de Joaquín Guichot y Parody. Tomo III». 1913, p. 1009.
[11] Guichot, p. 1012.
[12] Guichot, p. 1016.
[13] Guichot, p. 1018.
[14] Balmes, Jaime. El Protestantismo comparado con el Catolicismo. Tomo I, París, 1852, págs. 503-504. 
[15] Guichot, p. 1028.
[16] Domínguez Ortiz, Antonio. Los moriscos granadinos antes de su definitiva expulsión. Miscelánea de estudios árabes y hebraicos. 1964. Vol. 12-13: p. 114.
[17] Lafuente, Modesto. Historia general de España, tomo VIII. 1862, p. 113.
[18] Lapeyre, Henri. Geografía de la España morisca. Universitat de València, 2011, p. 14.
[19] Domínguez Ortiz, p. 118.
[20] Domínguez Ortiz, págs. 120-121.
[21] Lafuente, págs. 197-202.
[22] Lapeyre, págs. 218-220.
[23] Lapeyre, p. 212. 
[24] Tras los pasos de Cervantes [en clave estadística] - INE, p. 5

sábado, 9 de octubre de 2021

La nación española es sagrada

¡La Patria! Sólo el ser degenerado y envilecido puede despreciarla: por eso el mundo civilizado le azota el rostro con el dicterio deshonroso llamándole: ¡sin patria! El sin patria es huérfano perpetuo, expósito miserable, que degeneró de su alcurnia y pasa la vida envuelto en dos andrajos de la abyección. 

Y si esa Patria es la gloriosísima España, cuya historia tejió una epopeya incomparable, en los pliegues de cuya bandera se cantaron los himnos de triunfo más armoniosos, la nación mil veces bendita que, desde Covadonga a Granada, fue recorriendo un camino alfombrado de turbantes y sombreado por laureles; la amazona inmortal que dilató más allá de los mares sus conquistas, porque, no cabiendo en su recinto ni el tesoro de su saber, ni la grandeza de su valor, tuvo que descubrir un mundo, para fecundarlo con su civilización y con su fe, para plantar en aquellas tierras vírgenes, con la Cruz de Cristo, el pendón de sus heroicidades. En una palabra: si esa Patria es la nuestra, la sociedad nacional es entonces tan sagrada, su tradición es tan divina, que sólo el infierno aguijado de la envidia, pudiera robarnos la riqueza de tan riquísimo abolengo. 

Sólo de España hubo de cantar un poeta: 

    “Por eso, al par de tu arrogante dama
    fueron tu gloria la bandera y Dios:
    y pueblos, como tú, de tanta fama
    ... ¡la Historia miente si consigna dos!” 

Y más adelante: 

    “España, mi ilusión y mi consuelo,
    solar más noble, que ambicione yo,
    no vio la tierra... y aun el mismo cielo... 
    ¡el cielo, sí; pero la tierra, no!”

Heredad preciosa que la sabia Providencia alhajó para nosotros, obligándonos a no degenerar de tanto heroísmo y de virtudes tantas, estimulándonos a abrillantar más y más su bandera con nuestra sangre, para que se mezcle con la sangre que en su escudo dejaron estampada nuestros padres. 

Y ¡cómo alientan esos triunfos que ya son nuestros, porque es ya legítima de nuestra familia! Cómo nos encantan y conmueven sus genios portentosos, sus sabios eminentes, sus literatos insignes, cuya estela perdura en la casa solariega que habitamos! 

Contemplad la riqueza fabulosa de nuestra madre: sus monumentos arquitectónicos, sus catedrales majestuosas, las cruces de los caminos que forman las piedras miliarias de su paso triunfal, las imágenes que predican su devoción en sencillas hornacinas, las ermitas cuajadas de exvotos que perpetúan milagros y favores del cielo, los cantares pletóricos de fe y esmaltados de esperanzas, las romerías de las aldeas, el Pilar donde posó su planta la Madre de Dios, cuando vivía aún en carne mortal, el sepulcro de Santiago... todo, en España nos predica que “Dios está aquí”, que nuestra Patria es, al par que baluarte y fortaleza, templo espléndido, donde es preciso orar, para mostrarnos agradecidos a los beneficios incontables que derramara el cielo en este suelo privilegiado. 

¿No advertís cómo palpita el pecho de todo español honrado, cuando ve en el extranjero la enseña nacional o escucha elogios de nuestros antepasados? 

Yo recuerdo el júbilo que inundó mi espíritu al penetrar por primera vez en la Basílica de San Pedro, cuando me sorprendieron las gigantescas estatuas que adornan las columnas del grandioso templo; porque son las imágenes que, desde niño, tengo grabadas en mi corazón: de Santa Teresa de Jesús, de San Ignacio de Loyola, de San Francisco Javier. Aquellas efigies me parecían gloria propia que yo mismo prestaba al Vaticano; y mi gozo se dilataba porque aquellas esculturas eran la exaltación de mi madre España. 

José María Ruano y Corbo
(Salamanca, 1876 - Paracuellos, 1936)
Al recorrer las repúblicas hispanoamericanas, al oír allí la lengua de Castilla, al ver en nombres y ciudades, en obeliscos y templos, en usos y costumbres la huella de los campeones hispanos, siento que el amor fraternal me une y enlaza con aquellos naturales. Entre todos esos Estados, estrecho con amor más tierno a la República de Colombia, donde cuento con amigos tan cariñosos, de la que admiro su rica literatura; y la quiero más por ver en ella más viva la devoción por España, porque se consagró al Sagrado Corazón de Jesús como nosotros, porque celebró un Congreso eucarístico que alegró a los cielos; porque en Velada inolvidable y solemnísima en honor de Santa Teresa de Jesús, elogió con tanto entusiasmo a nuestra Doctora mística y la aclamó “la gloria de la Raza”. 

Y es que la Patria no es una sociedad sobrepuesta y artificial, no es fruto de un pacto adventicio, sino algo consustancial para todo hombre bien nacido.


Texto extraído de “El Socialismo a la luz del Evangelio” (Tortosa, 1934), págs. 64-68, por el Dr. José María Ruano, mártir de la Tradición

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Crónica de las fiestas patronales de la Virgen de las Angustias, patrona de Granada. 2021.

1. Introducción.

Desde 1887, de la mano de León XIII, la Virgen de las Angustias es patrona formal de la ciudad de Granada y de la archidiócesis de Granada. Además, su devoción se encuentra muy extendida por la actual provincia de Granada, y, hasta cierto punto, por las provincias de Almería y Málaga, que corresponden con el territorio del antiguo Reino de Granada. Por esto, y aunque el Reino de Granada no tiene patrón oficial, de decantarnos, éste sería sin dudarlo Nuestra Señora de las Angustias.

Gozos de Nuestra Señora de las Angustias, Patrona de la Ciudad y Reino de Granada (Barcelona, 1891). El único documento que he encontrado con mención a un patrón del Reino de Granada, y su tardía fecha (ya desaparecido el Reino de Granada) nos invita a pensar que es una licencia particular. Este documento confirma la ausencia de un patrón oficial del Reino de Granada, así como la fuerza de la Virgen de las Angustias como potencial patrona.


La fiesta de la Virgen de las Angustias se celebra el 15 de septiembre, durante la onomástica de la Virgen de los Dolores. Además de su misa principal, en la Basílica de la Virgen de las Angustias (Carrera de la Virgen, Granada), los actos por las fiestas patronales incluyen la ofrenda floral que se viene realizando desde hace 40 años -y que este año cumple su 40º aniversario-, y la procesión de la Virgen de las Angustias por Granada desde su Basílica el último domingo del mes. Además, cabe destacar la torta de la Virgen (de las Angustias), un dulce típico de este período que se vende en ocasión de la fiesta de la Virgen de las Angustias.

Este año en particular, la fiesta de la Virgen de las Angustias ha coincidido con diversas circunstancias externas reseñables. En primer lugar, como ya hemos adelantado, es el 40º aniversario de la celebración de las ofrendas florales a la Virgen de las Angustias, surgidas a imitación de las que se realizan a la Virgen del Pilar de Zaragoza, por lo que la Hermandad Sacramental de la Virgen de las Angustias ha realizado una exposición en su antiguo Hospital para conmemorar la efeméride. En segundo lugar, cabe destacar el anuncio del arzobispo de Granada de que no se va a celebrar la tradicional procesión de la Virgen de las Angustias este año, justo un día después de que todos los demás obispos de Andalucía autoricen la restauración del culto público. Y, en tercer lugar, la polémica causada por el anuncio del ayuntamiento liberal del calendario de festivos, en las que se considera festivo el "Día de Mariana Pineda", pero no la fiesta de la Virgen de las Angustias.


2. Ofrenda floral y Misa.

Con la idea de participar en los actos de la Virgen de las Angustias como patrona de Granada y reivindicarla como patrona de su Reino, el Círculo General Carlos Calderón de Granada decidió hacer acto de presencia en los actos por la fiesta de la Virgen de las Angustias. En un principio, la idea era participar en la ofrenda floral y hacer una ofrenda en el nombre del Círculo, pero al decidirse la participación de éste con sólo unos pocos días de antelación y debido a ciertas complicaciones logísticas, se acordó limitarnos a asistir a la Misa por la Virgen de las Angustias y participar en la ofrenda floral al año siguiente con mejor preparación.

Los cuatro, entre miembros y simpatizantes, que
asistimos en nombre del Círculo General Carlos Calderón
de Granada a la Misa por la Virgen de las Angustias. 


    2.1. La Ofrenda floral.

La Ofrenda floral comenzó en la noche del día anterior a la fiesta de las Angustias cuando, una vez montada la estructura en la que se realizaría la ofrenda, el Cuerpo de Bomberos de Granada colocó una corona de flores sobre la Piedad de la fachada de la Virgen de las Angustias, como su ofrenda particular.


La Piedad de la fachada de la Basílica de la
Virgen de las Angustias. Se puede ver la corona
de flores que fue colocada en la noche del día
anterior por el cuerpo de bomberos de Granada.

La ofrenda floral se realiza de la siguiente manera. En la fachada principal de la Basílica, a ambos lados de la puerta, se encuentra la estructura en la que se realiza la Ofrenda Floral. Los granadinos y otros fieles hacen cola frente ella y entregan un ramo de flores. En la estructura, hay dos operarios atados con arneses, que cogen los ramos y los van colocando en esta estructura, que se asemeja a dos cuadrados verdes en los que se introducen los ramos. 

Una vez acabada la ofrenda, los dos cuadrados de la puerta aparecen completamente llenos de flores.

Fachada de la Basílica el 14 de septiembre, con la estructura para la Ofrenda repleta de flores.

Debido a las circunstancias especiales provocados por la COVID-19, se han introducido una serie de novedades con respecto a la celebración tradicional de la Ofrenda. En vez de hacer cola, se estableció un recorrido vallado para que los fieles no se agolparan provocando una multitud. Además, se concedió un amplio horario en el que se podía hacer la ofrenda floral a lo largo de todo el día, desde las 9:00 horas a las 21:00. 

    2.2. La Misa.

En total, hicimos acto de presencia cuatro miembros y simpatizantes del Círculo, que fuimos llegando entre las 11:00 y las 12:00. En estos momentos, apenas se empezaba a realizar la ofrenda floral, y las puertas de la Basílica estaban cerradas, no abriéndose hasta las 12:00-12:15.

Una vez abiertas, entramos, y cabe destacar la gran multitud que se encontraba dentro, aún a pesar de que entramos tan rápido como pudimos para coger sitio; hasta el punto de que ni siquiera pudimos sentarnos los cuatro en un mismo banco, si bien estábamos relativamente cerca.


El interior de la Basílica.
A la derecha, se puede observar el "paraguas" o umbrella con los
colores púrpura y blanco, coronado por las llaves de San Pedro.

La Misa por la Virgen de las Angustias fue oficiada por el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez Fernández. Contó con la asistencia de la Hermandad de la Virgen de las Angustias, que paseó su guion en procesión antes de empezar la Misa, así como la Archicofradía del Rosario y la Cofradía de la Virgen de las Angustias Coronada de la Alhambra. Se trató de una misa pontifical, con un umbella de color púrpura y blanco y con las llaves de San Pedro, y que fue acompañada por música y cantos. 


Procesión del guion de la Muy Antigua,
Pontificia y Real e Ilustra Hermandad
Sacramental de Nuestra Señora de las Angustias.

De la homilía, pronunciada por el Arzobispo, cabe mencionar el énfasis a los dolores de la Pasión de Cristo en la redención del género humano, y la necesidad de nosotros los fieles de ofrecer nuestro propio sufrimiento y dolores (de forma análoga a los ofrecidos por la Virgen) a Cristo. Además, desde mi perspectiva, cabe mencionar la ausencia dentro de la Homilía de referencias a la Virgen de las Angustias o a la ciudad de Granada y su archidiócesis, de forma equivalente a cómo se hizo en la Capilla Real con las virtudes de la Reina Católica en el aniversario de su nacimiento.

Acabada la Misa, normalmente se dan los vítores y vivas a la Virgen de las Angustias y a la ciudad de Granada, pero antes de eso, el Arzobispo emitió una noticia pública. Esta pausa no fue oída por los asistentes que esperaban fuera, quiénes dieron los vítores sin esperar a la noticia, dando una situación algo irónica en la que se dieron vítores fuera y dentro de la Basílica en dos momentos distintos. La noticia que dio el arzobispo fue que con las nuevas medidas, los templos podían volver a celebrar misa con el 100% del aforo (aunque se mantenía la distancia social), así como la noticia ya sabida de que la procesión tradicional de la Virgen de las Angustias no se iba a celebrar. Según el arzobispo, porque se agolparía una grandísima cantidad de gente por el amor del pueblo granadino a la Virgen de las Angustias, y no se podría asegurar las medidas de seguridad. Algunos de los miembros de nuestro círculo decidieron abandonar el templo en actitud de disconformidad. Acabada la intervención del arzobispo (ahora sí), se dieron los vítores a la Virgen de las Angustias y a la ciudad de Granada.


3. Epílogo. Exposición y "procesión inversa" de la Virgen de las Angustias.

La estructura con la Ofrenda Floral se terminó de llenar a lo largo de todo el día 15, y, ya llena, se dejó frente a las puertas de la Basílica durante un par de días más. 

Hasta el fin de septiembre, estuvo en el antiguo hospital la exposición por el 40º aniversario de la Ofrenda Flora . Ésta se distribuía a lo largo de dos estancias -el antiguo hospital y la casa parroquial, que se encuentran junto a la Basílica formando un sólo edificio. En la primera estancia, correspondiente al antiguo hospital, se expusieron los carteles por las fiestas de la Virgen de las Angustias pintados a lo largo de estos 40 años; destacando las referencias conmemorativas al pintor Hipólito Llanes, jubilado en 2006 y pintor de los carteles de la Virgen de las Angustias hasta entonces. La segunda estancia, correspondiente a la casa parroquial, contaba con recortes de periódicos de todos los 15 de septiembre entre 1981 y 2021, y con una maqueta a tamaño real con la estructura de la ofrenda floral en 1981 comparada con la realizada en 2021, incidiendo en los cambios y evolución para garantizar la seguridad de los operarios.


Carteles pintados de los años anteriores de la
fiesta de la Virgen de las Angustias.



Maqueta de la estructura antigua para la
ofrenda floral (izquierda) y la moderna (derecha).

En cuanto a la procesión, el domingo 26 de septiembre, último del mes, se sacó a la imagen de la Virgen de las Angustias a las puertas de la Basílica, para que pudieran ser contempladas por los granadinos. Para ello, se estableció un recorrido vallado, en la que los asistentes se aproximaban y veneraban a la patrona de Granada. 

Según Granada Hoy, la Virgen estuvo expuesta a veneración pública desde las 15:00 hasta las 20:00, y se organizó el recorrido de forma que tenía una única entrada, que entraba cerca de la plaza Bibataubín y salía por la plaza del Humilladero, asistiendo hasta 50.000 fieles para venerar a la Patrona de Granada.

La Virgen de las Angustias expuesta el 26 de septiembre
para veneración pública, en las puertas de su Basílica.

Categorías del blog

Tradicionalismo granadino (65) Tradicionalismo en nuestro tiempo (50) Carlistas de Granada (36) Comunión Tradicionalista durante el periodo alfonsino (28) Guerra Civil Española (27) Comunión Tradicionalista durante la Segunda República (25) Requetés (25) Cruzada de Liberación (23) Comunión Tradicionalista durante el gobierno de Franco (20) Tercera guerra carlista (20) Historia del carlismo (17) Mártires de la Tradición (17) El Siglo Futuro (15) Prensa tradicionalista (15) S.A.R. Don Sixto (15) Poemas (14) Juan Vázquez de Mella (13) Tercio de Requetés Isabel la Católica (13) Doctrina carlista (12) Primera guerra carlista (10) 18 de julio (9) Familia Real proscrita (9) General Carlos Calderón (9) Guerra de la independencia (8) La Verdad (8) Militares carlistas (8) Rafael Gambra (8) Cofradía Nuestra Señora de los Dolores de Granada (7) Familia Borbón Parma (7) Familia Pérez de Herrasti (7) Guerra Civil en Granada (7) Carlos Cruz Rodríguez (6) Carlos VII (6) Círculo Fal Conde (6) Guerra realista (6) Obispos íntegros (6) Toma de Granada (6) Tradicionalismo malagueño (6) Virgen de las Angustias (6) Alzamiento Nacional (5) Comunión Tradicionalista (5) El Correo Español (5) Fascismo (5) Fiesta de Cristo Rey (5) José Luis Vázquez Dodero (5) Montejurra (5) Unidad católica (5) himnos tradicionalistas (5) Agrupación Escolar Tradicionalista (4) Arzobispos de Granada (4) Carlismo en Andalucía (4) Carlistas célebres (4) Francisco Guerrero Vílchez (4) Juan Marín del Campo (4) Manuel Fal Conde (4) Miguel Ayuso (4) Agencia FARO (3) Benito Mussolini (3) Boletín Fal Conde (3) Carlismo en Hispanoamérica (3) Carlistas de Almería (3) Carlos Hugo de Borbón Parma (3) Crímenes liberales (3) Dios Patria y Rey (3) ETA (3) Fabio (3) Francisco José Fernández de la Cigoña (3) Gabino Tejado (3) General No importa (3) Historia de España (3) Jaime III (3) Javier de Borbón Parma (3) José Miguel Gambra (3) Juan Bertos Ruiz (3) Julio Muñoz Chápuli (3) Liturgia católica (3) Partido Integrista (3) Partido carlista (3) Periodistas carlistas (3) Sixto Enrique de Borbón (3) Víctimas de ETA (3) Víctimas del terrorismo (3) Abadía del Sacromonte (2) Andrés Manjón (2) Balbino Rubio Robla (2) Carlistas de Málaga (2) Catecismo católico (2) Cofradía Nuestro Padre Jesús del Rescate (2) Conde de Rodezno (2) Contra-revolución (2) Corpus Christi en Granada (2) Cristóbal Colón (2) Descubrimiento de América (2) Dos de mayo (2) Día de la Hispanidad (2) El Catolicismo liberal (2) Emilio Ruiz Muñoz (2) Estado y Nación (2) Francisco Elías de Tejada (2) Francisco de Paula Oller (2) G. K. Chesterton (2) General Sanjurjo (2) Gran Capitán (2) Integristas de Granada (2) Isabel la Católica (2) Jaimismo (2) José Gras y Granollers (2) José María Lamamié de Clairac (2) José Sanjurjo (2) Juan Creus y Manso (2) Juan Manuel de Prada (2) La Esperanza (2) León XIII (2) Liberalismo (2) Literatura (2) Maestrantes de Granada (2) Manuel María Fernández de Prada (2) Manuel Senante (2) Marqués de Villores (2) Masonería (2) Melchor Ferrer Dalmau (2) Monarquía tradicional (2) Nación española (2) Revista Cristiandad (2) Revista Montejurra (2) Reyes Católicos (2) San Fernando (2) Siglo de Oro español (2) Tradicionalismo francés (2) Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo (2) A los 175 años del Carlismo (1) Abrazo de Vergara (1) Academia y Corte de Cristo (1) Acción Católica (1) Adolf Hitler (1) Al-Andalus (1) Alejandro Utrilla (1) Alféreces provisionales (1) Alphonse Kannengieser (1) Andrés Pérez de Herrasti y Pulgar (1) Antonio Aparisi y Guijarro (1) Antonio Blanes Zayas (1) Antonio Iturmendi (1) Antonio Molle Lazo (1) Antonio Pérez Dubrull (1) Asociación Víctimas del Terrorismo (1) Balbino Santos Olivera (1) Bandera de Andalucía (1) Batalla de Lepanto (1) Batalla de Montejurra (1) Batalla de Somorrostro (1) Biblioteca Popular Carlista (1) Blas Piñar (1) Cantos a España (1) Cardenal Cisneros (1) Carlismo (1) Carlismo en Granadam¡ (1) Carlismo en Jaén (1) Carlismo en Navarra (1) Carlistas de Córdoba (1) Carlos Calderón (1) Catolicismo liberal (1) Cayetano de Borbón Parma (1) Cerro Muriano (1) Chafarote (1) Cien Mil Hijos de San Luis (1) Club de tertulia Secondo Venerdi (1) Comunismo (1) Comunión Tradicionalista Carlista (1) Conde de Arana (1) Conde de Padul (1) Conrado Reiss (1) Conservadurismo liberal (1) Coronavirus (1) Coronel Longo (1) Cruzadas (1) Crímenes comunistas (1) Crímenes nazis (1) Dalmacio Iglesias (1) Devociones (1) Dinastía carlista (1) Dinastía usurpadora (1) Dionisio Bolívar (1) Don Quijote de la Mancha (1) Edad Media (1) Editorial Católica Española S. A. (1) Editorial Tradicionalista (1) Eduardo Baselga Recarte (1) Efemérides carlistas; Luis Infante; (1) El Cruzado Español (1) El Pensamiento Navarro (1) Emigración carlista (1) Emilia Pardo Bazán (1) Emilio Barrera Luyando (1) Engelbert Dollfuss (1) Enrique VIII de Inglaterra (1) Eoin O'Duffy (1) Erasmo de Rotterdam (1) Expulsión de los moriscos (1) Felipe VI (1) Fernando III el Santo (1) Francisco Javier Mier y Campillo (1) Francisco Javier Simonet (1) Francisco Navarro Villoslada (1) Francisco Suárez (1) François Hotman (1) Fraternidad de San Josafat (1) Fray Leopoldo de Alpandeire (1) Fray Luis de Granada (1) Friedrich Engels (1) Fructuoso Pérez (1) Fueros (1) Félix Sardá y Salvany (1) Gabia Chica (1) General (1) General Barrera (1) General Elío (1) Generales carlistas (1) Guerra de Ucrania (1) Hacienda Jesús del Valle (1) Hermandad Sacerdotal San Pío X (1) Hijas de Cristo Rey (1) Historia de Andalucía (1) Historia del Tradicionalismo Español (1) Historia del liberalismo (1) Homilías (1) Ignacio Baleztena Ascárate (1) Isabel II (1) Isidoro Pérez de Herrasti y Pérez de Herrasti (1) Jaime Balmes (1) Jaime de Carlos Gómez-Rodulfo (1) Javier de Quinto (1) Jean-Jacques Rousseau (1) Jesuitas (1) Jesús Evaristo Casariego (1) Joaquín Ímaz Martínez (1) Josefismo (1) Josep Carles Clemente (1) José Carlos Clemente (1) José Luis Rubio Willen (1) José Luis Zamanillo (1) José Manuel Baena Martín (1) José María Arauz de Robles (1) José María Ruano (1) José María Valiente (1) José María de Arévalo (1) José María de Pereda (1) José Meseguer y Costa (1) José Millán Astray (1) José Moreno Mazón (1) José de Castro y Serrano (1) Juan Antonio Ansaldo (1) Juan Calvino (1) Juan Donoso Cortés (1) Juan José Vivas-Pérez (1) Juan María Roma (1) Juan Sáenz-Díez (1) Judaísmo (1) Judíos y católicos en Austria-Hungría (1) Julio Nombela (1) Karl Marx (1) La Hormiga de Oro (1) Legión Española (1) Leonardo Castellani (1) Leopoldo Eguilaz Yanguas (1) Lorenzo Ros (1) Lorenzo Sáenz y Fernández Cortina (1) Los últimos de Filipinas (1) Macarena Olona (1) Maite Araluce Letamendia (1) Manifiesto de los Persas (1) Manto de la Virgen de las Angustias (1) Manuel Fernández de Prada (1) Manuel Polo y Peyrolón (1) Manuel Sola Rodríguez-Bolívar (1) Marcelino Menéndez Pelayo (1) Marián Vayreda (1) Marqués de las Torres de Orán (1) Martin Luther (1) Martín Lutero (1) María del Pilar Bertos Herrera (1) Mauricio de Sivatte (1) Miguel de Cervantes (1) Misa tradicional (1) Misa tridentina (1) Montejurra 76 (1) Mozárabes (1) Muertos por Dios y por España (1) Mártires de La Garrofa (1) Médicos de Granada (1) Natalio Rivas Santiago (1) Navidad (1) Nos que valemos tanto como vos y todos juntos más que vos (1) Obispos de Almería (1) Oliveira Salazar (1) Oswald Mosley (1) Padre Manjón (1) Papa Pío XII (1) Pedro Calderón de la Barca (1) Pedro Sánchez Eguzquiza (1) Pensadores tradicionalistas (1) Periodista José Fernández Martínez (1) Periódico El Triunfo (1) Programa tradicionalista (1) Protestantes (1) Protestantismo (1) Príncipe heroico y soldados leales (1) Quintillo (1) Ramón María del Valle-Inclán (1) Ramón Nocedal (1) Rebelión de las Alpujarras (1) Reforma protestante (1) Revolución francesa (1) Reyes de Aragón (1) Reynaldo Brea (1) Romerías (1) Rufino Peinado (1) Sagrado Corazón de Jesús (1) Salvador Morales Marcén (1) San Agustín (1) San José (1) San José de Calasanz (1) San Pío X (1) Sanfermines (1) Santiago Apóstol (1) Sebastian Brunner (1) Separatismo (1) Sitio de Ciudad Rodrigo (1) Sodomía (1) Sucesos de Montejurra (1) Sylvia Baleztena Abarrategui (1) Terciarios franciscanos (1) Tercio Nuestra Señora de la Merced (1) Tercio de Navarra (1) Tercio de Requetés Nuestra Señora de las Angustias (1) Tirso de Olazábal (1) Tolkien (1) Tomás Domínguez Arévalo (1) Ulrich Zwingli (1) Ulrico Zuinglio (1) Vicente Casanova y Marzol (1) Viena (1) Vox (1) Wiener Kirchenzeitung (1) mal menor (1) marxismo (1) piloto Lacombe (1) reseñas de libros (1) Ángel David Martín Rubio (1) Ángel Ganivet (1) Órgiva (1)